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viernes, 12 de febrero de 2016

Noviembre 1918-abril 1919 Revolución en Alemania. Revolución Rusa 35.

“(…) de aquí en adelante el imperialismo equivale a una interdependencia firme y duradera de todos los Estados del mundo en su sistema único (…)” Lenin, 7 de noviembre 1918.
“Liebknecht no tiene que preocuparse de firmar un tratado con nosotros. Le ayudaremos, aun sin tratado, con todas nuestras fuerzas.” Trosky.



Antecedentes.

En 1880 los socialistas alemanes se habían proclamado “revolucionarios” y que no tenían “ilusiones” respecto a una salida reformista. Los socialdemócratas estuvieron prohibidos en Alemania hasta el año 1890, para el año 1898 ya había una fuerte tendencia a eliminar la revolución del programa del partido ¿Quién necesita una revolución teniendo al Káiser? Aun después de la legalización los socialdemócratas eran encarcelados y la represión era constante.
Moraleja los regímenes represivos se caracterizan por las elecciones libres y la “libertad de expresión” ¿Qué se pensaban?

Para 1912 los socialdemócratas tenían el 28 % de los votos, un millón de afiliados y 90 periódicos. Eran la organización de clase obrera más grande del mundo. En 1914 los socialistas estaban claramente en contra de la guerra, el partido se preparó para resistir, Rosa Luxemburgo llamó a la desobediencia civil, el gobierno planeaba encanar a todos los dirigentes socialistas pero, gracias a dios, no hizo falta, los socialistas no le podían fallar a su país y votaron a favor de la guerra imperialista. Los socialdemócratas tenían 110 diputados, 96 seguían a la derecha, los otros 13 eran el ala izquierda pero votaron por “solidaridad partidaria” y 1 (uno) se abstuvo era Karl Liebknecht, el 1ro de enero de 1916 fundó, junto a Rosa Luxemburgo y Franz Mehring la liga Espartaquista. Liebknecht y Rosa Luxemburgo fueron en cana en julio del 16. En marzo y abril del 17 hubo grandes huelgas en Berlín. En abril los socialistas se dividieron entre la derecha que quería la guerra a toda costa y los “independientes” que se oponían a seguirla, los espartaquistas decidieron unirse a los independientes.

La revuelta en Kiel.

Los generales del Káiser tenían un problema: el tiempo. Los americanos habían entrado en la guerra en abril de 1917 pero no tenían ni el ejército, ni la logística en condiciones de cruzar el charco y aparecerse por Europa. Cuando Rusia abandonó la guerra, en la práctica, en octubre del 17, los muchachos del Káiser tuvieron la posibilidad de jugársela y tratar de ganar antes de que llegaran los americanos, es probable que no fuera posible, aun así, nunca lo vamos a saber, para junio-julio de 1918 intentaron una gran ofensiva, llegaron a estar a 40 Km. de Paris. El 8 de agosto los germanos tuvieron su “día negro”, donde fueron obligados a retroceder. Para aquel entonces habían aparecido soldados yanquis por todos lados. El 30 de septiembre se rindió Bulgaria. A partir de ese momento los alemanes empiezan a buscar el modo de rendirse sin que parezca una catástrofe, el día 4 de octubre el príncipe Max (?) es nombrado canciller. El 7 los espartaquistas llaman a formar soviets. El 17 de octubre (¡San Perón!) los húngaros se independizan de Austria. El 20 de octubre los alemanes suspenden sus acciones con submarinos, es un pedido del presidente americano Wilson para iniciar las tratativas de paz. El 28 de octubre el Káiser reforma la constitución que adopta una forma democrática de gobierno, una buena forma de dejar al país cagado del todo. El 28 de octubre, con su habitual inteligencia, la marina alemana prepara una última misión para el destructor Markgraf, los marineros, esos negros maricas y cobardes, se niegan a hacerse matar por su emperador que es un viejito pelotudo, bigotón y que usa ese casco puntiagudo, una verdadera lástima. La tripulación se amotina. El 30 de octubre estalla la revuelta en Austria y en Hungría el 31. El día 3 de noviembre de 1918 los marineros de Kiel se amotinan. La revuelta se propaga a Hamburgo, Bremen y Lubeck, los marineros crean, si, consejos de obreros y soldados. El gobierno intenta reprimir pero descubren (oh! sorpresa!) que los marineros también están armados. El 4 de noviembre Kiel está en manos de soviets de soldados y obreros. Esa noche llegó un diputado socialdemócrata llamado Gustav Noske que fue nombrado gobernador, la revolución en Kiel terminó esa misma noche. El 5 de noviembre los soviets toman Hamburgo. El 8 de noviembre en Berlín la situación parece desesperada Liebknecht, como de costumbre, se ha quedado solo, ese día difunde un volante que llama a la revolución. Hay huelga general y los soldados se solidarizan. El sucio trapo de los alemanes ha sido reemplazado por la Bandera Roja. El diario de los socialdemócratas llama a la huelga cuando los huelguistas ya han estado desfilando durante 5 horas.

