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viernes, 19 de septiembre de 2014

Septiembre 2014, el cacerolazo perdido.

No se si alguien de afuera de la blogosfera politizada y de los, siempre algo misteriosos, guerreros de la redes sociales, sabía que ayer, creo que era ayer, se iba a producir un cacerolazo.

Ya de por si, para la ideología liberal, movilizarse es un contrasentido. Si sos liberal todo pasa por el “libre juego” de las instituciones. En vez de salir a la calle a pedir algo, lo que tenes que hacer es votar un representante que lo lleve adelante en el parlamento. Perdiste la elección, te jodes.

El liberalismo más o menos puro pasa por el Partido Radical, el liberalismo puro es como el marxismo puro, una pura nada, por eso el núcleo del radicalismo es Ricardo Alfonsin, es nada.

El propósito de los cacerolazos es cuestionar el resultado de las elecciones. Dice: nos están jodiendo, eso, ese gobierno, no es lo que queremos. Nos han hecho trampa. Por eso las fuerzas conservadores siempre nos advierten sobre la posibilidad, más bien la certeza, de que viene el fraude.

Los caceroleros son una paradoja andante, por un lado el país mayoritario es execrable, está compuesto de una masa informe de pueblos inferiores, de indios, de bolivianos, de judíos, por otro, ellos, la gente fina, los cultos, la gente de bien son mayoritarios y las elecciones les fueron robadas.

Los liberales deberían tener serios reparos a tratar de corregir una realidad política que les disgusta por medios extra parlamentarios. Eso se refleja en la evidente incomodidad de la dirigencia y los políticos radicales o afines con respecto al cacerolazo. Tiene sentido, imagínense llegar al gobierno después de haber torpedeado al gobierno anterior a fuerza de protestas callejeras, cómo respondes cuando te protesten a vos.

La extrema derecha no tiene, no debiera tener, reparos en salir a la calle para reclamar en beneficio de una minoría que perdió las elecciones. La extrema derecha ve al parlamentarismo y a las elecciones como un juego de sombras de las fuerzas reales, igual que los marxistas revolucionarios.

La extrema derecha y sus aliados conservadores son democráticos mientras no se les presente la posibilidad de dar un golpe de estado. El gobierno M*mista empezó por un golpe de estado, es cierto que no hubo cacerolazos, ni siquiera tenían masa como para intentar algo así. Fuimos a elecciones con saqueos, hiperinflación y debacle general y con 2 candidatos ultraconservadores en los partidos mayoritarios. Los liberales decidieron competir contra los conservadores con un candidato aun más conservador.

Desde el comienzo el gobierno patillista tenía el control de los medios y los grupos obreros o barriales díscolos fueron puestos en vereda por métodos paralegales. Las leyes de excepción económicas, que posibilitaron las privatizaciones y todos los abusos que siguieron, violaban la constitución pero ninguna acción era posible. Por lo menos hasta el 97 cuando los desocupados de Tartagal empezaron a cagar a tiros a la gendarmería. Delarua sinceró la situación declarando el estado de sitio y fue derrocado por los pibes de la moto, lo que podemos definir como una insurrección o, al menos, un contra golpe de estado.

La cacerola era golpista cuando apareció, los viejos recordamos cuando en los barrios finos de Santiago de Chile, salía la gente de bien con sus cacerolas para mostrarnos que había desabastecimiento y no había que comer, Chile fue cercado no les permitían importar alimentos y los camioneros tenían cerrada la frontera con nuestro país. Algo parecido tenemos acá, los caceroleros salen a protestar contra la inflación y apoyan a las empresas y corporaciones que la generan.

Lo que era una novedad era la convocatoria, llamar a salir a la calle desde los medios hegemónicos era un poco demasiado jugado por eso se convocaba desde las redes sociales. Eso tenía algo de pasado de rosca, de disparatado.

La pregunta es cómo se daba esa particular sinergia donde el llamado de grupos, más que anónimos, impresentables, a través de redes sociales que son una especie de juguete, nadie se toma en serio Feisbuc o como se llame, podía sacar 100 mil tipos a la calle.

El ánimo de aquellas manifestaciones era negar el triunfo, bastante rotundo, de los peronistas en el 2011. Salían para decirle al mundo, el derechista es un ciudadano del mundo ahora que el derechismo católico casi se extinguió, que el resultado de las elecciones no era cierto, que los ciudadanos, que no están atados por el clientelismo, la dádiva y el chorizan, no se sabe muy bien que quieren pero que están contra la shegua, los planes y el odioso populismo.

En cierta medida ese objetivo se logró, ahora todos creen que la derecha liberal, la conservadora y la ultra son mayoritarias. Yo también lo creía, hasta que se empezó a votar.

En cierto sentido es como si los loquitos de las redes hubieran caído en su propia trampa: 650 mil tipos afirman en tuiter, o lo que sea, que la semana que viene van a salir a la calle y que se van a hacer oír, por dios, que se van a hacer oír, todos se quedan en su casa y se ríen de los 20 pelotudos que fueron.

