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Con Cristina.
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viernes, 14 de febrero de 2020

Los argentinos que fueron en cana en España por poner una pizzería y la nostalgia del primer mundo. Guía del emigrante.

Los lectores antiguos, vaya uno a saber quienes serán, saben/deberían saber que uno no es cualquier cosa, no señor, uno, una vez, allá lejos y hace mucho, vivió en el 1er mundo ¿para que sirve haber vivido en el primer mundo? Aprender idiomas y reírse de los criollos de clase media que quieren emigrar.

Respecto a lo segundo, uno se ríe de las cosas en las que no cree pero que no odia.

Por esas cosas de estar haciendo fiaca, no es que uno no tenga nada que hacer sino que las pospone hasta las calendas griegas, caí en el portal de Infobae, esa ridiculez, esa chirinada ultraderechista no es como para reírse, en realidad si, pero, si lo piensan un poquito detrás de la payasada viene la guerra, no importa, en este caso, lo que me llamó la atención es una noticia que estaba muy arriba en las prioridades de Infobae: a unos compatriotas los pescaron con una pizzería, digamos que clandestina, y los metieron en cana.

¿Por qué me hace reír la idea de los argentinos que se armaron una pizitrucha en Europa y los levantaron como sorete en pala?

No se, me hace pensar en un señor australiano que llega a Laferrere, por decir algo, munido de un bumerang y busca afanosamente a los canguros.

Además me viene a la cabeza verme a mi mismo, paseando por Sidney y encontrándome con amigos, no se como se dice el gentilicio de Sidney pero nativos de ahí, con sus bumerangs preguntándome sobre las costumbres y las posibilidades de cazar, no se, koalas, wombats o, de nuevo, canguros en Gonzáles Catan.

En cuanto la gente, no toda, cierta gente de medio pelo combativo, se entera de mis antiguas experiencias, primero me preguntan si conozco, por decir algo, la torre Eiffel, entonces les cuento que me la soba la torre esa y que conozco la rue copernico, creo que así se llamaba donde vivían muchos argentinos, y que conozco el comedor de la Sorbona, lleno de árabes, donde comías un cous-cous por 3 francos, y que conozco el museo Pompidou y que vi una exposición de Van Gogh en el Louvre, no en el Louvre, creo que era en algo llamado Quai D'orsay, y que en la place de Stalingrad hay boliches porno y que, por unas monedas, tiempos aquellos, podías ver unas minitas con el culo al aire, y muchas otras cosas sin importancia que uno recuerda.

Algunos, insospechadamente muchos, estuvieron en, de nuevo por decir algo, Paris y se quedan mudos al ver que uno no es un turista. Los turistas deberían dejarse de joder y partir para mardelplata.

Pero la clase media aguerrida siempre me pregunta cómo se hace, como ser de clase media, supuestamente, del 1er mundo, eso sí que es vida. En definitiva como poner un boliche. En el 1er mundo.

Probablemente sea un rasgo admirable, imponer un modo de vida, por la fuerza, en un país distinto.

Conocí gente que lo hizo pero eran otros tiempos, conocí a un tipo, muy buena gente, que tenía un boliche en Estocolmo, importaba, no sé, dulce de batata y te lo vendía. Es hora de que se sepa toda la verdad, los chorizos no eran importados desde estas pampas, los hacía un amigo en Estocolmo.

El boliche se llamaba “Casablanca”, me pregunto si todavía está, quedaba cerca de donde mataron a Olof Palme. El compatriota había vivido muchos años allá, había llegado mucho antes de nuestra época, dios sabrá los sacrificios que habrá tenido que hacer para tener lo que tenía pero me lo puedo imaginar.

Por otra parte leí, o adiviné para el caso, que los protagonistas de esta historia son una pareja, emigraron a uno de esos pueblitos de España que se están quedando sin población, además vi fotos que mostraban un horno más bien hecho mierda y, me pareció adivinar, unas habitaciones en las que un tipo de clase media de BA no viviría ni en pedo.

Primero, que dios vuelva a perdonarme, por algo será que los españoles no quieren vivir en esos pueblitos tan pintorescos, no sé, digo.

    Por otro no sé cómo a alguien se le puede ocurrir algunas de estas cosas:
  • Pensar que un inmigrante obrero del 3er mundo va a vivir mejor que un clase media en BA.
  • Pensar que en la España de hoy se gana guita como se ganaba en los 90.
  • Pensar que te podes poner a vender pizza, acaso empanadas, como si estuvieras en Barracas.
  • Pensar que en el 1er mundo te van a dejar poner un boliche sin pagarle impuestos ni un carajo a nadie y que vas a hacer guita sin problemas.
  • Poner una pizzería y pensar que no se va a enterar nadie.
  • Pensar que, en el 1er mundo, nadie te va a denunciar.

Ahora veamos que les aconseja este desertor del 1er mundo, si su voluntad es emigrar a las tierras de las posibilidades, el progreso y la libertad.

Primero, ni se les ocurra, ni en joda, ni en chiste, ni para probar, ni nada de nada, ir al sur de Europa, hasta es preferible ir a chorearlos a los mexicanos, por lo menos ahí si hay plata.

Vayan al norte de Europa, a los States, a Australia, Nueva Zelandia, su ruta.

¿A que hay que dedicarse? Aprendan a bailar bien, pero bien, el tango, de ser posible con título, diploma y todo, pongan una academia, van a ver que las leyes los favorecen y van a recibir subsidios, en vez de pagar impuestos.

Si no, les queda convertirse en obreros, pueden unirse a los árabes, a los africanos y un día viene la revolución, compañero, quien sabe.


PD siempre hay gente que conoce a alguien, que no se sabe bien quien es, pero que le fue maravillosamente o por medio de la difusión inconcebible de estas redes, va a aparecer un señor morocho y argentino que es rey de Paris, o de Marbella para el caso, o que se hizo torero y te ensarta a la bestia que da gusto, hagamos una cosa: cualquier, cualquiera ¿eh?, argentino, nativo o por opción que venga a BA y me traiga una botella de Calvados de la Bretaña, tienen una manzana adentro, le doy la razón, voy a reconocer que el tipo es un triunfador que emigró, es feliz y le fue bárbaro, todos los otros, viven en un barrio lindísimo de pakistaníes, yo vivía rodeado de gitanos finlandeses ¡posta!, y friegan el piso o trabajan en el puerto bajo la nieve. O tienen un hornito trucho y hacen pizza de… ¡pepperoni!
Creo que pepperoni le decían al morrón.

miércoles, 12 de enero de 2011

Los náufragos del retorno. (Estocolmo, 1983)


Si esto, dios no lo permita, fuera una especie de cuento debería empezar por contar que nos encontrábamos en casa un día de vacaciones nublado donde no podíamos ni tomar sol, ni ir a la pileta. Con mi compañera, mis hijas y la perra y la gata.


No se porque me acordé de una novia que tuve hace 27 años. Se llamaba Graciela. El hermano era mi amigo, mi mujer lo señaló como "hermano entregador". Eran uruguayos. El pibe estaba obsesionado por volver a sus pagos. Bueno no se si la palabra "obsesión" es la correcta. Supongo que "obsesión" es cuando te pones de culo con alguna boludez. En este caso, el pibe tenía un objetivo razonable pero era incapaz de darse los medios para concretarlo. O algo así.


Por aquella época el regreso de los exilados se puso de moda.


Alguna de las cosas terribles de la vida la gente se las busca por si misma. La idea de, dios se me fue el nombre del pibe, era volver al Uruguay, tocar la guitarra y estar con la gente. Pero la vida no es así. La vida es una lucha, como dijera Carlin Calvo. El hermano de mi futura ex se consiguió una muchacha, también yorugua, que quería lo mismo que él, ya saben, volver, tocar la guitarra y etc. Mi mujer me interrumpió para decirme que ella, mi mujer, llevaba 8 años en la misma empresa y, aun así, no estaba segura de conservar su empleo este año. La cosa es que, según supe después, se fueron a Montevideo, tocaron la guitarra, se recagaron de hambre y, al cabo de unos meses, estaban de regreso en Estocolmo.
Hay que tener en cuenta que, para empezar, todavía estaban los milicos en el Uruguay. Por aquella época la diferencia de nivel de vida entre los dos mundos era peor que ahora. Parece que no, pero yo me acuerdo, además de las 5 semanas de vacaciones pagas en Europa, que tenías en tu edificio unas máquinas de lavar de la gran puta que funcionaban con una moneda y un secarropa. Los muebles eran como los que se ven en las películas. Y cosas así.
Recuerdo a otro pibe, lo llamábamos Kike. Era argentino y se volvió a su provincia, no estoy seguro si era Corrientes o Chaco o algo así. Era, es, sigue siendo, una provincia remilica donde no podías hablar libremente de lo que había pasado con la dictadura y esas cosas. Kike se consiguió un laburo, trabajaba 400 horas por dos mangos y el ambiente donde le tocó moverse era, para hacerla corta, deprimente.
Kike no quiso volver nunca más, ni de visita a la Argentina.


