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Con Cristina.
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lunes, 21 de noviembre de 2022

Malena y la Sra. Hebe.

Nunca la fui a ver. Me daba impresión ¿Qué iba a decirle? Que me secuestraron y que, sin ningún motivo en particular, en vez de ejecutarme, me mandaron en cana.

Un motivo de mi insólita supervivencia podría haber sido la edad. Tenía 16 años cuando me llevaron.

Hace unas horas estuvo de visita una amiga que fue alumna del Nacional Buenos Aires en aquella época. Algo que tenemos en común es haber sido amigos de Malena una muchacha que secuestraron y la hicieron desaparecer, la volaron en pedazos en un pozo, no sé, nunca quise saber si estaba viva, muerta o la habían dormido como usaban en los que tiraban desde los aviones al Río.

No quiero dar el nombre completo porque los hermanos de la chica, de la pibita, no han llevado las cosas bien. No puedo decir que no los entiendo, no siempre el dolor te aporta lucidez.

Me contaba esta amiga que la madre, no me pregunten el nombre, apenas si la conocí, imitaba la letra de su hija y les mandaba cartas a los abuelos, haciéndoles creer que estaba viva, bien, oculta en algún lado. Se supone que escribo y que tengo algo de imaginación, no puedo darme una idea del sufrimiento que implica lo que acabo de describir.

Se supone que me dejaron vivir por la edad que tenía pero a Malena la liquidaron a los 15 años.

Hace años me mandó mensaje un troll, creo que no se les llamaba así entonces, leyó que yo había estado secuestrado, preso, libertad vigilada y exilado y quería saber si había andado matando colimbas, milicos o vaya uno a saber quién.

Ni ahí, ni cerca, me vino a buscar una task forcé de los milicos y yo no tenía ni un cuchillo filoso para defenderme.

Fue un combate entre un ejército y un grupo de civiles desarmados, la definición de una masacre.

Malena era una muchacha preciosa, adolescente, siempre recuerdo cuando nos llevó a ver a Charly y a Nito a una discoteca en Ramos Mejía. Ya escribí sobre eso.

Hebe decía que le costaba cada vez más recordar la voz de sus hijos, reconozco que a mí no me pasa, la voz de Malena era grave y rasposa, ¡vamos! era Malena la del tango.

Junto con ella secuestraron a otros 4 pibes, no sé si llegaban a los 18 años, los conocí, militábamos, algunos de ellos eran responsables, se les llamaba así, míos, recuerdo sus peinados, sus gestos, la forma en que hablaban.

Cuando volví al país me reuní con familiares de ellos.

De Malena, a esto también ya lo escribí, soy el último que sabe algo, fuera de sus verdugos, estuve en coordina, superintendencia de seguridad federal, departamento táctico o como hayan querido llamarle, en una celda microscópica a las que les llamaban tubos, yo que soy un enano no tenía espacio para estirarme, quedé medio traumado por la experiencia, si no son 30 pisos subo por escalera, incluso los departamentos chicuelos me dan impresión. En esa celda, cerca de la entrada habían dibujado un corazón, con el nombre de Malena y la fecha 10 de junio de 1976. Eso fue para enero de 1977.

Ya figura en la propia presentación del blog, uno es una persona insignificante, sin embargo habiendo tenido el honor, bastante terrible, pero honor al fin, de haber sido secuestrado por los enemigos del pueblo, reclamo un ínfimo pedacito de Hebe.

Una mirada, un guiño, un roce de su pañuelo.

viernes, 11 de julio de 2014

¿Adonde fue a parar la clase media alta que valoraba la cultura?

En otros tiempos la clase media alta era otra cosa. La única época en que conocí, más o menos de cerca, gente con departamentos bien puestos de verdad, autos y ropa cara fue cuando iba al Nacional Buenos Aires.

Chabón, supongo que es una cruza de nostalgia con un sarcasmo antiguo, pero aquella clase media alta si que valía la pena. Recuerdo los discos de vinilo que valían fortunas y los equipos de música importados que costaban, no exagero, como un auto.

Pero más que nada me acuerdo de las bibliotecas esas, llenas de novelas finas, nada de autoayuda o la biografía de Susana Giménez, los clase media alta tenían los quichicientos tomos de la historia argentina de José María Rosa, eran unos tomos rojos de papel tipo Biblia, que alguien los ponga para bajar en pdf, por favor.

Me acuerdo de las bibliotecas de la clase media finoli, que era del Partido Comunista, llenas de tomos de Lenin y con el Anti-Dühring, ¿Se escribe así? En el primer mundo, clase media y universitario son, prácticamente, sinónimos, acá en la argentina no, porque los mersas, que nunca calentaron un banco en la secundaria, estoy hablando de los vivillos no de los pobres que, de última, tienen otra clase cultura, consiguen trepar hasta extremos inusitados, así es nuestra pampa riqueza + barbarie.

Los universitarios ya no son, con algunas excepciones, clase media alta. El otro día anduve dando vuelta por el Buenos Aires y me sorprendió ver que esa gente sofisticada y con guita ya no existe, la puerta del colegio estaba llena de gente como somos nosotros, clase media pobretona, parece que la antigua clase media alta, del Partido Comunista, pero con mucama, se extinguió en alguna de las crisis del siglo XX.

