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Con Cristina.
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viernes, 9 de mayo de 2014

5 años en 5 minutos, exilio en un país lluvioso. Suecia(1981).

Si me preguntan, no creo que Edipo se haya arrancado los ojos y menos todavía lo de la madre, yo creo que Edipo era un grieguito que estaba en el exilio, se divorció y no se bancó quedarse solo. Por que, los griegos, no escribían tragedias más realistas, no sé, supongo que no estaba de moda.

Conocí a Edgar en un hotel que había en un cruce de rutas, el lugar se llamaba Logan, yo no vivía ahí, desgraciadamente porque en el hotelito se estaba muy bien, sino en un campamento en un pueblito, que habría que buscarlo con esa cosa del google, que se llamaba Moheda, era, por si no se dieron cuenta, el sur de Suecia. Edgar venía de la JG de Córdoba, tenía historias de militancia parecidas a las mías pero con más fierros, siempre es mejor con más fierros. Había mucha gente alrededor en el hotelito, Edgar hacia reír a todo el mundo, y eso tomando en cuenta que estábamos con exilados recién llegados que, en no pocos casos, venían de la cárcel, y de cosas peores.

Después de estar en el campamento, yo me fui a vivir a otro pueblito llamado Ljungby y no tengo un recuerdo exacto, de cuando lo fui a ver, si ya estando en el pueblito o desde el campamento. Viajar era caro y, en aquellos tiempos, nos desplazábamos a dedo. Edgar vivía en, todavía, otro pueblito llamado Ronneby, creo que el bueno de Robin Hood vivía por ahí pero era un Ronneby de Inglaterra, en fin, es lo mismo. Tiene que haber sido en septiembre/octubre porque llovía todo el tiempo. En Ronneby tienen la mejor playa del mundo frente al Báltico, es la mejor playa salvo que llueve, nieva y hay tormentas más o menos todo el año.

Edgar tenía una familia, la mujer se llamaba Marta y era una adolescente, tenía 2 hijos, una nena y un bebé recién nacido. No recuerdo haberles preguntado cuando nació el bebé y en que circunstancias, es probable que el chiquito haya nacido en el pueblo de Robin Hood. En suecia a los menores de 21 años no se les puede vender alcohol pero andaban por ahí unos cuantos latinoamericanos que nos consiguieron de todo, probé la bebida tradicional de los suecos llamada Renat, un brebaje con gusto a madera. En esos días, estábamos seguros de que, el PRT, iba a reorganizarse en el exilio y volver estilo Fidel en el Granma, aunque creo que ya se estaban insinuando los problemas con la fracción que seguía a Gorriaran. Edgar no había estado ni secuestrado, ni en cana, de modo que estaba mucho más seguro, de ese final feliz, que yo.

Él pensaba trasladarse a Estocolmo, no recuerdo que hubiera algún motivo práctico para eso, era para estar cerca de los compañeros, que se estaban juntando. Yo me demoré más de un año en llegar a la capital sueca, viví en el sur, de pupilo en una escuela de curas suecos, algún día van los detalles de eso, me llevaba bien con el PRT de, no intenten pronunciarlo, un pueblo, un poco más grande, llamado Växjö, en realidad, decidí partir hacia la gran ciudad porque quería hacer un secundario para adultos. Un día, debe haber sido en enero, en medio de la nieve, hice un bulto con una frazada, como los compañeros linyeras y me fui a vivir con Edgar y su familia. Si yo hubiese pensado en algo que no fuera, la escuela, divertirme y las curvas de una señorita a la que le decíamos “la Cleopatra”, me hubiera dado cuenta de que Edgar y todo lo que tenía que ver con él, se estaba deteriorando.

