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Con Cristina.
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martes, 31 de octubre de 2023

El plan de gobierno del payaso nazi incluye una amnistía para los milicos.

No lo digo yo, hace unas horas lo anunció, la voz oficial de los torturadores y asesinos de la dictadura la Sra. Chupito el Pando.

Chupito dijo que las “nuevas” y ciertamente revolucionarias políticas que “el país” necesitaba, no aclaró bien cuales pero ajuste brutal con “sinceramiento” y tarifas dolarizadas, requerirían para su aplicación reprimir a los disconformes que se atrevieran a expresarse.

Si me lo preguntan, el gobierno del Payaso Maldito fue así. Una dictadura con los mecanismos formales de la democracia, por ejemplo libre expresión con los dueños del único canal opositor presos, o la corte suprema ocupada por los “amigos” del paddle o los de Joe Lewis o el nazi que ustedes prefieran, o el parlamento de pacotilla ocupado por los legisladores comprados que a su vez compraron la banca. Más democrático no se puede pedir.

Es interesante que la prohibición de manifestarse se hizo por vías indirectas, ahora vino a ser que el corte de calles en el centro era gravísimo porque los señores, los chantas, los boludos varios tienen cosas muy importantes que hacer en la calle corrientes y cortarles el tránsito, no podían meterse en el puto subte, como hacemos todos los porteños, era el fin de la sociedad, de la cultura y de la libertad.

Por otra parte que bello ejemplo donde el derecho de 4 pelotuditos que, repito, no pueden bajar al subte, se impone por sobre el derecho a vivir de un montón de gente.

No solamente era una dictadura sino terriblemente ideologizada.

A medida que la situación se deterioraba, recuerden que había una inflación, no como la de ahora pero, galopante y sin ningún alivio como la devolución del IVA en alimentos, y eso se combinaba con recesión con caída del PBI. Por cierto que aun en esa catástrofe el partido macrista ganaba las elecciones.

Hay gente, en apariencia normal, que no registra, por ejemplo, que por aquellos días era frecuente ver, incluso en los medios de ellos, a la gente con las manos atadas a la espalda por unos cables de plástico.

No hubo, que yo sepa, ojala me equivoque, ni denuncias estridentes, ni juicios por esas detenciones o por el plástico o por la gente presa sin orden, ni causa, ni una mierda. Porque los jueces estaban/están sobándole las partes al gran Joe Lewis.

Como lo que se viene es eso, inflación con recesión que no es lo mismo que inflación a secas, tarifazos y reemplazo de los impuestos a los ricos por impuestos a la clase media, van a venir nuevas protestas.

Ustedes se preguntaran, si tenes la suma del poder público ¿para qué carajo necesitas joder a tipos que se quejan? Porque honradamente no veo que las protestas y movilizaciones vayan a pasar de eso. Bueno, porque, eso está estudiado, necesitan reprimir de una manera patológica. Yo lo cité antes, algunos todavía nos acordamos de las viejas teorías marxistas de la alienación y de la “plusvalía de la opresión”.

Por ejemplo los europeos podrían dejar a Ucrania en paz y dedicarse a relanzar sus economías maltrechas pero no, necesitan seguir jodiendo, seguir mandando tanques que los rusos hacen volar en pedazos sin problemas.

Israel podría matar unos cuantos palestinos para no aparecer perdiendo y después negociar pero no, van a seguir matando civiles desarmados porque sí, porque pueden.

Macri no necesitaba hacer matar a Santiago Maldonado. Aunque hay que reconocer que a veces se hace difícil reprimir sin matar y torturar, corres el riesgo de ganarte enemigos a muerte y dejarlos sueltos.

El punto débil de la represión son los propios canas, para empezar son unos pobretones tienen que vivir en los mismos barrios que sus víctimas, tienen familia que les dice cosas, los manifestantes se han avivado o están en camino a hacerlo, en vez de hacer bobadas como tirar piedras prefieren hablarles y aparecer con las madres y los bebes.

