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Con Cristina.

sábado, 2 de marzo de 2019

Judíos en la revolución, el holocausto olvidado. Revolución Rusa 51.

Antecedentes.
En el Imperio Ruso no vivían casi judíos. Eso fue hasta alrededor de 1790, en esas fechas los prusianos, los austríacos y los rusos se fumaron Polonia. Más se comieron Polonia, más judíos quedaron en el Imperio.
Para 1880 la mitad de los hebreos del mundo vivían en el Imperio Ruso.
Desde el comienzo, el Imperio impuso la “zona de asentamiento” la región en la que podían vivir judíos. La zona abarcaba Polonia, la región del Báltico y el occidente de Ucrania.
Geográficamente parece mucho pero, en general, se cagaban de hambre. Aun así la población aumentó, básicamente porque los hermanos moishes seguían los códigos de la época de la biblia, el Talmud y cosas por el estilo y tenían hijos por docenas.
La mayor parte eran pequeños comerciantes y artesanos pero no todos eran unos piojitos, algunos grandes comerciantes y empresarios eran judíos, muchos, en proporción, un cálculo somero nos da una tercera parte de los industriales y comerciantes grandes del Imperio.
La situación de los magnates judíos era claramente paradójica, se los odiaba por haber llegado tan arriba siendo de una raza inferior y, al mismo tiempo, el Imperio necesitaba de su capital y sus inversiones.
Por ese motivo los judíos adinerados empezaron a recibir permiso para radicarse fuera de la zona de asentamiento, aparecieron en gran número en las grandes ciudades: en Petrogrado, pasaron de 500 en 1855 a 35 mil en 1910.
Los rusos siempre han estado bajo la influencia de los grandes imperios de Europa occidental, en las metrópolis de esos imperios, los ciudadanos de origen judío obtuvieron los mismos derechos que todos los demás. Y también recibieron la influencia de las ideas de supremacía racial que se pusieron de moda.
El año de quiebre de la vieja sociedad es 1881, ese año fue ajusticiado el Zar Alejandro II, los pogroms, una modalidad estilo linchamiento con matanza, violaciones y crímenes varios, se prolongaron hasta 1884. Aunque el gobierno zarista ordenó el cese de los linchamientos la culpa recayó sobre las víctimas. Se acusaba a los moishes de “explotar” a los cristianos.
Un catrasca zarista encontró la solución a la “cuestión judía”: “Un tercio se va a morir, un tercio a emigrar, el tercio que quede va a ser asimilado”.
A partir de 1881 comienza la emigración, el principal destino son los states, un millón y medio, pero también la argentina. Mis antepasados, sin ir más lejos.
Los pogroms tuvieron otra consecuencia: el comienzo del movimiento sionista.
En 1897 el censo daba que eran unos 5 millones en Rusia, casi todos vivían en ciudades, el 38 % estaban en el comercio y el 35 % en la industria, por el contrario, entre los rusos étnicos el 76 % eran campesinos.
Los que vivían fuera de la zona tenían mejor nivel de vida.
Otra contradicción más era que la industrialización acelerada de Rusia había llevado a la ruina a muchos comerciantes y pequeños productores moishes. La idea de los judíos como “vanguardia del capitalismo” no se corresponde con la realidad. Para 1898 el 20% de los judíos dentro de la zona recibían asistencia caritativa.
Para 1912, en la Academia Médica Militar no querían correr riesgos, los postulantes tenían que probar que carecían de antepasados judíos por, al menos, 3 generaciones.
Para ese entonces más de la mitad de los rusos moishes, valga la redundancia, tenían al ruso como lengua materna y brillaban en profesiones como la abogacía y el periodismo. El primer partido socialdemócrata de Rusia fue el BUND, la “Unión judía de trabajadores”, fundado en 1898.
Con la llegada del siglo XX el Imperio Ruso siguió teniendo, entre otras limitaciones, un cupo para los moishes en las universidades y una liberalización ligada con el poder económico y los políticos liberales.
La exclusión de los judíos de la educación superior generó un grupo nutrido de “proletariado intelectual”, los futuros cuadros del poder soviético.
Los pogroms se volvieron más violentos al comenzar el siglo, en 1911 los states se retiraron de un acuerdo comercial porque los yanquis de origen judío eran discriminados en Rusia.