Los que vi regresar, regresaron así: por las suyas. Nadie regresó con un partido, una agrupación cualquiera o un mísero sindicato. Los que estaban más organizados…bueno no se que les pasó. Me acuerdo que los partidarios, del PRT, de Gorriarán se iban para Nicaragua. Ojo porque dicen que la hicieron bien allá y que los nicas los tenían en alta estima. No se que fue de la vida de los que siguieron al pelado. No se si se quedaron allá con los nicas o si regresaron para participar de La Tablada o si volvieron y ahora están igual que yo, tomando mate en un día nublado del verano. O si terminaron volviéndosenos a Europa, tierra de promisión.


Si lo pienso, en realidad prefiero no hacerlo, pero si lo pienso me pasaron cosas parecidas en el retorno. Estoy convencido de que estos pibes, los que naufragaron en el regreso, eran mejores personas que yo, lo que tampoco es un gran merito, pero, al menos en este caso, lo que hacía falta no era gente tan buena.


Hay otro factor más a tener en cuenta: "nada es gratis". Todos esos años de bienestar, seguro social y buenos sueldos se pagan. Tengo un amigo que volvió de allá y, con el paso de los años, se fue a Suecia de vacaciones y para ver a sus hermanos. El único que hablaba castellano fluido era el hijo de él, obviamente criado en estos pagos, los primos de allá hablaban champurreado. Para colmo con el paso de los años la situación allá ha ido deteriorándose y acá han empezado a ir mejor, cuestión de que la brecha se ha ido achicando, excepto para los indigentes que están muchísimo mejor allá. Pero tiempo al tiempo.


La novia que tenía me sacó cagando cuando vio que de veras estaba para volver. Con el tiempo me contaron que había hecho el viaje al Uruguay pero no pudo adaptarse y tuvo que quedarse en Estocolmo, supongo que para siempre.
Mi mujer, los celos retrospectivos le nublaban el buen criterio, vio la foto de la chica y dijo que era un bagayo.


Rinti: "La costumbre de comer carne de perro es monstruosa, imagínense cuantos artistas notables deben haber terminado convertidos en salchichas de viena."

rr

¿Se acuerdan cuando Cobos ya era presidente?


El camino de la Dra. Carrió parece cada vez más largo ¿Llegará a presentarse a las elecciones de octubre?

viernes, 27 de noviembre de 2009

Últimos días en Estocolmo. Suecia X

Donde nos dedicamos, descaradamente, a la nostálgia. Pasamos una luna de miel en Estocolmo, lo que no es poca cosa. Bebemos bebida fina. Y descubrimos que no hay nada mejor que un paraiso perdido. Es cierto que Suecia es un país imperialista pero, ojo, que acá votan por Macri.

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En el articulo anterior hablamos de lo que había en BA cuando regresé. Del gobierno alfonsinista, del MAS, de los retornos, de Gorriaran, de cómo la izquierda saludó al doblar una curva y jamás la volvimos a ver.

Todavía estamos en el '83 y ninguna de esas desgracias tremendas ha sucedido.Los suecos entendieron rápido que los argentinos, al menos algunos, estábamos dispuestos a volver, con la frente marchita, eso si. Organizaron reuniones con nosotros. Cuando escribo esto, ni yo mismo lo puedo creer, pero nos ofrecieron créditos, en la categoría "te regalamos la guita", para llevarte, no se, autos o una camioneta o un taller completo. Y cosas así. Además uno de los pocos que traducían era un servidor. Hablé con un tipo que era como el "secretario de estado". ¿Cuánta gente inició los trámites esos? Ni idea.Lo que puedo decir de mi es que volví sin aceptar nada, volvía a mi país para hacer la revolución. Y eso no es lo peor de todo, las quijotadas me siguen gustando, si me vienen a buscar los cubanos me voy con ellos. Además me di el gusto de rechazar la ciudadanía sueca. Algo que nunca vi hacer a nadie. Dios sabrá todos los beneficios que perdí haciendo eso pero verle la cara de asombro y espanto de la funcionaria, una señora mayor muy simpática, valió la pena. Supongo que uno vive para hacer estupideces gloriosas como esa. Háganme caso, ni se les ocurra hacer algo igual.

Me llamaron de un diario, me hicieron un reportaje, Suecia es un país chico y ordenado donde ni siquiera tienen asesinatos, pobre gente, el reportaje salió, con una foto tamaño catástrofe en la tapa. Había una foto mía, si, en la tapa del diario, con una foto del obelisco detrás y un epígrafe que decía, no me acuerdo, "los argentinos regresan" o algo así.

Una de las consecuencias que, más o menos inmediatas, que tuvo la tapa del diario fue que la novia que tenía me colgó la galleta. Bien por ella.

Creo que fue más o menos por ese entonces que conocí a la que pudo haber sido el amor de mi vida. Y no era ni sueca, ni latina, era una chica yanqui criada en Suecia, el padre era uno de esos desertores de la guerra de Vietnam. Es la única mujer que conocí en mi vida capaz de darte la razón si discutías. Me da la impresión de que muchos gringos le huían porque era negra. Eso es lo bueno que tiene el racismo, los que no somos racistas tenemos más chicas disponibles.

Nunca pasó nada y la dejé de ver.

Me venían a visitar cumpas, que no conocía, para advertirme de las cosas terribles que pasaban en BA. En algunos casos era gente que la había pasado mal, pero mal en serio, la secuestraron, le mataron a la familia, le quemaron los gobelinos con la picana y los tuvieron presos en una cárcel de máxima seguridad, y no eran ni rambo, ni papillón. Después de ese tratamiento, era imposible pedirles que contemplaran juiciosamente la realidad objetiva. Lo que pensaban, muchos, era que, en cuanto bajaras del avión, te iban a cagar matando. También había gente que estaba podrida, no sin razón, de la fascinante historia latinoamericana del siglo XX y les convenía asustar a los demás para que no los jodieran. Por último algunos se creían la reencarnación del Che Guevara y les molestaba que un nabo, como es uno, volviera, a comer asado con los pibes, que es lo que uno hace en BA, en vez de quedarse viendo caer la nieve en los lagos congelados. Son cosas de ellos.