Hay gente a la que les hace mal tener un auto, como tienen un auto, necesitan siempre estar yendo de aquí para allá, Edgar no podía parar, yo lo acompañaba bastante seguido pero, el lunes, digamos, tenía que volver a la realidad. Nunca entendí como la cana sueca no le sacó el auto que, para los estándares de los gringos, era una ruina, supongo que un tipo dando explicaciones, en sueco, con acento cordobés, debe ser demasiado, aun para la implacable policía del primer mundo.

Latinoamérica con sus genialidades, su atraso y su vitalidad estaba toda en ese departamento, venía gente de otros rincones de Europa a hacer vaya-uno-a-saber-que y siempre conseguíamos el chupi y después nos íbamos a dar vueltas por la ciudad y habían muchas peñas con artistas de verdad o locos que tocaban la guitarra y circulaba la revista humor, que la mayoría de los que la escribían terminaron siendo unos gorilas. El PRT ya se había peleado con el grupo de Gorriarán, Gorriarán tenía razón, al fin y al cabo era mejor mudarse a Nicaragua y jugársela que seguir en Europa, de cualquier manera, al grupo de Gorriarán tampoco le fue demasiado bien.

A mi ya me habían echado del PRT, cosa en la que tenían toda la razón, por supuesto. A Edgar la situación que yo, que lamentablemente ya había madurado, consideraba una trivialidad, le parecía terrible. Yo ya sabía que no había PRT que valga y que no iba a haber un Granma y que íbamos a volver solos, por la nuestra, en bolas, sin Cleopatra y sin ninguna revolución a la vista.

En aquellos tiempos y en aquella, casi incompresiblemente, lejana tierra nórdica era, poco menos que, imposible estar mucho tiempo sin trabajo, había una oficina, piensen en el ANSES del siglo XXII, donde te conseguían laburo, Edgar se las rebuscaba para que los laburos le duraran 15 días.

Un clásico de exilio era que las parejas que salían de Latinoamérica se rompían después de unos meses, a lo sumo un par de años. La suecia de aquellos tiempos se parece un poco al BA de hoy, la prosperidad hace que el amor se convierta en otra “commodity”. En la década del 70 los tipos teníamos que parar la olla y el grueso de las minas estaba educada para ser amas de casa, aunque muchos de los exilados se creían modernos y liberados, venían con esa misma cultura. Después hay otras cosas más, imponderables que suceden, las finlandesas están buenazas, señores, los finlandeses tienen fama de ser malos maridos, bebedores, golpeadores, compadritos que-se-yo-que.

Además puede ser que el secreto de la felicidad conyugal sea no hablar el mismo idioma ¿A quien carajo le importa que lo puteén en finlandés, después de todo? Después están los sabios que descubren que las parejas crecen en distintas direcciones. Como si esto fuera poco las chicas se cansan de criar hijos sin un mango y con maridos que se escapan en auto. También dicen que Edgar andaba con muchas muchachas, jóvenes guerreras y aventureras, me lo han preguntado muchas veces y la verdad es que no me consta.

Por esas cosas más o menos inexplicables de estar exilado en Suecia me dejaron un departamento, enorme, todo amoblado para mi solo. Me acuerdo que se había formado una barra de latinos que jugábamos al truco, comíamos carne, bebíamos y recordábamos aventuras en la América irredenta, los viernes a la noche, Edgar nunca estaba con nosotros.

Lo veía de vez en cuando, si realmente tenía la cara que le recuerdo ahora, medio barbudo, cansado, arrugado antes de tiempo y con los ojos fijos, debería haberme alarmado. Se estaba separando, pero, la verdad, como ya les conté, todo el mundo se estaba separando.

Debería haber sabido muchas cosas, debería haberme dado cuenta pero, la última vez, no diría que lo eché, no caigamos en los griegos, le dije que habláramos al día siguiente. Para ese entonces Edgar ya había hecho un intento pero nadie me lo dijo.

Los suecos se suicidan al llegar la primavera, la explicación es que cuando ven que la primavera, a la que esperaban radiante y cálida, resulta ser oscura y lluviosa, les agarra la ansiedad mezclada con depresión y les hace reventar el chip. Edgar lo hizo en septiembre.