El siglo 20.
Nuevas medidas que prohibían a los moishes participar de actividades económicas estratégicas se establecieron después del fracaso de la revolución de 1905, por parte del gobierno del primer ministro Stolypin, considerado un liberal en muchos textos.
En los tiempos anteriores al 1900 no eran los hebreos la principal etnia que se oponía al zarismo, ese lugar estaba ocupado por los polacos. A medida que el cerco se fue cerrando sobre los judíos de a pie, y los ricos empezaron a tallar fuerte, creció el antisemitismo. En 1903 la mitad de los militantes revolucionarios eran moishes. En 1905 el 37 % de los exilados en Siberia lo eran. La capital revolucionaria judía era Odessa y el BUND era el partido revolucionario más grande de Rusia. Aun así el porcentaje de moishes involucrados en la revolución era ínfimo.
Había muchos judíos entre los revolucionarios pero pocos revolucionarios entre los judíos.
La revolución de 1905 concluyó con el “manifiesto de octubre” que concedía elecciones más o menos libres y cosas por el estilo, se festejó en toda Rusia con muchos pogroms. Tampoco era raro que huelgas y demostraciones terminaran con el apaleamiento de judíos. A veces los volantes de los huelguistas socialdemócratas incluían el pedido de no golpear a los moishes. En octubre de 1905 unos 400 fueran asesinados en Odessa. Se cuentan 657 pogroms entre octubre del 1905 y enero de 1906.
La visión tradicional de la izquierda es que los pogroms surgían por la pura voluntad del zarismo, hoy en día los estudiosos dicen que no es del todo cierto, además de la ideología conservadora, los prejuicios antisemitas y el simple deseo de saquear y chorear también hay un componente de desilusión en muchos obreros, las huelgas no habían dado los beneficios esperados y culpaban a los agitadores y líderes revolucionarios por eso.
En noviembre de 1915 tuvo lugar en Novgorod un congreso de organizaciones monárquicas, llegaron a la conclusión de que, todos los judíos, eran unos traidores y que eran los responsables de la inflación y la carestía.

