
Si hay algo que me parecería hermoso de ver, sería el cierre de TN. |
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Si hay algo que me parecería hermoso de ver, sería el cierre de TN. |
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En este artículo, recorran la exótica ciudad de Estocolmo sin bajarse de sus sillones. Lugares donde la civilización, el choripan y el colectivo 60 aun no han llegado.Anteriormente: | ![]() |
Una vez pasado el "Grå munken" había un puente. No era raro ver, en esas mañanitas camperas de 10 bajo cero, pero antes de que se congele, a los tenaces gringos pescadores, si, ahí mismo, no solamente podes pescar, en verano tienen un balneario en medio de la ciudad. Cuando se congela, los suecos van con una máquina y convierten todo en una pista de patinaje, posta. Igual, a mí me daba fobia caminar arriba de un lago congelado, así que dejaba que patinaran ellos.Cuando uno cruzaba ese puente, estaba ya en lo que sería el microcentro. El punto donde convergían todos los subterráneos. Estocolmo es como el delta del tigre, para llegar a cualquier lado tenes que o usar un barco o cruzar 25 puentes, de modo que los tipos hicieron una red de subtes que, en relación con la población de la ciudad, es disparatada. Montevideo tiene los mismos habitantes y de pedo tiene micros. Al lado de la central de subtes estaba el edificio provisorio del parlamento, íbamos ahí para algo pero no tengo idea de que podía ser.Si uno seguía para el sur había un par de hipermercados a los que nunca entré. No tenían alcohol, no tenían carne, de hecho ni siquiera tenían pan. Más adelante pintaba una plaza, había como un mercado donde, si, había cosas interesantes. Descubrí que, si hacías un trámite, en vez de comer en la escuela, si vienen leyendo, sabrán que la comida no era recomendable, te daban vales para comer en cualquier lado. Será de dios que, en ese mercado, los podías usar para comerte una Kebab, que es como si dijéramos el chivito al pan de los yoruguas. Además te vendían yerba y dulce de leche que venía en una lata de lo más pituca. A la vuelta estaba un café bastante horrible pero, era como que, quedaba cerca de todo, no se como se llamaba. Frente al café corría una avenida ancha como la 9 de julio pero, oh! milagros del primer mundo, todavía más fea. Un par de cuadras delante estaba el cine donde lo mataron al, ya citado, Palme. Al asesino de Palme nunca lo encontraron, lo que es una payasada porque es un país chiquito super organizado y donde, si te robas un caramelo, te levantan como sorete en pala. Me acuerdo un pibe que se zarpó y se afanó un televisor, al rato sonó el timbre y era el encargado del boliche con un tipo de acción social y un cana. Cuando constataron que el chabon tenía hijos chicos, le hicieron firmar algo, le dejaron el televisor y le dijeron que, la próxima vez que precisara algo, lo pidiera. A Palme se la dieron los yanquis y fue por que, el sueco, quería crear una zona libre de armas nucleares en Escandinavia. A la OTAN no le gustan ni las zonas libres de bombas nucleares, ni el pacifismo. Tampoco le gustamos nosotros, los sudacas, para el caso. Cuando lo boletearon a Palme el progresismo sueco murió, de muerte violenta. La última batalla de Palme era sorprendente, no conozco los detalles porque yo ya no estaba en Suecia, y aclaro, por si no se dieron cuenta, que no volví nunca más. El tema de la última batalla se llamaba: "fondos de asalariados" y se trataba de que los laburantes pagaran una especie de "jubilación extra" y usar esa guita para invertir. De esa manera los sindicatos iban a tener una participación creciente, sobre todo, en las grandes empresas. Lo interesante era lo que decía la oposición de derecha, decían que los fondos iban a llevar a la "libre tierra nórdica" a la órbita soviética.De Palme decían que era autoritario y corrupto y que estaba loquito y que era comunista/fascista. ¿Les hace acordar algo? A la vuelta de donde bajaron al líder socialdemócrata estaba "Casablanca" un boliche propiedad de un argentino, un pibe que era emigrante y que no tenía nada que ver con el mundo político. Sin embargo, ese flaco, ayudaba a cualquier criollo por el solo hecho de serlo. Le mando un abrazo, dondequiera que este. Casablanca vendía artículos indispensables para el argento, que se precie de tal, chorizos, salamines, queso con gusto a algo y dulce de batata.A una cuadra estaba "ComuSal" o algo por el estilo, era una agencia de noticias de los cumpas salvadoreños. Yo trabajaba ahí, nos ocupábamos de hacerle llegar