cris
Con Cristina.
martes, 24 de diciembre de 2013
jueves, 28 de noviembre de 2013
Grandes boludeces argentinas, hoy presentamos: La politización de la clase media.
No quiero extender hasta el pasado más o menos remoto, por una cuestión obvia, ya no es tan fácil saber que hizo o que dijo alguien cuando vino Videla. Pero el filósofo criollo solo pide ecuanimidad. Al hombre sereno las perturbaciones lo encuentran buscando al universo en un vaso de Whisky. Cuando la inflación de Joe (como le decía Magdalena) era de más del 100 % anual, el sabio miraba para un costado y se encogía de hombros. Lo más que podía sacársele era un: "Malos tiempos, hein" y en general ni siquiera eso, quejarse por los tiempos que se viven es como quejarse por la luz de las estrellas en la noche o por la salida del sol. Cuando el borracho mandó a todos esos pibes a cagarse de hambre, a sufrir en el frío y a una muerte intolerablemente injusta, nuestro amigo apenas dejó ver una mueca de desprecio y desagrado. No mucho, a fin de cuentas, el mundo es un valle de lágrimas. Cuando Alfonsin llevó la inflación al 700, al 1000 %, había que aguantarlo, la clase media perdió sus ahorros, su casa, sus medios de vida pero queselevahace. Cuando la hiperinflación llevó a un ascenso imparable de los niveles de pobreza, a saqueos de multitudes de hambrientos y desesperados, no quedaba otra cosa más que aceptar las desgracias con serenidad como un árbol en medio de un huracán. Cuando se privatizó todo y los servicios empezaron a pagarse en dólares no había nada que hacer, quejarse hace las cosas peores. Cuando vino la hiperdesocupación la cola para un puesto de limpia pisos en el Mc Donald era de 3 cuadras y las madres iban llorando al aeropuerto para despedir a sus hijos que se iban con su título recién conseguido bajo el brazo, el hombre sensato dijo: "Es la vida" y nada más. Cuando el gobierno de Chupete empezó matando gente, docentes que protestaban en un puente en Corrientes, el mundo siguió dando vueltas. Cuando los bancos se llevaron la plata y no quedó nada y los boliches cerraban y gente, hasta ese entonces normal, empezó a vivir de bolsas de comida que repartía la municipalidad, el criollo esclarecido se encogió de hombros. Así era y así seguiría siendo. Cuando el gobierno de Chupete terminó en una orgía de asesinatos sin sentido el hombre filósofo supo que era el destino, que todo estaba escrito. Y también cuando la pesificación asimétrica hizo ricos a los de Clarín, premiados por haberse endeudado en dólares, y mataron a los piqueteros queriendo prevenir no se sabe que insurrección o lo que sea. La serenidad del hombre del medio pelo criollo hace aparecer a Gautama Buda como un chiquilin nervioso, nada lo perturba, nada desvía su camino. Pero un día, un día el hombre que todo lo entendía no quiso seguir más. Porque llega el día en que hasta el hombre más asentado espiritualmente pierde la cabeza. Si, llegó el día de la furia. Porque ahora, por fin, la voz indignada de este discípulo de Shidharta se hace oír. Porque la pobreza que cuando era de más del 50% nunca le molestó se ha vuelto insoportable. Y la violencia del gobierno criminal que persigue a los periodistas indefensos y los pacíficos consultores privados que, genialmente, son capaces de medir inflación sin tanta cifra llamando por teléfono a un supermercado de recoleta, ya no son admisibles. Y la persecución despiadada contra el pueblo Quom, que desde siempre le han merecido el más profundo de los silencios. Y los contratos secretos y terribles que van a dejar el país en manos de chevron y de los chinos que vienen por el agua. Porque antes estaba todo más o menos, tampoco hay que exagerar, bien, si Iberia dejaba 10 mil empleados en la calle, son cosas que pasan, si el megacanje agregaba 55 mil millones de dólares de deuda, así es la vida, el vivo vive del pobre etcétera. Pero si un gobierno fascista, polpotiano intenta imponer el comunismo ahí si que se acabó la tolerancia, hay que dar un golpe de estado para salvar a la democracia y sino el pueblo tiene que salir con un revolver y reventarlos a todos, ¿me oyeron?, a todos. Si me lo preguntan, prefiero a la clase media apolítica, cuando más apolítica, mejor. |
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jueves, 13 de septiembre de 2012
Servicios a la comunidad, hoy: Como detectar si han aparecido gorilas en su entorno.
viernes, 17 de julio de 2009
Por fin, un blog de autoayuda
Método CientíficoNo hay evidencia para afirmar que andar apurado sea mejor para llegar a tiempo que salir temprano.
No hay evidencia de que salir con la mina más fuerte, más allá de la admiración de los muchachos, sea la clave para encontrar el amor.
No hay evidencia de que los que no quieren a un chica pecho plano se enamorarían de la misma chica pero con implantes.
No hay evidencia de que tomarse las cosas a la tremenda sirve para algo.
No hay evidencia de que leer concienzudamente los editoriales de La Nación convierta a la gente en sabia ni en mejores personas.
No hay evidencia de que los poseedores de autos importados tengan una vida sexual más activa o más satisfactoria que los criollos en bicicleta o, dios no lo permita, los que andamos a pie.
No hay evidencia de que si amas a los ricos estos te amen y, menos aun, de que estén dispuestos a compartir sus orgías.
No hay evidencia de que en un baño con griferia de oro sea más fácil hacer las necesidades que en un baño cualunque.
No hay evidencia de que la revolución socialista, tan necesaria como pueda parecer, este a la vuelta de la esquina.
No hay evidencia de que leer el clarin te permita entender mejor la realidad ni ningún otro conocimiento útil, con excepción, tal vez, de las ofertas de microondas.
No hay evidencia de que repetir los chismes de procedencia desconocida sea una señal de inteligencia. Es más, es bastante probable que, los que repiten estos chismes, sean unos tontos.
No hay evidencia de que a los países que firmaron tratados de libre comercio y semejantes les vaya bien, sino más bien todo lo contrario.
No hay evidencia de que si decís que si a todo la gente te quiera más por eso.
No hay evidencia de que lo que dicen los periodistas famosos tenga realmente sentido.
No hay evidencia de que los yanquis no hayan tenido que ver con el golpe a Honduras.
No hay evidencia de que agarrarse a piñas, de vez en cuando, no sea bueno para la salud y para el espíritu.
No hay evidencia de que los poderosos tengan razón solamente porque pueden imponer lo que quieren.
No hay evidencia de que los premios Nóbel, por el solo hecho de serlo, sean más inteligentes y, mucho menos, más sabios que los tipos comunes.
No hay evidencia de que exista un cielo y mucho menos de que el Papa va a estar ahí.
No hay evidencia de que exista algo que pueda ser bueno para todos, más bien por el contrario, parece que es imposible darle algo a alguien sin quitárselo a otro primero.
No hay evidencia de que la policía fascista ofrezca seguridad y evite los crímenes de nadie.
No hay evidencia de que se pueda decir algo profundo en unas cuantas frases. Si así fuera, Shakespeare en vez de Ricardo III hubiese escrito un póster.