Judíos en revolución.
A diferencia de 1905 en febrero/marzo de 1917 la revolución resultó ser tan de base que la presencia fue casi nula, en el comité ejecutivo del soviet de Petrogrado había un solo moishe. El día 22 de marzo de 1917 todas las restricciones contra las nacionalidades y las religiones terminaron.
De los 29 audaces que acompañaron a Lenin en el “tren precintado” 17 eran moishes.
Al verse liberados los periódicos, asociaciones culturales y sociales judías florecieron. Surgieron muchos partidos políticos que representaban al judaísmo, los principales eran sionistas, aunque con el correr del tiempo ganaron peso los partidos socialistas como el BUND y los partidos de izquierda ya conocidos, mencheviques, SR y bolcheviques. Entre la burguesía judía siguieron teniendo peso los KDT, el partido demócrata constitucionalista, liberal.
La revolución de febrero vino acompañada de pogroms. En Elizavethgrad una multitud arrasó con el cementerio buscando el oro que, supuestamente, los moishes habían escondido ahí. Muchas veces los pogroms sucedían en lugares donde la presencia de moishes era mínima.
En septiembre de 1917 en Tambov hubo saqueos de negocios de judíos primero, de cualquiera después, hubo juicios, probablemente haya sido el soviet, de los 48 acusados 43 eran soldados.
La retirada del ejército ruso en julio de 1917 terminó con una serie de pogroms.
Lo que tuvieron en común todos los partidos judíos o con influencia judía fue oponerse a la revolución de octubre. La política no es solo el arte de los posible, puede ser también el arte del delirio, por eso hubo grupos, no tan menores, que saludaron a la revolución de Lenin como un golpe contra los “judíos”. En parte era debido a que muchos de los opositores a los bolcheviques, como el SR Gotz, resultaron ser judíos.
A Kerensky, en su caída, lo acusaban de ser moishe, se dice que un graffiti en el palacio de invierno decía: “Fuera el judío Kerensky, larga vida a Trotsky!”.
En las elecciones de la constituyente de 1918 de los alrededor de 500 mil votos por partidos hebreos más de 400 mil fueron para los sionistas.
En el 6to congreso del partido bolchevique de los 21 miembros del comité central 6 eran moishes. El hecho de que en muchas partes de Rusia, fuera de la zona de asentamiento, candidatos judíos hayan ganado elecciones muestra que los antisemitas no eran tantos como se supone.
Al mismo tiempo desde el verano de 1917 los pasquines antisemitas florecían. Los pequeño burgueses de siempre, en BA serían los taxistas, denunciaban al “judaísmo bolchevique”.
En principio no fueron pocos los moishes que se alzaron en armas contra el poder soviético. Algunos de los oficiales que defendieron el palacio de invierno contra los rojos eran judíos.
Como habrán leído los que soportaron otros capítulos de esta saga, la toma del poder por Lenin y sus muchachos desencadenó una huelga total en casi todos los niveles de la administración. Fueron convocados voluntarios y aparecieron un montón, muchos de ellos moishes. Que otra cosa es la revolución sino eso, darles el poder a los perseguidos y los marginados.
Hay un tema del cual no nos ocupamos cuando revisamos la 1ra guerra mundial: los refugiados, en este caso los judíos. Para agosto del 1915 el Zar levantó las restricciones sobre la zona de asentamiento, alrededor de medio millón de ciudadanos rusos judíos escaparon hacia el interior de Rusia, la ayuda les llegó mayoritariamente de organizaciones internacionales, en general las autoridades locales no aceptaron a los refugiados que, en muchos casos, aparecieron dando vuelta por las grandes ciudades.
En mi opinión tiene cierto aire a lo que está pasando ahora en europa, los europeos armaron las guerras en medio oriente y cuando la población abrumada por el caos la guerra, busca asilo en la metrópoli, se lo niegan. Para 1917 había 50 mil moishes en Petrogrado.
Alrededor de 250 mil moishes, ante el avance alemán, fueron deportados.
Los matrimonios entre judíos y goim casi no existían antes de la revolución, para 1920 son el 34 %.
A los moishes evacuados se les prohibía comprar tierra y cuando los rusos recuperaban territorio les prohibían volver a su propia tierra. No era nada raro que muchos judíos se pusieran al servicio de la revolución y del poder soviético.
Para 1920 en el consejo superior del soviet eran 15, un polaco, un georgiano, un letón, 3 judíos y 9 rusos de Rusia. A los ministros del poder soviético se los llamaba “comisarios del pueblo”, eso venía de la revolución francesa, un 20% eran moishes.
Los abogados que trabajaban para el soviet eran, literalmente, todos moishes. Más o menos como si alguien se diera el gusto de hacer una revolución socialista en BA.
En cuanto al Partido Comunista en sí, los moishes representaban el 2.5 %, el mismo porcentaje que representaban en la población en general.
Los bolches en el poder crearon 2 organizaciones que representaban al “proletariado judío”, las 2 acabaron por fusionarse, la organización se llamaba “EVKOM”.
En abril de 1919 Stalin, comisario para las nacionalidades investigó a la dirección de las asociaciones judías y concluyó:
1_ que las asociaciones y el buró central de estas están aliados con enemigos de los intereses de la clase trabajadora judía y la revolución de octubre.
2_ que estas asociaciones están orientadas a oscurecer la conciencia de clase de los obreros judíos.
3_ En el campo de la educación estas asociaciones están brindándole a la juventud judía una orientación anti proletaria. Se decreta el cierre permanente de estas organizaciones.
Si uno no fuera un argentino judío, que conoce a organizaciones como la DAIA y AMIA, uno podría pensar que el decreto es excesivo.
Sorprende la clarividencia de los soviets respecto al sionismo, ya en 1919 identificaban al sionismo con el imperialismo, afirmaban que los sionistas crearían su república teocrática matando campesinos árabes. En septiembre del 19 las organizaciones sionistas fueron allanadas y sus dirigentes a la cárcel. El líder de la EVKOM, Dimanshtein, afirmaba que los sionistas no estaban preocupados por los pogroms, que estos servirían para reunir más judíos para la causa. Se parece bastante a las posturas de la dirigencia judía en la argentina durante la dictadura militar. En 1920 se efectuaron juicios contra líderes sionistas, varios fueron condenados y amnistiados de inmediato.
En junio de 1919 el idish, no el hebreo, fue reconocido como el idioma de la colectividad.
Uno de los infinitos problemas que el soviet tuvo que afrontar fue la existencia de un fuerte antisemitismo dentro de las masas, de organismos del poder soviético e incluso dentro de la militancia del partido. Cuando el soviet abandona Ucrania, después de la paz de Brest-Litovsk, los judíos fueron acusados de apoyar a los alemanes. En algunos casos hubo pogroms rojos que terminaron en ejecuciones sumarias, ¡vamos! un balazo en la cabeza, de oficiales y soldados responsables por los abusos. Hay que recordar que en 1918 el Ejército Rojo prácticamente no existía como tal y en muchos casos se trataba de milicias improvisadas y autodefensas varias, no es de extrañar que se mandaran cagadas. También tuvieron lugar pogroms en la zona cosaca.
Al principio de la revolución los partidos judíos, como el BUND, se opusieron al soviet, incluso participaron de operaciones armadas contrarrevolucionarias, cuando en el verano de 1918 atentaron contra Lenin y mataron a Uritsky y otros, la policía secreta del soviet, la CHEKA, sospechaba de las organizaciones judías.
En resumidísimas cuentas la historia del antisemitismo es simple, los auténticos antisemitas son gente de escasas luces, por no decir que son tarados, en cambio muchos políticos, sumamente, demasiado, inteligentes, ellos, usan el antisemitismo para sus fines. En lugar de tratar de servirse del antisemitismo y del racismo en general, los malvados bolcheviques decidieron terminar con los prejuicios. Impusieron la idea de que la propaganda antisemita era una actividad contrarrevolucionaria. En un documento de abril de 1918 establecieron la necesidad de educar a las tropas.