Con un pie en BA, me fui a vivir con un amigo que no me dejaba pagar el alquiler. Además el depto era como una especie de local, todo el día lleno de gente que, entre otras cosas, venía para ver al loco que se iba. Recuerdo esa noche, estábamos en una peña, creo que había música para bailar pero, con el vino berreta que tomábamos, nos costaba levantarnos de la silla. A la sueca que apareció al lado mío, lo primero que le dije fue que en unas cuantas semanas me volvía para mi casa. Lejos de disuadirla eso pareció llamarle la atención. En ese momento no lo pensé pero, los suecos, también se quieren ir de Suecia. Esa es la herencia de la humanidad, del otro lado, siempre hay algo mejor en alguna otra parte.La verdad, fuera de los muchachos del laburo, casi no había tenido contacto con los nativos. Estaba metido en el gueto y no me interesó salir, incluso los suecos progres me provocaban un aburrimiento inenarrable. La cultura de los tipos es, muy, contrapuesta a la nuestra. Los porteños somos dispersos, improvisadores y hedonistas y los nórdicos son unidimensionales, organizados y ascéticos. Si te haces amigo de un gringo al que le gusta la literatura, no le hables de fútbol, ni de hacer un asado, ni de ir a jugar a la pelota, al tipo le gusta la literatura. Seguro que se leyó todo, eso si. Me acuerdo que, después de la peña, fuimos, con un par de amigos, a la casa de la piba sueca a desayunar. Desayunar es muy importante para ellos, nada de unos mates con bizcochos, hacen un jamón frito, caviar trucho, sándwiches y no-se-que-más. Era un departamento de clase media baja allá, nunca he visto nada parecido en BA, pero supongo que debe ser el nivel de Puerto Madero. El barrio me era por completo desconocido. Eran monoblocks pero finos. El depto tenía parque que lo rodeaba y chimenea.La sueca vivía con la madre que era empleada de farmacia y la hermana. Me gustó la hermana de la chica porque me miró con cara de culo, desde el momento en que me vio. A veces extraño la capacidad que tenía de joven para hacerme odiar. No es cierto que los gringos carezcan de sentido de humor. Mi futura ex-mujer y mi futura ex-suegra se divertían imaginándose las cosas que les iba a contar a mis compatriotas sobre ellos. No se, por ejemplo cuando llega el otoño, agosto más o menos, los suecos se van al bosque y juntan hongos para comer. Tienen una serie de métodos "infalibles" para saber si son venenosos. Cuando vi que le echaban hongos a la comida les dije que me pidieran una pizza. Me sirvieron uno de los platos más exóticos que he probado en mi vida un guiso de carne de reno, era parecido al vitel thoné o como se llame eso que hacen para fin de año.Yo les llevaba botellas de vodka, lo que ningún novio sueco haría por miedo a que lo señalen como choborra. No todas son iguales pero aquella sueca bebía como un cosaco. En BA tomaba vino pero creo que nunca se acostumbró. Hablando de alcohol, el último día que trabajé en la planta eléctrica llevé un par de botellas de mi bebida favorita Calvados, se consigue en BA, si tienen plata pruébenla, y lo bebimos en el taller. Los gringos no lo podían creer, para empezar es una de las peores transgresiones que se puedan imaginar, como para que te metan en cana por años. Acuérdense del tabú que tienen con el trago. Ese día me saludaron tipos que no me habían hablado nunca, porque los gringos son lacónicos. El tornero comunista me decía que no me fuera, que me iba a cagar de hambre, mientras el delegado socialdemócrata estaba convencido de que yo era de una familia de guita. Pragmático hasta el fin. Esos gringos ya no deben estar de este lado, si hay un cielo para los suecos no puede ser el de los cristianos tiene que ser el Valhalla, pero, los más jóvenes, todavía deben contarle a los recién llegados del argentino que una vez llevó el chupi al taller.

Esos últimos días me quedé de luna de miel en Estocolmo. Nos fuimos en un barquito a la isla de Gotland, se supone que de ahí salieron los godos que destruyeron el Imperio Romano, no se

para que dejaron la isla. Tiene las mejores playas que vi en Suecia. Una ciudad con una muralla que debe tener mil años. Nos alquilamos una bici en tándem y anduvimos por ahí. En la isla tienen unos bolichitos improvisados con techo de lona, algo que uno no espera encontrar en el primer mundo.

Recuerden que el primer mundo es acero, cristal, autos, supermercados y teléfonos. Da la casualidad que son todas cosas que detesto. En la isla tenían, esto es maravilloso, su propia cerveza, lejos la mejor que tenían los suecos por aquel tiempo. Visby, la capital de Gotland, está llena de edificios del año del pedo, preciosos y sin "reciclar". Los nativos de la isla hablan con un acento reo, extraño, debe ser el lugar más soleado de Suecia.

Nos dedicamos a vivir el presente, lo mismo que hago ahora que ya me estoy viniendo peligrosamente viejo. Nunca se me ocurrió pensar seriamente que la sueca vendría a verme y que pasaríamos varios años juntos en BA. Si me lo hubieran contado no lo hubiera creído.

Nos dedicamos a recorrer los lugares que nos gustaban de Estocolmo, que eran más o menos los mismos para los dos. Vimos "Roma" de Fellini. Por aquel tiempo habían empezado a difundirse las pizzerías en los barrios, aunque seguían siendo una novedad, y creo que fuimos a todas. Y fuimos a ver el concierto de una banda punk en un lugar que era, como si dijéramos, el Parque Lezama. La gente se subía al escenario y cantaba con los músicos. Al final los músicos, si es que se les puede decir así, estaban mezclados con cientos y cientos de tipos.Cuando hice mis valijas, bueno, no tenía valijas, tenía un par de cajas con el equipo de música. Deje toda la ropa de invierno, el abrigo de cuero grueso negro que me llegaba hasta las rodillas, las botas para la nieve, el gorro estilo "ejército rojo". Me llevé un pullover de Islandia, se lo presté a un boludo que nunca me lo devolvió. Al pibe que me llevó al aeropuerto no lo conocía, recuerdo que él estaba muy nervioso y casi asustado. Los amigos vinieron pero, claro, ya no había mucho que decir. Me habían despedido varias veces a falta de una.

Lo último que vi de Suecia es a aquella piba, la sueca con que había estado saliendo, que lloraba a moco tendido.


Rinti: "Madonna me invitó a una orgía estaban Pele, Berlusconi y Joseph Blatter. Y pensé, tengo cuarenta cachorros ¿Con qué cara los voy a ver mañana? Me volví para casa."

rr

Cumpa Edukator, la verdad es que no recordaba haber leído los comentarios pero si, seguro que saqué cosas de ahí. Mande nomás sugerencias, comentarios y links que son bienvenidos. La verdad es que estos humildes post me dan mucho trabajo y todo ayuda. Desde ya agradecido por la atención.

No soy experto ni mucho menos pero tengo la impresión de que los "pibes chorros" no vienen de familias pobres, al menos no de familias en la indigencia, sino de la baja clase media. Es como una especie de "guerra civil" dentro de la clase media.

Esto es muy raro pero, hablando con cumpas de la villa, me decían que hay muchos chilenos ¿Por qué están acá si en Chile se vive bárbaro? ¿No pudre vivir entre tanta mentira barata?

viernes, 9 de octubre de 2009

Estocolmo en el corazón, exilado en Suecia VI.

En este artículo, recorran la exótica ciudad de Estocolmo sin bajarse de sus sillones. Lugares donde la civilización, el choripan y el colectivo 60 aun no han llegado.Anteriormente:

http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-argentinos-hoy-el-exilio-en.htmlhttp://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-del-exilio-hoy-en-suecia.htmlhttp://elhombre3.blogspot.com/2009/09/epopeyas-nacionales-hoy-exilio-en.htmlhttp://elhombre3.blogspot.com/2009/10/memorias-de-un-gaucho-en-suecia-parte.htmlhttp://elhombre3.blogspot.com/2009/10/un-criollo-en-estocolomo-suecia-parte-v.html

Estocolmo como yo lo recuerdo.Vamos desde el sur hacia el norte. Lo más al sur que había para mi, era la casa de los amigos de cuba. Lo que me quedó, de ese local, era la existencia de gringos progres, creo que esa ingenuidad ha desaparecido del mundo. Me pregunto si harán todavía esos viajes, a Cuba claro, creo que para participar en la zafra. O lo que sea que hacían por allá. Era bárbara la ropa mitad hippie mitad militante que usaban. Los militantes sudacas usaban los jeans doblados en la botamanga (?), una botas marrones de gamuza, camisas a cuadros (dios no lo permita) y unas horrendas camperas verdes, onda Guevara. En la JG no usamos nunca esa moda, era, como decíamos en aquella época, "fatosa" y la idea era que un militante se mantuviera oculto. Las chicas progres de Suecia usaban unos pantalones de una tela rara, como si le hubieran robado la cortina a la vieja, lo que no me extrañaría. También andaban con unos vestidos grandotes como de embarazada.

A un par de kilómetros se encontraba la escuela donde estudiaba, un edificio funcional de la década del 60. Probablemente el mejor edificio escolar que he visto en mi vida. Estaba lleno de ventanas, de tal modo

que, había luz natural, aun en el invierno, lo que es mucho decir. Tenía una habitación con sillones por si te pudrías de estudiar y te querías dormir una siestita. Tenía canteros con flores y cuadros en las paredes.

