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Con Cristina.
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lunes, 6 de abril de 2020

Enciclopedia de la rebelión de Kronstadt (1921). Revolución Rusa 54.

Hambre y necesidad en la República Socialista.

A partir de la firma de la paz con Polonia en octubre de 1920, las guerras en la periferia se van terminando. Los territorios del antiguo imperio ruso han estado en guerra desde 1914. En la perspectiva de Lenin, de octubre del 17, podrían haber pasado 2 cosas, que el soviet fuera aplastado por el imperialismo o que se desatara una revolución europea. No pasó ninguna de las 2 cosas. Para 1921 el gobierno del soviet está firmando tratados de paz y de reconocimiento con los países limítrofes. Pero el país soviético estaba destrozado. En la guerra civil se cuentan 10 millones de muertos, la mayor parte por hambrunas y pestes. El comunismo de guerra estaba basado en llevarse todo el excedente de los campesinos, incluso lo que no era tan excedente. Los campesinos estaban sin azúcar, sal, kerosén y ni hablar de productos industrializados. El área cultivada y la producción agrícola declinaron en un 40 %. Sin embargo durante la guerra temían más al regreso de los blancos que a las requisiciones bolcheviques. Al terminar la guerra los campesinos se rebelaron en la periferia, Ucrania, el Volga, donde el poder soviético era más débil. Después, como si esto fuera poco, estaba el problema de los soldados desmovilizados, en esto la situación de varios países europeos era similar. De alguna manera la situación era peor ahora, porque la guerra se libraba contra un enemigo sin rostro, sin consignas y sin programa. En febrero de 1921 la CHEKA informó de 118 levantamientos.
La peor revuelta sucedió en Tambov donde un tal Antonov, Antonov un SR que había pasado más de 10 años preso por el zarismo, en 1919 huyó a los bosques, formó una banda de desertores, SR y campesinos, se dedicaron a asesinar funcionarios y a asaltar granjas estatales. Para mediados de 1920 Antonov contaba con entre 14 a 18 mil hombres, había creado la Unión de Campesinos Trabajadores, que carecía de un programa político específico, lo que, francamente, se agradece, a partir de octubre del 20 se enfrentan con los soldados de la zona en una serie de batallas, la rebelión se expande. Para enero del 21 contaban con 50 mil partisanos, eran 2 ejércitos con 21 regimientos. Para esa época llega Félix Dzerzhinski para saludarlos. En marzo el soviet declaró una amnistía para los rebeldes que se entregaran. En abril Lenin le ordena a Tujachevski reprimir la revuelta. Usaron un ejército entero y entre mayo y junio vencieron a los insurrectos en varias batallas, Antonov anduvo escondido murió luchando el 24 de junio del 22.
Tal parece ¡epa! que Antonov no era el líder de la sublevación campesina sino un tal Piotr Tokmakov, al que no lo ponen porque era un oficial del ejército zarista, lo que le quita bastante briio a la rebelión campesina.
Los campesinos estaban cabreros, para fines de 1920 el soviet se había visto anegado de peticiones sobre suspender las requisiciones compulsivas, en lugar de eso pedían un impuesto, cosas muy razonables… en un país capitalista. En diciembre del 20 el 8avo congreso de los soviets aprobó un plan que iba, todavía más, hacia la compulsión de sembrar. Todo parece indicar que, en ese momento, Lenin se aviva de que, el socialismo, es cosa de varias generaciones.
En las ciudades las cosas no estaban mejor que en el campo, se producía ¼ del carbón que antes de la guerra, 1/3 del petróleo y el 3 % del acero. El país se encontraba bloqueado del exterior y la red de trenes y el transporte estaban destruidos. La caída del sistema de transporte a su vez generaba hambruna.
Se puede hablar del Apocalipsis ruso.
Los obreros recibían raciones de pan negro, iban desde los 800 grs. para tipos que laburaban en fundiciones a los 400 y hasta 200 grs. para los pinches. Para fines de 1920 la calle estaba llena de vendedores que compraban comida en los pueblos y se la vendían a la gente de las ciudades. En 1920 el pan tuvo 10 aumentos. Había hiperinflación. Entre octubre de 1917 y agosto de 1920 la población de Petrogrado pasó de 2 millones y medio a 750 mil.
La gente escapaba del hambre de las ciudades yéndose al campo. El invierno de 1920-21 fue particularmente frío, las viviendas, las fábricas y las oficinas no pudieron calefaccionarse por falta de petróleo. Para frenar a los desesperados, que transaban con alimentos, el gobierno socialista puso destacamentos armados que controlaban el paso a las ciudades. A instancias de Trotsky, entre otros, se buscó militarizar el trabajo, también llevaron a las fábricas a soldados del ejército rojo. Los sindicatos protestaron. La militarización era, en parte, consecuencia del fracaso de la autogestión, los obreros no fueron capaces de controlar, por si solos, las empresas. Por cierto que eso no tiene porque ser así en todas las épocas y todos los lugares. A partir de junio de 1918 se nacionalizaron las grandes empresas. En muchos casos reaparecieron los “especialistas burgueses” acompañados de los burócratas. Muchos vieron lo que había visto Lenin, el camino del socialismo resultaría complicado, mucha gente reaccionó con furia, y descubrieron la gran verdad que tratamos de trasmitir contando la historia de la revolución: que toda la culpa la tenemos los judíos.
En ese mismo momento dic 1920 marzo 1921, los comunistas se hallaban divididos en 2 tendencias, unos eran los que querían sindicatos bajo control del estado (Trotsky) y otros los que se hacían llamar “Oposición Obrera” y que querían, al menos en parte, volver a la autogestión. La posición de Lenin podía definirse como intermedia, sindicatos libres sin autogestión.
En el octavo congreso de los soviets todavía tuvo derecho a la palabra nuestro viejo conocido el menchevique Dan y un SR de izq. que había sido ministro de justicia durante el co-gobierno bolche-SR, reclamaban por las libertades perdidas y pedían el regreso de la “democracia soviética”. Cómo podía el soviet traer bienestar económico dejando a los soviets locales hacer y profundizando la autogestión, es un gran misterio.
El 22 de enero de 1921 el gobierno soviético anunció la reducción de las raciones de pan en 1/3, en los primeros días de febrero no llegó a Moscú ni un solo tren con trigo. En la misma Moscú hubo reuniones en las fábricas que pedían por “trabajo libre”, los enviados del soviet a discutir con los obreros fueron maltratados.
Multitudes salieron a la calle, algunos pedían el “libre comercio”, otros reclamaban derechos y libertades, otros pedían la famosa Asamblea Constituyente y otros protestaban contra los… judíos.
En Petrogrado la situación era, si cabe, peor, la gente marchaba por los bosques cortando árboles para la leña, empezó una campaña de rumores, se hablaba acerca de los privilegios de los comunistas y afines. El 23 de febrero se celebró una asamblea en uno de los centros metalúrgicos, pidieron ropa de invierno. El 25 los metalúrgicos volvieron a salir, fueron seguidos por otros trabajadores, se decía que otros trabajadores habían sido reprimidos y muertos, lo que no era cierto. El bolchevique al mando de la ciudad era Zinoviev, no justamente un modelo de militante proletario, creo un comité de defensa revolucionario en cada distrito, puso el toque de queda y prohibió reuniones en las calles. El gobierno decía que agentes extranjeros se habían metido en la ciudad para hacer agitación. Los bolches acusaron a los agitadores por ser gente que se ocupaba nada más que “de su propio bienestar”. Los metalúrgicos perdieron su trabajo.
Las protestas no se detuvieron. Fueron adquiriendo un carácter político, los mencheviques, legales y en la calle, distribuían propaganda, usaban sectores de la aristocracia obrera que les eran favorables, pedían cosas que jamás, en estos 100 años transcurridos, le han pedido a ningún gobierno de derecha. Me imagino la felicidad de los comisarios del ejército rojo, que lucharon en Siberia, en el desierto y en el ártico, cuando tipos que se habían quedado en su casa los acusaban de “traicionar a la revolución”. Los mencheviques evitaban toda mención a la lucha armada pero, los SR, no eran del mismo parecer, pedían el retorno de la Asamblea Constituyente y la propaganda no se diferenciaba de la de los blancos.
Durante esos días los bolcheviques de Petrogrado decretaron, en la práctica, el estado de sitio y el toque de queda. La CHEKA efectuó cerca de 500 arrestos, en particular de mencheviques. La otra arma de los rojos fue usar la militancia que recorrió la ciudad, los rojos identificaban a los movimientos de protesta con los blancos. Hubo también un aumento en las raciones y se permitió a los trabajadores salir a buscar comida al interior, la “patrulla de caminos” que controlaba los viajes a la provincia fue retirada el 19 de marzo.

Un paseo por Kronstadt.