Judíos en el ejército del Imperio.
Desde 1874 hasta 1917 solamente 9 moishes llegaron a ser oficiales de ejército ruso, de esos 9, 8 pertenecían a familias de millonarios. Se suponía que carecían de patriotismo. Tenían prohibido ser telegrafistas, paramédicos, incluso revistar en las fronteras. La mayoría de los oficiales con mando deseaban una lisa y llana prohibición de reclutas moishes. Aun así había alrededor de un 5% de soldados moishes, era debido a que, muchas veces, necesitaban gente con mayor nivel de educación que los campesinos rusos.
Los que tuvimos la dicha de vivir los buenos tiempos, en argentina, tenemos un dulce recuerdo de la conscripción, llamada “colimba” que, siempre me dijeron eso, significa “corra, limpie y barra”, no importa, lo interesante son los esfuerzos que hacían los pibes para eludir la colimba, había muchachos que se contagiaban enfermedades terribles, sífilis, por ejemplo, o pasaban a la clandestinidad o se iban del país o se hacían pasar por locos. Será de dios que los judíos de Rusia hacían lo mismo. Más de 100 mil moishes emigraron de Rusia en 1914.
En cuanto al rendimiento de los soldados moishes, tenemos la opinión de Brusilov, el único general ruso que salió con prestigio de la 1ra guerra mundial, cuenta que la mayor parte cumplía con su deber y que había judíos que habían ganado medallas por actos heróicos. Brusilov se preguntaba cómo les había ido a los judíos en los ejércitos de los imperios alemán y austro-húngaro, donde eran ciudadanos de pleno derecho. En febrero de 1915 la censura prohibió seguir publicando los nombres de soldados judíos que hubieran ejecutado actos heroicos. Se prohibió, oportunamente, publicar la foto de un soldado moishe que había perdido los brazos en combate.
Después de la revolución de febrero, en marzo, de 1917 más de 2500 judíos fueron admitidos en las escuelas de oficiales.
Para sorpresa de muchos, resulta que vivía una comunidad judía importante en el territorio del Don, donde estaba el más fuerte de los focos contrarrevolucionarios. Hasta 1888 estaba dentro de la zona de asentamiento. Para la época de la guerra civil había más de 20 mil moishes en Rostov. Los médicos, por ejemplo, eran todos hebreos. Para 1918 estaba claro, para los burgueses judíos, que había que estar con los blancos y los cosacos, para aquel momento los blancos no habían emitido ninguna orden contra los moishes. El millonario judío Alperin había declarado que era mejor “salvar al país con los cosacos que destruirlo con los bolches”. Este Alperin llegó a dirigir grupos armados blancos. Una gran parte de los primeros aportes de guita para el ejército blanco vinieron de judíos burgueses, en mayo de 1919 moishes de la alta burguesía de Siberia le donaron fortunas a Kolchak.
Por lo que van a leer más adelante esto suena como si ricachones judíos hubieran bancado a Hitler. Hablando de Hitler, he leído por ahí testimonios que afirman que el Führer no era, él personalmente, antisemita, era todo política, no era una cuestión personal. Bueno resulta que con Denikin, Führer de los blancos en Rusia, sucede lo mismo. En la famosa “marcha en el hielo” del ejército blanco había al parecer oficiales judíos, estos fueron, más o menos rápidamente desplazados, se dice que Denikin y otros jefes blancos intentaron impedir la discriminación, pero no resultó.
En septiembre de 1918, nuestro amigo Alperin reaparece para protestar contra la prohibición de judíos en el ejército blanco, los mandos blancos le responden que ellos no discriminan pero que “que se puede hacer frente al peso de la historia”. La respuesta de porque los líderes blancos necesitaban mentir y aparentar ecuanimidad viene por el lado del apoyo de los aliados.
Lo paradójico era que mientras el imperio reclutaba judíos los altos mandos veían en cada moishe un espía. Por otra parte no hay registro de juicios contra “espías judíos”, si había sospechas se los colgaba de un árbol.