A la vuelta de la escuela estaba el teatro, tipo café concert, de unos argentinos que se llamaba, tal vez todavía se llame, "el tábano". No me acuerdo si estos eran los mismos que habían armado el grupo de teatro latinoamericano "Sandino", el grupo ese, estaba por encima de los espectáculos, tipo guitarreada, de las peñas y de los grupos militantes. Creo que algunos andan haciendo teatro por estas pampas. En el tábano cantaba, a veces, tangos un cumpa que lo hacía muy bien. Me pregunto si aun endulzara las noches interminables con su voz. Los que son tangueros de alma son los finlandeses. Han inventado su propio tango, que suena horrendo, o debo decir sonaba porque, por lo que se, en los últimos años, empezaron a llegar las orquestas de acá y a enseñarles algunas cosas. Igual un tango cantado en finlandés, es demasiado canyengue. Que Tita Merello nos perdone.Entre la escuela y la ciudad vieja, está la parte que más me gustaba de la ciudad. Uno de los problemas de los suecos es el exceso de piripipi, si vos tenes un edificio del año del pedo, dejalo ser. Dejalo que se le caiga un poco el revoque, que se le oxide el metal de la puerta, que se haga un poquitin pelota la madera. Así hacen en Paris. Pero los suecos te pintan y te revocan y te hacen no-que-mierda en un edificio que tiene 500 años. El resultado es Mirtha Legrand. La cuestión es que los edificios de la ciudad vieja son así pero los de la zona sur, aunque no son tan antiguos, se ven verdaderos. En ese barrio había boliches inexplicables, como si dijéramos, constitución de otra época. Vendían, no se, instrumentos musicales usados, disfraces, antigüedades berretas y toda clase de fruslerías que uno relaciona, con el cambalache latino, y no con la severidad nórdica.Si uno se animaba, los suecos estaban convencidos de que la zona era peligrosa, pensaban que era la villa "Carlos Gardel", al caminar unas cuadras más, arribaba a la Maria Torget, la plaza de Maria, un lugar triste, como toda la ciudad, por cierto pero también un escenario cinematográfico. Estuve a punto de conseguirme un depto, microscópico y carísimo, frente a la plaza, pero nunca lo ocupé, porque ya no estaba más en pareja, y no me quise mudar solo. Y otra cosa más, me alquilaban el depto porque el dueño era un cumpa, de no me acuerdo que país, africano, si no, ni a palos. Más allá todavía estaba el "cine de barrio" un cine chiquito, también claramente a contramano de lo que es esa ciudad, donde daban, al parecer eternamente, películas de Fellini.

Y acá se me trulan un poco las cosas porque los lugares no están en línea si no de costado. Había un bolichon tipo "Cemento", el de Chaban, donde íbamos a bailar. En el verano boreal, entrábamos a bailar de día y salíamos de bailar de día. Recuerdo que, al menos

una vez, fuimos a la disco con las mochilas yen la madrugada soleada nos fuimos en un micro y después en unbarquito, como los del tigre, a una isla.

Acampamos y las chicas latinas habían aprendido de las suecas y tomaban sol con la pechuga al aire. En la isla había un camping que contaba con un local, ahí pintó una banda de gringos con sombreros de paja que tocaban una música bailable similar a la música country. A la noche llovió y nos acostamos mojados, como corresponde.Después de la disco hay un lugar con casitas como de campo, solamente que están en un acantilado, esa gente, desde su jardín, ve toda la ciudad.

Uno baja del acantilado, no me pregunten como, y ya se encuentra con la ciudad vieja, la Gamla Stan. Ahí tienen una profusión de maxikioscos con mesas y sillas y te podías tomar un cafecito, cerveza, como muestran algunas fotos, ni hablar, era una cerveza sin alcohol, detestable. Espero que eso haya cambiado. El lugar esta piola para caminar pero, en una hora, ya te recorriste todo y terminas del otro lado de la islita, donde está el castillo del rey, que es una especie de fortaleza inmensa a la que nunca entré. Que rey ni que mierda, Maradona es el único emperador. Al final estaba, supongo que todavía debe estar, los suecos tienen sus defectos pero no destruyen sus cafés como hacemos acá, en esta pampa bárbara, un boliche llamado "Grå munken" (los cagué con la å). Nos gustaba porque era todo madera, si uno tenía paciencia y estaba al pedo a la mañana, como podía llegar a ser mi caso, lo veían pasar al primer ministro: Olof Palme. Muchos de los cumpas, que están ansiosos, de conocer más sobre los misterios del pingüinismo, progresismo, peronismo, populismo y esas vainas, deberían tomarse el laburo de leer algunos de los discursos y reportajes de Palme. Vamos a volver con esto, ya van a ver donde.

Una vez que lo veías pasar al primer ministro, era un señor mayor, solo, sin custodia, abrazado a una valija. Te convenía tomarte un chocolate, te servían una taza tipo escupidera y la crema le caía para el costado. Eso, más unas galletitas, salía fortunas pero te

dejaban tomarte una segunda taza y, a veces más, si te ponías hincha pelotas y amenazabas pelar el termo y el mate, acuérdense que siempre teníamos algún uruguayo a mano, en caso de urgencia. La cana nos paró un par de veces, habrán pensado, gringos brutos, que la yerba era fumo. Lo mejor era la cara de horror que ponían cuando les ofrecíamos probar. Después van y se morfan el pescado podrido.

Una vez pasado el "Grå munken" había un puente. No era raro ver, en esas mañanitas camperas de 10 bajo cero, pero antes de que se congele, a los tenaces gringos pescadores, si, ahí mismo, no solamente podes pescar, en verano tienen un balneario en medio de la ciudad. Cuando se congela, los suecos van con una máquina y convierten todo en una pista de patinaje, posta. Igual, a mí me daba fobia caminar arriba de un lago congelado, así que dejaba que patinaran ellos.Cuando uno cruzaba ese puente, estaba ya en lo que sería el microcentro. El punto donde convergían todos los subterráneos. Estocolmo es como el delta del tigre, para llegar a cualquier lado tenes que o usar un barco o cruzar 25 puentes, de modo que los tipos hicieron una red de subtes que, en relación con la población de la ciudad, es disparatada. Montevideo tiene los mismos habitantes y de pedo tiene micros. Al lado de la central de subtes estaba el edificio provisorio del parlamento, íbamos ahí para algo pero no tengo idea de que podía ser.Si uno seguía para el sur había un par de hipermercados a los que nunca entré. No tenían alcohol, no tenían carne, de hecho ni siquiera tenían pan. Más adelante pintaba una plaza, había como un mercado donde, si, había cosas interesantes. Descubrí que, si hacías un trámite, en vez de comer en la escuela, si vienen leyendo, sabrán que la comida no era recomendable, te daban vales para comer en cualquier lado. Será de dios que, en ese mercado, los podías usar para comerte una Kebab, que es como si dijéramos el chivito al pan de los yoruguas. Además te vendían yerba y dulce de leche que venía en una lata de lo más pituca. A la vuelta estaba un café bastante horrible pero, era como que, quedaba cerca de todo, no se como se llamaba. Frente al café corría una avenida ancha como la 9 de julio pero, oh! milagros del primer mundo, todavía más fea. Un par de cuadras delante estaba el cine donde lo mataron al, ya citado, Palme. Al asesino de Palme nunca lo encontraron, lo que es una payasada porque es un país chiquito super organizado y donde, si te robas un caramelo, te levantan como sorete en pala. Me acuerdo un pibe que se zarpó y se afanó un televisor, al rato sonó el timbre y era el encargado del boliche con un tipo de acción social y un cana. Cuando constataron que el chabon tenía hijos chicos, le hicieron firmar algo, le dejaron el televisor y le dijeron que, la próxima vez que precisara algo, lo pidiera. A Palme se la dieron los yanquis y fue por que, el sueco, quería crear una zona libre de armas nucleares en Escandinavia. A la OTAN no le gustan ni las zonas libres de bombas nucleares, ni el pacifismo. Tampoco le gustamos nosotros, los sudacas, para el caso. Cuando lo boletearon a Palme el progresismo sueco murió, de muerte violenta.