Parece que esos cosos, que se pasean en autazos y que viven en Narcodelta o dios sabe donde carajo, ya no leen ni el tuiter. Nunca deja de llamarme la atención ver mensajes, a favor de la educación o de la cultura, que empiezan con la expresión desafiante: “Que se vallan”.

La guita y el conocimiento han separado completamente sus caminos.

El problema es que la clase media maso-maso es culta pero no tanto como la antigua gente fina, reconozco que eso me incluye, por supuesto, por lo demás me preocupa que pasó con los hijos de los viejos ricachones cultivados ¿Se han convertido en semianalfabetos que manejan Ferraris? Porque es imposible creer que tipos con recursos tan sólidos y con buenas profesiones se hayan hundido, tampoco creo que los milicos los hayan exterminado, no porque no quisieran sino porque ni los milicos pueden meterse con gente de guita con conexiones, al menos no en una gran extensión.

Yo supongo que, las escuelas y universidades privadas, deben haber acabado con el cerebro de los herederos de los intelectuales de izquierda ¿Para qué están sino, después de todo? El vacío que dejaron, pienso en un tipo que no me gustaba nada como Viñas, los intelectuales que tenían la vaca atada y que se sabían su Marx y su escuela de Francfort y su Althusser, lo están llenando tipos que tiran para atrás. Miren: sociólogos que apoyan sus presuntas tesis en “estudios” de la UCA o libros sobre la revolución escritos por Altamira que son patéticos.

Que los ricos vuelvan a mandar a sus vástagos al Buenos Aires, que los intelectuales sean de veras intelectuales, que aporten a la revolución. Y, después de la revolución, los metemos presos, que esa es la idea. A esta altura de mi vida no tengo porque mentir.

Y a propósito de los fondos buitre, ahora viene la gran ofensiva “periodística” que va a convencer a las doñas Rosas de la clase media mersuna de que los buitres son unos pobre inversores estafados que quieren el progreso del país y el bien de todos, y los cabezas de la clase media, los verdaderos cabezas que tiene nuestro país, van a volver a enamorarse de los tipos que los quieren destruir. Porque así es el amor señores, brilla más cuando no es correspondido.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Compañeros de la JG desaparecidos en el Nacional Buenos Aires. (1976)


Malena era del mismo año que nosotros pero era del turno mañana.


Voy a tratar de contarles como la recuerdo. Era alta, aunque a mi todo el mundo me parece alto, tenía la piel oscura, el cabello por la cintura o poco menos. Tenía unos labios inmensos-intensos de los que salía la voz más sensual del mundo. He soñado muchas veces con ella pero con los años en el sueño, debe ser siempre el mismo, veo los labios y oigo la voz. Y a veces escucho su risa maravillosa.


En realidad he llegado a sospechar que esa voz era alguna clase de defecto físico como una disfonía permanente o, simplemente, había empezado a fumar, esos tremendos cigarrillos negros de la militancia, demasiado.


Si no se entendió a que me refiero es que estoy hablando de que a Malena hasta los defectos le jugaban a favor.


En el 74 la JG no existía en el colegio. Pero la JG era de esas cosas que, de no haber existido, hubiéramos tenido que inventar. Por si alguien del otro lado no está muy embebido en la década del 70, les recuerdo que la JG fue creada en el 74, supongo que ese es el año, por parte del PRT-ERP que había tenido una organización llamada Juventud del PRT pero que había decidido crear un grupo con temática juvenil no tan "atado" al PRT. Con el tiempo conocí a muchos compañeros del PRT-ERP en la cárcel, en el exilio, incluso algunos que andan por ahí. Ninguno me dio realmente la impresión de ser de la JG.


A decir verdad mi experiencia con los compañeros del PRT no fue tan buena, en el exilio me echaron lo cual no deja de ser completamente razonable.


Va un saludo para el PRT de Estocolmo.


La JG era la expresión de un país confiado en sus propias fuerzas que veía en una sociedad socialista una solución a los problemas y una meta perfectamente alcanzable.


La revolución que queríamos no tenía nada de utópico ni teóricamente extravagante. Queríamos, a algunos la idea nos sigue gustando, construir una sociedad como la de los cubanos.
Si alguno se pregunta porque Cuba debería dar una respuesta muy profunda y me divierte mucho más decir que porque si.


Nosotros pertenecíamos a la fracción de los atorrantes, creo que hemos sido los peores militantes que el mundo ha visto. Desde la JG se nos orientaba para que fuéramos los mejores estudiantes, que actuáramos con moderación, que respetáramos al prójimo y cosas así. Éramos unos pésimos estudiantes que nunca leíamos nada que no fuera marxismo. Llamábamos la atención y todo el mundo sabía que éramos de la JG aunque no se lo hubiéramos dicho a nadie.
Militábamos y estábamos con la JG pero por lo demás nos pasábamos las noches jugando al póquer por guita y bebiendo como cosacos.


Un segundo grupo era el de los que nunca estuvieron y para que voy a decir algo si nunca estuvieron.