No tengo ningún tabú particular con la muerte pero no voy a velorios, después nos pasamos horas discutiendo la placa que le íbamos a llevar y terminamos en que nadie tenía guita.

También me dijeron, esto se supo después de que se mató, que tenía 2 hermanos desaparecidos, pasó el tiempo y, pronto, fui a parar muy lejos, de la gente que lo conoció, de modo que nunca pude confirmarlo.

domingo, 4 de abril de 2010

Paris bien vale una misa (advertencia: este post no habla de política)

Estuve seis veces en Paris. Nunca me quedé más de 20 días. Iba de visita a pasar las fiestas de fin de año. Y también pasaba por Paris en el verano, camino al sol de España. Conocí a unos cuantos argentinos. Una amiga cantaba tangos en el subte acompañada por un muchacho

¿Cómo se les dice a los nativos de Madagascar? que tocaba, más o menos genialmente, un acordeón.


Un amigo había sido profesor de castellano y hacía de "bagayeur" o sea llevaba valijas en la estación de tren. El Negro, el único Negro que existe, trabajaba en un boliche de pornografía cerca de la place de Stalingrad. Me acuerdo haberlo visto leyendo el "Le monde" rodeado de montañas de revistas con nombres imaginativos como "Las pipeuses", "Las Salops" y, la mejor de todas, "Violada por un enano negro". Supongo que de haber sido este un blog de esos, el feliz enano de color debería haber sido yo pero, tal vez sea eso una gran desgracia, Bukovski me ha resultado indiferente.


A la vuelta del porno íbamos a comer a un boliche de "cous-cous", teníamos un amigo en BA que venía de Marruecos y que preparaba esa delicia al estilo marroquí pero no se donde anda y no se si ha vuelto a abrir su boliche, si saben algo avísenme. En Paris el cous-cous es al estilo argelino. Por cierto que las señoritas que más me impresionaron venían de esos pagos. Ese fue mi segundo gran error del exilio: no haber ido a Argelia. En Argelia tienen poca agua lo que suena ridículo e inentendible para un porteño pero es así. Tienen una guerrilla terrorista fundamentalista, y algunas cosas más, islámica. Y, para mi lo más importante de todo, tienen algunas de las mejores ruinas romanas, en algunos casos tienen acueductos funcionando.


Si me hubiera tocado vivir allá, era mi idea pero…, tal vez estaría montado en mi camello con alguna de esas muchachas de piel oscura, cabellos color miel y mucha personalidad que conocí en los barrios esos feos, tipo lugano 1 y 2, que hay en Paris.


Nunca subí a la torre Eiffel pero en una diagonal cerca hay una cervecería sensacional con no menos de 100 tipos distintos de birra, en particular un montón de marcas belgas. Conocí a un pintor argentino que vivía en una casa que parecía, seguramente era, de la época de los mosqueteros. Pintaba cucarachas disfrazadas de bailarinas.


Subí a la iglesia del Sacre Coeur que está en un lugar alto que domina toda la ciudad y que es un recuerdo siniestro de cuando aplastaron a la comuna en 1871. Los muchachos subían a la noche y le hacían pintadas que duraban unas horas.


La mejor vista de la ciudad la tuve desde un subte que sale del pozo y va por arriba, no se cual es.
La Notre Dame es hermosa, no entiendo como pueden dar misa ahí y si se fijan en los vidrios son finitos en la parte de arriba y gruesos en la de abajo porque tienen más de 500 pirulos. Cuesta creer que hace mil años pudieran hacer un edificio tan grande y tan bien hecho el lugar huele, obviamente, a momia, a muerte y a velas. A la salida de la catedral hay una playa de estacionamiento y lo mejor para mi fue ver que debajo del estacionamiento había ruinas de casas de los galos de hace 2500 años. Las casas se parecían a casas antiguas de la provincia de buenos aires e incluso a ranchos lindos que vi en la villa. Tenían glorietas con parras y me parece que el clima de la zona era más caluroso, tomaban vino y se dormían ahí. Asterix tenía razón.