La última batalla de Palme era sorprendente, no conozco los detalles porque yo ya no estaba en Suecia, y aclaro, por si no se dieron cuenta, que no volví nunca más. El tema de la última batalla se llamaba: "fondos de asalariados" y se trataba de que los laburantes pagaran una especie de "jubilación extra" y usar esa guita para invertir. De esa manera los sindicatos iban a tener una participación creciente, sobre todo, en las grandes empresas. Lo interesante era lo que decía la oposición de derecha, decían que los fondos iban a llevar a la "libre tierra nórdica" a la órbita soviética.De Palme decían que era autoritario y corrupto y que estaba loquito y que era comunista/fascista. ¿Les hace acordar algo?

A la vuelta de donde bajaron al líder socialdemócrata estaba "Casablanca" un boliche propiedad de un argentino, un pibe que era emigrante y que no tenía nada que ver con el mundo político. Sin embargo, ese flaco, ayudaba a cualquier criollo por el solo hecho de serlo. Le mando un abrazo, dondequiera que este. Casablanca vendía artículos indispensables para el argento, que se precie de tal, chorizos, salamines, queso con gusto a algo y dulce de batata.A una cuadra estaba "ComuSal" o algo por el estilo, era una agencia de noticias de los cumpas salvadoreños. Yo trabajaba ahí, nos ocupábamos de hacerle llegar noticias, fotos y testimonios de la guerrilla salvadoreña. El trabajo consistía en atender el teléfono y armar material. A veces venía algún salvadoreño y armábamos una conferencia de prensa. Recuerdo al menos un caso en que un cumpa vino de allá hecho un colador, los suecos lo emparcharon y, en cuanto se sintió mejor, se volvió. Yo, por mi parte, donaba mi sueldo, es posta. Cuando los guerrilleros salvadoreños entregaron las armas me quería apretar los gobelinos con una morsa. No por la revolución sino por haber invertido mal la guita. Tendría que haberles pedido recibo. En el local estaban todo el día unos cumpas que hacían artesanía "salvadoreña" y que la vendían en ferias y eventos, obvio que la mosca iba para la revolución.Una vez en ese local, no puedo precisar la fecha, resucitó el comité argentino que, en realidad, jamás se reunía. Me acuerdo que estaban unos peronistas a los que apodaban "la banda de los cuatro", que hacía referencia a la mujer de Mao, pero que eran cuatro atorrantes. Los cuatro peronistas nos manejaban la reunión como querían a los 50 zurdos que estábamos ahí. Uno de los cuatro, no voy a poner el nombre, llegó a ser funcionario de M*em, bastante famoso. Terminó quemado, tal vez injustamente, porque era, ahora me doy cuenta, un tipo piola. Una vez, años más tarde, me lo encontré en la calle corrientes. Me dijo: "Changuito…", por aquel entonces todavía era pendex,"…dejate de joder con el zurdaje. Venite que te llevamos al PJ". Era una oferta generosa. No la rechacé porque previera para donde iban con M*em sino porque uno no es peronista y listo, con esas cosas, los tipos de mi generación, no jodemos. Es como cuando un amigo, queridísimo, me pidió que me bautizara para que fuera padrino de su nene. Me dio pena pero, participar de un rito católico sin serlo, es una ofensa para los católicos.Nuestro periplo rumbo al norte continúa. Más allá del local y, sobre esa avenida espantosa que les dije antes, estaba otro puesto de Kebab. Pero estas no eran como las de antes, eran parecidas a la que te venden unos muchachos africanos en la calle lavalle, vayan que es riquísimo y, de paso, pueden impresionar a sus novios/as como gente de mundo, con un pan finito y, cosa rara en Estocolmo, con culadas de picante. Lo bueno de ese local era que, aunque te cagaras de frío, podías sentarte en la vereda, que estaba abierto hasta bastante tarde a la noche y que podías elegir que salsa ponerle a tu sándwich. En aquellos tiempos había muy pocos lugares para salir de noche, dicen que eso cambió pero, cuando anduve por allá, la ciudad era un desierto, había boliches en los que no dejaban entrar a los extranjeros. Uno de los pocos boliches que había era un pub muy de cuarta que era donde paraban los taxistas. Una vuelta apareció un pibe, no se de donde era, argelino, tunecino o algo así, después de contactar a todos los grupos posibles consiguió crear una discoteca cooperativa de los grupos juveniles. El lugar estaba muy bueno pero era para escuchar rock y para bailar. El rock si, pero me temo que bailar no era lo nuestro.Por último, pasando el boliche de las Kebab estaba la biblioteca central. Así como extrañar, extraño a los amigos que se quedaron o que se dispersaron por el mundo. Fuera de eso, hay dos cosas más, en primer lugar las bibliotecas increíbles que hay en todas partes, te traen el libro que vos quieras, en el idioma que vos quieras y te podes llevar el libro a tu casa. Y extraño los locales que había por todos lados con piletas de natación, climatizadas claro, y con gimnasios del puta madre, la entrada era, prácticamente, gratis.

En nuestras pampas, la edad de los libros ya nos pasó de largo y, muchos, hacen la gimnasia, corriendo la coneja que es un ejercicio estupendo.

Rinti: "Murió Paul Newman, supongo que eso me deja como el último actor carismático de Hollywood"

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No se si dieron cuenta pero la oposición quiso juntar diputados para votar contra el aumento de tarifas y no pudo, no van ni sus propios diputados.

Los buchones de Clarín están totalmente loquitos, pensar que ya no vamos a poder seguir "montaña rusa" por Volver.

No hay acuerdo posible con el FMI, es razonable que el gobierno lo busque pero el fondo no ha cambiado su política de siempre. http://elhombre3.blogspot.com/2009/10/otro-pais-destruido-por-kirchner.html

Sigue la invasión criolla a Suecia, tiembla el gringaje.

martes, 6 de octubre de 2009

Un criollo en Estocolomo, Suecia parte V

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Ahora las salvajes aventuras del criollo nos llevan a la capital del reino sueco. Momentos terroríficos.
Viene de:
http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-argentinos-hoy-el-exilio-en.html
http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-del-exilio-hoy-en-suecia.html
http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/epopeyas-nacionales-hoy-exilio-en.html


http://elhombre3.blogspot.com/2009/10/memorias-de-un-gaucho-en-suecia-parte.html




Estuve buscando alguna foto que le hiciera justicia al lugar pero no encontré. Rinkeby era un gueto de inmigrantes, predominaba el turcaje pero casi todos los latinoamericanos


