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Con Cristina.
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jueves, 30 de enero de 2014

Hay riesgo de que el pueblo, en protesta contra tácticas que se pasan de viveza, vote cualquier cosa (un europeo te explica el avance de la extrema derecha).

Nuestros políticos no la tienen fácil. Los electores se empecinan en tener ideas políticas en plena temporada electoral.

Sin ir más lejos la mayoría de los votantes, incluso los de derecha, está en contra de privatizar lo servicios asistenciales y de salud que llevan a la lona a la salud y a levantarla en pala a los “capitalistas de riesgo” con sede en las islas Cayman.

Es una toma de posición que genera graves riesgos de que las elecciones traten sobre política. Nuestros políticos hacen todo lo posible por no caer en esa trampa. Votar en esas condiciones daría a los electores la posibilidad de votar a favor o en contra de alternativas ideológicas.

Para evitar definitivamente votar sobre la ideología de la privatización, y sus consecuencias, el gobierno de derecha ha encontrado una salida astuta. Han puesto una comisión que va a investigar si se puede prohibir a los capitalistas de la bicicleta apropiarse de los servicios de salud privatizados.

Esta brillante iniciativa viene del ministro de educación que hace unos meses, aplastado por la caída en el rendimiento de las escuelas privatizadas, la educación cayó desde el primer lugar a la mitad de la tabla, se acordó de que hay capitalistas muy chupasangre.

Parece una idea radicalizada. Pero adivinen cuando va a estar lista la investigación. Después de las elecciones, por supuesto. Y adivinen cual va a ser, pasadas las elecciones, la conclusión del estudio. Que en general es difícil separar a los buenos capitalistas de los malos y esencialmente imposible hacerlo con leyes.

Pero la maniobra está destinada a sacar a las privatizaciones del debate electoral. Todos, particularmente los reluctantes socialdemócratas, pueden señalar la investigación y la discusión después de las elecciones.

Desde el otro lado ayudan los sindicatos. Un problema político es que los sindicatos son un poco más contrarios a la ideología privatista que el partido socialdemócrata. Por eso los sindicatos han propuesto sentarse con la patronal y “negociar una salida”, lo que no es poco caradura, adivinen cuando van a estar listas las “negociaciones”. Si es que se hacen. Porque la ideología privatista no es una cuestión sindical sino política. Pero esta jugada también es para mantener a la política fuera de las elecciones.

El ministro de economía Anders Borg llegó recientemente a la conclusión de que no va a haber baja de impuestos. Eso gracias a una serie de encuestas que muestran que la ciudadanía quiere mejor educación y no más rebajas de impuestos para los más ricos. Pero ahí desapareció una cuestión ideológica y la oposición se quedó sin el argumento de “endeudarse para bajar impuestos”, un argumento que podría darle un contenido político al debate electoral.

Para evitar el debate en educación el gobierno de derecha presentó un viejo proyecto socialdemócrata de escuela de verano para los que reprobaron durante el año y de ese modo despolitizaron el tema.

Desde el partido conservador hasta los socialdemócratas han venido desarrollando una serie de invenciones geniales para desarticular cuestiones que los ciudadanos podrían considerar como significativas políticamente. Lo que implica que se vota cualquier cosa.

El riego de esta táctica que esas maniobras demasiado astutas es ese. Que en esa omitida electoral tan sabiamente despolitizada los votantes no valoren tanta picardía y que voten, literalmente, a cualquiera.

Si esos votos de protesta terminan en el partido de la izquierda, entonces nada grave ha sucedido, la izquierda va a ser solamente un socio menor de la socialdemocracia. Pero hay una alternativa peor.

Por cierto que no está nada claro como un partido xenófobo con raíces en el nazismo puede situarse en cuanto al estado de bienestar- excepto para señalar que todo es culpa de los inmigrantes. Pero no es la xenofobia lo que le lleva votos a la extrema derecha el 10% de la población no puede ser xenófoba. El atractivo es otro, claramente el voto castigo, mostrarle el dedo medio al establishment. Despolitizar la campaña electoral tal vez no sea tan piola como los estrategas y las empresas de marketing electoral han pensado.

Jan Guillou

Jan Guillou es periodista (no demasiado independiente) y escritor, escribió las novelas de Arn, un caballero templario medieval, que son espectaculares.

