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Se va despejando la mentira y el humo, se habla de “muerte natural”, de “larga enfermedad” ¿No es sospechoso que se hable de “cáncer de cerebro” justo tratándose de Bonadío? Se inventó una enfermedad para justificar el crimen. No hay informe médico, ni tratamiento, ni nada. El querido juez no tenía ni un resfrío. Se ha hablado de suicidio, por la trayectoria de las balas atravesando el ano, nada de eso pudo confirmarse. El juez de la patria hacía su vida como siempre en su humilde morada, una mansión tipo 3 palos verdes en Belgrano, lo que merece un prohombre de la justicia. Las pruebas se van acumulando, horas antes de la misteriosa muerte del juez del pueblo, en la empresa de transporte “Cachola” en la ruta Fray Bentos-Colon detectan la presencia de “turcos con turbantes”, turcos más turbantes ya sabemos a qué conduce. No solamente eso, empleados de confianza, miembros de servicios de inteligencia occidentales y un carrito de choripán, son testigos del encuentro con un grupo de venezolanos, que, tal vez para disimular, entonan una guajira. A su vez, la tensión sube en la frontera pakistaní. Da la casualidad que en la presunta hora de la muerte del juez justiciero las cámaras no muestran nada y la custodia estaba comprando panchos. Los estudios de gendarmería o de servicios de países amigos o del sindicato de empleados del churro de la RA muestran que los proyectiles atravesaron la zona baja del juez en un esquema conocido: el cuarteto, típico de la mafia rusa, del Hezbollah y de los rebeldes de cachemira. Se detectaron entre 15 y 20 personas en la habitación, además de un enano y un súbdito boliviano, ambos munidos de caretas de Bob Esponja y espanta suegras. En la escena se encontraron rastros de champaña, profilácticos con gusto a fresa, frula y un peluquín que pertenecería a Silvio Soldán. La conspiración se ahonda. El crimen, es imposible creer que no haya sido un crimen, ocurrió horas antes de una presentación de Bonadio que hubiera sido histórica, en el tacho de basura fue encontrado un estudio que, al fin, revelaría los enigmas que rodean algunas de las causas más significativas llevadas adelante por este paladín de la justicia. ¿Qué decían los resultados de la prolija investigación encontrados en la caja del gato? En contra de lo la propaganda preconiza, las excavaciones en el sur han sido un éxito. Aparecieron valijas conteniendo juegos de mesa, unos zapatos caros de Cristina, un billete de lotería, los cadáveres de unos extraterrestres y no menos de 4 dinosaurios fosilizados. En conclusión una base más que firme para probar el desfalco en la obra pública en el sur, los sobornos en la liga italiana, el choque de un cometa contra Yucatán y un cáncer de cerebro como corolario a un caso de demencia senil prematura. Si el juez Bonadío hubiese podido presentar toda esa evidencia probatoria, otro gallo cantaría, un mundo hermoso lleno de autopistas y con mucha felicidad, por el ahorro de gas, hubiese sido posible. Queremos rendirle debido homenaje a este juez probo ¿probó? y sensible, corajudo y transparente capaz de meterle unos buenos tiros por la espalda a un par de perejiles, no vaya a ser que los boludos hablen. Un juez que no dudó en sacrificarlo todo, su honra sin ir más lejos, por el bien de la embajada y por algunos curritos como el caso de los hemofílicos que murieron sin que ellos ni su familia obtuvieran justicia alguna. Una dulzura el juececito, nos vemos en el infierno. | |
cris
Con Cristina.
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viernes, 7 de febrero de 2020
Bonadío, juez de la patria, asesinado por el comando iraní-venezolano.
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