vivían en ese barrio y en otro llamado Tensta. Eran unos monoblocks con placitas en el medio, tipo villa Soldati y con olor a ajo y a meo. La verdad uno conocía a todo el mundo y se vivía piola ahí. Aunque un sueco se hubiera hecho matar antes de ir a parar a ese andurrial. Tal vez por eso era tan bueno.
Me impresionó lo feo que estaba el edificio, semejante decadencia no se veía en el sur de Suecia. Aclaro que cuando, más hecho mierda, mejor porque así me gusta. Llegué al depto de mis amigos, contaba con dos piezas grandes, un comedor y una pieza chica que estaba llena de juguetes de los nenes. Solamente años después, en la villa, vi a la gente vivir así de hacinada. Mi amigo y el negro Juan Carlos, que también, vivía con su familia ahí, estaban trabajando en el ferrocarril, limpiando el piso. Edgar, mi amigo, era cordobés, escucharlo hablar en sueco era mortal. Tenía mi edad pero ya era padre de dos hijos. En cuanto llegué, lo primero que hizo fue llevarme a una reunión de una agrupación de jóvenes latinoamericanos que, de hecho, creo que nunca tuvo nombre. En esa reunión encontré personajes de los cuales, todavía, soy amigo y, por eso, no puedo hablar mal porque, si se enteran, me van cortar el orto en rebanadas. Y es altamente probable que lean esto. El núcleo de esa misteriosa constelación latina eran unos hermanos bolivianos aporteñados, tenía que decirlo aunque les duela, que se repartían los cargos. Lo que hacíamos ahí era bastante misterioso, básicamente apoyar, tipo claque, a otras agrupaciones latinas que hacían cosas más serias, organizar fiestas y luchar con la omnipresente burocracia sueca para sacarles algunas cosas. De hecho, y gracias a la mafia porteño-boliviana, llegamos a tener una radio y un par de locales. Estaba en Estocolmo para estudiar en una escuela técnica para adultos y, no me acuerdo que fue lo que pasó, pero empezaron a demorarme el préstamo. Se me terminó la guita y los pibes tuvieron que bancarme. Una de las locuras que hicieron fue dejarme los chicos, eran unos niñitos, para que los cuidara. Me acuerdo que les hacía pan casero. La gente hace pan casero allá porque las panaderías no existen y el pan de los supermercados es incomible. Les cocinaba, los pobres nenes vivían a fideos. Si un día van a Estocolmo, para cuando vuelva el 1 a 1, claro, y unos pibes chorros, bastante grandulones, les roban el reloj, ya saben quien tiene la culpa. Pobres criaturitas.
La escuela a la que iba quedaba en el lado sur de la ciudad, como si dijéramos en Barracas. En cierto sentido se me había terminado la joda porque acá si tenía que estudiar, más que nada porque, aunque uno se las rebusque con el idioma, siempre estas un poco incómodo y siempre competís con los nativos que hablan su propio lenguaje bárbaro. En Ingles si que les pasaba por arriba a los gringos, me acuerdo que el profe era un inmigrante que se la pasaba contando chistes, y no se si los gringos no le entendían el idioma o el sentido de humor o quien-sabe-que pero el único que se reía era yo. Igual ninguna queja con los compañeros de clase, había medio de todo. Me acuerdo de un pibe que venía del Líbano, era cristiano y contaba como torturaban gente. Otra que Al Qaeda. Me acuerdo de unas viejitas suecas que, cuando le contaba las historias de la cárcel y de la dictadura, se me ponían a llorar. Me acuerdo del profe de literatura que estaba impresionado por como escribía pero que hinchaba las pelotas y me decía que no podía hablar de esa manera, que era un desastre. Al final terminé por mejorar mi pronunciación en BA pero no se si voy a hablar de eso.
Con el tiempo me di cuenta de que, la formación que nos daban, en matemática y eso no era tan buena como creíamos pero bueno, a quien le importa.
En Estocolmo estábamos más metidos dentro del gueto latino que en el sur, de modo que las chicas con las que salíamos eran todas sudacas. Me acuerdo de una señorita mitológica, de cuya existencia algunos se han atrevido a dudar pero que, los amigos, pueden dar fe que existe o, al menos, existió. Una muchacha que estaba tan buena que la llamamos Cleopatra. La chica era como la brasilera de la canción de Les Luthier, todo el mundo la conoce: "Cintura de avispa, Boca corazón, nalgas marinas, frenchi popular e um pubis…!". Recuerdo una noche, no se si debiera contarlo, me voy a crear fama de libertino, en un rapto demencial, los pibes habían decidido hacer el baile del pañal. La Cleo llevaba, vamos, como un trapo que le cubría la entrepierna.
Pero tenía un defecto grave, a Cleopatra le había dado por el anarquismo. Estaba en un grupo, no se, querían formar algo que, a mí, de lejos, me pareció como una comuna hippie. Vieron que hay un blog, por cierto que lo leo siempre, es de lo mejor, que es el del "Anarco Peronista". Bueno, estos eran los "Anarco Gorilas", un papelón. Entre paréntesis estos pibes no eran tan boludos, con el tema de la comuna, o como se haya llamado eso, le sacaban plata a los suecos. Me encontré con el padre de la Cleo, me preguntó que pensaba hacer de mi vida. Le dije que pensaba volver al país y cagar bien a tiros a los milicos. El tipo, pobre hombre, intentó convencerme de lo nefasto de mis propósitos y me habló no-se-que de los aviones. Y yo le contesté que había que matar a los pilotos en su casa. Y eso fue todo.


En Suecia no existían, al menos en esos buenos tiempos, sicólogos ni sicoanalistas ni nada por el estilo. Supongo que alguno debía de haber habido, pero no los vi ni en el loquero. Cuando un hijo de Escandinavia se sentía mal, lo que hacía era clavarse un vodka, estaba el berreta llamado como el navegador, también berreta, "Explorer" y el bueno que se llama
"Koskenkorva". Mi postura es intermedia, prefiero un sicólogo antes que un "Explorer" pero prefiero un "Koskenkorva" antes que Freud, Jung, Lacan y Zidane.
Los suecos tienen un rollo con el tema del trago, si se compran una botella la andan escondiendo y tienen una serie de leyes para evitar la difusión del trago. Las bebidas se venden nada más que en un boliche, ¡Del estado, malditos pingüinos chavistas!, llamado System Bolaget y, no se porque, el vino es carísimo.
Una de las cosas que llaman la atención en las ciudades suecas es que todo está chiche bombón, veredas impecables, canteritos con flores. Uno cree que son un pueblo con cultura superior que cuida su entorno. Bueno, los suecos no salían los sábados, todo pasaba los viernes a la noche. Lo que hacían unos cuantos gringos era, pegarse tal pedalin el viernes, que, la curda, les duraba hasta el lunes a la mañana, cuando salían a laburar. El sábado de madrugada, cuando volvías de la joda, notabas que estaba todo destruido. Hordas de vikingos furiosos habían vomitado todo, pateado los tachos de basura y roto las vidrieras con dios sabrá que intención. A eso de las 5 o 6 de la mañana salía un pequeño ejército de barrenderos con unos tractorcitos, limpiaban, arreglaban los tachos y volvían a poner las florcitas en su lugar. A las 8 de la mañana, que es la hora en la gente, va a boludear, a los supermercados del centro, estaba todo impecable. Lo único que quedaba era un vago tufo a vómito alcohólico.Uno de los mambos del exilado argentino es la necesidad de hablar el idioma. Creo que por eso los muchachos rajaban de Suecia en cuanto podían. Yo tuve la suerte de que, uno de los cumpas, se fuera para México y me dejara el departamento. Ese depto creo que era, lisa y llanamente, la mejor vivienda que le conocí a cualquiera de los exilados. Estaba en planta baja y daba a un parque. Me dejaron los muebles que para el nivel de BA eran increíbles, a la cama todavía la extraño. Me dejaron el televisor, volví a tener una tele en el año 2001. Nos íbamos al matadero y comprábamos asado, de la carne mejor no hablo pero nos armábamos unos asaditos al horno, jugábamos al truco y nos cagábamos de frío para comprar cigarrillos de madrugada. Igual yo, que por algo soy un dandy, me traía cartones de "Gitanes" de Paris.


Según Rinti: "Así como me ven, bañado y con la cola peinada, vengo de una familia obrera. Cuando mamá se enteró de que quería ser actor, estuvo una semana ladrándome sin parar".

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¿Se imaginan a un diputado de Catamarca haciendo campaña hablando del Riachuelo? Le dan una patada en el culo.


En este blog tratamos de mantener la imparcialidad pero lo de Palermo…Vamos, cabecear desde la mitad de cancha

Entiendo que con lo de Terrabusi, Tomada parece haber estado lento de reflejos pero, no se, digo, me parece un funcionario excelente. Si estoy equivocado que los muchachos de los blogs más políticos me corrijan.


Manzano-Vila y Clarín son lo mismo.

sábado, 3 de octubre de 2009

Memorias de un gaucho en Suecia parte IV

España en al mirada profunda del intrépido exiliado gaucho y su carisma terruñal.Y de cómo conseguir buenos camellos.
Viene de:

http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-argentinos-hoy-el-exilio-en.html
http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-del-exilio-hoy-en-suecia.html
http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/epopeyas-nacionales-hoy-exilio-en.html