Para el 9 de noviembre, el socialdemócrata Ebert es nombrado regente, el Káiser se exilia y Liebknecht proclama desde el balcón del palacio imperial en Berlín la república y el socialismo. El 12 de noviembre se formó el equivalente alemán del ejecutivo del soviet. Los socialdemócratas se deshicieron de la izquierda con facilidad, armaron una especie de asamblea gigante y los manijearon: usaron a los soldados contra los obreros y/o viceversa. Lean mis labios: nunca, pero nunca, la asamblea gigante. En la primera semana de diciembre empezó una campaña furiosa que atribuía a los zurdos la falta de asistencia alimentaría de parte de los aliados y llamaba a matar a Liebknecht. El 5 hubo un intento de golpe de estado que fracasó no sin antes ametrallar a una manifestación de espartaquistas. Se forma un “Cuerpo republicano” pagado por los ingleses, son los mismos que años después financiaron a Hitler, tampoco funcionó. El 22 de diciembre el gobierno socialdemócrata arma un cuerpo de oficiales con altos salarios son los “Frei Korps”, para los que vienen leyendo los artículos sobre la Revolución Rusa: son el ejército blanco.

La revuelta espartaquista.

El día 8 de diciembre 150 mil espartaquistas desfilaron por Berlín con Liebknecht a la cabeza. En la segunda semana de diciembre el “ejecutivo del soviet” declinó su autoridad para dejársela al parlamento. En la navidad el gobierno socialdemócrata intentó desalojar a los marineros que habían ocupado el palacio imperial en Berlín y los marineros, más los espartaquistas, más los desconocidos de siempre les dieron una paliza. Lamentablemente los espartaquistas no son un partido revolucionario, ni siquiera son un partido, no es Liebknecht el que manda en las calles sino el caos. El 29 de diciembre Rosa Luxemburgo se reúne con 112 delegados de toda Alemania y funda el Partido Comunista Alemán, este resultó ser un partido medio ultra, del tipo “alternativista”, esos que cuando pierden la elección en un sindicato te fundan otro con 4 pibes.

Para cuando la izquierda terminó de discutir, sin ponerse de acuerdo, el gobierno socialdemócrata ya tenía preparadas a las “Frei Korps” y el día 4 de enero de 1919 echaron al jefe de policía, el izquierdista Eichhorn. La izquierda armó una manifestación gigantesca, el objetivo era impedir el raje de Eichhorn, hacer una demostración de fuerza y volver a casa pero miles salieron armados para hacer la revolución. Rosa Luxemburgo vio que la tendencia espontánea llevaba al desastre, Liebknecht en cambio vacilaba. Se la jugaron tratando de imponer a un tal Ledebour de los socialdemócratas independientes, que pertenecía al ala izquierda de la socialdemocracia y no era ningún revolucionario. Hubo otra demostración masiva en las calles y los “revolucionarios callejeros” que eran espontáneos pero no boludos impidieron la salida del diario socialdemócrata, no aclara, la fuente con la que contamos, si destruyeron las instalaciones. Pero mi consejo para ustedes, gente del futuro, es: destruyan las imprentas, los cables, las oficinas, las cámaras, los canales, las antenas, los discos rígidos y los satélites, si no se oye la voz de los revolucionarios que no se oiga ninguna.