OSVAG.
En Rostov los judíos habían estado representados durante el gobierno provisional, después pasó lo mismo con el soviet, cuando llegaron los blancos perdieron toda representación. Sin embargo los blancos permitieron que organizaciones religiosas y culturales florecieran, las organizaciones sionistas, prohibidas en el soviet, aparecieron por todas partes.
En septiembre de 1918, fue creada la agencia que se ocupaba de la propaganda blanca, era llamada OSVAG, un acrónimo de… “oficina de propaganda”. Los ideólogos detrás eran del partido KDT, liberales. Tenía su sede en Rostov, la verdadera capital de los blancos. Para el verano de 1919 contaba con 255 empleados. En algunos libros figura como que la OSVAG era sumamente inefectiva como propaganda, no les crean. Se dice que la oficina estaba controlada por extremistas de derecha, sin embargo hubo acusaciones de que estaba manejada por los judíos. Hubo una primera denuncia contra algunos judíos que trabajaban en la oficina, para agosto de 1919 uno de los generales de Denikin efectuó la limpieza final.
La base de la propaganda blanca era la lucha de nacionalidades, ellos eran Rusia enfrentando a los extranjeros, los extranjeros no eran los “aliados” o, por su lado, los alemanes y austro húngaros que habían invadido Rusia, eran las minorías dentro de Rusia. Difundían imágenes y poemas que mostraban a los judíos persiguiendo a los cristianos. Del OSVAG vienen esa imágenes de un Trotsky judío feucho y gigantesco surgiendo desde el kremlin.
La biblia del antisemitismo: “Los protocolos de los sabios de Sión” fue distribuido y publicado en nuevas ediciones en la zona de los blancos. Por cierto que casi todos los antisemitas saben que se trata de una falsificación, les pasa como a los tipos que leen el Clarín que saben que es mentira pero que tienen el goce perverso de refregarte por la cara una truchada. Una versión ligeramente cambiada de los protocolos, algo así como “el informe de Rapoport” fue creado por la OSVAG como “documento interno” era una especie de declaración ideológica de los mandos blancos, no para ser usado como propaganda. Hay un par de kioscos en BA que, por algún motivo, se especializan en “literatura nazi” seguro que pueden encontrar el informe, si no la pasan bien leyendo eso es porque son unos amargados.
Había más de una OSVAG, al parecer cada caudillo blanco tenía una propia, una de las principales ocupaciones de estas organizaciones era la publicación de pasquines antisemitas. Algunos oficiales del ejército blanco empezaron a temer que tanta agitación llevaría a pogroms, durante 1919, prohibieron algunas publicaciones más fachas que lo conveniente, terminaron siendo desplazados. Y, aunque parezca increíble, había también organizaciones subterráneas para “aplastar a los moishes”.