De los inviernos de Paris recuerdo, es un decir, interminables borracheras de exilados y de gente que no lo era pero que se asimilaba. Me ha pasado de encontrarme con gente que estuvo conmigo en esas reuniones y a la que no recuerdo en absoluto, capaz de repetir locuras que dije, como habrán notado digo muchas, y que no se de que se trataban.
Me acuerdo bien, por otro lado, de una señorita argentina, del tipo "morena con cabellos de miel" que me quiso llevar hasta Bretaña, en el norte de Francia tierra de Calvados y de cuadros de Gaugin, no fui porque teníamos que ir a dedo en medio del invierno.


Me acuerdo de Andresito. Siendo un adolescente había pertenecido a alguna de las ramificaciones del ERP en rosario. Llevaba armas para los cumpas en su bicicleta. Lo tuvieron más de tres años preso porque tuvo la suerte de caer en el '75. Se dedicaba a la gastronomía, era pinche en la cocina de un hotelito. Para Andresito Paris era el mejor lugar para conocer chicas inglesas que eran la clientela principal del hotel. Los horarios de laburo y la disponibilidad ilimitada de alcohol lo convertían en un bohemio.


Pero más bohemio era Claudio. Lo raro era que por aquel tiempo había cantidad de individuos que llevaban vidas parecidas. Claudio laburaba en el sur de Italia en el verano, cosechaba no se, creo que naranjas, un laburo de mierda pero bajo el sol. En el invierno daban clases de esquí en un lugar llamado Haute Savoie (¿Alta Saboya?). Juntaba unos francos, no había esa basura del euro, y se alquilaba algo en Paris y se quedaba hasta que se le acababa la guita. Claudio era anarquista y siempre discutíamos porque nosotros éramos partidarios de la Unión Soviética.


El as en la manga que teníamos, en todas las discusiones, era que un sistema tan odioso para los europeos no podía ser malo.


Lo que, aunque hayan pasado mil años, sigue siendo cierto.


Claudio llevaba la iniciativa en "expropiaciones". Me acuerdo que yo no quería participar de eso, me daba vergüenza robar botellas de alcohol en un supermercado. Entre otras cosas en Suecia siempre había cámaras que te buchoneaban. Me pidieron que, simplemente, comprara alguna chucheria, que fuera a pagar a la caja y que me demorara un poco. El resultado de nuestra acción revolucionaria fue glorioso: 2 botellas del mejor Calvados que tenían en ese super. No me acuerdo si los super se llamaban "Fnac" o algo tonto como eso. 2 botellas de buen Calvados es una borrachera de lo mejor. Nos fuimos a visitar a un amigo francés, creo que se llamaba Lorent o vaya uno a saber como se llaman estos gringos. El pibe era el hijo de un pastor protestante y nos mandamos a una especie de club que había al costado de la iglesia. Hicimos, ya bastante alcoholizados, unas pizzas. Jugamos al ping pong. Teníamos un televisor en blanco y negro del año del pedo y vimos la película con Charlton Heston donde hace del Cid Campeador.


Les cuento el final. Al final al Cid lo matan pero lo atan al caballo y se lleva puestos a los árabes.


Rinti: "Muchos lectores me han preguntado si la voz canina que aparece en un disco de Pnk Floyd es mía. Tengo que aclarar que no, que es la voz de Seamus un amigo que después tuvo que dejar a los Floyd cuando Roger Waters lo quiso morder y comerle el doggy del plato."

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"No te creo, hasta que no den un programa de televisión ficticio que apoye la tontería que me estas diciendo" Homero Simpson.