Hasta no hace mucho todos los “políticos” tenían miedo de aparecer como milicos dictadores pero ya no, ahora se hace necesario elevar la moral de la cana liberando a los nazis de la dictadura. Y con eso tampoco alcanza lo que el nuevo régimen macrista necesita es rendirles homenaje.

Los, ya ancianos, torturadores y asesinos necesitan ser reivindicados, no es suficiente con decir esa imbecilidad de maricas de los “excesos”.

Necesitan de los héroes de la guerra contra el terrorismo, los que lucharon valientemente contra niños, delegados obreros, señores mayores que se caían a pedazos, muchachas embarazadas y toda esa runfla de terroristas civiles desarmados.

sábado, 23 de diciembre de 2017

¿Ustedes están seguros de que esto no es una dictadura?

Unos meses atrás empezó a aparecer, un poco más, el reconocimiento de que estábamos ante una dictadura. Los extremistas de la moderación de siempre, salieron a criticar, no se podía hablar de una dictadura porque las instituciones estaban funcionando al pelo, porque todo el mundo podía decir lo que quería. Yo, sin ir más lejos, puedo escribir lo que se me ocurra y los 20 tipos que siguen este blog lo pueden leer, con total libertad. La libertad llega tan lejos que puedo salir a la calle en camiseta.

No se podía hablar de dictadura porque, la constitución seguía vigente y el parlamento se reunía y había derecho a no-me-acuerdo-que.

Lo que caracteriza a las dictaduras no es la violación de la constitución, ni la represión, ni la censura.

Lo que caracteriza a las dictaduras es legislar en contra de la mayoría.

El gobierno macrista se convierte en dictadura cuando viola, desvía o pervierte la voluntad explícita de la mayoría, lo hacen cuando consiguen los votos de los diputados de las provincias por medio de aprietes, carpetazos, campañas mediáticas, presiones económicas contra las provincias o simple sobornos.

Por cierto, y lamento tener que explicar algo tan obvio, una vez que un legislador vendió su voto ya no es legislador de nada, es solamente parte de una dictadura. Además de ser un delincuente.

Además la dictadura tenía su “cuerpo legislativo”, tenía su “poder judicial” independiente, y estaban vigentes todos los derechos y garantías que se te ocurran.

Podías, por ejemplo, hacer circular hojitas diciendo lo que quisieras, era probable que no tuvieras problemas salvo que “grupos irregulares” te iban a ir a buscar a la noche.

Y si una dictadura es cuando paramilitares, que carajo de paramilitares, militares, te vienen a buscar a la noche, eso ya está ocurriendo, ya le pasó a Letcher un concejal de San Martín, amén de las razias indiscriminadas que se vienen ejecutando después de las manifestaciones, últimamente, amén de la gendarmería que entra a buscar a los indios cuando no tiene permitido hacerlo y los caga bien a balazos, amén de los fusiladores de goma que, democráticos ellos, te apuntan a los ojos.

Y no me quiero olvidar de esos pibes que fueron en cana por poner boludeces en el tuitter. Por cierto ¿Ustedes que creen que es el puto tuitter o es para intimidar?

La dictadura, perdón por repetir lo que todo el mundo sabe, tenía presos políticos sin proceso que estaban presos por el estado de sitio, ahora no tenemos estado de sitio pero las prisiones preventivas por tiempo indefinido son exactamente lo mismo. La dictadura tenía presos legales, con juez, abogados y todo, esos procesos eran inaceptables para los estándares internacionales, eran tan inaceptables que, incluso juristas conservadores del primer mundo que, en principio, no le hacían asco a una buena dictadura, no se los bancaban, por eso los milicos, simplemente, se pasaban por las botas a los tribunales internacionales. Será de dios, lo primero que hizo el gobierno de Macri fue “independizar” a la corte y sus sucedáneos de cualquier revisión internacional. Los tratados internacionales ya no tienen fuerza de ley. Dictadura se llama eso.