La privatización de las escuelas trajo un descenso del rendimiento educativo, catastrófico incluso en las propias escuelas privadas ¿No será que en esta Pampa generosa está pasando lo mismo?
La medicina todavía no se privatizó, tal vez no lo hagan pero no va a ser porque los socialdemócratas se oponen sino porque hay protestas y encuestas en contra.
Ojo con la idea de buscar leyes que limiten al “capitalismo loco” lo van a empezar a usar acá y no va a frenar ni al capitalismo ni a los locos.
Hacer cualquier payasada para no discutir de política ¿Dónde vi eso antes?
“Endeudarse para bajar impuestos”
Después de todo más voto castigo que votar a los nazis no se puede pedir.

jueves, 17 de enero de 2013

El ministerio del exterior (sueco) traiciona a sus propios ciudadanos y permite que los extraditen a un país criminal. (Assange, haceme caso y no caigas en la justicia sueca)

EL premio nobel de la Paz Obama ha pasado a la historia como el presidente que ha ordenado más asesinatos.

Por supuesto que en el lenguaje oficial de las autoridades americanas no se dice "asesinato" sino "eliminación de objetivos". La técnica es simple y barata. Aviones no tripulados patrullan los cielos de Pakistán y lanzan de vez en cuando misiles Hellfire contra presuntos terroristas. Según informes de los propios americanos de los que no hay evidencias de exageración, se han cometido 3325 asesinatos en Pakistán de los cuales 881 son civiles y 176 niños.

Hay cierta incertidumbre en la identidad de los "blancos". Por eso la Casa Blanca ha comenzado a denominar "golpes designados" a los ataques contra sospechosos que no son "reconocidos" terroristas.

En los últimos tiempos el presidente Obama ha ampliado esta forma de guerra contra el terrorismo al Yemen. Uno de los más exitosos golpes designados ha sido dado contra la aldea de al-Majala el 17 de diciembre del 2009, allí los misiles mataron a 41 personas, entre ellos 14 mujeres y 21 niños. El año pasado el ataque más exitoso en Yemen apuntó contra el pueblito de Jaar, donde fueron muertas 26 personas.

¿Qué clase de propaganda izquierdista antiamericana es esta? Se preguntara el sano lector escéptico. La información viene del diario conservador inglés The Times del 4 de enero.

La estrategia para continuar la guerra contra el terrorismo, después de los fracasos en Irak y Afganistán, elaborada por el presidente Obama se llama "muerto o capturado" y significa que los EEUU tienen jurisdicción sobre todo el planeta. Pueden detener o matar terroristas donde sea. Lo más simple naturalmente es matar, porque meter presa a la gente lleva a toda una sanata judicial. De ahí un alto funcionario de Washington declaró que, hoy en día, se dedican más que nada a "matar o matar" (The Times).

Excepto en ciertos casos donde matar podría llevar a la sanata. Por ejemplo es difícil imaginarse asesinatos desde el aire en Francia, o incluso en Suecia. Otro caso especial es cuando los propios americanos o una nación colaboracionista ya hayan capturado a los sospechosos. Tal vez que existe alguna clase de motivo ético que hace una gran diferencia entre matar desde el aire y meterse en una celda y ejecutarlos a mano. Los sospechosos capturados deben recibir la sanata judicial.

Como el caso de los dos suecos capturados en Djibuti en agosto y que huían de al-Shabaab que es una organización caratulada como terrorista. Si hubieran sido extraditados a Suecia no solamente no hubieran podido ser ejecutados, ni siquiera hubieran podido ser juzgados. Säpo (los servicios suecos) ha fracasado 4 veces en sus intentos por llevar a juicio a gente con opiniones políticas inconvenientes o fantasías y pensamientos medio raros. Las leyes del terror de Bodström (ministro socialdemócrata de derecha de nefasta actuación) no son suficientes para condenarlos.

Pero para eso están los yanquis. Y cuando los dos suecos sean extraditados a los EEUU se puede garantizar que van a ir a la cárcel, como señalaba complacido el diario de derecha Svenska Dagbladet (La Nazión de allá). Les van a dar entre 30 años y cadena perpetua.