Una cosa que a los liberales y a los demócratas de toda laya les cuesta entender es que no siempre el número es decisivo en política, si nos ponemos a hacer números los piquetes, saqueos y motoqueros que derrocaron a Chupete son menos, muchos menos que los caceroleros de alguna de las marchas del 2012.

Durante las marchas de caceroleros nos decían que la caceroleada era para que el gobierno les “prestara atención”, no es cierto, la idea del cacerolazo está más cerca del golpe ya sea militar o “constitucional” como en el Paraguay que de una protesta ciudadana. Bueno, les faltó masa crítica.

La tranquilidad de la vanguardia cacerola es también porque están convencidos de que van a ganar en el 2015, hasta los buitres, sabios como son, hacen planes para cobros jugosos en el 2016.

El único mago de verdad que reconocemos en este blog es Tu Sam y decía: “Puede fallar”, muchachos, “puede fallar”.

¿Cuándo va a dejar el frente de izquierda, o como se llame, de votar igual que el PRO? Después de todo Trotsky cometió muchos errores pero nunca votó junto con el Zar de Rusia.

sábado, 20 de abril de 2013

Alguien lo tiene que decir, estos boludos que salen a cacerolear son fascistas. Basta de hacer como que no pasa nada.

Entiendo que funcionarios políticos o políticos a secas tengan que “moderar” sus opiniones, llamar a otros fascistas es chocante y está bastante gastado. Además un político serio tiene que tratar de hacerse votar incluso por los de extrema derecha. Pero, cuando uno está solito con su alma y no tiene votos para perder, es bueno sincerarse.

No hay una gran diferencia entre el “movimiento” de las cacerolas y los partidos neofascistas que pululan en Europa.

No son abiertamente racistas porque ya vivimos en una sociedad segregada, los que viven en la burbuja, ustedes saben, nunca una escuela pública, nunca un colectivo, nunca caminar por “sectores peligrosos”, nunca juntarse con los negros, cuando uno es de esos tipos que solamente conocen a los pobres a través del programa racista que muestra a los morochitos en pedo que salen de las disco de Laferrere, cuando uno es uno de esos está a centímetros de volverse facho.

En estos tiempos felices ya no necesitan un gobierno que proclame el apartheid, entre otras cosas eso haría enojar al primer mundo, solamente necesitan conservar la segregación que ya hay.

Pero son fascistas, no quieren que nadie cruce la barrera, quieren que los pobres se jodan, que los bolivianos les construyan la casa y después rajarlos.

Son fascistas desde el punto de vista de que el fascismo es un método y no un fin en si mismo.

Y si no me creen fíjense como atacan a los movileros, la vez pasada se les pasó y una periodista de 678 pudo entrevistar a un montón de tipos de la marcha pero esta vez ya estaban prevenidos, esos ataques son deliberados, no quieren que periodistas que no son de la ideología de ellos los entrevisten, es sistemático.

Una patota de cientos de tipos enloquecidos intentaron linchar a otro manifestante, este pibe era del PRO y había intentado impedir que un grupito entrara al congreso. Meterse de prepo en el edificio del parlamento y romper todo es la versión moderna y chanta del incendio del Reichstag ¿Qué querían ganar con eso? Nada, porque no necesitan de una acción coherente, le hubieran echado la culpa a la Campora y con eso tienen carta blanca para cualquier barbaridad.

Cosas así ya pasaron acá, lo veía al Momo Venegas rodeado de guardaespaldas ¿Solamente a mi me llaman la atención todos esos matones? Lorenzo Miguel tenía no menos de 200 matones, armados, tipos expulsados de la cana por ser demasiado reventados, lumpenes que te torturan y te matan por un par de zapatillas. En los 70 nosotros estábamos convencidos de que las bandas de Lorenzo eran parte de la triple A.

Mucha gente de buen corazón ve a los fascistas como pacientes de siquiátrico. No se equivocan pero… ¿Quien dijo que a los chiflados violentos no se los pueda utilizar para crear un clima de caos? Los que usan a los locos no son ningunos locos.

El fascismo aparece cuando se arman mentiras a conciencia, cuando se pide una cosa y la contraria al mismo tiempo.

Cuando se pide más asignación universal y vas a una marcha donde se exige que desaparezca.

Cuando se pide seguridad y vas a una marcha donde alrededor tuyo están echándoles gas pimienta a periodistas.

Lo que se busca no es convencer a la gente para que vote lo que ellos les gusta, se busca amedrentar, llenar de miedo y confundir. Los medios corporativos tienen un mensaje más y más violento.

El partido socialista festejó el bombardeo a civiles desarmados en plaza de mayo, Musolini también decía que era socialista, y ahora van a rodearse de energúmenos que van en patota para linchar a su propia gente.

El otro día, cuando conmemoramos el golpe del 24 de marzo, apareció un grupito a provocar con palos, yo me acordaba de lo que decían los militantes que se abrieron, hace unos meses del PCR, decían que al PCR le pagaba el banco Santander. No veo ningún motivo para no creerles.