La tercera fracción era la de los buenos militantes. Que si eran buenos estudiantes que de veras estudiaban que pasaban desapercibidos y que hacían una vida más o menos normal. Malena era de esa clase.


Para mediados del 74 ya habían matado a dos pibes creo que se llamaban Beckerman y Van Lierde, eran de la UES pero nosotros no los conocíamos del colegio. No pensábamos que tuviera que ver con una militancia en el secundario.
A principios del 75 la triple A andaba amenazando gente pero parecía asunto de dirigentes políticos e intelectuales. En ese momento pensábamos que las organizaciones guerrilleras tenían poder de fuego como para protegernos o darnos armas para defendernos a los tiros de ser necesario.


Después de todo este tiempo, todavía estoy seguro de que era necesario.


Las reuniones de la JG del buenos aires se hacían una vez o dos por mes los sábados, empezaban como a las 8 de la mañana por lo tanto nosotros íbamos sin dormir. Al avanzar el año se hizo común hacer alguna actividad los viernes a la noche. Por ejemplo salir a hacer pegatinas, es la palabra exacta, con cinta de embalaje que tenía pegamento de un lado y se convertía en obleas autoadhesivas. Uno seguía hasta que se le caía la lengua, hasta que alguno inventó llevar una esponjita húmeda. Después de la pegatina nos reuníamos en la casa de alguno de los pibes y simulábamos que íbamos a leer algún libro de Lenin y en vez de eso, ya saben, bebíamos y jugábamos al póquer. De ahí salíamos derecho a la reunión.


Malena era de las que más hablaban aunque no tanto de la guerrilla o de la construcción del socialismo en Vietnam. No se rían era un tema de moda por aquella época. Malena era la que más conocía el colegio, no por casualidad era delegada de la división y de segundo mañana. En el volante que hicieron los chicos figura como delegada en el 74, en primero, pero, que yo recuerde, también era delegada en segundo y lo fue hasta que nos echaron a todos.


A principios del 75 aun estábamos preocupados por lanzar agrupaciones de base y por reivindicaciones propias de los estudiantes. El PRT aun hablaba de la "guerra popular y prolongada" y de cómo la revolución demandaría décadas. En ese contexto la JG era como una escuela donde se estaban forjando los cuadros, "el hombre nuevo" del futuro. Era una buena descripción de Malena y de nuestros mejores militantes. No creo que sea cierto que los chicos fueran generosos. Ser generoso implica la negación del egoísmo y los pibes de la JG pertenecen a una edad idílica en la que no existía lo tuyo y lo mío. La mayor parte de las pequeñas luchas de aquel momento no creo que las recuerde nadie. Pero puedo recordar que hablábamos de crear un sistema de becas para que los pibes de familia humilde pudieran acceder al colegio y de manera simétrica de que los alumnos cumplieran con una especie de trabajo voluntario en las villas.


Para ese momento el colegio había sido intervenido y empezaba a avanzar una política de prohibir los cuerpos de delegados y de imponer el uniforme y otras cosas irritativas. A muchos docentes, padres y pequeño burgueses en general les gustaba todo esto.


Nuestro dirigente político indiscutible y para todos los usos era Palito pero de las puertas del colegio para adentro la que más idea se daba era Malena. Además estaba bastante lejos de ser un discurso pretencioso al que nos tienen acostumbrados en estos tiempos, era divertida. Recuerdo haberla visto plantear alguno de los temas de discusión, dios sabrá cual, en una reunión de segundo mañana. Que hacía yo, que era turno tarde, por el colegio un día a la mañana seguramente fui a hacer alguna pintada o simplemente a hacer lo de siempre: el mayor despelote posible. Creo que si cierro los ojos aun puedo verla. Las aulas de segundo año daban a un pasillo grande no estoy seguro si las garitas de las esquinas ya habían dejado de ser de los partidos políticos para ser de vigilancia. No me había imaginado antes de verla que Malena pudiera hablar así delante de sus compañeros. Tenía puesto un jumper y, no debiera decir esto pero, estaba más alta, más morena y más linda que nunca.


De cómo era puedo resumirlo en una frase espantosamente genérica. Era como la condensación de todas las adolescentes que en el mundo han sido.


Sin embargo era capaz de lograr que se lo perdonáramos.
Los atorrantes éramos rigurosos en nuestro trato. Si alguien intentaba interrumpirnos cuando jugábamos al póquer nos burlábamos y nos poníamos cargosos hasta que el perturbador en cuestión desaparecía de nuestra vista. Creo que Malena era una de las contadas personas capaces de interferir en nuestra sublime diversión. Incluso estoy seguro de que era la única muchacha a la que permitíamos jugar en nuestra exquisita compañía sin que le propusiéramos unas manos de strip-póquer.


El secreto de Malena era que nos hacía reír.


Malena andaba por ahí contándole sus problemas, que yo sepa siempre eran desengaños amorosos, a todo el mundo. Estoy seguro de que, al menos una vez, empezó a contarnos una pena entre lágrimas y termino riéndose como en la canción, espero que la sepan todos, de Vox Dei.