Por cierto que los dos suecos no han cometido delitos contra los americanos ni contra ciudadanos yanquis o sus intereses. Pero a nadie le importa, la jurisdicción americana está en todas partes. Y en los EEUU pueden ser juzgados por ideologías inconvenientes o por pertenecer o haber pertenecido a organizaciones que los americanos consideran terroristas. "Una herramienta de la que Suecia ha decidido prescindir", se nos queja el editorialista del Svenska Dagbladet. Pero constata que aun hay un hilo de luz en la oscuridad. "Para Djibuti es más cómodo deportar a los miembros de Shabaab a una cárcel garantizada que a Suecia que no puede hacer nada."

La pregunta es si de veras era "más cómodo" para el ministerio del exterior sueco y el Säpo permitir que los americanos se los llevaran. En cualquier caso no se esforzaron mucho por llevárselos a su país.

Fuera del Svenska Dagbladet no hemos visto ninguna reacción positiva hacia la acción traicionera del Ministerio del exterior. Los diarios liberales son críticos, así como el Aftonbladet (socialdemócrata). Del lado político no se oye ni respirar.

A los entusiastas del diario conservador se les puede hacer una pregunta simple. Si Rusia o China siguieran la misma política que los americanos ¿Protestarían entonces?

Y a nuestros políticos: ¿Es conveniente permitir extraditar a nuestros propios ciudadanos a un país cuyos principios jurídicos son contrarios a todo lo que implican las garantías de un debido proceso?

Lo más simple es matar, porque meter presa a la gente lleva hacia un montón de sanata judicial.

(Artículo de Jan Guillou sobre un par de ciudadanos suecos extraditados a EEUU sin que Suecia dijera nada)

martes, 5 de junio de 2012

La "libre elección" de las escuelas privadas, para los pobres, no tiene ningún sentido. (Las escuelas privadas pueden joder hasta a los países más ricos).

Al mismo tiempo que la privatización de las escuelas crece los resultados escolares son peores y las diferencias de clase crecen.
No es ninguna propaganda de la izquierda, es estadístico.
Antes de la ola de privatizaciones teníamos una escuela de alto nivel en cualquier comparación ahora tenemos un nivel que ha descendido debajo del promedio.
Eso dicen las estadísticas.
La dirección de escuelas resume el desarrollo desde el 2009: " Las diferencias de prestación entre los alumnos de alto y de bajo nivel han crecido. Además las diferencias de nivel entre los alumnos de distinto nivel socioeconómico (diferencias de clase) se han reforzado y ahora son mayores que el promedio de la comunidad europea".
3 años después la dirección de escuelas ha dejado un nuevo reporte: "una imagen del mercado escolar", donde se constata que la estructura clasista se ha reforzado aun más.
Las diferencias de clase crecen, la cantidad alumnos que no termina la primaria crece, al mismo tiempo el número de alumnos con notas altas también.
En pocas palabras, la privatización de la enseñanza se ha ido a la mierda. Salvo que uno piense que esta bueno que las diferencias de clase aumenten, que es justo que los niños de la elite tengan todo a favor desde el comienzo de su vida y que es deseable que los niños suecos sean más y más ignorantes. Excepto los niños ricos, claro.
Pero ninguno de los amigos de la privatización dice eso, ni siquiera la líder centrista Annie Lööf (un equivalente de Margarita Stolbizer, por decir algo) defiende que esta evolución sea deseable. Lo que dice Annie Lööf es tan sorprendente que apenas puedo creerlo: "La elección libre de escuela es, sin duda, la reforma más progresista de estos tiempos. Con la posibilidad de elegir escuela el poder ha salido de la burocracia para ir a los ciudadanos, la diversidad ha crecido y más ciudadanos tienen la posibilidad de ascenso social. En otros países estudian ahora la genial y exitosa combinación de financiación solidaria y libre elección individual que tenemos en Suecia".
Sería divertido saber en que países del mundo de fantasía de Annie Lööf están estudiando la genialidad sueca que en poco tiempo ha empeorado los resultados y ha hecho crecer las diferencias de clase. En cualquier caso no se trata de Finlandia, Dinamarca y Holanda, donde la ganancia en escuelas privadas esta prohibida.

Porque es ahí donde aprieta el zapato. Cualquiera entiende que los capitalistas chorizos que dominan el mercado de las escuelas privadas sacan ganancias bajando los costos, es decir en docentes y en la calidad de la enseñanza. ¿De dónde más iban a sacar la guita? Ni siquiera con la ayuda de la genialidad inventada por Annie Lööf se puede generar ganancia de otro modo.