noticias, fotos y testimonios de la guerrilla salvadoreña. El trabajo consistía en atender el teléfono y armar material. A veces venía algún salvadoreño y armábamos una conferencia de prensa. Recuerdo al menos un caso en que un cumpa vino de allá hecho un colador, los suecos lo emparcharon y, en cuanto se sintió mejor, se volvió. Yo, por mi parte, donaba mi sueldo, es posta. Cuando los guerrilleros salvadoreños entregaron las armas me quería apretar los gobelinos con una morsa. No por la revolución sino por haber invertido mal la guita. Tendría que haberles pedido recibo. En el local estaban todo el día unos cumpas que hacían artesanía "salvadoreña" y que la vendían en ferias y eventos, obvio que la mosca iba para la revolución.Una vez en ese local, no puedo precisar la fecha, resucitó el comité argentino que, en realidad, jamás se reunía. Me acuerdo que estaban unos peronistas a los que apodaban "la banda de los cuatro", que hacía referencia a la mujer de Mao, pero que eran cuatro atorrantes. Los cuatro peronistas nos manejaban la reunión como querían a los 50 zurdos que estábamos ahí. Uno de los cuatro, no voy a poner el nombre, llegó a ser funcionario de M*em, bastante famoso. Terminó quemado, tal vez injustamente, porque era, ahora me doy cuenta, un tipo piola. Una vez, años más tarde, me lo encontré en la calle corrientes. Me dijo: "Changuito…", por aquel entonces todavía era pendex,"…dejate de joder con el zurdaje. Venite que te llevamos al PJ". Era una oferta generosa. No la rechacé porque previera para donde iban con M*em sino porque uno no es peronista y listo, con esas cosas, los tipos de mi generación, no jodemos. Es como cuando un amigo, queridísimo, me pidió que me bautizara para que fuera padrino de su nene. Me dio pena pero, participar de un rito católico sin serlo, es una ofensa para los católicos.Nuestro periplo rumbo al norte continúa. Más allá del local y, sobre esa avenida espantosa que les dije antes, estaba otro puesto de Kebab. Pero estas no eran como las de antes, eran parecidas a la que te venden unos muchachos africanos en la calle lavalle, vayan que es riquísimo y, de paso, pueden impresionar a sus novios/as como gente de mundo, con un pan finito y, cosa rara en Estocolmo, con culadas de picante. Lo bueno de ese local era que, aunque te cagaras de frío, podías sentarte en la vereda, que estaba abierto hasta bastante tarde a la noche y que podías elegir que salsa ponerle a tu sándwich. En aquellos tiempos había muy pocos lugares para salir de noche, dicen que eso cambió pero, cuando anduve por allá, la ciudad era un desierto, había boliches en los que no dejaban entrar a los extranjeros. Uno de los pocos boliches que había era un pub muy de cuarta que era donde paraban los taxistas. Una vuelta apareció un pibe, no se de donde era, argelino, tunecino o algo así, después de contactar a todos los grupos posibles consiguió crear una discoteca cooperativa de los grupos juveniles. El lugar estaba muy bueno pero era para escuchar rock y para bailar. El rock si, pero me temo que bailar no era lo nuestro.Por último, pasando el boliche de las Kebab estaba la biblioteca central. Así como extrañar, extraño a los amigos que se quedaron o que se dispersaron por el mundo. Fuera de eso, hay dos cosas más, en primer lugar las bibliotecas increíbles que hay en todas partes, te traen el libro que vos quieras, en el idioma que vos quieras y te podes llevar el libro a tu casa. Y extraño los locales que había por todos lados con piletas de natación, climatizadas claro, y con gimnasios del puta madre, la entrada era, prácticamente, gratis. En nuestras pampas, la edad de los libros ya nos pasó de largo y, muchos, hacen la gimnasia, corriendo la coneja que es un ejercicio estupendo. |
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Si hay algo odioso son las comparaciones ¿Por qué esa ansia por ver si algo es mejor o peor respecto de algo concreto? Tanto volverse loco con el fútbol ¿No ven que un partido de fútbol no es más que una miserable comparación? No, cada equipo debería jugar consigo mismo en su propia cancha, habría muchos goles, muchos lujos, mucha belleza, alegría y no habría ningún resultado. |
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çAhora las salvajes aventuras del criollo nos llevan a la capital del reino sueco. Momentos terroríficos. http://elhombre3.blogspot.com/2009/10/memorias-de-un-gaucho-en-suecia-parte.html |