Kronstadt era una ciudad fortificada, construida por Pedro el Grande, en una isla que estaba a 30 km de Petrogrado. Lo esencial de Kronstadt es que es prácticamente inexpugnable. En el medio de la ciudad fortificada había una plaza, el lugar estaba poblado por 50 mil personas, la mitad comprendía a tripulantes de la flota y a los artilleros que eran pocos. El marinero de aquellos tiempos, en Rusia, era un personaje loco y rebelde, con revueltas, por causas por demás justificadas, que terminan en saqueos y quilombo. Y, como no nos vamos a cansar de repetir, no es lo mismo ser rebelde que revolucionario.
En la revolución de febrero del 17 los marineros ejecutaron a 40 oficiales, que muy probablemente se lo tuvieran merecido pero uno sospecha que, matar sin un juicio previo, no es un alto nivel de conciencia.
En mayo de 1917 el soviet de Kronstadt se independizó y formó una comuna a la manera de la comuna de Paris, se autogestionaba totalmente y era como la isla de la fantasía. En agosto del 17 salieron en defensa de la revolución contra el golpe de Kornilov. En octubre participaron de la insurrección.
Durante la guerra civil más de 40 mil marineros de la flota pelearon para los rojos. En 1918 el gobierno soviético reemplazó al mando autónomo del báltico por comisarios del partido. En abril varios buques del báltico protestaron contra la paz de Brest-litovsk, muchos marineros se unieron a los SR de izquierda que intentaron un golpe en julio. En octubre un amotinamiento tuvo que ser sofocado por el ejército rojo.
Otro motivo de protestas era la caída de los comités revolucionarios y el reestablecimiento de la cadena de mando y la disciplina. Hay gente que quiere pelear por la revolución pero cuando tengan ganas y de la manera que les parezca, después, por algún motivo, más bien por ese motivo, la revolución pierde y nos matan a todos junto con nuestras familias pero, eso si, sin dogmatismo.
Además con el final de la guerra muchos recibieron licencias para volver a sus casas, pudieron ver el hambre y las rebeliones en directo. A fines de 1920 se produjo una epidemia de escorbuto en la flota. En el invierno 1920-21 aumentó la deserción y los marineros que renunciaban al partido. En Kronstadt, la mitad renunció.
Para colmo la postura del soviet respecto a la flota tampoco era coherente, Zinoviev y Trotsky luchaban a muerte por el control.
En diciembre del año 20 muchos marineros se retiraron de una asamblea en la base naval de Petrogrado. El 15 de febrero del 21 se reunió la conferencia de comunistas de la flota, pedían más democracia y más contacto con el pueblo en línea con Zinoviev.
Y si no había reformas habría una sublevación. En Kronstadt se enteraron de la oleada de huelgas y también fueron “bombardeados” por una campaña de rumores sobre manifestaciones baleadas y asesinatos de líderes huelguistas. La posverdad. Para ese momento ya había, probablemente, un grupo activo en Kronstadt que estaba en contacto con el “Centro”.
El día 26 las tripulaciones de los barcos Petropavlovsk y Sebastopol se reunieron y enviaron una delegación a Petrogrado para averiguar que pasaba, encontraron las fábricas rodeadas de tropas pero no las masacres que había informado la contra, el 28 presentaron ante las tripulaciones el informe y votaron una declaración política, básicamente, volver a votar los soviets, en nuevas condiciones donde sindicatos y organizaciones campesinas anticomunistas pudieran ajustar cuentas con los bolches, liberar a mencheviques y SR presos, dejarles la tierra a los campesinos sin mayores obligaciones, prácticamente nada de lo que pedían tenía que ver con la flota, era, pura y simplemente el fin del partido comunista y de su influencia, algunos podrán discutirlo, al fin y al cabo es gratis, pero, aun con todos sus graves defectos, sin partido no hay soviet ni revolución. Bueno, la declaración de los marineros de Kronstadt es eso, los pequeño burgueses se cansaron de jugar a la revolución, que vuelvan los que te jedi .

Rebelión en la granja.

El día 1ero de marzo hubo una reunión en la plaza de Kronstadt, por el lado de los bolcheviques habló Kalinin el presidente de la república soviética. Cuando quiso hablar recibió burlas, los trolls tampoco son nada nuevo. Después tuvo la palabra el jefe de la flota Kuzmin, habla de la guerra civil, dice que la revolución siempre termina por matar a los traidores, en realidad prometió matarlos a todos, fue expulsado en medio de abucheos. Los militantes del partido, estaban o deberían haber estado en la asamblea pero se los vio poco y nada excepto a Vasiliev, que era el jefe de los rojos de la isla. En la reunión aparece un tal Petrichenko. Petrichencko era de origen ucraniano, tenía 30 años, era un marino experimentado. La declaración del 28 es aprobada por abrumadora mayoría, enviaron 30 delegados a Petrogrado los que fueron detenidos y de los que nunca se volvió a saber. Kalinin fue detenido por los insurrectos y muchos querían meterlo en cana pero lo dejaron ir, a fin de cuentas estamos ante partidarios de la libertad.
Al día siguiente se efectuó la elección del soviet, a los bolcheviques no se les permitió hablar, en la principal guarnición, el comisario bolchevique fue interrumpido por el general zarista Kozlovsky, le dijo: “Se les terminó la época. Ahora yo voy a hacer lo que hay que hacer”.
La conferencia se reunió en la Casa de la Educación, al parecer el edificio más imponente de Kronstadt, estaba custodiado por marineros armados, para “orientar a los delegados”. Presidía el camarada Petrichenko. Los primeros en hablar fueron Kuzmin y Vasiliev. Kuzmin les recordó que la republica todavía se hallaba en estado de guerra con Polonia, una rebelión podía tentarlos a intervenir. Que Petrogrado estaba en paz y que no había ninguna revuelta en curso. Kuzmin les dijo que podían fusilarlo si querían pero que los bolcheviques lucharían hasta el final. Esto último hizo enfurecer a los marineros, los dirigentes bolcheviques fueron arrestados.
Pero eso no fue todo, apareció un marinero que dijo que venían vagones llenos de bolcheviques para disolver la reunión, de ese modo, que nos parece sospechoso, no es la primera vez que en una asamblea te manipulan con un par de gritos, la elección para el soviet se suspendió y se estableció un Comité Revolucionario Provisional, por cierto que demócratas que no fueron electos. En realidad lo que estaba pasando era al revés, los comunistas abandonaban Kronstadt, los que no lo hicieron fueron en cana. El comité revolucionario actuó más o menos como actuaron los comités revolucionarios de los bolcheviques en el año 17, ocuparon la central telefónica, los depósitos de alimentos, la planta de agua, la electricidad, etc. Todos los buques, los fuertes y baterías reconocieron al comité. Copias de la resolución del día 28 fueron enviadas a ciudades vecinas. Los insurrectos publican a partir del día siguiente, el 3, un diarito, en él Petrichenko anuncia una nueva revolución.
El problema para el soviet era que los marineros de Kronstadt tenían prestigio, les venía del año 17, donde habían participado de la insurrección de octubre. Lo que decían los bolcheviques era que estos marineros no eran los mismos de 1917, no solamente en el sentido de que los luchadores más esclarecidos de 1917 ya no estaban en Kronstadt, todo el mundo admite el número de 40 mil marineros que habían ido al frente en la guerra civil, sino que los nuevos reclutas no tenían el mismo origen y la misma posición que los de 1917.
Para empezar los marineros de 1917 venían, en su mayor parte, de la clase obrera, los de 1921 eran campesinos. De 1917 quedaban los veteranos, algunos de antes de 1917 incluso de antes de la guerra mundial, que no habían participado en el frente de la guerra civil. Patrichenko era un empleado de categoría en un buque de guerra, ojo, zurditos, con enamorarse de la aristocracia obrera. En la dirección del movimiento de Kronstadt brillan los ucranianos, Patrichenko afirma que ¾ parte son de Ucrania, incluso algunos habían peleado contra los bolcheviques en el sur. El mismo Patrichenko había sido arrestado por actividades contrarrevolucionarias.
Los soviéticos decían que la sublevación de Kronstadt había sido planeada, de antemano, y tenían razón, 20 días antes del 3 de marzo de 1921 Burtsev, una especie de periodista de investigación, especializado en su época en revelar a los infiltrados zaristas y que estaba en contra de los bolcheviques, publicó un informe que narraba todo lo que iba a suceder en el levantamiento. Bursev estaba en contacto con un grupo blanco llamado “Centro Nacional” que tenía su sede en Paris, hay pruebas de que ese tal Centro preparó la insurrección de los marineros. El Centro también estuvo implicado con Yudenich y el ejército del noroeste. Recordemos de paso que en 1921 Wrangel todavía tenía un ejército de 80 mil soldados en Bulgaria y Serbia, bajo la protección de los franceses.
Los alzados respondieron afirmando su indudable origen proletario, sin embargo estaba este tal Kozlovski, el general zarista que era jefe de artillería y que, tal vez no era tan proletario. Con él venían 3 ex oficiales zaristas más que se pusieron a las órdenes de los marineros proletarios pero ya no tan rojos.
Kozlovski, el 2 de marzo, elaboró, junto a sus oficiales, un plan para desembarcar de inmediato en Oraniembaum, apoderarse de equipo militar y avanzar hacia Petrogrado. Sin embargo no hay evidencia de que tuviera influencia política, tampoco es que esto fuera necesario, los consejos militares de Kozlovski eran excelentes, si le hubieran hecho caso, las cosas se hubieran puesto mucho más comprometidas para el poder soviético. Lo que hicieron fue ir a Oraniembaum, el 2 de marzo, con un grupo pequeño, los estaban esperando con ametralladoras.
Aunque los rebeldes de Kronstadt afirmaban hallarse en el lado opuesto de los emigrados blancos, los blancos se pusieron a favor de la revuelta de inmediato. Otra lección queridos amigos, ojímetro de quien se pone de tu lado, cuando los que te dije te defienden, por algo será.
En Finlandia se formó un comité para recolectar fondos, la guita de los franceses. Los yanquis no quisieron meterse y los ingleses esperaban firmar convenios con el soviet. La cruz roja debía canalizar la ayuda, básicamente alimentos, para los rebeldes pero la actitud finlandesa fue cautelosa, evaluaban que la rebelión no iba a prosperar.
El 13 de marzo Petrichenko telegrafió a un agente blanco en Finlandia pidiendo alimentos. El 16 de marzo los representantes del Centro en Finlandia, uno de ellos un capitán zarista, cruzaron el hielo hasta Kronstadt presentándose como Cruz Roja Rusa. Al final, sin embargo, unas toneladas de harina y tocino contrabandeadas terminaron en manos de los bolcheviques, que se comieron unos sanguches de mondiola. Los SR también intentaron ayudar, incluso con más criterio que el Centro, al frente estaba un viejo conocido de los seguidores de este blog: Viktor Chernov que saludó a los rebeldes desde Reval el mensaje dice: “¡Abajo el despotismo de derecha e izquierda!”. No aclara, sin embargo, si está a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo. Los mencheviques no participaron, les gusta matar gente desde oficinas y usando decretazos, lo que los convierte en un partido de avanzada.
Una vez vencida la sublevación, los marineros revolucionarios, Petrichenko y sus amigos, le ofrecieron sus servicios, nunca mejor expresado, a Wrangel, el ofrecimiento contenía un programa revolucionario de 6 puntos, decía: “todo el poder a los soviets pero no a los partidos”. Wrangel aceptó, encantado. Cuando se habla con sinceridad la gente se entiende.
Petrichenko formó un grupo con marineros exilados que se infiltraron en Petrogrado, con el soviet no se jodía y terminaron todos presos.
Lenin y sus muchachos dijeron que si bien había parte de intervención imperialista y de los blancos se trataba de “una rebelión pequeño burguesa contra el sistema socialista”.