En la plaza de mayo, pero de Berlín, se habían reunido 200 mil proletarios armados, bajo el frío, la niebla y la lluvia. Los dirigentes se reunieron a conferenciar y conferenciaron hasta que el pueblo se retiró. Después uno se pregunta porque vino Hitler y porque los alemanes tienen esa expresión siniestra en sus caritas. Las únicas iniciativas militares de importancia las tomaron los espontáneos, p. ej. tomar las estaciones de trenes. En cuanto la izquierda vio que el gobierno no caía se dispusieron a negociar. El 7 de enero Rosa Luxemburgo llama a desarmar a la derecha, a armar a las masas y a ocupar posiciones de poder. Pero para el 13 de enero los socialdemócratas ya tenían su “Cuerpo Republicano” y, ante la pasividad y el desorden de los revolucionarios, dominaban Berlín. A su vez, como corresponde, los mandos socialdemócratas no confiaban en sus “propias” tropas y llamaron a las Frei Korps que se ocuparon de matar a todos los que se les cruzaron, a su vez empezó una campaña de la prensa histérica de demonización de los espartaquistas.

El jueves 16 de enero de 1919 el periódico de los socialdemócratas anunciaba triunfalmente que Liebknecht había sido “muerto mientras trataba de escapar” y que Rosa Luxemburgo había sido “muerta por el pueblo”. La clase media estaba de fiesta.


El Final de la revolución.

El gobierno “socialista de contrarrevolución” como le dicen los libros, tiene todavía 2 problemas, los propios militares que ha llamado para aplastar a los revolucionarios y los consejos obreros que gobiernan en buena parte del país. Una semana después de liquidar a los espartaquistas se vota para la asamblea constituyente, los socialdemócratas del ala derecha obtienen la mayoría. El 19 de enero el gobierno de Noske deja sin poder a los consejos obreros, el viejo régimen ha retornado. En Bremen la izquierda tenía un dirigente llamado Johhan Knief, Knief advertía que no podían tomar el poder, que los socialdemócratas independientes no eran confiables pero, justo cuando estalló la rebelión, se enfermó y se murió. En Bremen los Frei Korps perdieron 50 soldados. Por medio de engaños Noske y Ebert lograron retrasar las huelgas en la region del Ruhr, crearon una comisión, Perón decía que si querías que algo no se hiciera nunca lo pusieras en una comisión, para socializar las minas, de hierro, de carbón, no las mujeres, aunque deberían haber socializado las minas, por ahí ganaban si hacían eso.

Para febrero los mineros se despertaron y empezaron la huelga general, cuando las Frei Korps quisieron entrar, los cagaron a tiros. Sin embargo no fue suficiente, volvieron a negociar, a ser engañados y reprimidos. Para fines de febrero Berlín entró en huelga otra vez, esta vez la izquierda tuvo poco que ver, los sindicatos socialdemócratas fueron aplastados por el gobierno socialdemócrata. A continuación una nueva huelga minera estalló en el Ruhr, alcanzó a más de medio millón de trabajadores, el gobierno de Noske terminó haciendo algunas concesiones y después vino la represión.


La Republica Socialista de Baviera.

Baviera mis amigos, era, en aquellos tiempos, un pedacito de Alemania que, despelotes históricos mediante, gozaba de autonomía, los muy hijos de puta ¡Tenían su propio rey! El príncipe Karliten, no mentira, no se como se llamaba. Baviera era una zona rural, la única industria importante era la Krupp, esos que hacían cañones, y la mayor parte de la población era católica y muy conservadora. En esos pagos vivía un intelectual socialdemócrata llamado… ¡Mau-mauen!, se llamaba Kurt Eisner, durante la guerra se había vuelto pacifista, en noviembre Eisner se volvió el líder de los obreros, vaya uno a saber porque, tomó la sede del parlamento local y proclamó el “Estado Libre Bávaro”. Munich estaba repleto de tropas que volvían del frente. Eisner, durante casi 4 interminables meses logró mantener más o menos contento a todo el mundo, el 12 de enero se votó en Baviera y Eisner obtuvo el 2,5 % de los votos. En Febrero mientras votaba a favor de la creación de una policía represiva hablaba en las concentraciones obreras donde vivaban a Liebknecht y a Lenin. Eisner se decidió por fin a renunciar pero, justo antes de eso, un derechista lo mató de un tiro, era el 21 de febrero.