Y dictadura también es haber metido 2 tipos en la corte suprema con antecedentes de ser empleados de Clarín, en un caso, o de ser “comprensivos” con la dictadura del 76, en el otro. En este caso el círculo de colaboradores de la dictadura se amplía a representantes del, agonizante, no por casualidad, massismo. Y a los pseudo peronistas, ya que estamos.

¿Por qué políticos liberales aparentemente “democráticos” apoyaron estas designaciones? No sé, es un verdadero misterio. De cualquier manera los límites entre las derechas son imprecisos, los socialdemócratas suelen terminar apoyando a los liberales, los liberales a los conservadores y los conservadores a los nazis. A Hitler, siempre se vuelve a Hitler ¿No?, lo llamaron los conservadores para formar gobierno cuando ya había perdido las elecciones.

La inclusión de los 2 pajarracos corporativos en la corte suprema marca el inicio de un golpe institucional, lo único que está pasando es que vemos, más o menos en directo, más o menos en diferido, como se desarrolla.

Si el gobierno domina los medios, los medios de verdad, no lo que decimos los 4 marginales de siempre, no se puede hablar de una democracia en serio, los yanquis dicen que los medios son el 4to poder. En el primer mundo existe cierta sutileza, se impone una ideología pero se respeta la verdad, la cana no les vuela el ojo a unos manifestantes y después resulta que la víctima es un payaso barato al que no le pasó nada.

Si el gobierno puede meter en cana sin juicio a cualquier opositor porque si, porque le conviene, por portación de rostro o por hablar mal del Clarín, es porque estamos con estado de sitio, aun sin ser declarado, salvo que ahora el problema sea lo que declaras y no lo que pasa realmente, chifladura que, con los liberales, parece funcionar muy bien.

¿Cómo sería una dictadura, hoy en día, si no es de esta manera? Tendrá que venir la junta, con Pinocho con anteojos oscuros y cortarle las manos a Victor Jara. Entonces no se preocupen porque no lo van a volver a ver.

¿Para qué harían algo tan estúpido como eso, tan comprometedor? Si pueden apretar a los parlamentarios, libremente electos, para que voten lo que sea, si pueden tener contenta a la gente mostrándose bonitos y sonrientes y gastando fortunas en macetas con florcitas y esos faroles de mierda, en infinitos y omnipresentes medios de propaganda, si pueden meter en cana a cualquiera sin causa, sin pruebas, sin juicio y sin un carajo, si pueden sacarle, literalmente los ojos a la gente sin pagar ningún costo político, entonces no importa si los liberales, al fin y al cabo aliados nuestros, coyunturalmente, y políticos del campo popular que no quieren que las cosas se pongan todavía peores, le llaman democracia vigilada, limitada o lo que sea por el estilo.

Este régimen fue, es y será una dictadura.

Más vale que se atengan a eso y actúen en consecuencia.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Recuerdos de otra era presente: preso político de la dictadura. (1977)

El otro día, en una reunión con amigos, me puse a enumerar los lugares de detención por los que pasé, a pesar de que me conocen desde hace años, la gente estaba sorprendida, no gratamente sorprendida. Estuve como prisionero-desaparecido en la ESMA, en Superintendencia, que en mi época se llamaba “coordina”, después me llevaron a Devoto donde me reconocieron, salí en el diario Clarín y todo. Es como que tengo un certificado, soy un subversivo con garantía de origen.

No creo que haya pasado más de unos días, casi diría horas en Devoto, no estuve en los, terribles, “yompas” donde se amontonan los presos, estuve en unas celdas más chicas, aparentemente, para presos VIP.

Recuerdo cuando nos llevaron, en primer lugar no sabíamos a donde nos llevaban, aunque siendo de día se podía esperar que no era para masacrarnos, no obstante lo cual, no hubiera sido la única vez, en que sacaron presos como si fuera un traslado, para liquidarlos.