Los llamados "inversores de riesgo" y sus corporaciones obtienen pagos generosos de los contribuyentes ("financiación solidaria") para empeorar nuestras escuelas y además, de todas las tranzas posibles, evadir impuestos a las ganancias.
Para los políticos liberales la escuela de libre mercado es un problema de dogmatismo. Todo lo que sea de libre mercado es, por una cuestión de principios, mejor que lo que es administrado por el estado. Y si se demuestra que la educación está peor tiene que haber algún que otro argumento genial para demostrar que eso no puede ser.
Una cierta duda o, por lo menos, ciertos rasgos de cuestionamiento pueden notarse entre los fundamentalistas de la escuela privada. Como cuando en el diario Expressen (una especie de Clarín mezclado con Crónica, mamita!) algún nostálgico se quejaba de que "cuando la revolución privatizadora (sic) se planificó nadie pensó que el mercado escolar sería manejado por corporaciones cada vez más grandes y que apostarían ante todo a la ganancia".
O como algunos representantes del fanatismo por la escuela privada, en el partido del Medio Ambiente (algo así como pinistas) que en el editorial del diario DN (partes iguales de Clarín y La Nazión) hablaban de sus sueños destrozados. Que eran "pedagogía de avanzada, padres activos, docentes comprometidos y uniones de comunas" como impulsores ideales de las escuelas privadas.

Pero no fue así, estaban equivocados, reconocieron los ambientalistas.

Perdieron, sin embargo, en la interna del partido contra los privatistas. El partido ambientalista soñaba con escuelas Montessori y otras pedagogías alternativas. Los liberales soñaban con llevar a la educación a la economía de mercado que, por motivos ideológicos, haría una escuela mucho mejor, como es el caso con los geriátricos y las farmacias (en Suecia eran públicos) que naturalmente iban a funcionar mucho mejor en manos del libre mercado.

Y ahora que todos los datos disponibles, en estudio tras estudio, en los últimos años demuestran sin lugar a dudas que esas utopías políticas no se sostienen y que se han ido bien al carajo, los políticos esconden su cabeza en la arena. Es indeciblemente estúpido.

Una cosa esta clara, es obvia. El mercado esta construido para que haya ganadores y perdedores. Y la educación no puede admitir eso. La "libre elección" de escuela es importante para los ricos y carece de sentido para los pobres.

(Artículo de Jan Guillou, periodista, también escribe novelas históricas)

Algunas observaciones al pasar.
Llama la atención que los gringos midan y le den bola a las "diferencias de clase", al menos en las escuelas. Acá para llegar a lo mismo vamos a necesitar que baje Fidel de la sierra, por lo menos.
Suecia era muy "estatista" por eso la ola privatizadora que acá vemos como algo del pasado allá todavía esta de moda.
La comparación entre el partido centrista y las huestes de Stolbizer es bastante razonable. Protegen a sectores "del campo", allá también hay, y tienen un matiz supuestamente progresista sin dejar de privatizar.
El lenguaje "utópico" de los privatizadores, compárenlo con el verso del PRO. La "libre elección" y toda esa basura.
Tenemos suerte que en Argentina las escuelas privadas son tan malas que se convierten en herramientas de igualdad social al permitir que los pobres tengan mejor educación que los ricos. Y si no me creen miren a los caceroleros que gritaban "67-rocho" el otro día.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La mejor forma de proteger la democracia, terminar con ella./Un recuerdo del almirante.

La policia antiterrorista sueca llega, de preferencia, a la madrugada. Ellos no llaman a la puerta de los que van a detener. Rompen la puerta con una herramienta especial y se lanzan al interior, arrancan al sospechoso de su cama, lo ponen boca abajo en el piso, le ponen cadenas y amenazan a la familia aterrorizada con sus ametralladoras, esas que tienen miras láser y se llevan los teléfonos celulares de los niños. Los policías visten de negro y llevan capuchas.
Uno de los 4 suecos de origen palestino que sufrieron este ataque pesadillesco ni siquiera era sospechoso de un crimen. Estaba llamado para testificar como cualquier ciudadano.


