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Con Cristina.

miércoles, 2 de abril de 2014

La derecha por el camino, otra vez, de la lucha armada. Hoy: linchamientos.

Por culpa de los blogs no pude evitar enterarme del linchamiento, por parte de una turba de “buenos ciudadanos” de un presunto delincuente en Rosario. En plan masoquista entré a la página de un diario y leí los comentarios.

Me acuerdo que mi hija me preguntaba sobre la Alemania nazi, decía que los nazis perseguían a los gays, a los judíos, a los gitanos, a los discapacitados varios, a los tipos raros y diferentes en general. La conclusión que sacaba era que los nazis querían una especie de utopía donde todo el mundo fuera blanco, bonito, sano y limpio, a partir claro de eliminar a los que no cumplieran, según el capricho de los líderes, con esas condiciones.

Comparado con la turba de enloquecidos que trataban de aplastar a un pibe contra el piso parece casi una idea avanzada. Los campos de exterminio estaban ocultos y, al final de la guerra, los pacíficos ciudadanos que nunca le habían hecho mal a nadie, decían que no sabían nada. A lo sumo veían unas chimeneas a lo lejos.

Pero los animalitos del tercer mundo no. Los pequeños sometidos del tercer mundo no tienen campos de exterminio, ni crematorios, ni alambradas, ni la idea de un carajo. Los pequeñitos pequeño burgueses del tercer mundo matan a los negritos a patadas por las calles. Y esos hasta tienen un punto a favor, porque salieron al frente, se mostraron tal cual eran.

Los pequeñitos ciudadanos de la nada del tercer mundo se esconden y mandan mensajitos anónimos aplaudiendo a los vengadores. Porque mira que se vive fácil en la argentina. Tipos que tienen casas y autos y yates y viajes y mierdas que en el primer mundo pertenecen a la elite, acá los tiene cualquier pelotudo que se acomodó y los mensajitos asesinos están escritos con la sintaxis y la ortografía de un nene de 8 años.

Cuando más tienen, más resentidos se ponen.

Yo estoy seguro de que, en el fondo, ellos saben que hay una propaganda omnipresente que los convence de que un bolso de mierda con un celular y una tarjeta vale más que la vida de una persona. Saben, en lo íntimo, que esa propaganda es mentira pero necesitan mantener esa ficción para seguir justificando su lugar en la sociedad. Los pateadores son el círculo externo de esa barbarie, hay un círculo más chico de los que estaban ahí, podrían haber impedido la masacre pero les vino miedo y un circulito todavía más estrecho de los garcas y mariconazos que mandan mensajes anónimos en favor del linchamiento, los políticos de extrema derecha oportunista y los “comunicadores” de Clarín y La Nación y sus satélites. Miran como se matan por la tele y brindan con fernet.

Los bichos grandes tienen matones, cámaras y satélites que los siguen. Por eso las víctimas de los pibes chorros y los desesperados de siempre suelen ser los medio pelo con unos mangos. No hay manera de crear un ejército de policías y una disciplina social como para que los dejen en paz. No hay manera de alcanzar la “seguridad” y con los liberales va a ser peor todavía, si no me creés pregunta como anda Rosario.

Al final estos linchadores, cuando vuelva el liberalismo sin control y la república perdida, van a volver a la caja de donde salieron, el gobierno de honestos sin política, si los loquitos se hacen los locos, les va a meter tantos palos, y tantos tiros, que no va a quedar nadie en la calle, eso incluye a los que linchan negritos, la patota moyanesca y a los provocadores de Polo Obrero.

En los dorados 90 había patotas que tenían a los barrios aterrorizados pero nadie hablaba de eso, Clarín, TN y Larrata se dedicaban a la Feyari y al quincho de Charlie, y te choreaban y te cagaban y todo el mundo estaba contento.

Pero para que te vas a amargar recordando lo que pasaba hace 10-15 años atrás, además entonces todavía no habías nacido ¿No es cierto?

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