Pero lo peor no son los matones pagos, ni los sicóticos fascistas. Lo peor son los argentinos blancos, decentes, buenísimos y educados que mientras los matones y los sicópatas cagan a palos a los periodistas o a algún supuesto camporista, se hacen los boludos como perro que se lo están cogiendo.

sábado, 13 de abril de 2013

La clase media se une a los liberales para hundir, definitivamente, a esa porquería de la clase media.

Hay gente, lagente en definitiva, que cree, que sabe, que si vuelve el liberalismo los pobres se van a joder.

Los pobres no son el verdadero blanco del liberalismo.

Los pobres tienen sus métodos para defenderse, en otros post conté como a mediados de la década del 90, cuando llegó la híper desocupación, los amigos villeros se volvían masivamente para el campo, había criollos que se hacían de una escopeta y se iban a “cazar bichos” al monte. Había criollos que ocupaban un terreno, ponían gallinas y se alimentaban de huevos y, de vez en cuando, de puchero de gallina.

Los pobres resisten, en principio todo pobre es un sobreviviente, si tienen que salir a chorear, salen, si tienen que hacer trabajos dolorosos o denigrantes los hacen. Son capaces de sacrificarse por su familia y, a veces, también por el barrio. Hacen una buena olla común y comen 10 familias y llenan la olla con lo que tira el verdulero.

Recuerdo como los pibes de la villa de retiro se iban en bicicleta al río y traían unos buenos pescados.

Los pobres viven menos tiempo y viven vidas que, muchas veces, son tristes y monótonas pero nunca pierden la esperanza, porque los pobres que perdieron la esperanza ya murieron hace rato.

Los pobres esperaban que a la generación siguiente le fuera mejor y, por ahora, se están saliendo con la suya.

La clase media no es así.

Conseguir un laburo para un tipo de clase media es todo un desafío.

Soy un tipo de clase media y los gastos que les veo hacer a mis amigos y parientes me parecen disparatados, 2000 o 3000 pesos de escuela privada o de prepaga o por un auto con computadora de abordo o dios-sabrá-que, vacaciones en Disneylandia, el Caribe y cosas por el estilo.

Me acuerdo cuando escuchábamos las historias de emigrantes en Europa en la década del 90 que les iba bárbaro. Un tipo que es ingeniero nuclear o científico de misiles o investigador de cromosomas ¿cómo carajo le va a ir mal? Después estaban los otros, los tipos comunes que son como el 90% de la clase media, trabajaban atendiendo una estación de servicio en Alemania ¿Sabes lo largo que es el invierno en Alemania? ¿Los infinitos días de lluvia? ¿La cara de culo de los putos gringos?

Alguno me va a decir que la clase media se va a defender, cuando vuelva el liberalismo, usando sus propiedades. O son muy niños o tienen mala memoria o no quieren pensar, cuando están los liberales no podes poner una propiedad en alquiler ni que te cagues ¿De dónde van a sacar la guita los pobres para pagarte el alquiler? Tenés que vender como vendían en los 90 y poner la guita en el banco. Y, cuando pasó cierto límite, el banco te fumó la guita y te la pagaron después de 10-12 años y porque vino un gobierno no-tan-liberal, que si no todavía estabas haciendo la cola de los amparos.

Muchos tipos de clase media están furiosos porque “pagan impuestos para mantener a los pobres” o, ojalá, a La Campora, bueno, que lo piensen un poco, un tipo que gana 12 lucas paga menos impuestos de lo que recibe por subsidios a la luz, hacé cuentas vas a ver que es así. Es más, la presión impositiva es muy floja bajo la dictadura populista, la van a tener que subir.

No toda la clase media es igual pero, a un sector grande, le está pasando que el espejo los engaña, se ven blancos, europeos e inmaculados, lo que nosotros, los 4 zurdos de siempre, pensemos a nadie le importa pero, para los garcas que dominan al mundo, el criollito de clase media no es un europeo, ni siquiera es un español, ni un griego, mire vea ni un chipriota es usted.

En los discursos privados de los liberales, la orden del día, no son los beneficiarios de la asignación universal ni de la jubilación universal ¡Son los empleados públicos! Y la mano de obra calificada.

Me acuerdo cuando privatizaron, le dieron a los empleados de YPF o de Acindar o de EnTel o lo que sea por el estilo unas indemnizaciones regias. En algunos casos eran como 40 mil dólares, una fortuna, los obreros no son sonsos, nadie se gastó la guita yéndose a Las Vegas, se compraron un kiosco y un par de autos para remis. Y se cagaron de hambre.

Si vuelven los liberales va a ser eso de nuevo pero peor con menos guita y más represión. Y si no me crees preguntales a los pibes que fueron a protestar contra las rejas del parque centenario.

Hace tiempo que a los mandamases del mundo les interesa nuestro país como granero, reserva o para que vivan nada más que vacas.

Ese futuro no incluye a la clase media.