Lo peor fue que teníamos compañeros, buenos chicos realmente, del tipo de los que se saben todas, nos dijeron que nos pusiéramos toda la ropa que tuviéramos para amortiguar los golpes, cuando nos cagaran a trompadas. Nos subieron a un camioncito de esos con celdas individuales, me pregunto si los usan todavía, bueno, mi consejo es: no se pongan toda la ropa. Como de costumbre en BA todavía era verano, para empezar el tamaño minúsculo de la celda, la falta de ventanas y la ropa que llevaba encima me resultaron una experiencia, única, inenarrable, hasta el día de hoy tengo algo de claustrofobia. De cualquier manera en lo que más pensaba era en mi viejo, ahora que tengo la edad de él, no quiero imaginarme lo que debe haber sufrido.

En cuanto llegamos, después de un viaje que debe haber demandado 3 horas como mínimo, aparecimos en un lugar desconocido, no tengo recuerdos de haber visto la cárcel desde afuera, nos hicieron sacar la ropa, ¡sí!, y nos hicieron, no me acuerdo como le llamaban, pero digámosle el túnel de la muerte. Eran 2 filas de milicos, los cuales parecían grandotes como chuarsenegger en sus peores momentos, munidos de palos y botas. Ya sé que han pasado muchos, muchos años pero espero ansioso la hora de reunirme con los miliquitos pateadores en el infierno, juro que les voy a meter un tridente por el culo. Lo que me gustaba era el clima, los miliquillos lo disfrutaban, era como una ocasión festiva.

Nos pelaron la cabeza, nos hicieron duchar, gracias a dios que era en verano y nos metieron en una celda de castigo, se le llamaba "los chanchos", la celda constaba de un espacio elevado, de cemento, como para poner un colchón, una ventana microscópica arriba de todo. El espacio apenas era suficiente para que cupiéramos los 4. Uno de los cumpas era un, no sé si boliviano, jujeño o lo que sea por el estilo, no sé si, los comentarios que hacía, eran graciosos o si, por las dudas de lo que nos esperaba, nos reíamos de cualquier cosa. El otro era un cumpa que, al parecer, era piloto en la zona de Neuquén, lo pescaron usando el avión con fines guerrilleros. Bien ahí. Entre los 2 me ayudaban a mantener de buen humor a mi viejo.

Fuimos a lo que llamaban “el fondo” de la cárcel, según parece era un pabellón de admisión, estábamos en la celda 805 ¡juéguenlo en la quiniela! Los presos políticos se juntaban según su color político, que otra cosa iba a hacer un preso político, después de todo, recuerdo que había muchos, más de los que uno hubiese podido imaginarse, que eran del PC, ahora seguro que todos están esperando que hable mierda del PCA, no hay nada en el mundo que me guste más que eso, pero los chicos presos del partido eran buenos compañeros, se mantenían organizados, supongo que les servía para repartirse cosas y para mantener la moral. Y la línea política que tenían era horrible, creían que era mejor Videla que un, eventual, Pinochet, yo creo haberles dicho, por cosas como esa es que la gente me quiere tanto, que me quedaba con el Pinochin.

Yo por mi parte fui rápidamente reconocido como de la JG, me acuerdo que me mandaron cigarrillos, uno de los motivos fundamentales para hacerse meter preso es poder fumar en paz, me mandaron unos puchitos bastante aceptables que decían “AVOMPLA”. Éramos 3 uno de los pibes, después me enteré, decían que había batido gente, no sé si es cierto, en todo caso si te ponen, tipos que son profesionales, la picana en los gobelinos habría que ver cuantos, que se las dan de no-se-que-cosa, se la bancarían, no sé, digo. El otro pibe, lo volví a ver 10 años después de esto, es el único tipo vivo que conocí que estaba para la guerrilla, me pregunto dónde andará, siempre que escribo estas cosas me acuerdo de él y si le hace falta algún chiflado que, todavía, pretenda arreglar el mundo, acá estoy, no tiene nada más que avisarme.