También me acuerdo de ese disco de David Lebon que, a decir verdad, era menos malo de lo que uno podría suponer, y con el que nos perseguía creo que con el avieso propósito de burlarse de nosotros.


No puedo olvidar aquella vez en que nos llevó, tiene que haber sido ella, a escuchar a Sui Generis a una discoteca de Ramos Mejia, ¿Habrá todavía discos en Ramos Mejía?, una de las experiencias más escalofriantes de mi adolescencia.


Para los últimos meses del 75 pusieron al frente del colegio a un individuo llamado Maniglia. Siempre tuve la idea de que había sido él el responsable de la desaparición de los pibes. Sin embargo el golpe no había llegado y en ese momento se conformaron con dejarnos libres por amonestaciones a todos. A los preceptores que actuaban como enemigos de los alumnos se les sumaron tipos siniestros que siempre hemos relacionado con la patota asesina y los servicios de inteligencia.


Bien poca cosa tenes que ser como milico para que te pongan a buchonear en un colegio secundario.


Esos mierditas eran como el esqueleto de la dictadura militar. Denunciaban a los compañeros a los milicos y te jodían para que no pudieras pensar.


Y si quieren un consejo: tengan cuidado con un enemigo que carece de autoestima.


Por supuesto nos echaron primero a los atorrantes que nos habíamos hecho ver. Nunca se me hubiera ocurrido que hacer las cosas mal nos terminaría salvando la vida.


Cuando nos dejaron libres pensábamos que no sería tan difícil rendir las materias puesto que los docentes sabían bien que habíamos quedado libres por causas políticas. Bueno, no fue así. Nos tomaron los exámenes con el programa completo como se le toma a cualquiera que rinde libre e incluso un poco más. Si hubiera sabido en aquel entonces lo que se ahora, hubiera reunido a los pibes, nos hubiéramos puesto capuchas y les hubiéramos roto las piernas con un caño de gas. No exactamente con la idea de lastimar a estos buenos profesores sino de que se despertaran.


Que la vergüenza caiga sobre ellos dondequiera que estén y que tengan una vida larga.


Siempre tuve la idea de que Malena había quedado en el colegio. No se si se les paso de decírmelo o si yo, preocupado en esa época por conservar el pellejo, lo olvidé.


A principios del 76 ya casi no nos veíamos fuera del círculo y de los amigos más íntimos. Sabíamos que se estaban llevando a la gente, sabíamos que la torturaban, que la mataban y que ocultaban los cuerpos. Como fue que nosotros, que al fin y al cabo, además de muy chicos, ni siquiera éramos buenos militantes, no abandonamos la organización. La respuesta es simple: no hubiéramos podido dejar solos a nuestros compañeros.


Aparentemente Malena y el círculo del buenos aires fueron secuestrados como consecuencia de una pintada. Tengo una duda terrible respecto a eso. Por esas cosas de la vida, ser pobre, vivo muy cerca del lugar donde se dice que fue la pintada fatal. Es en Barracas en la avenida Suarez cuando se cruza con la vía del tren que va a constitución. Hay un colegio ahí, en realidad dos pero uno no se si estaba en esa época. Yo fui de los que chequearon los lugares para las pintadas. Y se hacían de este modo: Iban 4 personas uno era el que pintaba y que acostumbraba ser el que llevaba el aerosol, ese solía ir sentado solo en el colectivo. El responsable estaba a la espalda del que iba a pintar y un pibe quedaba en cada esquina. Pintar en esquinas, si bien tentador, estaba prohibido. La pared, ya les dije, estaba elegida de antemano. A menudo me dejaban a mí planificar esas cosas, porque reparaba en detalles. La iluminación que había. El valor de la pared. Y la dirección del tránsito. Las pintadas estaban pensadas para caminar de contramano. Es posible que a ese lugar de barracas lo hayamos chequeado de día y no de noche. De noche es un lugar feísimo. Nunca se me hubiera pasado por la cabeza elegir hacer una pintada en un sitio como ese. Además de los cuatro que pintaban era necesaria una quinta persona que se encargaba de hacer el control de que todo había salido bien. Esa persona tenía guardado unos papelitos con los datos de los que pintaban. Si no aparecían a cierta hora se daba aviso a la organización y a la familia de que habían caído. A medida que avanzaba la represión la hora de las pintadas y acciones se fue corriendo más temprano con la idea de que hubiera gente en la calle. En principio la quinta persona se instalaba en un bar y simulaba, por ejemplo, estar esperando para ir al cine. En algún momento se empezó a usar esperar en la casa y que los que volvían de la acción tocaran el timbre en clave, por ejemplo tres toques y después uno.


Es posible que durante el 75 uno no creyera que pintar "La triple A son los militares" podía costarle la vida. En particular creo que los que habían militado en los tiempos del 72-73 estaban acostumbrados a que los largaran esa misma noche o a pasar unos días en devoto.


Pero en el 76 era más que probable terminar chupado y asesinado.
Arriesgábamos la vida, además de para difundir alguna consigna, porque necesitábamos crear un frente en las ciudades que, de algún modo, distrajera fuerzas del enemigo que enfrentaba a la compañía de monte en Tucumán. Este pensamiento hubiese sido razonable y hubiera sido válido dar la vida por él si no hubiera sido que, en el 76, ya no había compañía de monte ni nada que se le pareciera.