La crítica de las armas.

La situación de ruina y hambruna del país convertía a los insurrectos de Kronstadt en muy peligrosos para el soviet, eso lo sabían los bolches que empezaron una campaña furiosa de propaganda y a reunir tropas y lo sabían los blancos en el exilio que tenían la perspectiva de reiniciar la guerra civil.
A pesar de todo lo que vimos, los líderes bolcheviques del 10mo congreso, sentían a los marineros de Kronstadt como hermanos confundidos. Durante la 1era semana el soviet se limitó a hacer llamados al diálogo y a pedir que depusieran las armas. Sin embargo todos los militantes recibieron caños y escopetas, no sea cosa de que...
El 3 de marzo llegó a Petrogrado un tren con alumnos de la escuela de oficiales del soviet y artillería. En Oranienbaum 45 oficiales que se habían puesto del lado de los rebeldes fueron fusilados. Los mensajeros enviados a difundir la rebelión en el continente fueron todos en cana.
Los rebeldes decidieron mantenerse a la defensiva, después de todo estaban en una fortaleza con 135 cañones, 68 ametralladoras, rodeada de murallas y de hielo. Protegían la ciudad 2 buques acorazados modernos con cañones de 129 mm. Contaban con 13 mil marineros y soldados más 2 mil reclutados entre la población civil.
El 4 de marzo se celebró una reunión del soviet, Zinoviev y Kalinin denunciaron la revuelta como un complot blanco. Los partidarios de los rebeldes hicieron uso de la palabra, la resolución exhortaba a los marineros a entregarse al soviet o si no…
Trotsky, al que se supone de un gran prestigio en Petrogrado, como de costumbre, llegó tarde, el 5 de marzo y emitió un comunicado ofreciendo clemencia para los que se rindieran. Los rebeldes contestaron que no necesitaban de la clemencia de Trotsky.
El primer ataque bolchevique fue un volante lanzado desde aviones, decía que Kozlovzky y Petrichenko escaparían a Finlandia y los dejarían plantados. Las familias de los rebeldes fueron tomadas como rehenes.
Aun así todavía hubo gestos de reconciliación, el soviet de Petrogrado pidió permiso para que delegados del soviet fueran a Kronstadt para ver que pasaba y negociar, los rebeldes, uno piensa que los líderes ya estaban seguros de que querían una masacre, se negaron a recibirlos.
El 7 de marzo vencieron todos los plazos, el oficial al mando del ejército rojo era Tujachevsky. El ejército de la zona de Petrogrado era el 7mo, estaban a punto de ser desmovilizados. A las 18:45 baterías en el lado norte abrieron fuego contra los rebeldes. En Petrogrado oían claramente los cañones. Al día siguiente al amanecer los rojos atacaron, en medio de una tormenta de nieve, fueron recibidos con artillería y metras. Los cañonazos quebraron el hielo y los bolches se hundieron en el agua helada. Algunos soldados se unieron a los rebeldes. Unos pocos lograron llegar frente a las murallas y fueron obligados a retirarse. Aviones del soviet bombardearon pero sin mucho resultado.

Los rebeldes de Kronstadt no eran anarquistas.

La ideología casi-oficial de los rebeldes de Kronstadt es SR, de la fracción Maximalista, un grupo de esos que celebra sus congresos en una cabina telefónica, el ideólogo era un tal Lamanov. Querían, es un ejemplo malicioso pero aclara mucho los tantos, “soviets sin partidos” pero criticaban a los bolcheviques por haberse largado a gobernar “excluyendo a los otros partidos socialistas”. Defendían a los pequeños campesinos, a uno que es un mal pensado le parece que los verdaderos sujetos no eran campesinos tan pequeños, frente a las odiosas “granjas estatales”. Tampoco estaban a favor de las empresas estatales ni de las nacionalizaciones.
Todo eso condimentado con la picardía de retener todos los símbolos del estado soviético. La oposición armada, presuntamente de izquierda, a un gobierno de izquierda no es ningún invento novedoso.
Después tenemos a los escritores que nos cuentan que los 15 días que duró el alzamiento de Kronstadt fueron unos días felices, “de una enorme exaltación espiritual”. Quien no se va a sentir entusiasmado de que todos, los más de 300 comunistas y afines de Kronstadt, hayan ido presos. Un escritor nos aclara que incluso los bolches presos tenían, ahora, el derecho de debatir libremente.
¿Qué importa estar en cana si disponés de la divina libertad de hablar las pajerías que se te ocurran?
Muchos antiguos comunistas con prestigio, tipos intelectuales de clase media, se prestaron al juego de los rebeldes. Uno supone que pertenecían al partido más grande y revolucionario que existe: el Partido de los que están a favor de los que ganan. Cuando empezó la rebelión unos 200 bolches decidieron que no era el momento para hacerse los héroes y abandonó la isla. Sin embargo un tal Ilyin se la jugó, simuló colaborar con los rebeldes mientras les mandaba informes a los rojos. Los rebeldes tuvieron una conducta ejemplar hacia sus prisioneros y con los comunistas, uno, que es bastante malito, sospecha que fue gracias a que los soviéticos mantenían a las familias de los rebeldes como rehenes.
El gobierno soviético había creído que bastaba con acercarse a la isla para que la resistencia cediera, el día 8 de marzo el ataque resultó a media máquina y con tropas que no tuvieron aguante. Era hora de que el soviet mostrara sus músculos, desde todas partes del país soviético llegaron pibes de la juventud comunista, cantando la Internacional y algunos chinos, por algún motivo a los chinos siempre les tienen miedo.
En esos días, como ya dijimos, se celebraba el 10mo congreso del PC, 300 delegados se ofrecieron de voluntarios. Piénsenlo, se ofrecieron de voluntarios para asaltar una fortaleza erizada de cañones a través de un mar congelado.
El día 9 la ración de los rebeldes era de 100 gramos.
El día 10 aviones del soviet bombardearon la fortaleza. El día 11 hubo un intento desde el sur que fue rechazado con grandes pérdidas. El día 14 un destacamento atacó de madrugada dejando mucho heridos y muertos en el hielo.
El día 15 Lenin anunció el fin de las requisiciones y la implantación de un impuesto en especie. Ese mismo día el pan se había terminado en Kronstadt.
El día 16 un proyectil enviado desde el continente cayó en uno de los barcos y mató a 16 marineros, el bombardeo siguió durante todo el día.
Tujachevsky preparó dos grupos, en total unos 50 mil soldados, para atacar la isla desde 2 direcciones al mismo tiempo.
A las 3 de la mañana del día 17 comenzó el ataque. Los soldados del soviet se deslizaron por el hielo y el agua y, en absoluto silencio y con muchas pérdidas, tomaron un par de fuertes. El día 17 amaneció soleado, los soviéticos atacaron de frente. Los rebeldes bombardearon el hielo y muchos se hundieron. Uno de los fuertes de los rebeldes se rindió el día 18.
A media tarde, bajo un sol radiante, se encontraban frente a las murallas de la ciudad. A medida que quedaron a corta distancia los cañones de los rebeldes pasaron a ser inútiles pero las ametralladoras y las granadas diezmaron a los atacantes. Un grupo de cadetes rojos cruzó, sin querer, un campo minado y se ahogaron en el mar. Por el lado sur el ataque fue furioso, algunos soldados rojos que perdieron los nervios fueron ajusticiados en el acto. Varios camiones con rebeldes obligaron a los rojos a retirarse. En el lado este tuvieron mejor suerte, lograron cruzar las murallas, una vez ahí se desató el infierno, los sublevados atacaron con todo lo que tenían, la batalla siguió casa por casa. Los comunistas presos fueron liberados y se unieron a la lucha. A eso de las 4 de la tarde de ese día, el 17 de marzo, los sublevados lanzaron un contraataque que casi derrota a los rojos, se salvaron gracias a la llegada de un regimiento de caballería y de voluntarios que venían de Petrogrado. Antes de la puesta del sol llegó la artillería de los rojos pero la lucha recién amainó a medianoche.
La predicción de que Patrichenko y sus socios abandonarían a sus soldados se cumplió, como suele pasar con los vaticinios del soviet, en la noche los dirigentes del “Comité Revolucionario” de Kronstadt abandonaron la isla, por el hielo rumbo a Finlandia, con otros que escaparon sumaban 8 mil, antes de irse destruyeron todo lo que pudieron del equipo, dínamos, reflectores y ametralladoras. Los comandantes de los barcos ordenaron hundirlos pero los marineros, esos vacilantes, al enterarse de que los dirigentes habían huido, no cumplieron la orden y terminaron pidiéndole la escupidera al soviet.
Al final de la batalla había tantos muertos en el hielo que los finlandeses pensaban que había peligro de contaminación y epidemias, las bajas de los rojos, según el cónsul norteamericano sumaron 10 mil, ese número incluye 15 delegados del congreso del partido. Se supone que, en la parte final, muchos rebeldes recibieron la venganza de los bolches, aun así los sublevados caídos suman unos 600. Lo que no hicieron los bolcheviques fue ametrallar a los rebeldes que escapaban rumbo a Finlandia. Tal vez porque había mujeres y niños entre ellos. Es una buena pregunta y la vamos a dejar así ¿Qué hubiera hecho usted querido lector de haber estado al mando de los avioncitos del soviet? ¿Hubiera usted buscado aplastar a los líderes rebeldes que huían después de hacer matar, no solo a sus enemigos del soviet, sino también a sus propios compañeros?
De los 2 mil prisioneros 13, considerados cabecillas, fueron juzgados y condenados a muerte
, el resto fueron en cana.
Por algún motivo se menciona la pérdida de imagen de la revolución entre los anarquistas, viéndolo en perspectiva la insurrección no tiene contenido anarquista ni en la teoría, ni en la práctica, además los anarquistas más a la derecha, como algunos que acompañaron, por un tiempo, a Makhno desde abril del 18 que estaban en clara oposición al soviet. Aparentemente, hacía falta tirarle algo por la cabeza a los bolcheviques, eso es todo.
Es posible que los más fanáticos quieran saber qué pasó con el camarada Patrichenko, estuvo 25 años refugiado en Finlandia, su relación con el soviet fue y vino, al parecer les pasaba información sobre los alemanes, en el 45 terminaron repatriándolo, fue condenado a un régimen de reeducación durante 10 años y murió en la cárcel en 1947.