Estoy preocupado, hace mucho que Reuteman no sale a hacer alguna declaración imbécil.


Binner, Solanas y Juez. La izquierda que se une. Se une a la Sociedad Rural y al Opus Dei.

martes, 22 de septiembre de 2009

Misterios Argentinos, hoy: El exilio en Suecia parte I



Mi primer contacto con los países nórdicos lo tuve en Río de Janeiro. Una señora mayor, creo que era la embajadora, me dio la bienvenida a Suecia y me dijo que, no me asustara con el idioma, porque me iba a resultar fácil. Me acuerdo que ese avión venía lleno con sudamericanos refugiados en Río. En el aeropuerto de Copenhague me encontré con otros sudacas. La gente alrededor nuestro se veía altísima, rubia y, así me pareció, con carita de orto. Lo que no sabía era que esos eran los daneses que son simpáticos, los suecos son todavía más cortados. Los daneses comen unos sándwiches de mariscos que deberían ser una exquisitez pero no lo son, ya están advertidos. Un avión chico nos llevó hasta un pueblo llamado Växsjö (no intenten pronunciar eso, no se puede). Yo creo que lo que se veía desde el avión era la aurora boreal.


Nos llevaron a un "campo de refugiados". Es divertido porque uno piensa en Etiopia, resulta que las "chozas" tenían alfombras y tapetes, cuadros en las paredes y muebles de verdadera madera como nunca había visto en mi vida. En mi casa en BA teníamos una mesa de fórmica. Vi a un cumpa que tenía una heladera por primera vez en su vida y lloraba. Lo entiendo pero, para mí, el único uso razonable para una heladera es enfriar la cerveza.Compartíamos la casa, era una casa con vista a un parque, con una pareja de orientales, eran mayoría, llamados Chidoro y Charito. Tomábamos mate, el mate uruguayo es como los sándwiches de los daneses, debería ser bueno pero…Y yo les contaba historias de BA, la gente que viene de pueblos chicos no tiene historias para contar, por más que pinten su aldea y sean universales. Comíamos en un comedor. Los suecos desayunan con caviar. El caviar de verdad, el caro, debe ser espectacular pero el de los suecos se llama "Kalle Kaviar" (Kalle=Carlitos) y tiene gusto a pescado podrido ahumado. Puedo decir que en ese el comienzo de mi lucha para alimentarme en las heladas estepas nórdicas. En los cinco años que viví en Suecia nunca me acostumbre a la comida. Servían ravioles como de seso, un pescado con pimienta carente de gusto pero lleno de espinas, una sopa de garbanzos aguachenta, una especie de mejunje tipo tortilla de papas pero horrendo y, como si esto fuera poco, una especie de morcilla con un, inexplicable, montón de azúcar. Los muchachos vikingos estos, no tienen una cultura del morfi como la nuestra, en general, comen para alimentarse. Están obsesionados por las vitaminas y la higiene. Pero algo les falla, tal vez sea como debe ser, porque casi todos los suecos viven con dolor de estómago tomando unas pastillas que no me acuerdo como se llaman.

En el campamento había material para escribir enciclopedias sobre las izquierdas latinoamericanas. Los cumpas chilenos eran bien de base, los argentinos todos de clase media radicalizada y los uruguayos un poco de cada cosa. Si uno se pone a pensar, puede que no sea recomendable, no se explica porque la izquierda de Chile que tenía tanto peso de clase obrera todavía no se pudo sacarse de encima a Pinocho (porque todavía no pudo). Y porque la izquierda argentina, de lejos la más débil, ha sido la que más avanzó. Supongo que, si uno más uno fueran dos, en política, tendríamos matemáticos gobernando como en las novelas de Asimov. Desde acá puedo oír como los peronistas se ríen de los marxistas. Los argentinos que veníamos del PRT, yo era de la JG, nos armamos la orga en seguida. La idea era volver al país cuanto antes, me acuerdo que leíamos los editoriales de "El Combatiente" o algo así, escritos por Luis Matini. Años después lo conocí a Matini y sabe de política menos que yo, lo que es mucho decir. Para volver al terruño nadie pensaba demasiado en una línea política o en una organización. Había que conseguir muchos fierros y volver a los tiros. Lo que era maravilloso, y más para mí que era un adolescente grandulón. Nos faltaban dos cosas, los argentinos no somos cubanos y además, en vez de a Fidel Castro, teníamos a Matini.