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Ahora dicen, no sabemos quien, que el fondo monetario cambió, que ya no es cuco de antes. El fondo monetario tiene sensibilidad. El fondo, amigos, está preocupado por la pobreza. Que no hay suficiente, pero eso lo dicen los malpensados. Esa época, ya lejana, en que el FMI impulsaba políticas recesivas, desindustrializadoras y de entrega de los recursos, ha terminado. Ahora el FMI es una herramienta de la igualdad y mire, vea, casi del socialismo. |
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España en al mirada profunda del intrépido exiliado gaucho y su carisma terruñal.Y de cómo conseguir buenos camellos. |
| Tal como había ocurrido antes, después de trabajar dos meses en el loquero, me quedó la guita suficiente como para irme de vacaciones. En parte quería ver a mis amigotes en Paris y, en parte, había sido uno de esos años escandinavos en los que casi no habíamos tenido sol. Para viajar teníamos un pasaje especial para jóvenes con el que, por dos mangos, podías viajar durante un mes, en segunda clase, por todos los trenes que se te ocurran. Cuando llegué a España, será de dios, resultó que, con el famoso pasaporte "dos rayitas", no me dejaban entrar. Tuve que bajarme del puto tren y volverme para el lado Francés. Fui a parar a un pueblito llamado Hendaya, para empezar las casas son todas blancas y la gente anda con una especie de cincha, boina y bombachas de gaucho. Parece como si los vascos le hubieran robado el look a nuestros gauchos. Copiones. El cónsul español me hizo una visa. La estación tenía dos lados. Del lado francés había una sucursal del Banco de Francia con unas letras de metal dorado. Del lado español, la estación estaba hecha mierda, unos pibes llevaban una canasta de mimbre con salamines para vender y una señora pedía limosna. Me sentí como en casa. Como no teníamos un mango, nos quedamos en un departamento que nos prestaron en Madrid. Teníamos a un amigo que era de los montos. Por aquel tiempo todavía se estaba discutiendo que había pasado con el "operativo retorno", no se si alguien lo recuerda pero fue un intento, de parte de los montos, para entrar al país organizadamente. Antes de que se produjera, ya sabíamos que estaban filtrados, nunca me quedó del todo claro lo que pasó pero, al parecer, los habían filtrado con gente que se había quebrado o que tenía familiares de rehén y que batieron hasta al loro. No se, después nos emborrachamos.También teníamos con nosotros a un portugués. De eso también se habló mucho. Portugal había estado gobernado por una dictadura fascista pero no del tipo Hitler-Videla sino más bien Mussolini-Ongania. Los fachos se habían emperrado en defender sus posesiones coloniales en el África, en Angola y Mozambique. Al final tanto joder a los africanos terminó con que, los propios militares portugueses, les dieron un golpe de estado… ¡de izquierda! a los fachos. Se trata, en realidad, de otra revolución traicionada como fue en su momento el gobierno de, creo que se llamaba Torres en Bolivia. La socialdemocracia les hizo la cama a los militares zurdos. Portugal fue para la unión europea y de socialismo no se habló nunca más. El pibe que estaba con nosotros era de esos militares, como había venido a parar ahí, bueno esa es otra historia.El problema es que queríamos ir a la playa, teníamos el pasaje pero no teníamos un mango para movernos. Y si digo que no teníamos un mango quiero decir exactamente eso |
Hubiéramos tenido que quedarnos cagados de calor en Madrid que es una ciudad feucha donde solamente había buenos bares. Igual nos hicimos una escapada al Escorial, que no es una cocina sino | ![]() |
un palacio inmenso, interesante y algo monstruoso también. Ahí nos encontramos con David Viñas, que ahora debe tener un millón de años ya que era un tipo viejardo por aquel entonces. Viñas no me gustó, fumaba porro tras porro, no me molesta pero me pareció que ya estaba crecidito para el caño, y además me pareció derechoso. Quiero decir que esperaba conocer a un enemigo del sistema y no a un intelectual de izquierda. |
Esa misma noche, y para no patinarnos nuestra fortuna, nos fuimos a un lugar llamado Gandia cerca de Valencia. Paramos en la casa de unos amigos uruguayos. Uno de los hermanos trabajaba en | ![]() |
| Libia en una radio en castellano que tenían ahí y el otro, el que vivía en España,tenía un camioncito que usaba como puesto de hamburguesas. Al parecer en Libia no podías levantarte minas, en ese país sabio, para conseguir mujeres, tenías que comprarlas. Siempre he pensado que debería haber ido para allá con alguna sueca, venderla y volverme para BA con 200 camellos. Pero, por algún motivo, nunca concrete la idea. En Gandia comimos paella valenciana pero de posta, el boliche estaba, prácticamente, en la playa. Hacía un calor de la san puta pero estaba muy bueno, nada que ver con lo que nos venden por paella en BA. Pero, bueno, cómanse un bife. |