Como se habrán dado cuenta las acciones se volvían más y más peligrosas puesto que las fuerzas de represión poco tenían que hacer excepto buscarnos a nosotros. Cada vez había más patrulleros en la calle para perseguir a menos gente.


Palito era nuestro líder natural. Era muy flaco, de ahí lo de “Palito”, muy morocho, llevaba un peinado a la taza que solamente mucho después relacioné con los de los revolucionarios rusos. En los últimos tiempos estaba casi rapado. Andaba casi siempre de saco y pantalones grises, como un estudiante fino de secundaria de aquellos tiempos que se ha venido abajo. Un rasgo de Palito me llamó siempre la atención: estaba tan convencido de la verdad absoluta de la línea del partido que se permitía bromear con eso. Era un dirigente sólido, reflexivo, coherente, lo hubiéramos seguido hasta el infierno. Pero era nada más que para nosotros los privilegiados de la JG, fuera de nuestro círculo, en esas asambleas y reuniones multitudinarias de los delegados se mostraba poco y nada. Para que no lo tuvieran identificado. El mundo es un lugar extraño a nosotros nos conocía todo el mundo y sobrevivimos.


La última vez que hablé con Palito, por aquel entonces creo que era responsable de la zona sur, sea eso lo que sea que haya querido decir, le dije que si íbamos a seguir nos tenían que dar armas. Caminábamos, era una mañana de sol y Palito más bien tendía a darme la razón. Lo que ni él ni yo sabíamos era que la JG no tenía armas y lo que quedaba del PRT por aquel entonces tampoco. Después de todo nuestra revolución no era para el año 76 y la JG era como una escuela de militantes más que un grupo de combatientes. Eso no lo dijo Palito pero creo habérselo oído decir a algún dirigente nacional de la JG de los que paraban en mi casa.


Lito era, creo, de la misma división que Palito. Era feucho con acné y muy callado. Tenía un nivel intelectual y una formación superior al resto de nosotros.


El Preso era de pelo rojizo y tez muy blanca, lo cargábamos porque andaba con un abrigo, no me acuerdo como le llamábamos a ese tipo de gamulan, demasiado fino. Le decíamos el preso por un personaje de la tele que tenía una voz aguardentosa parecida a la de él.


A Bugui no se porque le decíamos así, puede ser por Boogie el aceitoso el personaje de Fontanarrosa, no podía disimular con esos rulos y la nariz que era judío. Lo recuerdo especialmente por la paciencia. Le tocó ser, durante un tiempo, responsable del círculo donde estaba yo.


Por esas cosas del destino el último que tuvo datos sobre Malena fui yo. Estuve secuestrado en la ex coordina, ex superintendencia en la calle moreno. Ahí en unas celdas del tamaño de un baño había un corazoncito pintado con marcador con el nombre de Malena y la fecha.


Lo que voy a decir no significa que no valore la vida pero un ser racional entiende que, a veces, hay cosas más importantes que el propio pellejo.
Cuando me vinieron a buscar lo más terrible fue no tener ni un cuchillo para defenderse. Morirse nos morimos todos, pero que te maten sin levantar un arma contra con esos insectos nazis es peor para mi que todo el infierno de todas las religiones juntas.


Los terroristas que matan a la gente suelen buscar blancos militares, incluso cuando matan civiles los matan como "daño colateral". Nadie toma prisioneros civiles desarmados y los mata cara a cara. Los nazis del holocausto masacraban a una minoría racial pero al menos no se mataban entre alemanes étnicos de esa manera. Los alemanes que estaban en contra de Hitler tenían al menos un juicio y un entierro. Y eran los nazis.


Yo se, tal vez sea verdad, que hay tipos sabios que dicen que la patota de la dictadura estaba compuesta por individuos enfermos mentales. Yo también estuve secuestrado y los vi.
Me pareció que algunos, los menos, si estaban clínicamente locos. Los pobres imbéciles andaban rabiosos de aquí para allá gritando y golpeando a los que estábamos encadenados a la pared.
Otros eran cabezas huecas que simplemente hacían lo que les decían. Están por debajo de los animales puesto que hasta un perro se niega a hacer algo demasiado desagradable.
Pero la mayoría eran como los guardianes de los campos de concentración, pequeños ladrones lumpenes que mataban a cualquiera por unos pesos.


Más o menos eso es lo que sé.


Inmediatamente después de que mataron a los pibes estaba demasiado preocupado por mi propio, e insignificante, pellejo como para pensar en lo que había pasado. Aun después de eso estuve secuestrado y preso yo mismo. Y los años pasaron. Me ha tocado tener una vida larga y feliz. Aun así, cuando lo pienso, estoy más furioso ahora de lo que estuve hace 35 años atrás. Reconozco que la justicia es lo mejor para la sociedad. Pero ya estoy viejo y, tal vez, no me importa tanto la sociedad. Se que los milicos, y sus cómplices, la han sacado muy barata. Si pudiera hacérselas pagar, no crean que no hay formas, lo haría con gusto.