Lo que hacíamos en el "campamento" además de hablar macanas, leer a Matini y añorar el asado, era estudiar una cierta cantidad de horas. En realidad los gringos te tenían en el "campamento" para que aprendieras lo básico y buscaras un laburo ¿Para que otra cosa ibas a estar ahí, después de todo? Así que después de, no me acuerdo cuantas, horas de estudio te ayudaban a buscar un empleo, a alquilar una vivienda y listo. Muchos latinos ya se deben haber jubilado de los laburos que consiguieron hace treinta años. Muchos cumpas se sentían cómodos en el ambiente medio de guardería que tenía el campamento y se pasaban años metidos ahí. Es angustioso de solo pensarlo.


La orientación que tenían los empleados que nos cuidaban era que fueras a vivir a algún pueblito donde hubiera bastante trabajo. En la época, me parecía medio una mierda ¿Qué es eso de que te lleven a vivir a pueblitos de diez mil habitantes? Ahora veo que, también en eso, tenían razón. Me acuerdo que nos llevaron a uno de esos pueblitos, como una excursión del colegio, y que había unos muchachos que protestaban y que exigían que nos llevaran a ver a los pobres. En un país de esos no hay villeros, en realidad a los villeros medio que los liquidaron, o los echaron, a todos, en las hambrunas de fines del siglo XIX por eso tuvieron que traer a los cotures, y a nosotros, para que limpiáramos el piso. Cuando llega el invierno la temperatura baja, fácilmente, a 20 bajo cero y hay un metro de nieve. Así no hay villero que aguante.


Eso no quiere decir que no haya pobres. Si nos ponemos a comparar entre un pobre que vive allá de la seguridad social y un cartonero de los nuestros. El cartonero tiene mejor calidad de vida y más libertad. Me encantó escribir esto. Casi puedo sentir el ruido de calabazas que se partieron. Siempre y cuando nuestro aguerrido cumpa cartonero sea joven y sano y no tenga 7 u 8 hijos. Los pobres de allá no pueden trabajar en negro, porque "no hay corrupción" de bichos chicos, claro. Al sueco pobre le cuentan las moneditas y lo vigilan para que no se zarpe. Lo vigilan dándole la guita justa para comer, ni tetra, ni choripan, ni fútbol gratis y lo vigilan inspeccionándole la casa. Y son unos rebuchonazos a niveles inimaginables en esta Pampa bárbara. Ahora, si tenes alguna discapacidad, bueno ahí si, son civilizados. A un cumpa que los milicos lo habían dejado paralítico le regalaron, directamente, un auto especial, que dios sabrá cuanto costaría. Un cumpa que tenía 7 hijos vivía sin trabajar porque le daban una guita por hijo que iba aumentando con la cantidad y porque le daban una casa gratis. Una maravilla. Habría que ver, después de un montón de años de gobiernos de derecha, si las cosas siguen siendo así.



Rinti: "Participe del film "El sacrificio" de Tarkovsky, yo aparecía en la parte en que los misiles reventaban al mundo, la verdad: no entendí un carajo"

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Tenemos una libertad menos y una vergüenza más: el falso cacerolazo de Clarín


Para combatir la pobreza hay que subir las retenciones a la soja.


Que la iglesia done los subsidios que recibe para escuelas de lujo que cobran cuotas de miles de pesos.



Aparición con vida de Pino y premio para los culpables