Si este último hubiera sido un sueco blanco con "padres étnicamente suecos", como decían los fachos antes de que se convirtieran en el partido demócrata sueco, no hubiera sido maltratado de esa manera, no hubiera sido detenido en absoluto. La policía lo hubiera llamado a un horario conveniente del día para pedirle que testificara. O se hubieran contentado con visitarlo, a plena luz del día, de civil, hubieran llamado a la puerta, hubieran mostrado su identificación y solicitado amablemente conversar con él.
Pero resultó que esta vez se trataba de un sueco que se llamaba Muhammed.


Por eso hicieron falta 20 tipos para la tarea, por eso la policía tuvo que recurrir a esos espantosos uniformes negros, a las capuchas y las armas con visor laser.


Hubo un tiempo, en Europa, no tan lejano, cuando la más terrible policía usaba largos abrigos de cuero negro y hacía estos trabajos de madrugada. Por aquel tiempo cazaban judíos.
Los 4 suecos de origen palestino fueron dejados en libertad al día siguiente, lo que demuestra la escasa evidencia que precisa la policía para ponerse la capucha negra. La explicación que le dieron a los medios fue que se trataba de una amenaza de bomba de un shopping y que ahora había sido evitado.


¿Salvaron al shopping de las bombas metiendo en cana a 4 inocentes? La lógica de esto es cuestionable. En consecuencia los abogados de los acusados quedaron comprendidos por el secreto del sumario, de modo que solo se escuchó la versión de la policía y de los fiscales.


Complacido, el diario conservador, Svenska Dagbladet en su editorial constata que un grave atentado había sido evitado en el shopping porque "la razzia llegó antes de la explosión" y que esto demostraba lo importante que era que tuviéramos tropas en Afganistán (!) y terminaba con un pensamiento poético: "Afganistán esta lejos. El shopping esta acá nomás".


La chifladura se pasea por Suecia desde que el 11 de septiembre del 2001, fuimos obligados a alinearnos con EEUU en la guerra contra el terrorismo. Adaptamos rápidamente nuestra legislación a la de los yanquis y nuestro, por aquel entonces, enérgico difusor de esa basura antidemocrática fue Thomas Bodström, ministro de justicia del gobierno socialdemócrata. Bodström explicó que el problema era que "mucha de esta gente ha obtenido la ciudadanía sueca" y que por eso todos los suecos estaban expuestos a razzias como la de Gotemburgo la semana pasada. Las leyes antiterroristas no despertaron ninguna oposición porque todos sabemos que serian aplicadas a "esta gente" y no contra los que tienen Thomas como nombre.


Justo ahora, y a escondidas, se desarrolla un proceso bajo las leyes de Bodström contra un par de suecos de origen somalí que apoyaban un movimiento de resistencia de Somalia que a los EEUU, en parte con razón, le disgusta. Los acusados son sospechados por haber amenazado al régimen de terror somalí que ha ocasionado una enorme corriente de refugiados. Por lo tanto van a ser juzgados por un tribunal dictatorial por haber luchado contra una dictadura en África. En un tribunal sueco. Es como si al profesor que participó del barco de la paz que fue a Gaza se los juzgara, para colmo una acción que apuntaba contra una democracia occidental. Pero eso no va a ocurrir. El profesor es rubio, aunque no tiene ojos tan inocentes, como Thomas Bodström.


Y en el medio de esta histeria se descubrió que los americanos llevaban adelante acciones de espionaje que apuntan contra los suecos que se llaman Muhammed y que ni siquiera necesitan ser sospechados de una felonía, el así llamado sistema de escuchas preventivas.


Si un espía ruso hubiera cazado judíos en territorio sueco hubiera sido detenido y juzgado según la justicia ordinaria. Pero los americanos van a quedar libres, porque son nuestros aliados en la guerra santa contra el Islam. Y es por eso que el editorial del diario conservador Svenska Dagbladet comprueba jubilosamente, nosotros ponemos incluso nuestras fuerzas armadas al servicio de los EEUU. Para proteger la democracia empezamos por abolirla. Jan Guillou (por fin uno que escribe bien)


Lamento que se haya muerto Masera, me parece que todavía tenía mucho que contarnos. Maserita es el ala Alcaponiana de la dictadura. Se especializaba en secuestrar a empresarios, les hacían firmar lo que se les ocurría, cualquier parecido con lo de los Graiver es pura co-incidencia, y los liquidaban. El almirante de agua dulce se ocupaba de mantener el centro de trabajo esclavo en la ESMA, buscaba crear su propio partido neo-peronista. La falta de escrúpulos de este simpático nazi-killer es legendaria. Mató, siempre por unos mangos, a su propia gente. Era un trabajo duro pero alguien tenía que hacerlo. Masera era tan pícaro, le faltó poco para tener su propia fuerza política. Casi nos sale diputado, senador, no se, gobernador o, ¿Por qué no?, presidente. Tratemos de evitar que todas las apasionantes aventuras de este lumpen modelo queden en el olvido. Maserita se lo merece.

miércoles, 7 de julio de 2010

Un boicot internacional a Israel es el camino a la paz.