Torturar por el miedo.
En junio de 1919 Kolchak se entrevistó con un dirigente del judaísmo yanqui, un tal Rosenblatt, Rosenblatt encontró propaganda antisemita por todos lados, la explicación de Kolchak es antológica, dijo que los pasquines antisemitas eran para hacer propaganda dirigida al ejército rojo. En septiembre 1919 Kiev cayó en manos del ejército blanco de Denikin, hubo un gran pogrom. Un tal Shulgin, no precisamente un extremista, escribió un artículo famoso: “Torturar por el miedo” este demócrata afirmaba que a los judíos les quedaban 2 caminos, aceptar su culpa por la “destrucción del estado” o atenerse a las consecuencias.
De los líderes blancos más renombrados, el único que intentó frenar en serio los pogroms fue Wrangel, no porque fuera buen chico sino porque su gobierno dependía por completo del apoyo del imperialismo, y el antisemitismo abierto no era bien visto. A pesar de las buenas intenciones, el jefe de prensa de Wrangel era un agitador del pogrom.
La fuerza antisemita de Crimea eran algunos, unos cuantos, patriarcas de la iglesia ortodoxa. El más famoso de los pastores del Holocausto era un tal Vostokov, en 1917 había acompañado a la revolución al punto de haber dado una misa especial en honor de la revolución de Febrero llevando una sotana roja, en septiembre de 1918 los bolches mataron a su hija de 21 años, a partir de entonces desarrolló el discurso conspirativo contra “judíos y masones”. Predicaba en Simferopol cada domingo, sus discursos era fanáticos y articulados, Vostokov salía de la iglesia, la calle estaba repleta de gente, había mujeres que gritaban histéricas y se escuchaba el rugido de la multitud pidiendo: “aplástenles el cráneo a los moishes!”. Uno de los que participaba de las misas antisemitas era un tal Bulgakov, era un intelectual, economista que se había convertido en cura en 1918 y cuyos libros, uno sospecha que llenos de palabras de amor y dulzura, todavía circulan.
A lo mejor en el infierno me los dejan a mí, nunca se sabe.
En cuanto a la extensión de los pogrom, en Ucrania solamente, se cuentan alrededor de 1500 en 1300 ciudades y pueblos, con entre 50 y 200 mil muertos más otros 200 mil heridos. Miles de violaciones, 50 mil viudas y 300 mil huérfanos.
Durante 1919, el gobierno nazionalista de Ucrania, conocido como directorio, es responsable del 54 % de los asesinatos, grupos sin identificación política 25 % y los blancos el 17 %. Por ejemplo el 15 de febrero de 1919 en la ciudad de Proskurov fuerzas al mando del ataman, líder, Ivan Semesenko, masacraron 1650 judíos en 4 horas. A veces el pogrom era más bien un simple saqueo con pocas víctimas pero en otros casos los judíos eran enterrados vivos, cocinados en grandes ollas o pasados por arriba con un tren. Investigadores han armado una lista con 16 mil víctimas, un 25 % resultaron ser mujeres y un 11 % menores de edad. El así llamado ejército voluntario, el núcleo que seguía a Kornilov y después a Denikin, ejecutó los pogroms más violentos y con más víctimas.
¿Por qué? Muchos especialistas sugieren que el movimiento blanco no solo estaba en contra de la revolución bolchevique sino también contra febrero y contra la igualdad de derechos, era un movimiento de restauración.
Muchos creen que los pogroms ocurrieron casi exclusivamente en Ucrania y no es cierto, también en distintas partes de Rusia sufrieron los ataques de los blancos. Por ejemplo Mamontov, general cosaco que efectuó un famoso ataque hacia el interior de la zona roja, mató todos los judíos que pudo. No solamente eso, de no haber sido porque ya no podían cargar todo lo que se estaban afanando, la ofensiva de estos cosacos, hubiese provocado mucho más daño al poder soviético.
Peter kenez, un historiador, para nada simpatizante del soviet, opina que la presencia de dirigentes de origen hebreo en la dirección bolchevique no alcanza para justificar los niveles de odio antisemita de la guerra civil. Kenez dice que el antisemitismo de los blancos era su manera de entender lo que estaba pasando.
Esa explicación no sirve para explicar los crímenes de los ucranianos nazionalistas que eran favorables a la revolución de Febrero y se decían socialistas.
Lo que es cierto es que la palabra pogrom se refiere usualmente a ataques espontáneos cometidos por paisanos más o menos enloquecidos y no a la acción, como es el caso en la guerra civil, de un ejército regular.
Los nazionalistas ucranianos explicaban sus derrotas ante los rojos por la existencia de supuestos “batallones judíos” que resultaban ser comerciantes o simples moishes laburantes. Masacrar gente del pueblo no les resultaba contradictorio con sus ideales republicanos. De igual modo los blancos referían ataques judaicos con aceite hirviendo y violaciones, como si dijéramos los árabes en los países europeos de hoy en día. No faltó gente que investigó las acusaciones y las encontró carentes de sentido, los blancos afirmaban que los judíos tiroteaban a los soldados desde los balcones de sus casas. Es interesante que muchos moishes que terminaron violados, mutilados o muertos escapaban de la zona roja, es, al menos en parte, porque a los rojos el comercio no les causaba ninguna gracia.
Los pogroms en Ucrania alcanzan su mayor extensión cuando entran en escena los blancos en septiembre del 19 y también cuando están en retirada en el invierno 19-20. Cada vez que los blancos entran a una ciudad hay un pogrom, la impresión que dan es la de estar quebrados no solo militarmente.
Hubo más testigos del pogrom de Kiev que en otros casos. Resaltan el “profesionalismo” en la ejecución, grupos armados ingresaban en las viviendas, demandaban dinero y joyas, si la suma era satisfactoria se iban, sino fusilaban a la familia entera, todo eso en medio de la noche y el silencio. Para un argentino es imposible no identificar esto con la dictadura militar es la “tortura por el miedo”. Se supone que las víctimas llegaron a las 300. Para Ilia Ehrenburg este pogrom prefigura al nazismo, es el holocausto pero sin la tecnología industrial de las cámaras de gas. Los cosacos le ponen una soga al cuello a alguien, le preguntan por el dinero, lo arrastran ahorcándolo hasta que se desmaya, lo despiertan y lo vuelven a arrastrar.
Sucedió entre el 17 y 20 de octubre de 1919.
Grigoriev, un cosaco que supo estar del lado de los rojos en algún momento, mató 200 pasajeros de un tren, muchos de ellos, poseedores de “cara de judío”.

