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En estos tiempos se lo recuerda bastante seguido y se lo eleva a las altas cumbres, los troskos, que nunca rescatan a nadie, solamente al Trotsky y cuando se volvió antisoviético, lo ponen como el “primer diputado socialista de América”, en el Clarín lo aclaman, los círculos de lo que queda del partido socialista lo elogian. Palacios fue un Stolbizer. Ustedes dirán que la comparación entre el legendario diputado socialista y la Sra. Stolbizer es injusta. Mientras Palacios era un tipo austero al que no se le conoce ni una mancha, la Sra. es una diputada ausentista, que no presenta proyectos, ni siquiera aquel del día del meteorito, y que vive de vacaciones, de gira por los medios, que, por dios, nada tienen de progre, y haciendo denuncias más bien flojitas de papeles. Es cierto, lo progre no quita lo degradado. A los 26 años Palacios fue diputado socialista por el, glorioso, barrio de la Boca ¿Qué fue lo que falló? Las categorías de izquierda y derecha no se pueden trasladar mecánicamente al tercer mundo. Uno puede advertir cuando el discurso de la izquierda se ha desfigurado hasta lo irreconocible, es cuando desaparecen las menciones al imperialismo. Los progres terminan hablando de los derechos de aquí y los derechos de allá y ayudan a barrer el único derecho de veras esencial: el derecho a la soberanía nacional. Es más, hasta parece que hay algo malo, intrínsecamente, en eso, casualmente todos los regímenes que no comen de la mano del imperialismo son malos, dictatoriales e ilegítimos. En este blog nos acordamos de cómo se hicieron los boludos, troskis, progres y otras yerbas, cuando bombardearon y masacraron a Khadafi, claro, Khadafi era malo. Cuando los radicales de Yrigoyen gobernaron en 1916, no eran, ciertamente, unas carmelitas descalzas. El régimen del peludo reprimió en muchas ocasiones a las protestas obreras, trajo una plaga de empleados públicos y fue concesivo con el imperialismo, sin embargo, fue un gobierno popular, democrático y reformista. El radicalismo yrigoyenista tenía a su favor la historia, el mismo Alem venía de una familia de mazorqueros. Puede pasar que hasta la soberanía sea reconocida pero lo que nunca se reconoce es el derecho de los pueblos a elegir sus herramientas para liberarse. Alfredo Palacios no participó del golpe del 30 pero no por eso deja de tener responsabilidad. Unos días antes del golpe, Palacios encabeza una manifestación pidiendo la renuncia de Yrigoyen. Uno se pregunta como es que el “sentido crítico”, sumamente desarrollado, de los progres funciona para los gobiernos populares pero nunca para el otro lado. Durante la década infame, Palacios fue diputado, senador, que-se-yo-que, recorrió el país y preparó tupidos informes sobre la pobreza que, a los gobiernos infames, no le hicieron ni cosquillas y, sobre todo, no fue a la plaza de mayo con miles de estudiantes como le hicieron a Yrigoyen. Yo supongo que, ahora, el piquete trosko o lo que sea por el estilo, está haciendo lo mismo porque en la calle no se los vio nunca más. Es el mismo procedimiento solamente que cargado por décadas de retroceso mental y político. Los milicos que dieron el golpe en el 43 eran bastante fachos y bastante pelotudos, somos todos grandecitos y no necesitamos, para pensar en política, una película de Disney, pero a Palacios se le da por exilarse cuando dan un golpe unos milicos nacionalistas. Son los mismos que se quejaban pero que nada hicieron cuando M*em o Delarua o, estos que están ahora, jodieron al país, en cambio al gobierno peronista, no al de Perón sino al de ahora, le salían a la calle o lo acosaban por los medios. En el 45 las conquistas de Perón con la CGT le resbalan a Palacios, es como si nunca hubieran existido, Perón manda una serie de leyes que, prácticamente, están copiadas de los proyectos de Palacios, el presidente de la corte suprema frena estas leyes que, por supuesto, favorecen a los laburantes ¿A quién sale a defender Palacios? En mi época, en la década del 70, se decía que Perón lo quería a Palacios como vicepresidente en el 45. No se si es cierto, los peronólogos de la blogosfera seguro que me lo van a confirmar o a desmentir. El hecho político esencial es que entre el viejo partido socialista y el peronismo no hay ninguna contradicción profunda, así lo entendieron en el 45 un montón de sindicatos y millones de obreros. Perón decía que Palacios era un payaso, las vueltas del personaje se le hacían tan evidentes al general como, hoy en día, a nosotros. Después del intento de golpe del 51, Palacios termina preso. En la Libertadora, tanto Leonardi, ese profiláctico, como Aramburu, ese genocida, bien los montos en esa, lo ponen como embajador en Uruguay. Es notable como mucho progre moderno conoce las anécdotas sobre la honradez de Palacios, de cómo devolvió plata de sus tiempos de embajador. Nada dicen en cambio de cómo estos honestísimos socialistas ayudaron a robarle el voto a la mayoría y a entregar el país al imperialismo. Después Palacios pudo volver a lo que más le gustaba: ser la fallida conciencia moral de las dictaduras interminables. Aunque en eso también los antiguos progres-gorilas eran superiores a sus representantes actuales, para los Stolbizer o los Massita, la massita tiene elementos de seudo-progre, no hay nada que criticar en la semi dictadura gorila. Palacios termina ganando, en el 62, todavía otra elección imposible en la capital, la gana con un perfil marcadamente izquierdista, después de haber visitado Cuba y de haber apoyado a la revolución, hay que reconocer que en eso está infinitamente por delante de los que vinieron después. Pero a esta altura somos desconfiados, a los progres les gustaban Fidel y el Che simplemente porque estaban lejos. Hacia el final de su vida Palacios terminó desdiciéndose, no se bancaba a Irigoyen, imaginate a la revolución socialista. |
Doy un premio de 10 mil pesos a cualquiera que pueda demostrar haber sido atendido por el Dr. Nelson Castro. ¿Cuál es el número de matrícula del doctor?