Buchón está camino a volverse una palabra amable en el idioma sueco. Por lo menos si la juventud del partido Conservador consigue lo que quiere.

Como protesta contra el bloqueo de los obreros portuarios, que impide el ingreso y la salida de productos hacia Israel, los jóvenes conservadores se han ofrecido como portuarios. De ese modo la expresión “buchón” va volverse muy fina.


La finura de los conservadores es tradicional. Cuando las discusiones a favor y en contra del régimen de apartheid sudafricano arreciaban, alrededor de 1976, el líder conservador de aquel entonces Ulf Adelshon tuvo un, si no brillante, al menos muy revelador punto de vista: “Si boicoteamos los productos sudafricanos los pobres negros se van a quedar sin trabajo”.


Los conservadores y una gran parte de la derecha, aunque no el partido liberal, estaban activamente en contra de que Suecia boicoteara a los sudafricanos a causa del apartheid. La batalla política sobre como debía Suecia situarse respecto de los regimenes racistas de Sudáfrica y Rhodesia quedó en el centro después de la masacre de Sharpeville el 21 de marzo de 1960, cuando la policía sudafricana mató a balazos a 69 manifestantes y dejó centenares de heridos. Si quieren buscar una fecha en la que esta batalla puede decirse ganada fue la gala de la ANC (African National Congress) en Gotemburgo en 1986, donde los principales rockeros de Suecia participaron, una buena propuesta. Pero antes de eso la lucha había sido dura.


No era que los conservadores, el resto de la derecha y sus medios de comunicación apoyaran abiertamente el apartheid. Con una excepción, el diario del noroeste de Scania que hablaba de la amenaza de los “rebeldes nativos” y acusaba a las organizaciones de solidaridad con el movimiento de liberación sudafricano de “darles armas a los negros”.


Sin embargo el apoyo de la derecha al apartheid tomaba medios indirectos.


Por ejemplo era una pena que los policías blancos fueran atacados por “hordas” o por “la chusma”. La cuestión era “complicada” y la izquierda “simplificaba”, ellos que habían estado en Sudáfrica sabían mucho mejor que hacer, el boicot perjudicaría a los más débiles y los que hablaban contra el apartheid eran “extremistas”, “sectarios”, “violentos” y “fuerzas antidemocráticas”. Los movimientos de liberación eran terroristas, lo cual a su vez resultaba una prueba de que los africanos no estaban “maduros” para la democracia y que vendría “el caos” si se imponía el voto secreto y universal en Rhodesia y Sudáfrica.


Además los defensores de Israel descartan indignados cualquier semejanza entre Israel y la antigua Sudáfrica.


Es cierto que hay diferencias. Israel ha matado y expulsado muchos más nativos que los blancos sudafricanos. En lo puramente formal la población de los territorios ocupados no son ciudadanos y nunca lo van a ser.


Pero sin duda los israelíes han declarado que los palestinos no pueden fundar su propio país y que las áreas ocupadas de Jerusalem y la margen occidental del Jordan pertenecen a Israel. 43 años de colonización de las zonas ocupadas hablan un lenguaje claro. Y naturalmente los millones de palestinos que están condenados a obedecer bajo la eterna ocupación israelí nunca van a conseguir derecho a voto y esto por una única y definitiva causa.


No son judíos.


La democracia israelí es tan condicional como lo era en los estados del apartheid, democracia solo para los blancos.
El estado racista sudafricano en principio no podía ser alcanzado por las sanciones internacionales porque los EEUU y Gran Bretaña bloqueaban al consejo de seguridad de la ONU con su veto (no porque fueran partidarios del apartheid, sino porque consideraban a los movimientos de liberación como comunistas, asimismo Nelson Mandela era terrorista). Pero lo que ocurrió fue que los movimientos de solidaridad en Europa y Norteamérica organizaron un boicot cada vez más amplio que arrastró a los políticos aun contra su voluntad. Así se quebró el sistema del apartheid y Nelson Mandela pasó de terrorista a presidente y premio nobel.