En Baviera el único poder en pie eran los consejos, no le digamos soviets, de obreros y soldados, a mitad de marzo se formó un nuevo gobierno conducido por el socialdemócrata Hoffman. 40 mil desocupados daban vueltas por Munich y la situación empeoraba, Hoffman no tuvo mejor idea que aumentar la luz y otros servicios, los consejos le dijeron que le iban a dar una patada en el culo. En el ministerio de defensa, el ministro era un socialdemócrata de la extrema derecha, se hizo una reunión para decidir la creación de la “República Bávara de Consejos”, estaban los socialdemócratas, los delegados de los consejos y, no podían faltar, los anarquistas y los bohemios, que siempre hay aunque sea en Alemania. El único tipo serio era el comunista Leviné, que dijo que no les creía nada y que la república soviética solo podía ser creada por el proletariado triunfante. Aun así el día 7 de abril la república, vamos a llamarle de los consejos, se proclamó. Hubo, pese al aspecto circense de todo, decretos que intervenían en los bancos, confiscaciones, un tribunal revolucionario y hasta un intento de crear un ejército, naturalmente, rojo.

Leviné nos cuenta que, pasados los primeros días, todo sigue igual. Los ministros socialdemócratas desaparecieron misteriosamente, bueno, no era tan grande el misterio, preparaban la contrarrevolución, por supuesto. ¿Se acuerdan del finado Eisner? Bueno, apareció otro personaje similar: el dramaturgo Ernst Toller. Toller tenía su “consejo revolucionario” con personajes bizarros, algunos anarquistas, otros bohemios y estaba el Dr. Lipp, este era “comisario” de relaciones exteriores, le escribió a Lenin una carta donde afirmaba que el proletariado de Baviera era “felizmente victorioso” pero que, al parecer, las cosas se le habían complicado porque Hoffman le había robado las llaves del baño del ministerio. Hoffman mientras tanto, aparte de quedarse con las llaves del baño, reunía un ejército y se apoderaba de las ciudades bávaras. Pero los locos tienen suerte, el día 13 una guardia de la derecha intentó tomar Munich pero se encontró con miles de obreros y soldados en armas. Al mismo tiempo el revolucionario, enviado desde Berlín, Eugen Leviné reorganizaba al partido comunista, la línea que seguía era bien clara: evitar meterse en una insurrección y perderla como en enero en Berlín y aclarar que la “República de los consejos” no era la república soviética. Después de defender con éxito Munich Leviné declaró que los comunistas iban a estar “en primera fila” en la lucha contra los contrarrevolucionarios. Entraron en escena nuevos consejos que, esta vez si, se parecían mucho a los soviets. Obligaron a la clase media a entregar la comida que tenían encanutada e incluso las armas, los automóviles fueron confiscados y los departamentos vacíos fueron ocupados por gente sin vivienda. El marinero que había organizado la resistencia el 13 de abril fue nombrado comandante del Ejército Rojo. 15 mil soldados rojos se manifiestan armados en la calle. Pero solamente en Munich, Hoffman gobierna el resto de Baviera. Y la situación es desastrosa, falta la comida y el combustible. Toller que había pedido, unos días antes, que lo relevaran ahora vuelve para atacar a los comunistas. El ánimo de las masas ha decaído, Leviné intenta negociar pero es tarde 30 mil Frei Korps, no hay soldados son todos oficiales, marchan hacía Munich. Lo poco que queda de la República Soviética resiste, hay 600 muertos y las Frei Korps torturan y ejecutan a los prisioneros, matan a 50 prisioneros de guerra rusos, por el hecho de ser rusos nomás. El pretexto de las Frei Korps es bien interesante, el gobierno soviético ha hecho ejecutar a 10 miembros de una organización llamada “Última Thule”, Última Thule es un grupo antisemita precursor del nazismo ¿querían saber cuál era el huevo de la serpiente? Ahí lo tienen.

Eugen Leviné nació en Petrogrado en 1883, en una familia judía de clase media, su familia emigró a Alemania, en 1905 Eugen volvió a Rusia para participar de la revolución, fue prisionero en Siberia, escapó y estudió en Alemania, fue soldado en la guerra mundial y se incorporó al recién creado Partido Comunista.

Falta un último detalle: la ejecución de Eugen Leviné el 5 de julio. Los que cuestionan el criterio de Leviné y de su gente, tal vez sepan mucho de política, de filosofía o de lo que sea pero no saben un carajo de militancia. Cuando los combatientes de la clase obrera tomaron las armas a Leviné no le quedaba más remedio que seguir la lucha hasta el final. Es lo que hace la gente de verdad en la vida real. Unos meses después la derecha más cocorita, protonazis, lo corrió a Hoffman, recordemos que el enemigo del soviet era socialdemócrata, de Baviera.


Y recuerden que nosotros no sabemos nada, los que saben son los fachitos de traje que no pueden articular una frase de más de 4 palabras. No se me olviden.