Tal como había ocurrido antes, después de trabajar dos meses en el loquero, me quedó la guita suficiente como para irme de vacaciones. En parte quería ver a mis amigotes en Paris y, en parte, había sido uno de esos años escandinavos en los que casi no habíamos tenido sol. Para viajar teníamos un pasaje especial para jóvenes con el que, por dos mangos, podías viajar durante un mes, en segunda clase, por todos los trenes que se te ocurran. Cuando llegué a España, será de dios, resultó que, con el famoso pasaporte "dos rayitas", no me dejaban entrar. Tuve que bajarme del puto tren y volverme para el lado Francés. Fui a parar a un pueblito llamado Hendaya, para empezar las casas son todas blancas y la gente anda con una especie de cincha, boina y bombachas de gaucho. Parece como si los vascos le hubieran robado el look a nuestros gauchos. Copiones.
El cónsul español me hizo una visa.
La estación tenía dos lados. Del lado francés había una sucursal del Banco de Francia con unas letras de metal dorado. Del lado español, la estación estaba hecha mierda, unos pibes llevaban una canasta de mimbre con salamines para vender y una señora pedía limosna. Me sentí como en casa.
Como no teníamos un mango, nos quedamos en un departamento que nos prestaron en Madrid. Teníamos a un amigo que era de los montos. Por aquel tiempo todavía se estaba discutiendo que había pasado con el "operativo retorno", no se si alguien lo recuerda pero fue un intento, de parte de los montos, para entrar al país organizadamente. Antes de que se produjera, ya sabíamos que estaban filtrados, nunca me quedó del todo claro lo que pasó pero, al parecer, los habían filtrado con gente que se había quebrado o que tenía familiares de rehén y que batieron hasta al loro. No se, después nos emborrachamos.También teníamos con nosotros a un portugués. De eso también se habló mucho. Portugal había estado gobernado por una dictadura fascista pero no del tipo Hitler-Videla sino más bien Mussolini-Ongania. Los fachos se habían emperrado en defender sus posesiones coloniales en el África, en Angola y Mozambique. Al final tanto joder a los africanos terminó con que, los propios militares portugueses, les dieron un golpe de estado… ¡de izquierda! a los fachos. Se trata, en realidad, de otra revolución traicionada como fue en su momento el gobierno de, creo que se llamaba Torres en Bolivia. La socialdemocracia les hizo la cama a los militares zurdos. Portugal fue para la unión europea y de socialismo no se habló nunca más. El pibe que estaba con nosotros era de esos militares, como había venido a parar ahí, bueno esa es otra historia.El problema es que queríamos ir a la playa, teníamos el pasaje pero no teníamos un mango para movernos. Y si digo que no teníamos un mango quiero decir exactamente eso

Hubiéramos tenido que quedarnos cagados de calor en Madrid que es una ciudad feucha donde solamente había buenos bares. Igual nos hicimos una escapada al Escorial, que no es una cocina sino

un palacio inmenso, interesante y algo monstruoso también. Ahí nos encontramos con David Viñas, que ahora debe tener un millón de años ya que era un tipo viejardo por aquel entonces.

Viñas no me gustó, fumaba porro tras porro, no me molesta pero me pareció que ya estaba crecidito para el caño, y además me pareció derechoso. Quiero decir que esperaba conocer a un enemigo del sistema y no a un intelectual de izquierda.
No se, digo… tampoco soy ideólogo de nada.
Cuando volvimos a Madrid nos conseguimos un licor muy bueno, tan bueno que no me acuerdo que era. Y en curda, pero tranquilos, nos fuimos, con las últimas pesetas que nos quedaban, al bingo del barrio. Dicen que cuando uno juega por necesidad pierde por obligación. Ganamos más de 500 dólares que, en España, por aquellos tiempos, era mucha guita.

Esa misma noche, y para no patinarnos nuestra fortuna, nos fuimos a un lugar llamado Gandia cerca de Valencia. Paramos en la casa de unos amigos uruguayos. Uno de los hermanos trabajaba en

Libia en una radio en castellano que tenían ahí y el otro, el que vivía en España,tenía un camioncito que usaba como puesto de hamburguesas. Al parecer en Libia no podías levantarte minas, en ese país sabio, para conseguir mujeres, tenías que comprarlas. Siempre he pensado que debería haber ido para allá con alguna sueca, venderla y volverme para BA con 200 camellos. Pero, por algún motivo, nunca concrete la idea.
En Gandia comimos paella valenciana pero de posta, el boliche estaba, prácticamente, en la playa. Hacía un calor de la san puta pero estaba muy bueno, nada que ver con lo que nos venden por paella en BA. Pero, bueno, cómanse un bife.
Cuando volví para Suecia descubrí que me habían desalojado y que a mis cosas las habían tirado a la calle, igual me las habían guardado los vecinos del pueblo y no me faltaba nada.
Volví para la escuela. Me di cuenta de que las cosas se estaban poniendo buenas. Empecé en un curso donde, ya no era tan importante el idioma, y estudiábamos cosas tipo escuela secundaria. Se mudó a la casa un amigo uruguayo. Un tipo muy inteligente, muy loco, que estudiaba todo el día y en vez de creer en la leyenda del latinoamericano, puteaba contra la manera de ser sudaca, contra la nostalgia y contra los gringos. Sin querer, me parece que este pibe, movilizaba más con su neurosis, que los que hinchaban con la revolución. Gracias a un amigo argentino, un cumpa del tipo al que podríamos describir como "asimilado" sin que esto tenga nada de peyorativo, conseguí el mejor laburo que tuve en el exilio. El pueblo contaba con un único centro de diversión nocturna, una especie de casino-restaurant llamado Luleå y yo tenía que llegar a eso de las 12 de la noche y lavar ollas hasta las 4. En general, había terminado para las 3 y todavía nos daban de comer, en general una hamburguesa. Me gustaba andar paseándome en la moto, solo, por el pueblo. Gane unos mangos y pude juntar algo de guita que me vino muy bien más adelante.
Me había enamorado de una violinista, Khadafi me hubiera dado 500 camellos por esa rubia.
Recuerdo ese otoño haberme dedicado a recorrer los alrededores de la escuela, meterme en los bosques con la moto y andar dando vuelta por las ruinas de un castillo.
Me había adoptado, por así decirlo, una familia, eran paraguayos que habían vivido en la argentina. El jefe de la casa era Rubén, el pájaro, un metalúrgico militante del PRT. Experto en hacer pizza casera. Ya no me acuerdo como se llamaba la patrona que me decía cosas, no demasiado amables pero tampoco con mala onda, en un correcto guaraní. Tenían tres pibes, la mayor que era muy coqueta, el pibe que ya andaba con una suequita a la que le estaba enseñando el guaraní, claro, y la más chica que hablaba más sueco que castellano.
Al Pájaro lo volví a ver muchos años después en BA, él estaba de visita. No fui amable con él y, la verdad, ya no me acuerdo bien porque. Creo que estaba enojado con la gente que se quedó allá. Como si uno más, o menos, que volviera pudiera hacer diferencia. Conocí, por fin, un amigo sueco a quien le pude hacer escuchar un disco de Spinetta, el pibe llevaba un peinado tipo quirquincho y tocaba en una banda punk llamada: "Los Calzones de Khomeini". Se quedó con una casette, si alguna vez escuchan una banda sueca con un toque de Spinetta ya saben de donde salió.

Ese fin de año volví a Paris. Estuvimos en un boliche donde había 100 tipos distintos de cerveza, creo que hicimos la mitad del catálogo. Pasamos por un boliche turco que es como se ven en las películas, cotures, con cara de pocos amigos, bebiendo anís con agua y jovatos fumando cualquier mierda en un narguile. Ese invierno hice, o mejor dicho no hice, una de las pocas cosas de las que me arrepiento en la vida. Conocí una piba argentina, una morocha espectacular, ella quería que nos fuéramos a Bretaña, al norte, patria del Calvados, a dedo. Ese año el invierno estaba especialmente jodido y me vino la idea de que íbamos a quedar duritos, los dos, en la ruta. Aun así, creo que hubiese valido la pena.
Cuando volví de Paris puse mis dos vaqueros, mi equipo de música y mis botas de verano en una frazada, la até, regalé la moto y me fui a vivir a Estocolmo.


Según Rinti: "Mi primer papel me lo consiguió Bogart, aparezco en Casablanca, en un par de escenas en brazos de Ingrid Bergman"

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¿Va a haber algún juez que haga algo contra los directivos de Terrabusi o es todo joda?

Hay medios que apoyan la protesta y la represión al mismo tiempo.

Sera de dios que Bergoglio hablaba de los pobres desde un no-se-que organizado por Dromi.

Después de la ley de medios, ley de entidades financieras.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Epopeyas Nacionales, hoy: Exilio en Suecia parte III.

Las extrañas aventuras de un criollo limpiándoles el culo a los ancianos europeos. Y haciendo amistad con los indígenas. Además descubrimos


como, finalmente, ligar señoritas en países extranjeros.