Los pibes que mataron eran buena gente pero lo que es yo…


Lo último que supe es que los pibes estaban detenidos en coordina justo para los días en que un cumpa, siempre creí que era del ERP, les puso un caño en el comedor de la policía o algo por estilo. Se llevaron a todos los rehenes a no-me-acuerdo-donde y los masacraron. Otro capítulo glorioso de la lucha de occidente contra el comunismo.


Hace años, cuando volví del exilio, me reuní con los familiares, algunos familiares, de los pibes. Les conté lo poco que se, lo poco que pude retener de aquellos tiempos. Lloraba porque, además de ser un poco maricón, no recordaba lo suficiente. Debería haber atesorado cada palabra que dijeron cada instante que tuve con ellos.

viernes, 21 de enero de 2011

La dirección nacional de la JG funciona en mi casa (1975)

Nunca he vuelto a ver gente como esa. El mundo cambió o, espero que sea eso, solo se es joven una sola vez.


Para el año 75 estábamos en la JG. Si mal no recuerdo en el círculo del Nacional Buenos Aires éramos 9. El cuerpo de delegados no era ni ilegal ni estrictamente legal tampoco. Supongo que todo el país vivía en un gran limbo. Por lo menos en la JG no teníamos dudas de nuestro papel en el drama. No sé en que momento del año nos anotamos todos como voluntarios para ir a pelear al monte en Tucumán. Me acuerdo que eso despertaba asombro y admiración. Imagínense lo que era discutir con nosotros, mientras ustedes hablan de la revolución, nosotros estamos juntando fierros para la Compañía de Monte etc.


Haría falta alguno de esos investigadores capaces de reunir una culada de documentación pero el desbande y la masacre, creo yo, empezaron justo después de que sucumbiera la guerrilla en Tucumán.


Lo especial de mí, aparte de pertenecer a la línea petardista, era que mi viejo, un señor de clase media arruinada, tenía simpatías con la guerrilla, lo que, en mi opinión, todos los tipos de clase media arruinada deberían tener.
Por eso, en ese departamento lóbrego y abandonado se estableció la Dirección Nacional de la JG.
Obviamente que en esta historia nadie se llama como se llama porque nadie usaba su nombre en esa época, ni los del partido radical.


El primero que apareció fue Daniel, era un muchacho rubio, a mis viejos se los ganó enseguida, se ve que tenía un pasado de clase media "como uno", siempre me traía discos y hasta instrumentos musicales para vender. Era como que se iba despojando de todo para quedarse nada más que con la organización. Después apareció, de este no me acuerdo ni el apodo, un cumpa un poco mayor, debía rondar los 21-22 años que creo que era el capo-capísimo de la JG, un tipazo que sabía discutir y sabía reírse.
A veces discutían sobre modelos de socialismo, la mayoría estábamos con el modelo cubano, obvio, pero una minoría hablaba de la Alemania Democrática. Ese país terrible del que "lagente" se quería escapar y que la cagaban coheteando en el muro. Y que ahora todo el puto mundo reconoce que fue una sociedad civilizada, democrática e igualitaria. Bueno pero ese es otro tema.


Y apareció también un compañero con acento norteño indefinible que se presentaba como indio puro, cosa más bien rara en un argentino. Andaba con saco y corbata y con una valija con chucherías que, supuestamente, eran para vender, ese era el minuto que tenía: el de ser un vendedor. Angel, así le decíamos, paraba muy seguido en casa. Me explicaba como tenía que ser la conducta de un militante revolucionario, que había que levantarse de madrugada, no beber, no perder el tiempo y vivir para los demás. Yo tenía claro que no pertenecía a esa clase de gente y, sin faltarle el respeto, me le cagaba de la risa. Pero Angel me tenía paciencia, una virtud rara en un revolucionario, además valoraba que un individuo con pésimas características personales como yo se arriesgara a militar.


Pienso que si hubiésemos triunfado, aramos dijo el mosquito, estos cumpas hubieran sido los perfectos gobernantes. Eran como el Che en serio. Gentiles, decentes, humanos e incorruptibles. En cambio si, de todas las cosas imposibles, hubiese gobernado gente como yo la calle estaría llena de miles y miles de tipos con pilares de concreto metidos en el orto.


De la dirección nacional el único que, probablemente, haya quedado vivo es el gordo Tito. Es el único del que tengo alguna clase de noticia, oí decir, allá lejos y hace mucho tiempo, que era de la colectividad y que había logrado zafar y conseguir la visa para Israel. Hasta escuché decir que tenía una pizzería en Tel Aviv. Que se cuiden los israelíes porque, si el pibe es coherente, el sótano debe estar lleno de guerrilleros palestinos. Que Jehova lo ilumine.


Tampoco me quiero olvidar de la guerrillera. Era una compañera alta y morena que hablaba con acento entrerriano-santafesino. El departamento era minúsculo y la muchacha tuvo que ir a dormir a mi pieza. Mi viejo me miró y me hizo una seña como diciendo: "ahora si que la hiciste bien, changuito". Durmió en mi cama y yo arriba de unas frazadas en el piso. No hace mucho nos reunimos algunos sobrevivientes y todavía nos acordábamos de ella.