No sé si en el resto de la cárcel, en aquel momento,pero en ese pabellón no había cantina, la cantina es comida, o alguna otra pequeña boludez, que te compra tu familia, lo único que había para comer era el guiso de la cárcel, como constaba, normalmente, de unos huesos que flotaban en la sopa, se le llamaba “tumba”. Nos dejaban, en los días despejados, salir al patio, el patio era un espacio enrejado, para salir a caminar, algunos caminaban sin parar, otros jugábamos, mayormente, al ajedrez y al dominó, después se armaban grupos de charla.

Algunos personajes que recuerdo eran, por ejemplo, del lado de los carceleros, uno de bigote que trataba bien a todo el mundo, sospecho que hubiera pagado fortunas con tal de no estar ahí, en cierto sentido daba más lástima que los presos que, después de todo, “en algo andaríamos”. Uno de los guardias se llamaba Ruiz y tenía por hobby espiarte todo el tiempo, las celdas eran 1 metro y medio de ancho, con un inodorito, una ventana con vidrios gruesos que apenas dejaban entrar la luz y una cama arriba de la otra, el tipo podía pasarse el día entero espiándote, si estabas sentado podía sancionarte por estar durmiendo, si estabas de pie te sancionaban por estar haciendo gimnasia. Era genial.

Había un oficial al que le decían el bayo o algo así, porque tenía un mechón de pelo blanco, a ese se le atribuían varias muertes, al parecer le gustaba pasearse por las celdas de castigo y golpear, junto con otros valientes, a los castigados. Era un tipo inteligente, me vio en una fila y se dio cuenta, aun sin mostrarlo, que me le cagaba de la risa, casi me saca los dientes de un cachetazo. Hubo juicios por la U9 de La Plata y me parece que le tocó, a él, ir en cana. En un mundo más justo, el carcelero de él hubiera sido yo.

De los presos me acuerdo de Lumumba, no se llamaba así, le decían así porque era muy negro, era delegado, o tal vez ni eso, de una empresa metalúrgica, lo recuerdo por su sentido de humor, virtud inestimable en la cárcel, hay gente en la cárcel que llora todas las noches. A esto último se le llamaba, perdón por la palabra, "cajetear", añorar la señorita, al menos una parte de la anatomía de la señorita, que tenías afuera. A Lumumba lo volví a ver en Estocolmo años después, había pasado mucho tiempo en cana y estaba fascinado con todo lo que veía, creo que por eso fue que no lo vi más, que dios me perdone pero siempre fui uno de los escépticos con el primer mundo.

Uno, muy conocido, que estaba preso con nosotros era Piumato, si el sindicalista ultramoyanista o algo así, Piumato estaba enfrente y compartía celda con un chico al que le decíamos “Rodrigo Valdez”, lo mejor es que en los primeros días que salí en libertad estuve parando en la casa de Rodrigo, un tipazo al que nunca más volví a ver. Piumato y Rodrigo tenían buena onda se la pasaban haciendo postres y repartiéndolos. Esto era ya en los pabellones de adelante, estábamos rodeados de profesores universitarios que comían ¡prácticamente todos! una dieta especial que, en realidad, tampoco comían y la ligaba yo que había perdido, en los primeros meses, 10 kilos, soy un enano ustedes no saben lo que son 10 kilos para mí, de hecho me vino a ver la cruz roja que me pesó aunque nada más que eso, parece que con menores de edad, en cárceles de máxima seguridad, no había ningún problema.

La única vez que veíamos presos comunes era cuando nos cortaban el pelo, yo siempre pedía que me raparan porque si no te dejaban el pelo al rape en los costados y una especie de jopo en el medio de la cabeza, no sé si estaba consciente de eso, en aquella época, pero era el peinado de Hitler. El coiffeur era un preso no mucho mayor que yo en edad, decían que tenía una condena de 17 años, ni papillón sobrevive 17 años ahí, por haber matado a alguien en un choreo, los cumpas le tenían miedo, pensaban que por ahí le daba la loca y te clavaba la tijera en el cogote, a mí me pareció que el pibe estaba más asustado que yo, es más, me pareció que estaba más asustado que los presos que estaban asustados.