Nunca se es suficientemente revolucionario.


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
1917
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
1918
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
35.Interludio Alemán.
1919
36.El golpe de Kolchak.
37.Kolchak se despide.
38.Makhno, la guerrilla anarquista
39.El final de Makhno.
40.Siberia antes de 1919.
41.La contrarrevolución levanta la cabeza.
42.El 5to ejército rojo en Omsk!
43.De regreso a la URSS.
44.Un inglés en Moscú. 1919.
45.La segunda parte del reportaje del inglés.
46.El soviet de Hungría.
47.Los franceses en Odessa y Crimea.
48.La gran esperanza blanca.
49.Las aventuras británicas en la revolució rusa.
50.La inimaginable victoria.
51.El holocausto antes del holocausto.
52. El último blanco pero no el último contrarrevolucionario.
53. Bertrand filósofo inglés pero honrado.
Para leer hasta que se termine la cuarentena.

viernes, 5 de julio de 2019

La serie rusa sobre Trotsky no parece hecha por los rusos.

En el primer capítulo, creo, aparece el carcelero llamado Trotsky que le da nombre a nuestro héroe, se sientan a jugar al ajedrez, parece que van a decir algo super interesante pero nada sucede, tiene más mensaje la película del hombre araña.

Después Trotsky se va a Europa, en realidad se escapa de Siberia y deja ¡en Siberia! A su mujer y sus hijos, eso no lo muestran mucho, sin embargo. En Europa, Trotsky conoce a un alemán, digamos que intrigante que le ofrece guita para “perjudicar” a Rusia, la serie no nos ahorra que el tipo es judío.

Después Trotsky habla con Freud y tampoco habla de nada o a lo mejor si pero no llegamos a darnos cuenta.

Después aparece una curiosa interpretación del papel de Trotsky en la revolución de 1905, parece ser que mucha gente lo seguía y que hay una provocación para matar a los manifestantes, no sé qué puede haber de cierto en eso, en 1905 Trotsky era presidente del soviet de petrogrado que era como ser jefe de una asamblea del 2001 en BA.

Después se encuentra con Lenin que es un rusito loco, eso es más o menos cierto, que amenaza con tirarse de un edificio, lo que es una pavada.

Después, ya en México, se coje a Frida Kahlo que es una Frida rusa que habla en ruso, mamita, eso es por lejos lo único interesante de la serie. Ahí aparece ese tal Ramón Mercader que se hace pasar por periodista yanqui, según la serie Trotsky sabe que es un stalinista pero se deja romper la cabeza no sabemos bien porque.

A mí no me llaman la atención las cosas que se ven en la serie, sino las que no se ven. No se muestra la primera guerra mundial. La esencia, el sentido último, de la revolución rusa no es la transformación social, es la guerra.

La guerra, la primera guerra mundial para Rusia en particular, es como la suma de las cosas terribles que el imperialismo les impone a nuestros países, la deuda externa, el hambre planificado, el atraso, la catástrofe del tercer mundo en general.

Lo que lleva a la revolución al triunfo es negarse a seguir una guerra pérdida. No es raro que ante la carencia de verosimilitud, la perdés cuando dejás de lado la guerra, se muestran monstruos, fantasmas y bultos que se menean.

Hablemos de la simple verdad histórica, en 1914 en zar, y la oligarquía, le declaran la guerra al imperio austrohúngaro y a los alemanes, les había agarrado la locura nazi de expandirse y conquistar países para evitar que la gente se diera cuenta de que se vivía como el culo. Los rusos fueron masacrados por un ejército superior, los aliados, los imperios francés, inglés y yanqui deciden que van a pelear hasta el último ruso. El imperialismo siempre tiene a alguien a quien mandar a pelear, en Vietnam perdieron cuando empezaron a llegar los pibes yanquis dentro de bolsas de consorcio.

Cuando empezaron a sospechar que el zar podía darse vuelta, los alemanes se estaban comiendo media Rusia europea, había hambre y legiones de desertores llevándose lo que podían, los liberales aprovecharon la revuelta por el hambre en Petrogrado y derrocaron al zar. Lenin entendió que lo habían hecho para seguir la guerra.

Kerensky también aparece en la serie, era un liberal mentiroso y vivía drogado pero se lo muestra como un pobre tipo, incluso aparece ese tal Kornilov, un nazi del orto que aparece como un patriota.

A Trotsky le toca ir a Brest-litovsk, ya saben la famosa “paz de mierda”, coherentemente Trotsky hace, en la vida real, un papel de mierda, se va sin firmar y los alemanes se fuman Ucrania, en la serie aparece un general que acusa a los bolches de haber “desmoralizado” al ejército, una boludez, lo que terminó de destrozar al, ya muy golpeado, ejército ruso fue la ofensiva de Kerensky de julio de 1917.

Y ¿saben qué? Después de 100 años está claro que Rusia les sigue molestando aunque ya no sea ni la sombra de la URSS.

La guerra civil es una guerra de liberación nacional, por eso el soviet recluta militares zaristas, millones de campesinos y pequeño burgueses como Trotsky.

Que los rojos son responsables de la guerra civil es simplemente una mentira, de hecho la insurrección de octubre tuvo pocos muertos, casi todos en Moscú, los bolcheviques toman el poder ganando las elecciones de los soviets, los militares blancos y lo aliados les declararon la guerra. Es absurdo tener que repetir esto.

Los liberales que le enmiendan la plana a Trotsky son mostrados como profesores e intelectuales impecables, tal vez lo fueran, salvo por la salvajada en que terminó el ejército blanco.

Porque los liberales democráticos y republicanos del imperialismo siempre terminan en el crimen, el desastre y el campo de exterminio.

La serie es medio siniestra, gira alrededor de la muerte y está llena de elementos de terror, como Boris Karloff no como el terror rojo, por cierto. En una parte el tren de Trotsky se queda sin carbón y los rojos se llevan las cruces de madera de un cementerio, entonces irrumpe un grupo de campesinos indignados, por algún motivo los rojos los cagan a tiros, la elección ideológica de los guionistas es bien clara: prefieren a los muertos antes que a los vivos.

En cuanto al antisemitismo que muchos ven en la serie, que puedo decir, que un ruso sea antisemita es más o menos igual de estúpido que, que un argentino lo sea, en nuestro país tenemos más o menos una mitad que está compuesta por latinoamericanos de los países limítrofes, pueblos originarios y mezclas diversas, la otra mitad somos de, presunta, ascendencia europea, de los “argentinos blancos” más de la mitad tenemos sangre judía, la otra mitad tiene sangre árabe, que, en nombre del sentido común racista, también deberían ser abarcados por el antisemitismo. Argentinito/rusito rubio que andáis por el mundo si queres ver un judío: mirate al espejo.