| Cuando volví para Suecia descubrí que me habían desalojado y que a mis cosas las habían tirado a la calle, igual me las habían guardado los vecinos del pueblo y no me faltaba nada. Volví para la escuela. Me di cuenta de que las cosas se estaban poniendo buenas. Empecé en un curso donde, ya no era tan importante el idioma, y estudiábamos cosas tipo escuela secundaria. Se mudó a la casa un amigo uruguayo. Un tipo muy inteligente, muy loco, que estudiaba todo el día y en vez de creer en la leyenda del latinoamericano, puteaba contra la manera de ser sudaca, contra la nostalgia y contra los gringos. Sin querer, me parece que este pibe, movilizaba más con su neurosis, que los que hinchaban con la revolución. Gracias a un amigo argentino, un cumpa del tipo al que podríamos describir como "asimilado" sin que esto tenga nada de peyorativo, conseguí el mejor laburo que tuve en el exilio. El pueblo contaba con un único centro de diversión nocturna, una especie de casino-restaurant llamado Luleå y yo tenía que llegar a eso de las 12 de la noche y lavar ollas hasta las 4. En general, había terminado para las 3 y todavía nos daban de comer, en general una hamburguesa. Me gustaba andar paseándome en la moto, solo, por el pueblo. Gane unos mangos y pude juntar algo de guita que me vino muy bien más adelante. Me había enamorado de una violinista, Khadafi me hubiera dado 500 camellos por esa rubia. Recuerdo ese otoño haberme dedicado a recorrer los alrededores de la escuela, meterme en los bosques con la moto y andar dando vuelta por las ruinas de un castillo. Me había adoptado, por así decirlo, una familia, eran paraguayos que habían vivido en la argentina. El jefe de la casa era Rubén, el pájaro, un metalúrgico militante del PRT. Experto en hacer pizza casera. Ya no me acuerdo como se llamaba la patrona que me decía cosas, no demasiado amables pero tampoco con mala onda, en un correcto guaraní. Tenían tres pibes, la mayor que era muy coqueta, el pibe que ya andaba con una suequita a la que le estaba enseñando el guaraní, claro, y la más chica que hablaba más sueco que castellano. Al Pájaro lo volví a ver muchos años después en BA, él estaba de visita. No fui amable con él y, la verdad, ya no me acuerdo bien porque. Creo que estaba enojado con la gente que se quedó allá. Como si uno más, o menos, que volviera pudiera hacer diferencia. Conocí, por fin, un amigo sueco a quien le pude hacer escuchar un disco de Spinetta, el pibe llevaba un peinado tipo quirquincho y tocaba en una banda punk llamada: "Los Calzones de Khomeini". Se quedó con una casette, si alguna vez escuchan una banda sueca con un toque de Spinetta ya saben de donde salió. |
Ese fin de año volví a Paris. Estuvimos en un boliche donde había 100 tipos distintos de cerveza, creo que hicimos la mitad del catálogo. Pasamos por un boliche turco que es como se ven en las películas, cotures, con cara de pocos amigos, bebiendo anís con agua y jovatos fumando cualquier mierda en un narguile. Ese invierno hice, o mejor dicho no hice, una de las pocas cosas de las que me arrepiento en la vida. Conocí una piba argentina, una morocha espectacular, ella quería que nos fuéramos a Bretaña, al norte, patria del Calvados, a dedo. Ese año el invierno estaba especialmente jodido y me vino la idea de que íbamos a quedar duritos, los dos, en la ruta. Aun así, creo que hubiese valido la pena. |
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La carrera deslumbrante de este triunfador se inicia con su ascenso a Director General de Rumasa. ¿Qué carajo era Rumasa? Como el propio Mata, Rumasa hacía de todo, es decir que no hacía nada, salvo robar, pero eso lo hacían a la perfección. En el momento en que el zurdito socialista Felipe Gonzales lo expropió, (1983) al grupo Rumasa lo constituían 700 empresas con 65000 empleados. |
Podemos agregar un déficit de 2000 millones de euros. No importa. La cuestión es que, el estado intervino, porque a Rumasa se le venía la noche y el dueño (¡El CEO como el hombre X Magneto!) terminó pasando una temporada en gayola. Cosa que también le podría pasar a Magneto, ya que estamos. |
Lectura recomendada sobre la gigantesca figura de Antonio Mata: |
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