Después estaba Jauregui que era el padre de un guerrillero, creo que el cumpa era del ERP, al que mataron después de pelear una batalla en la que, ya sé que uno no es religioso pero ese cumpa esta con un montón de minas lindas en el paraíso, la quedaron varios agentes del orden. Para vengarse retrospectivamente lo metieron en cana al viejo, no sé qué fue del viejo, estaba muy deprimido o tenía un sentido de humor demasiado avanzado, decía que todos íbamos a morir ahí, es muy probable que en el caso de él haya resultado cierto.

Teníamos visitas que, por aquel entonces, en esa cárcel, eran sin el teléfono de las películas yanquis, mi vieja, pobrecita, no era la persona más adecuada para pasar por una situación así, a la entrada requisaban y verdugueaban, verbo este muy útil para describir la cárcel, a los familiares. Las chicas decían que habían unas guardia cárceles tortilleras que abusaban de ellas, que lindo es que la gente se quiera. Pero mi vieja o, mejor dicho, nosotros tuvimos muchísima suerte. Esto daría como para explayarse más largo pero mi viejo tenía un patrón, un viejito que no era nada, pasaría desapercibido en casi cualquier circunstancia, y que le mantuvo el trabajo y el sueldo durante todo ese año. Cuando lo volví a ver no sabía que decirle, creo que no era, en absoluto, consciente de lo que había hecho por nosotros, han pasado muchos años, debe estar en algún lugar esplendido del paraíso y todavía, en el paraíso la eternidad debe ser igual que un instante, no debe tener idea de porqué.

Hablando de requisar y verduguear, la requisa era uno de los momentos culminantes, se llevaban las cosas que escribías, te afanaban la yerba, te cagaban bien a patadas y te podían mandar a los chanchos por no tener hecha la cama.

Otro aspecto que no mencioné era como venían los presos, casi todos venían heridos y aterrorizados después de haber sufrido golpizas importantes y torturas, de las torturas no voy a hablar porque tiene algo de morboso y de siniestro, aun así les cuento que la gente hablaba de la parrilla, una de esas viejas camas de metal conectada a unos electrodos. Se hablaba de cosas mucho peores. En general los presos que venían de Coronda o de Sierra Chica decían que la U9 era como una colonia de vacaciones.

Después de que liberaron a mi viejo fue como que ya no estaba más preso, la verdad es que me gustó quedarme con la celda para mí solo, mi viejo, un pequeño judío corajudo, todavía me vino a ver, le dije que se dejara de joder y que no viniera más, lo único que conseguí fue ofenderlo.

Al poco tiempo me largaron a mí también. Descubrí que la única ropa de civil que tenía era la que había usado mientras estaba secuestrado, algún cumpa que se daba maña con la aguja y el hilo me la arregló. De cualquier manera por la edad que tenía, el corte de pelo y los remiendos, medio que daba 100 % un colimba. Cuando me largaron estaba oscureciendo, una de las historias de las que siempre se hablaba en la cárcel es de cómo te dejaban en libertad de madrugada y te hacían desaparecer o te aplicaban la “ley de fuga”. Al salir di vueltas medio al pedo y me subí a un árbol, nadie me seguía.

En las primeras épocas que anduve por la calle me pasó de encontrarme con gente conocida y que salía corriendo de verme, eso siempre me ha parecido muy divertido.


Dedicado a la Sra. Milagro Sala, a Boudou, De Vido, D'elia, Zanini, Jones Huala y demás presos políticos.

martes, 9 de mayo de 2017

Se mueven desde la derecha liberal hacia la extrema derecha.

