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Con Cristina.

martes, 10 de septiembre de 2013

La muerte del traidor que te dejó sin luz y que se fue lo más pancho sin pagar por lo que hizo.

Lescano era un trabajador, eso dicen, empezó el sindicato en 1964.

Los milicos secuestraron a Oscar Smith en 1977, dicen que lo secuestró la marina que no quería que Luz y Fuerza negociara con el ejército, era para reincorporar a despedidos y para recuperar las 6 horas por trabajo insalubre y cosas por el estilo. En aquella época Lescano jugaba para el lado del pueblo.

Recién después de la dictadura Lescano empieza a figurar como secretario general del sindicato. Era de los blandos que negociaba con Alfonsín ¿Fue ahí que empezó a convertirse en enemigo del pueblo? ¿Lo era desde antes?

Me cuentan los amigos obreros que el sindicato siempre tira para la patronal. Es una historia vieja, averigüen los peronistas o los que tengan estómago para eso, que pasó, no ya con Vandor sino con algunos, unos cuantos, muchos, sindicalistas cuando vino la libertadora. Esa ideología se llama: “Viva yo y mi sindicato y el resto que se caguen”.

Es difícil defenderse cuando el enemigo esta al lado tuyo.

En los 90 la luz se pagaba en dólares, lo que pagas ahora multiplicalo por 5, le cortaban la luz a todo el mundo, sobre todo en el 2001, hubo casos en que los empleados, esos infelices que sirven de herramienta, tuvieron que correr ante vecinos con fierros.

Los pragmáticos dirán que…”no se podía hacer otra cosa”. Uno no pide tanto, dos dedos de frente, mendigamos un cachito de dignidad, andate a tu casa cuando privatizan, no podes ser semejante maricón.

Una vez trabajé en una planta eléctrica, es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo. En Suecia y hace 30 años estábamos bien pagos, nunca he ganado tanta guita en mi vida. Casi todo lo que hay en una central térmica te puede matar, se usan bombas chiquitas que le echan ácido al agua, al lado de las calderas hace 50 grados y por ahí tenes que hacer alguna reparación sin apagarla, y si la apagas y te metes adentro esta llena como una sustancia blanca que te quema en donde te toque. Usábamos una grúa para levantar la tapa de una bomba que debía pesar toneladas y si la habías colgado mal te podía dar un golpe del que no te levantabas más. Te acostumbras a vivir lleno de aceite de ese medio petróleo negro y que no te lo podes sacar.

Porque un laburante de esos se convierte en un Lescano o ¿No serán tipos que no laburan y que la patronal directamente los mete de delegados?

No puedo juntar la idea de un tipo pateando en la grasa ajustando los tornillos del tamaño de un puño con la de un señorito de 4X4, privatizándonos, el muy putito, desde Puerto Madero.

Los gordos están empezando a morirse y están pasando así, como una lacra de la que ni ellos mismos quieren oír hablar.

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