No tengo leída la biografía de Trotsky en profundidad, aparecen detalles donde, siempre arriba del famoso tren, que es el leitmotiv de la serie y no está mal, el tipo hace cagar a un líder de la marina del Báltico que le era incondicional, bastante execrable. Eso, fíjense como son las cosas, podría ser cierto y también la pose troskiana de “líder revolucionario”. Detrás de eso está la verdad última de Trotsky: un intelectual de lo más grande y un pésimo hombre político.

Tuvo sus buenos momentos en octubre con la insurrección, con el ejército rojo al principio de la guerra civil, con Frida Kahlo en la cama, escribió buenos libros y eso es todo.

Un detalle más es que una buena parte de la serie transcurre en el exilio mexicano, no se muestra que los mexicanos progres que lo recibieron se le ponen en contra, hay 3 motivos para eso, el primero es claro, la forma en que Trotsky maltrata a la gente, el discurso, más preocupado en atacar a la URSS que a Stalin y, esto es una sospecha que no es universalmente aceptada y, una vez más, no figura en la serie, los contactos con los yanquis.

El guion de la serie Trotsky no es contra Trotsky, ni contra el soviet, es contra Rusia.


Acá va la serie de la revolución rusa. Que sigue la semana que viene. Tovarichs


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
1917
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
1918
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
35.Interludio Alemán.
1919
36.El golpe de Kolchak.
37.Kolchak se despide.
38.Makhno, la guerrilla anarquista
39.El final de Makhno.
40.Siberia antes de 1919.
41.La contrarrevolución levanta la cabeza.
42.El 5to ejército rojo en Omsk!
43.De regreso a la URSS.
44.Un inglés en Moscú. 1919.
45.La segunda parte del reportaje del inglés.
46.El soviet de Hungría.
47.Los franceses en Odessa y Crimea.
48.La gran esperanza blanca.
49.Las aventuras británicas en la revolució rusa.
50.La inimaginable victoria.
51.El holocausto antes del holocausto.
52.El último blanco, extracto de blanco.
La revolución es la verdadera vida privada.

sábado, 2 de marzo de 2019

Judíos en la revolución, el holocausto olvidado. Revolución Rusa 51.

Antecedentes.
En el Imperio Ruso no vivían casi judíos. Eso fue hasta alrededor de 1790, en esas fechas los prusianos, los austríacos y los rusos se fumaron Polonia. Más se comieron Polonia, más judíos quedaron en el Imperio.
Para 1880 la mitad de los hebreos del mundo vivían en el Imperio Ruso.
Desde el comienzo, el Imperio impuso la “zona de asentamiento” la región en la que podían vivir judíos. La zona abarcaba Polonia, la región del Báltico y el occidente de Ucrania.
Geográficamente parece mucho pero, en general, se cagaban de hambre. Aun así la población aumentó, básicamente porque los hermanos moishes seguían los códigos de la época de la biblia, el Talmud y cosas por el estilo y tenían hijos por docenas.
La mayor parte eran pequeños comerciantes y artesanos pero no todos eran unos piojitos, algunos grandes comerciantes y empresarios eran judíos, muchos, en proporción, un cálculo somero nos da una tercera parte de los industriales y comerciantes grandes del Imperio.
La situación de los magnates judíos era claramente paradójica, se los odiaba por haber llegado tan arriba siendo de una raza inferior y, al mismo tiempo, el Imperio necesitaba de su capital y sus inversiones.
Por ese motivo los judíos adinerados empezaron a recibir permiso para radicarse fuera de la zona de asentamiento, aparecieron en gran número en las grandes ciudades: en Petrogrado, pasaron de 500 en 1855 a 35 mil en 1910.
Los rusos siempre han estado bajo la influencia de los grandes imperios de Europa occidental, en las metrópolis de esos imperios, los ciudadanos de origen judío obtuvieron los mismos derechos que todos los demás. Y también recibieron la influencia de las ideas de supremacía racial que se pusieron de moda.
El año de quiebre de la vieja sociedad es 1881, ese año fue ajusticiado el Zar Alejandro II, los pogroms, una modalidad estilo linchamiento con matanza, violaciones y crímenes varios, se prolongaron hasta 1884. Aunque el gobierno zarista ordenó el cese de los linchamientos la culpa recayó sobre las víctimas. Se acusaba a los moishes de “explotar” a los cristianos.
Un catrasca zarista encontró la solución a la “cuestión judía”: “Un tercio se va a morir, un tercio a emigrar, el tercio que quede va a ser asimilado”.
A partir de 1881 comienza la emigración, el principal destino son los states, un millón y medio, pero también la argentina. Mis antepasados, sin ir más lejos.
Los pogroms tuvieron otra consecuencia: el comienzo del movimiento sionista.
En 1897 el censo daba que eran unos 5 millones en Rusia, casi todos vivían en ciudades, el 38 % estaban en el comercio y el 35 % en la industria, por el contrario, entre los rusos étnicos el 76 % eran campesinos.
Los que vivían fuera de la zona tenían mejor nivel de vida.
Otra contradicción más era que la industrialización acelerada de Rusia había llevado a la ruina a muchos comerciantes y pequeños productores moishes. La idea de los judíos como “vanguardia del capitalismo” no se corresponde con la realidad. Para 1898 el 20% de los judíos dentro de la zona recibían asistencia caritativa.
Para 1912, en la Academia Médica Militar no querían correr riesgos, los postulantes tenían que probar que carecían de antepasados judíos por, al menos, 3 generaciones.
Para ese entonces más de la mitad de los rusos moishes, valga la redundancia, tenían al ruso como lengua materna y brillaban en profesiones como la abogacía y el periodismo. El primer partido socialdemócrata de Rusia fue el BUND, la “Unión judía de trabajadores”, fundado en 1898.
Con la llegada del siglo XX el Imperio Ruso siguió teniendo, entre otras limitaciones, un cupo para los moishes en las universidades y una liberalización ligada con el poder económico y los políticos liberales.
La exclusión de los judíos de la educación superior generó un grupo nutrido de “proletariado intelectual”, los futuros cuadros del poder soviético.
Los pogroms se volvieron más violentos al comenzar el siglo, en 1911 los states se retiraron de un acuerdo comercial porque los yanquis de origen judío eran discriminados en Rusia.

El siglo 20.
Nuevas medidas que prohibían a los moishes participar de actividades económicas estratégicas se establecieron después del fracaso de la revolución de 1905, por parte del gobierno del primer ministro Stolypin, considerado un liberal en muchos textos.
En los tiempos anteriores al 1900 no eran los hebreos la principal etnia que se oponía al zarismo, ese lugar estaba ocupado por los polacos. A medida que el cerco se fue cerrando sobre los judíos de a pie, y los ricos empezaron a tallar fuerte, creció el antisemitismo. En 1903 la mitad de los militantes revolucionarios eran moishes. En 1905 el 37 % de los exilados en Siberia lo eran. La capital revolucionaria judía era Odessa y el BUND era el partido revolucionario más grande de Rusia. Aun así el porcentaje de moishes involucrados en la revolución era ínfimo.
Había muchos judíos entre los revolucionarios pero pocos revolucionarios entre los judíos.
La revolución de 1905 concluyó con el “manifiesto de octubre” que concedía elecciones más o menos libres y cosas por el estilo, se festejó en toda Rusia con muchos pogroms. Tampoco era raro que huelgas y demostraciones terminaran con el apaleamiento de judíos. A veces los volantes de los huelguistas socialdemócratas incluían el pedido de no golpear a los moishes. En octubre de 1905 unos 400 fueran asesinados en Odessa. Se cuentan 657 pogroms entre octubre del 1905 y enero de 1906.
La visión tradicional de la izquierda es que los pogroms surgían por la pura voluntad del zarismo, hoy en día los estudiosos dicen que no es del todo cierto, además de la ideología conservadora, los prejuicios antisemitas y el simple deseo de saquear y chorear también hay un componente de desilusión en muchos obreros, las huelgas no habían dado los beneficios esperados y culpaban a los agitadores y líderes revolucionarios por eso.
En noviembre de 1915 tuvo lugar en Novgorod un congreso de organizaciones monárquicas, llegaron a la conclusión de que, todos los judíos, eran unos traidores y que eran los responsables de la inflación y la carestía.