Los más avispados que, entre otras cosas, intuyen que todo esto es tal cual lo estoy contando, se estarán preguntando que pasaba con los vecinos que veían pasar, al rubio y al indio, llenos de paquetes, bajando y subiendo. Pues los vecinos se hacían los distraídos y no decían ni mu.
Han pasado los años, las décadas y se terminó el siglo y aun no sabemos que era lo que eso quería decir ¿Tendrían miedo de la venganza del ERP? ¿Estarían secretamente a favor de los subversivos?
El día que estos buenos pequeño burgueses estiren la pata dios les va a hacer una recepción de gala y ni siquiera van a saber porque.


La JG tenía su propia revista, "Juventud Rebelde", era nuestro orgullo. Hubo casos en que los pibes de la dirección nos consultaban a nosotros para escribir algún artículo. La revista se la vendíamos a todo el mundo. La sección que más me gustaba era la que enseñaba a hacer cajas volanteras y petardos caseros. El nivel siguiente era el "circulo de lectores" para los que gustaban de discutir la revista con sus propios dueños. Si los muchachos estaban interesados en militar teníamos el círculo de aspirantes. Si algún militante se mandaba una cagada, llegar tarde a un cita p. ej., podía ser degradado al circulo de aspirantes. Ese castigo era inusual y se lo consideraba de mucha crueldad.
Por fuera de eso, la línea, a comienzos del 75, era crear y ayudar a mantener organizaciones de base que debían ocuparse de problemas locales.
Por lo que se, algunos de los pibes de la Dirección Nacional participaron del ataque a Monte Chingolo. Para ese momento de las "garantías constitucionales" y esa clase de cosas no quedaba mucho en pie. Había que tomar las armas o huir pero la dirección, cualquiera de ellas, ya había perdido la brújula y seguimos como si estuviera gobernando el Tío Campora, Lanusse o la morsa Onganía. Todo eso es del año 76.


Otros pibes que conocí eran de la dirección intermedia, es decir que probablemente eran de las direcciones locales. Una característica de los pibes, espero que esto no sea usado para facilitarle las cosas a alguna dictadura del futuro, era que todos llevaban alguna clase de paquete-bulto o valija a cuestas. En general en los bagayos iban revistas, ojala hubieran sido armas. Por eso Roque siempre andaba con una valija que era más grande que él. De Roque me acuerdo que salía con Chivi una piba del colegio, Chivi vivía en un departamento en pleno Belgrano que te caías de culo. Me acuerdo que la madre era sicóloga y que me vio una vez y habló un par de palabras conmigo, después de eso le dijo a la hija que yo era peligroso y me prohibió entrar. Dios sabrá que fue lo que le dije pero ahí demostró ser una buena sicóloga. De Roque dicen que se rajó para España y que, hace una punta de años, trabajaba para una variante ibérica de burócrata sindical.


Otro que recuerdo es al surrealista, no se como le decían, le decíamos así porque el surrealismo lo acompañaba donde fuera. Si el flaco veía un colectivo destartalado, había muchos en BA en aquella época, exclamaba: "¡Es surrealista, me caga la vida!". El surrealista cayó en cana en el 75 y, por lo que sé, lo dejaron ir. Si después de eso lo volvieron a pescar, se pueden ir imaginando lo que eso significaba, o si se pegó el raje, no lo se.


Un destino más cercano a como es el mundo ahora fue el del Cordobés. El pibe era, obviamente, de Córdoba, allá la represión llegó antes y fue fulminante, y nos conoció cuando le dimos alojamiento. Al Cordobés lo volví a ver en París. En los años 80 se consiguió una novia "revolucionaria francesa" que se fue para Nicaragua, él tendría que haber ido para allá también pero nunca viajó. Me acuerdo haberlo escuchado, siempre hablaba de Paris nunca hablaba de los años de militancia.


Lo relaciono con otro cumpa que quedó con problemas de alcohol y que volvía a las historias del 73-74 y que no podía o no quería avanzar más allá de eso. A uno le fallaba en el tiempo y a otro en el espacio. Lo que viene a ser lo mismo ¿No?
Lo que creo realmente es que si alguien puede hablar de lo que pasó con nosotros, con nuestros compañeros de la dirección de la JG, como estoy haciendo yo, es porque no lo entendió.


A comienzos del 76 la dirección decidió que la casa ya no era segura, tal vez fue cuando cayó en cana el surrealista o no, no se, pudo haber sido cualquier otra cosa.


Para mediados del 76, cuando desaparecieron nuestros compañeros del Nacional Buenos Aires, la JG y su dirección nacional o lo que fuera eran solo un recuerdo.

lunes, 30 de agosto de 2010

De montoneros a buchones de M*em.

Hace, no se, unas horas andan dando vuelta unas declaraciones gorilas de un antiguo jefe montonero. El contenido de las declaraciones gorilas no nos interesa en lo más mínimo y la trayectoria del caudillo monto no es nada importante. Me quedo con nuestro querido Gorriaran que nos mató más compañeros, aunque eso habría que verlo, y que era un poquito más imbécil e impresentable.