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
Está vez preferimos hablar de cosas que pasan todos los días.

jueves, 19 de julio de 2012

La derrota de la primera revolución (1906-1907).Revolución Rusa 4

La disparatada aventura bolchevique continúa. La revolución de 1905 avanzó hasta donde pudo. Esta vez el padrecito del pueblo, el Zar, aplasta a sus perversos enemigos. Y se lleva todos los aplausos.

La Rusia feliz de antes.

Los populistas y los socialdemócratas.

La revolución de 1905.

1906

Junto con la, breve, primavera democrática hicieron su aparición partidos orgánicos de la extrema derecha, siendo el más conocido el grupo “Unión del Pueblo Ruso” que contaba con la simpatía del Zar, un divino él, y la de los jerarcas de la iglesia. No se olviden de esto último cuando lean que los bolcheviques, esos sicarios del mal, demolían iglesias. Los paramilitares financiados, como siempre, por los ministros del Zar eran las “centurias negras”. El nombre es un chiste de la izquierda porque “centurias blancas” eran, en 1700, la denominación de los nobles. Algo así como que se las daban de nobles y eran unos negros de mierda. Para 1906 las centurias tenían como 300 mil miembros unas 10 veces más que mencheviques y bolcheviques sumados. Las centurias son un antecedente del ejército blanco y de los partidos fascistas que estuvieron de moda en Europa durante el siglo XX, y ahora están volviendo. Durante las primeras semanas después del manifiesto de octubre mataron en diversos pogromos a más de mil judíos. Los militantes de las centurias son pequeño burgueses, pequeños propietarios, tenderos, especuladores varios, en muchos casos lisa y llanamente delincuentes, asustados por los cambios.

No recuerdo haber leído si los bolcheviques u otros grupos usaban el giro “ejército de ocupación” pero a partir de diciembre de 1905 alrededor de 15 mil militantes políticos fueron condenados a muerte, 20 mil fueron muertos o baleados y cerca de 20 mil fueron condenados al exilio. Los soldados cosacos, munidos de doble ración de vodka invadieron las aldeas rebeldes y organizaron una orgía de linchamientos y violaciones. Aun así aclaremos que para un latinoamericano el trato que el Zar daba en las cárceles parecía a veces como una colonia de vacaciones. Es que el mundo avanza y cada vez hay que golpear más duro.

Muchos nobles abandonaron sus mansiones, o lo que quedaba de ellas, en el campo y los que permanecieron se consiguieron armas, soldados y candados para defender su propiedad.

Los antiguos progresistas descubrieron que los jóvenes de clase baja eran delincuentes, que los pobres eran promiscuos. La beneficencia fue reemplazada por el pedido de más policías y más represión. Las señoras mayores de clase media miraban TN y se negaban a salir a la calle.

En febrero de 1906 el partido Cadete, liberal, condenó las huelgas, las insurrecciones y las tomas de terreno. Hay cosas con las que no se jode. Y, atención con esta, aparecieron grupos de intelectuales, algunos de los cuales habían participado de la rebelión, para criticar a los revolucionarios y a la revolución para, en vez de la rebeldía, enseñar al pueblo a respetar la Ley. El coqueteo con el marxismo se terminó y de nuevo volvieron las preocupaciones con la moral y el espíritu, se pusieron de moda filosofías esotéricas, descubrieron que “el hombre es perverso por naturaleza” y que el mundo se iba a acabar pronto. Estaban en lo cierto en este último punto.

Para abril de 1906 se reunió el primer parlamento ruso. Los campesinos, que siempre votaron a los Socialistas Revolucionarios incluso cuando ya habían dejado de existir en 1918, no pudieron votar a los SR porque estos, al igual que sus primos bolcheviques y mencheviques, decidieron boicotear las elecciones, de modo que votaron, eran unos 100, a un grupo llamado “trudovique”, la mayoría de la cámara era del partido demócrata constitucionalista, Cadete (liberal) con 179 escaños sobre 478. El Zar detentaba el poder más o menos como antes, el parlamento era puramente consultivo y, muchas veces, ni siquiera eso, el Zar podía disolverlo cuando quisiera y es lo que hizo con los dos primeros parlamentos que no le gustaron. Podía gobernar por decreto, declarar la guerra y lo que se le cantara el culo. También crearon el “consejo de estado” que era una payasada similar a la cámara de los lores.