Judíos en revolución.
A diferencia de 1905 en febrero/marzo de 1917 la revolución resultó ser tan de base que la presencia fue casi nula, en el comité ejecutivo del soviet de Petrogrado había un solo moishe. El día 22 de marzo de 1917 todas las restricciones contra las nacionalidades y las religiones terminaron.
De los 29 audaces que acompañaron a Lenin en el “tren precintado” 17 eran moishes.
Al verse liberados los periódicos, asociaciones culturales y sociales judías florecieron. Surgieron muchos partidos políticos que representaban al judaísmo, los principales eran sionistas, aunque con el correr del tiempo ganaron peso los partidos socialistas como el BUND y los partidos de izquierda ya conocidos, mencheviques, SR y bolcheviques. Entre la burguesía judía siguieron teniendo peso los KDT, el partido demócrata constitucionalista, liberal.
La revolución de febrero vino acompañada de pogroms. En Elizavethgrad una multitud arrasó con el cementerio buscando el oro que, supuestamente, los moishes habían escondido ahí. Muchas veces los pogroms sucedían en lugares donde la presencia de moishes era mínima.
En septiembre de 1917 en Tambov hubo saqueos de negocios de judíos primero, de cualquiera después, hubo juicios, probablemente haya sido el soviet, de los 48 acusados 43 eran soldados.
La retirada del ejército ruso en julio de 1917 terminó con una serie de pogroms.
Lo que tuvieron en común todos los partidos judíos o con influencia judía fue oponerse a la revolución de octubre. La política no es solo el arte de los posible, puede ser también el arte del delirio, por eso hubo grupos, no tan menores, que saludaron a la revolución de Lenin como un golpe contra los “judíos”. En parte era debido a que muchos de los opositores a los bolcheviques, como el SR Gotz, resultaron ser judíos.
A Kerensky, en su caída, lo acusaban de ser moishe, se dice que un graffiti en el palacio de invierno decía: “Fuera el judío Kerensky, larga vida a Trotsky!”.
En las elecciones de la constituyente de 1918 de los alrededor de 500 mil votos por partidos hebreos más de 400 mil fueron para los sionistas.
En el 6to congreso del partido bolchevique de los 21 miembros del comité central 6 eran moishes. El hecho de que en muchas partes de Rusia, fuera de la zona de asentamiento, candidatos judíos hayan ganado elecciones muestra que los antisemitas no eran tantos como se supone.
Al mismo tiempo desde el verano de 1917 los pasquines antisemitas florecían. Los pequeño burgueses de siempre, en BA serían los taxistas, denunciaban al “judaísmo bolchevique”.
En principio no fueron pocos los moishes que se alzaron en armas contra el poder soviético. Algunos de los oficiales que defendieron el palacio de invierno contra los rojos eran judíos.
Como habrán leído los que soportaron otros capítulos de esta saga, la toma del poder por Lenin y sus muchachos desencadenó una huelga total en casi todos los niveles de la administración. Fueron convocados voluntarios y aparecieron un montón, muchos de ellos moishes. Que otra cosa es la revolución sino eso, darles el poder a los perseguidos y los marginados.
Hay un tema del cual no nos ocupamos cuando revisamos la 1ra guerra mundial: los refugiados, en este caso los judíos. Para agosto del 1915 el Zar levantó las restricciones sobre la zona de asentamiento, alrededor de medio millón de ciudadanos rusos judíos escaparon hacia el interior de Rusia, la ayuda les llegó mayoritariamente de organizaciones internacionales, en general las autoridades locales no aceptaron a los refugiados que, en muchos casos, aparecieron dando vuelta por las grandes ciudades.
En mi opinión tiene cierto aire a lo que está pasando ahora en europa, los europeos armaron las guerras en medio oriente y cuando la población abrumada por el caos la guerra, busca asilo en la metrópoli, se lo niegan. Para 1917 había 50 mil moishes en Petrogrado.
Alrededor de 250 mil moishes, ante el avance alemán, fueron deportados.
Los matrimonios entre judíos y goim casi no existían antes de la revolución, para 1920 son el 34 %.
A los moishes evacuados se les prohibía comprar tierra y cuando los rusos recuperaban territorio les prohibían volver a su propia tierra. No era nada raro que muchos judíos se pusieran al servicio de la revolución y del poder soviético.
Para 1920 en el consejo superior del soviet eran 15, un polaco, un georgiano, un letón, 3 judíos y 9 rusos de Rusia. A los ministros del poder soviético se los llamaba “comisarios del pueblo”, eso venía de la revolución francesa, un 20% eran moishes.
Los abogados que trabajaban para el soviet eran, literalmente, todos moishes. Más o menos como si alguien se diera el gusto de hacer una revolución socialista en BA.
En cuanto al Partido Comunista en sí, los moishes representaban el 2.5 %, el mismo porcentaje que representaban en la población en general.
Los bolches en el poder crearon 2 organizaciones que representaban al “proletariado judío”, las 2 acabaron por fusionarse, la organización se llamaba “EVKOM”.
En abril de 1919 Stalin, comisario para las nacionalidades investigó a la dirección de las asociaciones judías y concluyó:
1_ que las asociaciones y el buró central de estas están aliados con enemigos de los intereses de la clase trabajadora judía y la revolución de octubre.
2_ que estas asociaciones están orientadas a oscurecer la conciencia de clase de los obreros judíos.
3_ En el campo de la educación estas asociaciones están brindándole a la juventud judía una orientación anti proletaria. Se decreta el cierre permanente de estas organizaciones.
Si uno no fuera un argentino judío, que conoce a organizaciones como la DAIA y AMIA, uno podría pensar que el decreto es excesivo.
Sorprende la clarividencia de los soviets respecto al sionismo, ya en 1919 identificaban al sionismo con el imperialismo, afirmaban que los sionistas crearían su república teocrática matando campesinos árabes. En septiembre del 19 las organizaciones sionistas fueron allanadas y sus dirigentes a la cárcel. El líder de la EVKOM, Dimanshtein, afirmaba que los sionistas no estaban preocupados por los pogroms, que estos servirían para reunir más judíos para la causa. Se parece bastante a las posturas de la dirigencia judía en la argentina durante la dictadura militar. En 1920 se efectuaron juicios contra líderes sionistas, varios fueron condenados y amnistiados de inmediato.
En junio de 1919 el idish, no el hebreo, fue reconocido como el idioma de la colectividad.
Uno de los infinitos problemas que el soviet tuvo que afrontar fue la existencia de un fuerte antisemitismo dentro de las masas, de organismos del poder soviético e incluso dentro de la militancia del partido. Cuando el soviet abandona Ucrania, después de la paz de Brest-Litovsk, los judíos fueron acusados de apoyar a los alemanes. En algunos casos hubo pogroms rojos que terminaron en ejecuciones sumarias, ¡vamos! un balazo en la cabeza, de oficiales y soldados responsables por los abusos. Hay que recordar que en 1918 el Ejército Rojo prácticamente no existía como tal y en muchos casos se trataba de milicias improvisadas y autodefensas varias, no es de extrañar que se mandaran cagadas. También tuvieron lugar pogroms en la zona cosaca.
Al principio de la revolución los partidos judíos, como el BUND, se opusieron al soviet, incluso participaron de operaciones armadas contrarrevolucionarias, cuando en el verano de 1918 atentaron contra Lenin y mataron a Uritsky y otros, la policía secreta del soviet, la CHEKA, sospechaba de las organizaciones judías.
En resumidísimas cuentas la historia del antisemitismo es simple, los auténticos antisemitas son gente de escasas luces, por no decir que son tarados, en cambio muchos políticos, sumamente, demasiado, inteligentes, ellos, usan el antisemitismo para sus fines. En lugar de tratar de servirse del antisemitismo y del racismo en general, los malvados bolcheviques decidieron terminar con los prejuicios. Impusieron la idea de que la propaganda antisemita era una actividad contrarrevolucionaria. En un documento de abril de 1918 establecieron la necesidad de educar a las tropas.

Judíos en el ejército del Imperio.
Desde 1874 hasta 1917 solamente 9 moishes llegaron a ser oficiales de ejército ruso, de esos 9, 8 pertenecían a familias de millonarios. Se suponía que carecían de patriotismo. Tenían prohibido ser telegrafistas, paramédicos, incluso revistar en las fronteras. La mayoría de los oficiales con mando deseaban una lisa y llana prohibición de reclutas moishes. Aun así había alrededor de un 5% de soldados moishes, era debido a que, muchas veces, necesitaban gente con mayor nivel de educación que los campesinos rusos.
Los que tuvimos la dicha de vivir los buenos tiempos, en argentina, tenemos un dulce recuerdo de la conscripción, llamada “colimba” que, siempre me dijeron eso, significa “corra, limpie y barra”, no importa, lo interesante son los esfuerzos que hacían los pibes para eludir la colimba, había muchachos que se contagiaban enfermedades terribles, sífilis, por ejemplo, o pasaban a la clandestinidad o se iban del país o se hacían pasar por locos. Será de dios que los judíos de Rusia hacían lo mismo. Más de 100 mil moishes emigraron de Rusia en 1914.
En cuanto al rendimiento de los soldados moishes, tenemos la opinión de Brusilov, el único general ruso que salió con prestigio de la 1ra guerra mundial, cuenta que la mayor parte cumplía con su deber y que había judíos que habían ganado medallas por actos heróicos. Brusilov se preguntaba cómo les había ido a los judíos en los ejércitos de los imperios alemán y austro-húngaro, donde eran ciudadanos de pleno derecho. En febrero de 1915 la censura prohibió seguir publicando los nombres de soldados judíos que hubieran ejecutado actos heroicos. Se prohibió, oportunamente, publicar la foto de un soldado moishe que había perdido los brazos en combate.
Después de la revolución de febrero, en marzo, de 1917 más de 2500 judíos fueron admitidos en las escuelas de oficiales.
Para sorpresa de muchos, resulta que vivía una comunidad judía importante en el territorio del Don, donde estaba el más fuerte de los focos contrarrevolucionarios. Hasta 1888 estaba dentro de la zona de asentamiento. Para la época de la guerra civil había más de 20 mil moishes en Rostov. Los médicos, por ejemplo, eran todos hebreos. Para 1918 estaba claro, para los burgueses judíos, que había que estar con los blancos y los cosacos, para aquel momento los blancos no habían emitido ninguna orden contra los moishes. El millonario judío Alperin había declarado que era mejor “salvar al país con los cosacos que destruirlo con los bolches”. Este Alperin llegó a dirigir grupos armados blancos. Una gran parte de los primeros aportes de guita para el ejército blanco vinieron de judíos burgueses, en mayo de 1919 moishes de la alta burguesía de Siberia le donaron fortunas a Kolchak.
Por lo que van a leer más adelante esto suena como si ricachones judíos hubieran bancado a Hitler. Hablando de Hitler, he leído por ahí testimonios que afirman que el Führer no era, él personalmente, antisemita, era todo política, no era una cuestión personal. Bueno resulta que con Denikin, Führer de los blancos en Rusia, sucede lo mismo. En la famosa “marcha en el hielo” del ejército blanco había al parecer oficiales judíos, estos fueron, más o menos rápidamente desplazados, se dice que Denikin y otros jefes blancos intentaron impedir la discriminación, pero no resultó.
En septiembre de 1918, nuestro amigo Alperin reaparece para protestar contra la prohibición de judíos en el ejército blanco, los mandos blancos le responden que ellos no discriminan pero que “que se puede hacer frente al peso de la historia”. La respuesta de porque los líderes blancos necesitaban mentir y aparentar ecuanimidad viene por el lado del apoyo de los aliados.
Lo paradójico era que mientras el imperio reclutaba judíos los altos mandos veían en cada moishe un espía. Por otra parte no hay registro de juicios contra “espías judíos”, si había sospechas se los colgaba de un árbol.