Me vinieron a la memoria algunos pocas ráfagas de la gente de la UES del Nacional Buenos Aires de 1975. Algo mínimo, chiquito e insubstancial pero a cada uno le toca ver, lo que le toca ver, en esta vida.


Quería empezar acordándome de un par de pibes de nuestro año, unos compañerazos. Con Martincho no recuerdo que hayamos discutido, no era de esa clase de gente, pero era de los que incluíamos en algunas de nuestras aventuras porque se prendía en todas. Pegarle a Aníbal Ibarra y movidas así. Pepe era distinto pero reconozco que era de los pocos con los que discutíamos con respeto. Siempre nos cuestionaba porque, los de la JG-PRT, estábamos alejados de la clase obrera y tenía razón, claro. Lo que nunca se nos ocurrió era que ellos también, al final de cuentas, estaban alejados. Según me contaron en el 84, ambos tuvieron una muerte heroica. Tiros, granadas y milicos a rolete. Parece que la dirección de los montos, mucho más coherente que la nuestra que pensaba que la JG era un club de scouts, les entregó armas para, que más no sea, evitarse el secuestro, la tortura y una ejecución vil.


Mi postura, es mi postura y al que no le guste, mejor. Es que lo peor que te puede pasar no es que venga la patota miserable de la dictadura a buscarte. Lo peor es que no tengas con que defenderte.


Después recuerdo a otra gente, no me animaría a llamarlos compañeros, puede ser o puede no ser. Hace un par de años me encontré con una chica, nada chica ya, que había sido de la UES pero no me quiso hablar. Tal vez es lo mejor que podía haber hecho.
A lo mejor le impresionó mal que yo fuera, aun de viejo, el mismo de siempre. Es una pena, supongo que debería haberme convertido en una persona importante. Referí de fútbol o jefe de bomberos, por ejemplo.


De la dirección de la UES del BA no tengo cosas tan buenas que decir. Al, no se como le decían, pero nosotros lo hubiéramos llamado, responsable político le decían “Peluca” por tener una melena enmarañada y tenía, creo que eso en parte era culpa nuestra, un discurso incendiario. Nunca me voy a olvidar cuando, en una asamblea dijo: “Compañeros, ahora hay que salir a reventar patrulleros!”. No se si estuvo preso, pienso que no, no lo vi en Paris donde estaba todo el mundo, incluso los que no estaban exilados. No supe más nada de él. Hasta que un día el gobierno de, otro pelucón por cierto, M*em nombró a un nuevo jefe del Banco Hipotecario, por mí podría ser el “Banco Hipócrita” también, se llamaba Pablo Rojo.


Lo reconocí pese al prolijo peinado.


Era él, el responsable político de la UES del BA, donde tantos compañeros de la UES habían sido aniquilados, secuestrados, torturados, metidos en la cárcel sin juez y sin proceso.


Pablo Rojo, cuadrito me*mista, abrazado con Adelina.


¿Cómo es que tipos que eran de los montos se nos hicieron m*mistas y esa mierda por el estilo? ¿No tienen sentido del decoro? ¿Creen que nadie se acuerda? ¿Hacen eso por la guita? ¿Un tipo de clase media alta con una profesión necesita venderse por 2 mangos? ¿Lo hacen por salir en la tele? ¿Son unos putos del orto? (nada que ver con los gay).


Y si alguno me sale con lo triste que resulta que le recuerden el pasado combativo a este payaso m*mista. Primero que se joda bien jodido por andar trabajándose un revolucionario. Y segundo los que les dan bola a estos forros, Rojo es una especie de economista neoliberal, sepan que antes estaba del otro lado y que si mañana le ofrecen una moneda se nos vuelve combativo de nuevo.
Que Pablo Rojo y otros como él vivan muchos años, pero muchos años, y que este pequeño artículo dé un millón de vueltas por Internet y que se traduzca a 200 idiomas. Y que sea tallado en mármol como un edicto de los emperadores romanos.


Por último quería citar a nuestro cumpa favorito de la UES. Más allá de las diferencias políticas, Toribio, era de los nuestros, bebía, hacía bardo y se peleaba con todo el mundo, menos con nosotros. Me acuerdo cuando asumió un nuevo rector en el BA, no se si era ese retardado mental fascista: Maniglia, les escribimos una carta muy bonita de amenaza. Lo hicimos mientras nos tomábamos unos vermuts en un boliche enfrente del colegio. Toribio tenía que entrar al colegio, dios sabrá para que, y les dejó, sin que nadie lo pescara, la carta a los fachos.


Dicen que lo mataron en un despelote tremendo.


Hay cumpas que preguntaron sobre el post anterior la toma nac BA sobre el FLS, Frente de Lucha Secundarios, bueno en el 74 en el nac. BA ya no existía, no se que les pasó, puede estar relacionado con extraterrestres o viajes en el tiempo. El ARS8 no lo sentí nombrar, lo que tal vez sea mucho decir. Confórmese cumpa con la TERS, con la UES leal, con la CIS (PCR-prelopezreguista) y con la JRR (Juventud Radical Revolucionaria)¿Qué tal estuvo?¿Eh?