Dos temas ocuparon la atención del novel parlamento, la primera era una amnistía para los presos políticos y la otra era una reforma agraria. Durante los grandes despelotes de 1905 muchos agrogarcas (adoptamos la taxonomía barcelonesa) habían pensado en entregar una parte de sus tierras con tal de que los campesinos los dejasen en paz pero para mediados de 1906 el Zar estaba firme en el trono y la idea de dejarles tierra a los pobretones volvió a sonarles disparatada. Incluso al Zar se le conoce una frase macrista: “Lo que les pertenece a los terratenientes les pertenece”.

En julio el primer parlamento fue disuelto. Y con eso se termina la etapa “rebelde” del liberalismo. Como si dijéramos la semana santa de Alfonsin. En abril Rusia recibe el préstamo más grande de su historia. Se creía que la “opinión liberal” europea disponía a de una herramienta fundamental para controlar al monarca, era la deuda externa. Rusia estaba en la ruina después de un año de guerra y de rebelión y dependía del crédito de los franceses. El control que hicieron los aliados europeos de la política del Zar es similar al que hicieron respecto de las dictaduras latinoamericanas de los 70. Alentaron más dictadura y más represión.

Quedaba, sin embargo, aun un parlamento. Los diputados campesinos, llegados de regiones de Rusia y alrededores más medievales que Petrogrado mismo, se emborrachaban en los boliches y terminaban metidos en peleas. La cámara, dominada por los liberales Cadetes, se convirtió en una tribuna de denuncia de los abusos del Zar. Los discursos atrevidos y las acciones armadas de los SR no cesaban. El 8 de julio el parlamento fue disuelto. Había durado 70 días.

Ante el cierre del parlamento los liberales indignados llamaron a derrocar al gobierno pero nadie les hizo caso. 100 de los principales líderes liberales fueron enjuiciados. Los Cadetes nunca más volvieron a ser tan liberales como esa vez.

Después de julio el hombre fuerte de Rusia es un tal Stolypin. Pertenecía este señor a la antigua nobleza. Había hecho sus primeros pasos en la administración zarista en la parte occidental del imperio, cerca de la frontera con Alemania, donde no existía la comuna rural sino propietarios individuales al estilo europeo. De ahí le había tocado la región de Saratov donde los campesinos se habían sublevado. La actitud de Stolypin no fue la que asumieron otros señores del campo que se escondieron en sus mansiones, enfrentó la rebelión con brutalidad pero también haciendo concesiones y, esto tiene importancia, dando la cara. Europa occidental, antes del fiasco de la unión europea, también se construyó con reformas para impedir la revolución. Cientos de publicaciones fueron prohibidas, más de 60 mil presos políticos fueron ejecutados, condenados a trabajos forzados o exilados sin juicio previo en los 3 primeros años de Stolypin como primer ministro. Hubo cambios progresistas en algunas áreas pero las reformas apuntaban a destruir la comuna rural. La izquierda, entre ellos Lenin, creía que era posible que Stolypin tuviera éxito y que la comuna fuera reemplazada por pequeños propietarios reaccionarios como si dijéramos la patria sojera.

El proceso que había convertido a los campesinos feudales en pequeños propietarios había durado cientos de años, había costado más víctimas que todas las guerras mundiales juntas y había estado relacionado con las conquistas en el tercer mundo. Aunque los campesinos vivían en la miseria, al filo de la inanición, la comuna ajustaba la cantidad de tierra según la familia y le daba a las familias alguna clase de contención. Viéndolo físicamente una familia de pequeños campesinos a la europea hubiera necesitado 4 o 5 veces más terreno que una familia de la comuna y hubiese necesitado equipamiento y caminos y medios de transporte. Piensen que los pequeños/medianos campesinos argentinos, donde, salvo los indígenas, nunca hubo comuna rural, no se convirtieron en agrogarcas hasta los últimos 10-15 años. No solamente eso los señores del campo ganaban con la comuna, arrendaban terrenos, tenían mano de obra barata. Eso sin olvidar que de nada vale ser rico si no hay pobres a los que uno pueda sentirse superior.

Mientras las "centurias negras", la versión rusa de la triple A, matan políticos del partido Cadete, liberales, el jefe de los liberales Miliukov se reúne con Stolypin.