OSVAG.
En Rostov los judíos habían estado representados durante el gobierno provisional, después pasó lo mismo con el soviet, cuando llegaron los blancos perdieron toda representación. Sin embargo los blancos permitieron que organizaciones religiosas y culturales florecieran, las organizaciones sionistas, prohibidas en el soviet, aparecieron por todas partes.
En septiembre de 1918, fue creada la agencia que se ocupaba de la propaganda blanca, era llamada OSVAG, un acrónimo de… “oficina de propaganda”. Los ideólogos detrás eran del partido KDT, liberales. Tenía su sede en Rostov, la verdadera capital de los blancos. Para el verano de 1919 contaba con 255 empleados. En algunos libros figura como que la OSVAG era sumamente inefectiva como propaganda, no les crean. Se dice que la oficina estaba controlada por extremistas de derecha, sin embargo hubo acusaciones de que estaba manejada por los judíos. Hubo una primera denuncia contra algunos judíos que trabajaban en la oficina, para agosto de 1919 uno de los generales de Denikin efectuó la limpieza final.
La base de la propaganda blanca era la lucha de nacionalidades, ellos eran Rusia enfrentando a los extranjeros, los extranjeros no eran los “aliados” o, por su lado, los alemanes y austro húngaros que habían invadido Rusia, eran las minorías dentro de Rusia. Difundían imágenes y poemas que mostraban a los judíos persiguiendo a los cristianos. Del OSVAG vienen esa imágenes de un Trotsky judío feucho y gigantesco surgiendo desde el kremlin.
La biblia del antisemitismo: “Los protocolos de los sabios de Sión” fue distribuido y publicado en nuevas ediciones en la zona de los blancos. Por cierto que casi todos los antisemitas saben que se trata de una falsificación, les pasa como a los tipos que leen el Clarín que saben que es mentira pero que tienen el goce perverso de refregarte por la cara una truchada. Una versión ligeramente cambiada de los protocolos, algo así como “el informe de Rapoport” fue creado por la OSVAG como “documento interno” era una especie de declaración ideológica de los mandos blancos, no para ser usado como propaganda. Hay un par de kioscos en BA que, por algún motivo, se especializan en “literatura nazi” seguro que pueden encontrar el informe, si no la pasan bien leyendo eso es porque son unos amargados.
Había más de una OSVAG, al parecer cada caudillo blanco tenía una propia, una de las principales ocupaciones de estas organizaciones era la publicación de pasquines antisemitas. Algunos oficiales del ejército blanco empezaron a temer que tanta agitación llevaría a pogroms, durante 1919, prohibieron algunas publicaciones más fachas que lo conveniente, terminaron siendo desplazados. Y, aunque parezca increíble, había también organizaciones subterráneas para “aplastar a los moishes”.

Torturar por el miedo.
En junio de 1919 Kolchak se entrevistó con un dirigente del judaísmo yanqui, un tal Rosenblatt, Rosenblatt encontró propaganda antisemita por todos lados, la explicación de Kolchak es antológica, dijo que los pasquines antisemitas eran para hacer propaganda dirigida al ejército rojo. En septiembre 1919 Kiev cayó en manos del ejército blanco de Denikin, hubo un gran pogrom. Un tal Shulgin, no precisamente un extremista, escribió un artículo famoso: “Torturar por el miedo” este demócrata afirmaba que a los judíos les quedaban 2 caminos, aceptar su culpa por la “destrucción del estado” o atenerse a las consecuencias.
De los líderes blancos más renombrados, el único que intentó frenar en serio los pogroms fue Wrangel, no porque fuera buen chico sino porque su gobierno dependía por completo del apoyo del imperialismo, y el antisemitismo abierto no era bien visto. A pesar de las buenas intenciones, el jefe de prensa de Wrangel era un agitador del pogrom.
La fuerza antisemita de Crimea eran algunos, unos cuantos, patriarcas de la iglesia ortodoxa. El más famoso de los pastores del Holocausto era un tal Vostokov, en 1917 había acompañado a la revolución al punto de haber dado una misa especial en honor de la revolución de Febrero llevando una sotana roja, en septiembre de 1918 los bolches mataron a su hija de 21 años, a partir de entonces desarrolló el discurso conspirativo contra “judíos y masones”. Predicaba en Simferopol cada domingo, sus discursos era fanáticos y articulados, Vostokov salía de la iglesia, la calle estaba repleta de gente, había mujeres que gritaban histéricas y se escuchaba el rugido de la multitud pidiendo: “aplástenles el cráneo a los moishes!”. Uno de los que participaba de las misas antisemitas era un tal Bulgakov, era un intelectual, economista que se había convertido en cura en 1918 y cuyos libros, uno sospecha que llenos de palabras de amor y dulzura, todavía circulan.
A lo mejor en el infierno me los dejan a mí, nunca se sabe.
En cuanto a la extensión de los pogrom, en Ucrania solamente, se cuentan alrededor de 1500 en 1300 ciudades y pueblos, con entre 50 y 200 mil muertos más otros 200 mil heridos. Miles de violaciones, 50 mil viudas y 300 mil huérfanos.
Durante 1919, el gobierno nazionalista de Ucrania, conocido como directorio, es responsable del 54 % de los asesinatos, grupos sin identificación política 25 % y los blancos el 17 %. Por ejemplo el 15 de febrero de 1919 en la ciudad de Proskurov fuerzas al mando del ataman, líder, Ivan Semesenko, masacraron 1650 judíos en 4 horas. A veces el pogrom era más bien un simple saqueo con pocas víctimas pero en otros casos los judíos eran enterrados vivos, cocinados en grandes ollas o pasados por arriba con un tren. Investigadores han armado una lista con 16 mil víctimas, un 25 % resultaron ser mujeres y un 11 % menores de edad. El así llamado ejército voluntario, el núcleo que seguía a Kornilov y después a Denikin, ejecutó los pogroms más violentos y con más víctimas.
¿Por qué? Muchos especialistas sugieren que el movimiento blanco no solo estaba en contra de la revolución bolchevique sino también contra febrero y contra la igualdad de derechos, era un movimiento de restauración.
Muchos creen que los pogroms ocurrieron casi exclusivamente en Ucrania y no es cierto, también en distintas partes de Rusia sufrieron los ataques de los blancos. Por ejemplo Mamontov, general cosaco que efectuó un famoso ataque hacia el interior de la zona roja, mató todos los judíos que pudo. No solamente eso, de no haber sido porque ya no podían cargar todo lo que se estaban afanando, la ofensiva de estos cosacos, hubiese provocado mucho más daño al poder soviético.
Peter kenez, un historiador, para nada simpatizante del soviet, opina que la presencia de dirigentes de origen hebreo en la dirección bolchevique no alcanza para justificar los niveles de odio antisemita de la guerra civil. Kenez dice que el antisemitismo de los blancos era su manera de entender lo que estaba pasando.
Esa explicación no sirve para explicar los crímenes de los ucranianos nazionalistas que eran favorables a la revolución de Febrero y se decían socialistas.
Lo que es cierto es que la palabra pogrom se refiere usualmente a ataques espontáneos cometidos por paisanos más o menos enloquecidos y no a la acción, como es el caso en la guerra civil, de un ejército regular.
Los nazionalistas ucranianos explicaban sus derrotas ante los rojos por la existencia de supuestos “batallones judíos” que resultaban ser comerciantes o simples moishes laburantes. Masacrar gente del pueblo no les resultaba contradictorio con sus ideales republicanos. De igual modo los blancos referían ataques judaicos con aceite hirviendo y violaciones, como si dijéramos los árabes en los países europeos de hoy en día. No faltó gente que investigó las acusaciones y las encontró carentes de sentido, los blancos afirmaban que los judíos tiroteaban a los soldados desde los balcones de sus casas. Es interesante que muchos moishes que terminaron violados, mutilados o muertos escapaban de la zona roja, es, al menos en parte, porque a los rojos el comercio no les causaba ninguna gracia.
Los pogroms en Ucrania alcanzan su mayor extensión cuando entran en escena los blancos en septiembre del 19 y también cuando están en retirada en el invierno 19-20. Cada vez que los blancos entran a una ciudad hay un pogrom, la impresión que dan es la de estar quebrados no solo militarmente.
Hubo más testigos del pogrom de Kiev que en otros casos. Resaltan el “profesionalismo” en la ejecución, grupos armados ingresaban en las viviendas, demandaban dinero y joyas, si la suma era satisfactoria se iban, sino fusilaban a la familia entera, todo eso en medio de la noche y el silencio. Para un argentino es imposible no identificar esto con la dictadura militar es la “tortura por el miedo”. Se supone que las víctimas llegaron a las 300. Para Ilia Ehrenburg este pogrom prefigura al nazismo, es el holocausto pero sin la tecnología industrial de las cámaras de gas. Los cosacos le ponen una soga al cuello a alguien, le preguntan por el dinero, lo arrastran ahorcándolo hasta que se desmaya, lo despiertan y lo vuelven a arrastrar.
Sucedió entre el 17 y 20 de octubre de 1919.
Grigoriev, un cosaco que supo estar del lado de los rojos en algún momento, mató 200 pasajeros de un tren, muchos de ellos, poseedores de “cara de judío”.