Denikin y los pogroms.
Para julio de 1919 todos, incluso los judíos más obtusos, estaban al tanto de los pogroms de los blancos, organizaciones diversas, insospechadas de sovietismo, dirigieron peticiones a Denikin, dictador de la zona blanca, por la vida y la seguridad de los moishes. Por un lado Denikin y sus colegas reconocen la situación y la explican con las condiciones brutales y la miseria de la guerra civil, por otro lado, no puede dejar de observar la enorme cantidad de moishes que están con los rojos. Es interesante, de algún modo es uno de esos argumentos que se muerden la cola, los moishes son asesinados y robados porque están con los rojos y están con los rojos porque los blancos los matan. En septiembre Denikin recibe los reclamos de Winston Churchill, líder de un imperio que es antisemita en todas partes menos en la metrópoli. En octubre, una nutrida delegación de dirigentes judíos, pide el fin de los pogroms, Denikin y, por su parte, el líder de los nazionalistas ucranianos Vinnichenko prometen poner fin a las atrocidades, sin ningún resultado. Denikin emite una orden, dice que “…no se puede liberar a Rusia con las manos sucias…” y así por el estilo, es a fines de enero del 1920, los blancos están al borde de la derrota total. Ya en el exilio, el comandante blanco reconoce que la codicia era uno de los factores fundamentales que llevaba a los blancos adelante, lo que quiere decir que los crímenes ni siquiera se cometieron para defender una idea o imponer una ideología, por perversa que fuera, sino para robar. En algunos casos los generales blancos intentaron tomar medidas contra el pogrom, por ejemplo el general Dragomirov intentó llevar a juicio a algunos saqueadores y pogromistas, entonces su propio ejército amenazó con rebelarse. La base de apoyo a Denikin estaba formada por la dirección del Partido Liberal, en febrero del 17 e incluso después de octubre los intelectuales, pro europeos y etcétera eran favorables a la igualdad de derechos entre las nacionalidades, después, poco a poco, empezaron a dominar entre ellos las teorías conspirativas, la masonería judía y el retorno del anticristo. Los liberales se aliaron con la extrema derecha. Las publicaciones liberales llamaban abiertamente a retirarles la nacionalidad y a que los judíos abandonen Rusia. Siempre hay que recordar, más tratándose de caballeros liberales, las teorías del equilibrio y del “punto medio”: si los antisemitas masacraban a un bebé, reventándolo contra una pared, el padre del niño, el abuelo o yo, que estoy sentado escribiendo 100 años después, algo habremos hecho, en algo andaríamos. Porque nadie va a aplastar a un bebé sin un motivo razonable ¿No es cierto?

Judíos en el ejército rojo.
A mediados de 1919, el soviet organizó el reclutamiento de judíos, 1ro porque necesitaban soldados y 2do porque estaban combatiendo en la antigua zona de asentamiento. Los pogroms de los blancos y, muy especialmente, los de los nazionalistas ucranianos habían volcado a los partidos judíos y similares hacia los bolcheviques. En particular bajo el directorio ucraniano estaba prohibido mencionar los pogroms y se les prometía, a los moishes, que habría investigación y sanciones. En realidad la prohibición del comercio y de la ganancia por parte del soviet era bastante intolerable para el pueblo hebreo pero del otro lado estaba el pogrom. El BUND llegó al punto de organizar milicias y apoyar al Partido Comunista. El soviet formó una comisión específica para reclutar a los moishes en Ucrania. Se veían divisiones enteras de soldados rojos judíos, particularmente desde zonas donde había habido pogroms. Uno de los partidos sionistas demandó la creación de cuerpos exclusivamente judíos pero prevaleció la línea de un ejército rojo integrado. No hay una cifra final, se estima que cientos de miles de moishes estuvieron en el ejército rojo. No por eso debe creerse que el ejército rojo se volvió inmune al antisemitismo. Los rojos hicieron propaganda contra los antisemitas además los ataques y pogroms figuran en sus publicaciones, fíjense como es la vida, que los partidarios de la libertad de expresión no denuncian las masacres contra los judíos pero los partidarios de la dictadura comunista sí. Al menos una división formada casi exclusivamente por moishes peleó en la guerra con Polonia. Los cosacos podían reclutar a soldados rojos que se rindieran, salvo en el caso de que fueran judíos, comunistas o marineros, estos eran fusilados en el acto. Sobre todo, los blancos veían soldados judíos por todas partes. Algunos moishes hicieron grandes carreras en el ejército rojo, pienso, por ejemplo en Rodion Malinovsky uno de los generales que entraron en Berlín y ministro de defensa del soviet después de la 2da guerra. De cualquier manera el grueso de los oficiales, en un 80 %, venían del antiguo ejército del Zar. En la invasión polaca de abril de 1920, los partidos judíos, sionistas o no tanto, le declararon la guerra a los polacos, esta vez se la vieron venir. Sin embargo a los líderes soviéticos les parecía que no había suficientes moishes en las filas del ejército rojo. Aparentemente aun el apoyo de estos les jugó en contra a los rojos, en esa guerra, porque muchos campesinos polacos eran antisemitas.