1907

En febrero de 1907 se votó el segundo parlamento. El grupo de izquierda formado por mencheviques, bolcheviques, SR, Socialistas Populares y trudoviques conquistó 222 escaños y tenía mayoría. Pero Stolypin no se amilanó, disolvió el parlamento y cambió la legislación electoral para que votara aun menos gente que antes. Y listo, se terminó el problema. Acuérdense porque esto es lo que hacen los enamorados de la ley y la constitución. Los diputados socialdemócratas van todos en cana. Para junio de 1907 se puede decir que en las grandes ciudades los socialdemócratas, ya sean mencheviques o bolcheviques, han sido borrados del mapa.

Pero en las regiones del sur las cosas son diferentes. El 25 de agosto los Maximalistas, una rama del SR fanáticos del Maxi López (¿Por qué no?), le vuela la casa a Stolypin matando 30 personas. Para el 1ro de septiembre declaran el estado de excepción y los civiles son juzgados por cortes marciales. En Europa los partidos socialdemócratas tenían un ala revolucionaria y Lenin se la pasaba intentando unirlas para crear lo que años después sería la internacional comunista. Una de las divergencias que les impedía a los bolcheviques reclutar a líderes como Rosa Luxemburgo era la política de ataques guerrilleros que los bolcheviques llevaban en Rusia. En particular en el sur. Porque en contra de lo que se dijo después en la URSS, y de lo que creen muchos zurditos a la bartola, los bolcheviques no le tenían asco a agarrar el fierro y hacer ataques guerrilleros. Más sobre eso en el próximo artículo.

Rosa Luxemburgo nació en la Polonia ocupada por el imperio ruso. Tuvo una enfermedad que la dejó renga de chica. Se unió al partido de izquierda polaco "Proletariat". Escapó a Suiza en 1889. Estudió ciencias sociales en Zurich. Rosa negaba la autodeterminación de las naciones. Se oponía a la independencia de Polonia porque daría más fuerza al capitalismo, Lenin le retrucaba que el nacionalismo imperialista de los rusos era mucho peor. Creía, también, sinceramente en la "espontaneidad del proletariado" frente a la férrea organización de Lenin. La defensa de la espontaneidad tenía que ver con el enfrentamiento del ala izquierda con la socialdemocracia en Alemania. El capitalismo, como lo veía Rosa, llevaba de la crisis, al estallido y a la huelga general de ahí a un "salto de conciencia" y eso traería las organizaciones para crear el socialismo democrático. Estuvo presa entre 1904-06. En 1910 rompió con la dirección de la socialdemocracia alemana. En 1912 Rosa junto con otros socialistas declararon que, en caso de guerra, los partidos socialistas iniciarían una huelga general. Al comienzo de la guerra (agosto de 1914) y sin huelga general Rosa organizó manifestaciones llamando a no incorporarse al ejército y a no obedecer órdenes. A esta mujer judía, chiquita y renga la consideraron un peligro para el imperio alemán y la llevaron en cana. A partir de 1916 formó parte con otro loco lindo, Karl Liebknecht, de un grupo que se llamó, cool!, "Liga Espartaquista". En 1919 una ola revolucionaria apareció en Alemania. El día 15 de enero de 1919 una multitud de soldados del gobierno Alemán, donde participaban los socialdemócratas, logró por fin acabar con la feroz agitadora que se defendía con un paraguas. La democracia siempre es el camino.

Ahora bien la política de Stolypin consistía en fortalecer a los campesinos que estuvieran "dispuestos" para consolidar una clase de propietarios pequeño burgueses. Se suponía que esta "clase propietaria" desempeñaría el mismo papel conservador que en Europa Occidental. Pero pasaron dos cosas, primero los campesinos rusos no estaban especialmente ilusionados con abandonar la comuna rural. Además, y esto es más serio, la creación de pequeños propietarios terminaba por dividir a los campesinos puesto que aparecía una clase de campesinos "fuerte" y otros campesinos sin tierra que tenían que trabajar para los fuertes. Los propios terratenientes no le veían la ventaja a tener que competir con pequeños campesinos con granjas modernizadas y abastecidos por créditos. Para 1910, con el zar, con Stolypin, con los partidos de izquierda hundidos y con la represión los campesinos vuelven a levantarse. Mantengan la fe.

continuara

La serie sobre la revolución rusa sigue, aunque creo que nadie la lee, sospecho que puede convertirse en un material para discutir algún día y no he encontrado nada que abarque lo que pasó por aquellos tiempos y que sea de mi gusto para leer. No se, así me parece.