Denikin y los pogroms.
Para julio de 1919 todos, incluso los judíos más obtusos, estaban al tanto de los pogroms de los blancos, organizaciones diversas, insospechadas de sovietismo, dirigieron peticiones a Denikin, dictador de la zona blanca, por la vida y la seguridad de los moishes. Por un lado Denikin y sus colegas reconocen la situación y la explican con las condiciones brutales y la miseria de la guerra civil, por otro lado, no puede dejar de observar la enorme cantidad de moishes que están con los rojos. Es interesante, de algún modo es uno de esos argumentos que se muerden la cola, los moishes son asesinados y robados porque están con los rojos y están con los rojos porque los blancos los matan. En septiembre Denikin recibe los reclamos de Winston Churchill, líder de un imperio que es antisemita en todas partes menos en la metrópoli. En octubre, una nutrida delegación de dirigentes judíos, pide el fin de los pogroms, Denikin y, por su parte, el líder de los nazionalistas ucranianos Vinnichenko prometen poner fin a las atrocidades, sin ningún resultado. Denikin emite una orden, dice que “…no se puede liberar a Rusia con las manos sucias…” y así por el estilo, es a fines de enero del 1920, los blancos están al borde de la derrota total. Ya en el exilio, el comandante blanco reconoce que la codicia era uno de los factores fundamentales que llevaba a los blancos adelante, lo que quiere decir que los crímenes ni siquiera se cometieron para defender una idea o imponer una ideología, por perversa que fuera, sino para robar. En algunos casos los generales blancos intentaron tomar medidas contra el pogrom, por ejemplo el general Dragomirov intentó llevar a juicio a algunos saqueadores y pogromistas, entonces su propio ejército amenazó con rebelarse. La base de apoyo a Denikin estaba formada por la dirección del Partido Liberal, en febrero del 17 e incluso después de octubre los intelectuales, pro europeos y etcétera eran favorables a la igualdad de derechos entre las nacionalidades, después, poco a poco, empezaron a dominar entre ellos las teorías conspirativas, la masonería judía y el retorno del anticristo. Los liberales se aliaron con la extrema derecha. Las publicaciones liberales llamaban abiertamente a retirarles la nacionalidad y a que los judíos abandonen Rusia. Siempre hay que recordar, más tratándose de caballeros liberales, las teorías del equilibrio y del “punto medio”: si los antisemitas masacraban a un bebé, reventándolo contra una pared, el padre del niño, el abuelo o yo, que estoy sentado escribiendo 100 años después, algo habremos hecho, en algo andaríamos. Porque nadie va a aplastar a un bebé sin un motivo razonable ¿No es cierto?

Judíos en el ejército rojo.
A mediados de 1919, el soviet organizó el reclutamiento de judíos, 1ro porque necesitaban soldados y 2do porque estaban combatiendo en la antigua zona de asentamiento. Los pogroms de los blancos y, muy especialmente, los de los nazionalistas ucranianos habían volcado a los partidos judíos y similares hacia los bolcheviques. En particular bajo el directorio ucraniano estaba prohibido mencionar los pogroms y se les prometía, a los moishes, que habría investigación y sanciones. En realidad la prohibición del comercio y de la ganancia por parte del soviet era bastante intolerable para el pueblo hebreo pero del otro lado estaba el pogrom. El BUND llegó al punto de organizar milicias y apoyar al Partido Comunista. El soviet formó una comisión específica para reclutar a los moishes en Ucrania. Se veían divisiones enteras de soldados rojos judíos, particularmente desde zonas donde había habido pogroms. Uno de los partidos sionistas demandó la creación de cuerpos exclusivamente judíos pero prevaleció la línea de un ejército rojo integrado. No hay una cifra final, se estima que cientos de miles de moishes estuvieron en el ejército rojo. No por eso debe creerse que el ejército rojo se volvió inmune al antisemitismo. Los rojos hicieron propaganda contra los antisemitas además los ataques y pogroms figuran en sus publicaciones, fíjense como es la vida, que los partidarios de la libertad de expresión no denuncian las masacres contra los judíos pero los partidarios de la dictadura comunista sí. Al menos una división formada casi exclusivamente por moishes peleó en la guerra con Polonia. Los cosacos podían reclutar a soldados rojos que se rindieran, salvo en el caso de que fueran judíos, comunistas o marineros, estos eran fusilados en el acto. Sobre todo, los blancos veían soldados judíos por todas partes. Algunos moishes hicieron grandes carreras en el ejército rojo, pienso, por ejemplo en Rodion Malinovsky uno de los generales que entraron en Berlín y ministro de defensa del soviet después de la 2da guerra. De cualquier manera el grueso de los oficiales, en un 80 %, venían del antiguo ejército del Zar. En la invasión polaca de abril de 1920, los partidos judíos, sionistas o no tanto, le declararon la guerra a los polacos, esta vez se la vieron venir. Sin embargo a los líderes soviéticos les parecía que no había suficientes moishes en las filas del ejército rojo. Aparentemente aun el apoyo de estos les jugó en contra a los rojos, en esa guerra, porque muchos campesinos polacos eran antisemitas.

La represión del antisemitismo.
Ya habíamos hablado de Budennyi, líder de la caballería roja, cuando los rojos se retiran, después de fracasar en el intento de tomar Varsovia, en 1920, los especialistas del soviet encuentran que algunos cuerpos del ejército están desmoralizados, roban a la gente por el camino y hacen discursos antisemitas. Budennyi, un tipo con mucha influencia, rechaza las acusaciones, en parte justifica las “requisiciones”, después de todo, como mantenés un ejército de un millón de tipos en esa situación sin chorear a los civiles, en parte afirma que todo es un “complot de la burguesía”. El ejército rojo constaba de un 70-80 % de campesinos, un 15-20 de obreros y menos de 5 de intelectuales, representaba bien a la república pero no a la vanguardia de la clase obrera. Peor que eso: el ejército rojo ya no era tan rojo, divisiones enteras estaban formadas por blancos con oficiales y todo, en principio todo blanco que fuera hecho prisionero podía pasar al otro bando, excepto aquellos que fueran responsables de crímenes más o menos terribles, pero anda a saber en que andaba un tipo en medio de la guerra civil, en parte se debía al hecho de que el ejército rojo había ido mutando, de “formaciones especiales”, dijera Perón, autodefensa y agrupaciones varias, a un ejército de clase primero y a un ejército nacional después. Muchos reconocieron que el único ejército nacional ruso que había era el ejército rojo. Para colmo el “primer ejército” de Budennyi era un cuerpo de caballería, una reminiscencia de la edad media. No es nada raro que este “ejército rojo” de campesinos, lleno de soldados y oficiales blancos mantuviera prejuicios antisemitas. Hubo casos de oficiales arrestados por haber participado en pogroms que fueron liberados por los soldados. Y también oficiales que fueron asesinados al intentar frenarlos. El pogrom arrasó varias poblaciones en Ucrania. El soviet reaccionó desbandando una división entera, de esos, cerca de 400 soldados fueron ajuicio alrededor de 180 con 19 oficiales fueron encontrados culpables el primer día de los juicios. A algunos oficiales con antecedentes heroicos se les conmutó la pena de muerte, el resto fueron al paredón. La represalia masiva funcionó, los soldados y oficiales rojos se dejaron de joder con el antisemitismo. Por cierto que el total de víctimas judías de los pogroms de la guerra civil no se conoce con exactitud son más de 200 mil, el único motivo por el que no se los recuerda tanto es porque quedaron opacados por el holocausto nazi.


En la imagen Natalie Portman, muchacha moishe (lloran los goims!) que se negó a recibir un premio de manos de ese carnicero que tienen de primer ministro en Israel.


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
1917
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
1918
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
35.Interludio Alemán.
36.El golpe de Kolchak.
37.Kolchak se despide.
38.Makhno, la guerrilla anarquista
39.El final de Makhno.
40.Siberia antes de 1919.
41.La contrarrevolución levanta la cabeza.
42.El 5to ejército rojo en Omsk!
43.De regreso a la URSS.
44.Un inglés en Moscú. 1919.
45.La segunda parte del reportaje del inglés.
46.El soviet de Hungría.
47.Los franceses en Odessa y Crimea.
48.La gran esperanza blanca.
49.Las aventuras británicas en la revolució rusa.
50.La inimaginable victoria.
La historia es eso que está por verse.