La reforma democrática no implicó que Sudáfrica “dejara de existir”, fue el apartheid lo que desapareció. Una parte de los blancos emigraron en protesta. Así como granjeros blancos hoy en día huyen de Zimbabwe (antes Rhodesia) a Sudáfrica. Una reforma democrática en el gran Israel tendría el mismo efecto.


Un hombre, un voto. ¿Alguien se opone? En este caso se necesitan mejores argumentos en los viejos conocidos sobre madurez, terroristas y extremistas. El problema es que por más que le busquen la vuelta no hay mejores argumentos.


Un boicot internacional a Israel parece ser el único camino posible a la paz y la democracia.


Y buchón nunca va a ser una palabra agradable en sueco.


¿Ha visto que patolandia no era nadie? Cayeron contra los yoyega sin haber siquiera pegado un par de patadas. Como corderos (Lamb) al matadero.

rr

El artículo es del periodista y escritor sueco Jan Guillou, famoso por haber escrito, entre otras cosas, la deschacharrante saga medieval sueca la “trilogía de Arn”, espero que nadie le avise que le afané y le traduje la nota que salió en el diario socialdemócrata “Aftonbladet” hace un par de días.

lunes, 20 de julio de 2009

Regalo día del amigo, con un toque de demagogia


Hay un mundo nuevo y, por lo tanto, otro que es irremisiblemente viejo. Leo a un tipo, es un escritor no genial pero tiene los suyo, se llama Jan Guillou. Si no lo conocen, es un escritor sueco que, entre otras cosas, escribió una trilogía de novelas históricas sobre un caballero sueco que se une a los templarios y defiende Jerusalén de los árabes, los árabes son los buenos.
Guillou está indignado por el apoyo en las elecciones europeas al partido Pirata. Que, como su nombre lo indica, es un partido de apoyo a la piratería de archivos. En esta, nuestra patria gaucha, a nadie se le ocurriría crear un partido pirata, por la simple razón de que vivimos pirateando y a nadie se le ocurre venir a jodernos.
A Guillou le jode que, como escritor, los piratas le lean los libros sin que le paguen sus coronas. En su favor debemos decir que nadie precisa piratear en un país, no precisamente la patria gaucha, donde hay una biblioteca en cada cuadra. Pero no deja de ser un pensamiento anticuado, igual todavía la mayoría de los libros son de papel y, por supuesto, la gente los prefiere a leer de la pantalla.
Este humilde servidor hace más o menos diez años que no compra, salvo para regalar, libros de papel. Mi biblioteca, de varios cientos de libros, está en el disco rígido. Me ahorro la plata, no hago talar bosques y si algún libro no está para piratear no lo leo. Que nada bueno ha de ser si nadie se tomó el laburo de subirlos.
No hay manera de detener el proceso de difusión "lateral" de los libros y la música. Y, ¿saben que? me parece bien. Con un escaner, un OCR y un poco de paciencia cualquier criollo puede subir todo lo que le parezca de libros. Y con la música también.
En realidad el objetivo de esta charla era ofrecerles otro regalo:
La chica de la foto es Hiromi, es la última esperanza del jazz progresivo, música un poquitin difícil, tal vez, pero no exenta de humor y de corazón. Para movilizar el bocho y el último citado.
La música tiene bastante de Chick Corea en la época de Return to forever y para adelante.
Copien y peguen el link en la barra de direcciones.
http://rapidshare.com/files/173688756/TC07HS.progjazz.superforo.net.rar
Avisen si va o no va. Odio rapidshare pero me da fiaca subir el archivo yo mismo.
Escucho comentarios.
En cuanto a que va a pasar con los escritores y los músicos con la "revolución internet" que se les reparta una parte de la guita que ganan los operadores de los servicios de conexión y que, si no les alcanza, vayan a trabajar, que de eso no se murió nadie.
Y por lo demás, definitivamente si, la japonesa me tiró unos yenes más el choripan y la gaseosa kirchnerista para que le haga el aguante. Me corrompí.