Hay que reconocer que el terreno de lo ilegítimo es complicado, las leyes son el producto de la dominación de una clase sobre otra, excepto las tablas de los 10 mandamientos que vienen de dios. De modo que es legal meter en cana a un pibe que lleva unos yuyos de fumo en el bolsillo, o es legal cagar a palos a unos laburantes que tomaron una fábrica, esos terroristas. Es legal una montaña más alta que el Everest de mierda. Sin embargo, en este caso verdaderamente excepcional, esta mierda ni siquiera es legal, se quiere aplicar una ley que no estaba vigente cuando se cometió el delito, que consiste en lesiones, torturas y lo que quieran, y que tampoco esta vigente ahora. Uno piensa, mi formación jurídica es solo superada por mi conocimiento del idioma sánscrito, que cualquier infeliz que este preso va a poder pedir el 2X1. Es difícil creer que alguien no haya advertido lo incoherente que es abrir el expediente a una especie de amnistía mientras la cana se arma con tanques, se prepara la gran redada contra los villeros y los docentes son corridos a palazos de la plaza congreso.

Uno se pregunta que van a decir ahora los radicales “progres” que apoyaban a “Cambiemos” mientras llevaban en alto la bandera de los derechos humanos. Venían ladeándose y perdiendo altura pero con está perdieron todo. El ala “progre” de la administración macrista es solo un recuerdo. Que iremos a hacer ahora con el Alfonsin junior. Y como la arrimaran Carrió, Stolbizer y otros moralistas de pacotilla, han quedado pegaditos a los que te jedi. Uno se pregunta cuando catzo van salir a decir algo.

Esto bien podría tener importancia en la interna peronista, los senadores que votaron a Rosatti que fue funcionario del gobierno kirchnerista y al que se supone “peronista” y que ahora quedó… bien pegadito con los que te jedi. No doy 2 pesos por el futuro de los senadores y de los peronistas de la “gobernabilidad”, sospechó que, fieles al tango, las pirañas, ningunos santos pero tipos que saben algo de política y que tal vez están un poco más cerca de los argentinos que no somos de la runfla, se están probando las pilchas que van a dejar.

Ah! Los senadores sabios y prudentes del peronismo.

Uno se pregunta si con la amnistía para nazis terroristas no habrán hecho una de más.

Una se pregunta para que necesitaban esa movida, debe tener que ver, como todo, con la ideología, la idea de que perfectos caballeros estén en cana, culpables de delitos atroces, es insoportable. Si participar de una dictadura terrorista es un delito, una buena parte de “la gente de bien”, de los “patriotas”, de los virtuosos, de la “gente limpia que tiene dinero” también es culpable.

Si la dictadura nazi terrorista, al servicio de imperialismo, destruyó al país entonces los que se opusieron, incluso los que se opusieron con armas en la mano, tenían razón.

Sin la tapadera y la excusa de una presunta ecuanimidad y sin una condena “venga de donde venga” a la violencia, uno esta obligado a elegir bando. Y nadie quiere quedar pegado con los nazis. Al menos poca gente porcentualmente.

No es posible defender la amnistía sin quedar pegado con los nazis.

Mientras tanto nos divertimos, es preferible reír que llorar, con el juicio, de no se sabe cuantas semanas de duración, contra Voodoo, por un auto de 1992 que, al parecer, venía con el motor fundido. La realidad del gobierno de Cambiemos se aproxima a la de los dibujos animados.

Uno sospecha que el “debate jurídico” no se va a quedar acá, están apareciendo jueces, tribunales e instancias varias que se niegan al 2X1, pero no van a faltar los que si lo hagan, hace años que están esperando para largar a esos adorables abuelitos, que nunca le han hecho mal a nadie. Y los espantajos macristas están en la corte suprema, los dos tienen antecedentes terribles y fueron rechazados por las organizaciones de los derechos humanos, pero que más da, son una garantía, tienen al ubicuo Lorenzetti, que tiene muertos en el placard y va donde le conviene y a la vieja anciana, chapa, que sigue los pasos de Fayt, el amor de juventud de Mirtha Legrand.

Cuando se vayan los que te jedi, hay que hacer como hizo Néstor Kirchner y barrer la corte.


Todo el mundo a la plaza, por lo que más quieran, yo no voy porque tengo una gripe que no puedo ni escribir.