Esto viene de:


http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-argentinos-hoy-el-exilio-en.html

http://elhombre3.blogspot.com/2009/09/misterios-del-exilio-hoy-en-suecia.html

El problema que se me presentaba era que, de la guita de subsidio-préstamo, que me daban para estudiar, una vez que pagaba la escuela, no me quedaba ni para cigarrillos. Me tenía que buscar un laburo pero no se podía salir de la escuela sin un vehículo. Me compré una moto en cuotas, te las vendían a sola firma, y me conseguí un laburo para repartir diarios de madrugada. Me levantaba a las 3 de la matina y me habían enseñado a ponerme, justamente, papel de diario debajo de la campera. En invierno nunca tuve frío, dentro de una casa, suelen tener algún sistema de calefacción central que casi no se ve. Pero frío no tenes nunca. Lo que de veras jode en esas latitudes es la oscuridad. El sol desaparece a fines de agosto o en septiembre, en enero sale el sol pero el día dura 4 o 5 horas y empezas a ver luz otra vez, cuando el hielo se va, en abril. Hace un tiempo hablaba con un amigo que, todavía, vive por allá y le decía que, cuando estuve de joven, no me molestó pero que, ya de viejo, un invierno nórdico no me lo bancaria. Tampoco iría a hacer ski a la nieve ni que me paguen. Incluso, en esos días de calor molestos de BA, siento que camino bajo el sol y todo me parece una maravilla. Ahora del paseito de madrugada con la moto venía como si me hubiera topado con el capitán frío, ya saben el de batman.
Una vez que tuve la moto, los muchachos del PRT me engancharon para repartir una publicación que hacían los cumpas, creo que en Norteamérica. Cosa rara puesto que, al PRT, se lo relacionaba con los Partidos Comunistas y estos no eran bienvenidos a los states. Para recibirte, me contaron, pintaban unos agentes del FBI o que-se-yo-que y te preguntaban si tenías que ver con el PC, cualquiera de ellos y, si decías que si, te rebotaban. A los que recibían sin problemas era a los peronistas, por ese error, ahora tienen un presidente peronista. Dios los castigó. O mejor dicho el populismo.
Ese fue el mejor momento del exilio. Muchos cumpas latinoamericanos no recibían publicaciones en castellano y el diario que repartíamos traía bastantes noticias de los distintos países. No me acuerdo como se llamaba la publicación. La gente la recibía muy contenta y me trataban re bien. De cualquier modo la colonia latinoamericana de Växjö estaba dividida. Lo raro era que no estaba dividida por países, ni por partidos políticos, era más inexplicable pero, según recuerdo, los uruguayos del PC estaban junto con los chilenos del MIR versus los yoruguas de los tupas y el PC de chile. Los argentinos, cosa bastante usual, nos llevábamos bien con todos. Por ejemplo había dos equipos de fútbol y yo, para que nadie se ofenda, jugaba para los dos.
Así es la vida, cuando uno conoce a la izquierda latinoamericana termina extrañando a los peronistas.


Una vez llegado el verano había que dejar la escuela, de modo que me conseguí una pieza, como de costumbre


era de lujo. Conseguí el laburo para el cual están destinados los inmigrantes que es el de limpiar culos de ancianos en el geriátrico. Que lindo Europa.


Igual, y viendo que los viejitos corrían cierto riesgo, me pusieron a limpiar los pisos. El geriátrico estaba enfrente de un lago con una playita solitaria. Me acuerdo que había un cumpa iraní, lo más parecido que he visto a un peronista sin que fuera compatriota, el iraní llevaba barba y un coqueto turbante, los viejitos estaban aterrorizados. Debían pensar que estaban en el infierno musulmán. Otro de los personajes internados, no todo era geriátrico, era un no-tan-cumpa llamado Miguelito. Miguelito estaba internado por su adicción a la heroína y los latinoamericanos le tenían pánico, lo más suave que decían era que se trataba de un asesino despiadado. Inteligente se ve que era, porque en el loquero lo trataban como a un duque. La verdad nunca tuve problemas con Miguelito, éramos más bien compinches. En cambio con tipos que eran pilares de la comunidad me llevaba a las patadas. Es inexplicable como llegué a viejo con la manera de ser que tengo.
No me pareció que los viejitos estuvieran seniles aunque no soy un experto, simplemente me pareció que todos esos ancianos suecos estaban solos, en general nadie los visitaba. También estaba el pabellón de los asesinos donde entrabas a limpiar con una alarma. La verdad, los locos asesinos estaban falopeados a niveles de lobotomía y no eran peligrosos, mejor porque eran tipos inmensos, parecían todos físico culturistas. Lo mejor que me pasó ese verano fue conocer a Astrid, que, esta si, era lo que se podía esperar de una sueca. Limpiaba pisos junto conmigo pero era estudiante de antropología social. Nos hicimos amigos casi instantáneamente. En cuanto empezamos a hablar me di cuenta de que todo era un lamentable malentendido, me preguntó por los Quilapayun y yo le dije, bastante contrito, que, lo que más escuchaba últimamente, era Lou Reed. A partir de ahí casi todo lo que decía la hacía cagarse de la risa. Las ideas que tenían los gringos sobre nuestros países eran cómicas, además mi acento aporteñado era un verdadero éxito. Las enfermeras viejas que nos controlaban nos permitían hacer cualquier cosa. Tenían un piano y Astrid tocaba el piano y cantaba para los veteranos. Me acuerdo que nos escapábamos del laburo y nos íbamos a pescar al lago. En la pausa del mediodía, en vez de quedarnos a comer la sopa aguachenta, nos subíamos a la moto y nos rajábamos a la pizzería del pueblo. La muchacha esperaba que le hablase de los indios y yo, los únicos que conocía, eran los de la barra brava de Chacarita, tribu difícil, si las hay. El único indio-indio que conocí en mi vida era un cumpa peruano vecino de Växjö. Me invitó a su casa, nunca me han tratado mejor, comimos una comida con porotos marrones con una salsa picante y bebimos pisco. Hablaba mejor sueco que castellano. No le busquen explicación, con los latinoamericanos no se juntaba pero conmigo, un porteño de clase media que escuchaba Génesis, se llevaba bárbaro.
Ese pueblo era todo un lugar, no he visto nada igual. Un pueblo de 60 mil habitantes con una minoría de 300, 400 o 500 sudamericanos. Era como un experimento. Me gustaría volver a pasar por ahí. ¿Habrán sido, los sudacas, asimilados y el pueblo se ve como cualquier otro del sur de Suecia? ¿Se habrá creado una especie de cultura mixta alienígena? ¿O seguirán las cosas como eran hace décadas, un pueblo sueco con un gueto de trabajadores baratos latinos?
Conocí tanta gente en Växjö.
Gente que había sido militante y que no podía bancarse estar ahí haciendo laburos de mierda. Gente que había encontrado, en un buen laburo y un departamento con buenos muebles, la felicidad. Pibes que vivían para divertirse, tal vez demasiado seguros de que no había un mañana. Los muchachos del PC que viajaban de peregrinación a la Unión Soviética. El que había conocido a la sueca de su vida e intentaba convencer, a la gringa escéptica, de venirse a vivir a esta desastrosa y divertida tierra nuestra.

Por cierto al tipo que más vi ganar mujeres, en aquellos parajes vikingos fue a un cumpa oriental, tenía un aire a Pepe Mujica con 50 años menos, y simulaba ser recién llegado y no hablar una palabra de sueco. Movía los dedos y decía: "¡Ir! ¡Dirección!" y mostraba un papelito. Los jóvenes ranas que están en la dulce edad, de la prueba y error, del levante, vístanse con una pollera escocesa y salgan a la cancha diciendo eso en ingles y moviendo los deditos. Nunca se sabe.


Rinti: "Durante el rodaje de "Bajos Instintos" Sharon Stone me mordió varias veces. Son riesgos de la Profesión"

rr

A los nuevos defensores de los obreros nunca los vimos por el barrio. Hay citas a las que no se puede llegar tarde.

Aprovechen muchachos la FAA de Buzzi te ofrece cualquier cosa por crear un partido zurdo anti K.

Que terrible va a ser la vida sin TN.

Los que mandan comentarios furiosos sobre Terrabusi... ¿No serán vulgares gorilas de Cobos? ¿No?