La represión del antisemitismo.
Ya habíamos hablado de Budennyi, líder de la caballería roja, cuando los rojos se retiran, después de fracasar en el intento de tomar Varsovia, en 1920, los especialistas del soviet encuentran que algunos cuerpos del ejército están desmoralizados, roban a la gente por el camino y hacen discursos antisemitas. Budennyi, un tipo con mucha influencia, rechaza las acusaciones, en parte justifica las “requisiciones”, después de todo, como mantenés un ejército de un millón de tipos en esa situación sin chorear a los civiles, en parte afirma que todo es un “complot de la burguesía”. El ejército rojo constaba de un 70-80 % de campesinos, un 15-20 de obreros y menos de 5 de intelectuales, representaba bien a la república pero no a la vanguardia de la clase obrera. Peor que eso: el ejército rojo ya no era tan rojo, divisiones enteras estaban formadas por blancos con oficiales y todo, en principio todo blanco que fuera hecho prisionero podía pasar al otro bando, excepto aquellos que fueran responsables de crímenes más o menos terribles, pero anda a saber en que andaba un tipo en medio de la guerra civil, en parte se debía al hecho de que el ejército rojo había ido mutando, de “formaciones especiales”, dijera Perón, autodefensa y agrupaciones varias, a un ejército de clase primero y a un ejército nacional después. Muchos reconocieron que el único ejército nacional ruso que había era el ejército rojo. Para colmo el “primer ejército” de Budennyi era un cuerpo de caballería, una reminiscencia de la edad media. No es nada raro que este “ejército rojo” de campesinos, lleno de soldados y oficiales blancos mantuviera prejuicios antisemitas. Hubo casos de oficiales arrestados por haber participado en pogroms que fueron liberados por los soldados. Y también oficiales que fueron asesinados al intentar frenarlos. El pogrom arrasó varias poblaciones en Ucrania. El soviet reaccionó desbandando una división entera, de esos, cerca de 400 soldados fueron ajuicio alrededor de 180 con 19 oficiales fueron encontrados culpables el primer día de los juicios. A algunos oficiales con antecedentes heroicos se les conmutó la pena de muerte, el resto fueron al paredón. La represalia masiva funcionó, los soldados y oficiales rojos se dejaron de joder con el antisemitismo. Por cierto que el total de víctimas judías de los pogroms de la guerra civil no se conoce con exactitud son más de 200 mil, el único motivo por el que no se los recuerda tanto es porque quedaron opacados por el holocausto nazi.


En la imagen Natalie Portman, muchacha moishe (lloran los goims!) que se negó a recibir un premio de manos de ese carnicero que tienen de primer ministro en Israel.


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
1917
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
1918
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
35.Interludio Alemán.
36.El golpe de Kolchak.
37.Kolchak se despide.
38.Makhno, la guerrilla anarquista
39.El final de Makhno.
40.Siberia antes de 1919.
41.La contrarrevolución levanta la cabeza.
42.El 5to ejército rojo en Omsk!
43.De regreso a la URSS.
44.Un inglés en Moscú. 1919.
45.La segunda parte del reportaje del inglés.
46.El soviet de Hungría.
47.Los franceses en Odessa y Crimea.
48.La gran esperanza blanca.
49.Las aventuras británicas en la revolució rusa.
50.La inimaginable victoria.
La historia es eso que está por verse.

2 comentarios:

  1. Me encanta que los llames moishes, usando de forma extrañamente cariñosa un apelativo que siempre ha sido insultante.

    Muy buena información, por otro lado.

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Piensa mal y acertarás