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En este caso no queda demasiado que decir a parte del título. Le decíamos, vaya uno a saber porque, el “pato piumato”. Estaba en el pabellón 2 de la U9 de La Plata en la celda de enfrente de la mía, lo aclaro así sabe quién soy, estaba junto con un cumpa al que le decíamos “Rodrigo Valdéz” un compañerazo, estuve parando en la casa de él cuando salí y nunca más supe, espero que se encuentre bien y con toda la felicidad del mundo. Pero volvamos a Piumato. Él era un compañero, supongo que ya era de los empleados de justicia, era un tipo muy querido, siempre buena onda, siempre el ánimo arriba, siempre solidario, más allá de cualquier diferencia. Como la mayor parte de los presos políticos. Es más, recuerdo haberlo visto en 678, un sindicalista peronista en que uno podía confiar, que otra cosa podía ser, un compañero. En algún momento algo le pasó ¿Qué hace que un tipo así se nos de vuelta? ¿Será la biyuya? ¿De algo hay que vivir? ¿Te acostumbras a cierto nivel, alto, de vida? ¿Será un carpetazo? Si no decís lo que queremos que digas va a saltar uno de los videos de Macri, tenemos imágenes donde estas… imagínense lo que quieran ¿saben? Es difícil llegar a viejo sin algún renuncio. La década del 70 sigue siendo discutida, nada raro cuando borraron del mapa a los 30 mil, incluso más, porque, ya saben, o mejor dicho, nadie sabe, a cuantos hicieron desaparecer en Tucumán, por ejemplo. Pero jugársela por Isabelita tiene algo de insólito. Isabel gobernaba con López Rega, puede ser que los tipos estuvieran un poco chiflados, por decir algo, en general todos nos la jugamos a que tanto Isabelita como el Brujo eran de la CIA, sin embargo no nos consta, al menos todavía no publicaron los papers o como le llamen y tampoco tenemos un ex agente que se dio vuelta y cantó. De lo que nadie duda es de la responsabilidad de López Rega en los crímenes de la triple A y otros grupos que anticiparon el golpe militar y que sembraron el terror en los años 73-76. Eran como la parte artesanal del terror que generaban los milicos, arrastraban a le gente que no les gustaba, a veces eran solamente personas con mala suerte, a veces compañeros, siempre civiles que no tenían como defenderse, atadas a los autos con alambres de púa. Hay cosas peores pero no quiero tener que revivir ese morbo. Que Lopecito e Isabel eran más o menos lo mismo lo decían ellos mismos. Lo sabíamos todos y se puede probar, más bien fácil, en cualquier tribunal normal. Que trajeron el rodrigazo e hicieron pelota al país es imposible de dudar. Isabelita no está en cana porque hay sectores del peronismo, de tendencia de extrema derecha que han sobrevivido a todos estos años de progresismo y kirchnerismo, me sorprende ver carteles que reivindican a Rucci, y que, todo indica, conservan poder, guita e influencia en la justicia colonizada de un país colonial. Debe ser nomás que Isabelita tenía/tiene lazos con la CIA. Que Piumato se nos dio vuelta como una media es una obviedad. Ahora que necesite/desee reivindicar a un monstruito como la chavela es fascinante, nunca se me hubiera ocurrido. | |
cris
Con Cristina.
viernes, 25 de marzo de 2022
Yo lo conocí en la cárcel a Julio Piumato y si decía que era fanático de Isabelita lo cagábamos a trompadas.
domingo, 16 de enero de 2022
Lecturas de verano: Mis recuerdos como preso político.
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Una vez, hace mucho tiempo, me vinieron a buscar. La JG, la Juventud Guevarista una agrupación juvenil que seguía la línea del ERP-PRT me había encargado ocuparme de la biblioteca, constaba, básicamente de las obras completas de Lenin, en el departamento de mis viejos había funcionado una especie de local, nunca vimos armas, dios quiera que si haya habido. La cuestión es que decidimos, estaban cayendo todos, llevarnos los tomos a la farmacia donde laburaba mi viejo. Nunca he estado del todo seguro de eso pero como suele pasar en estos casos, la farmacia se incendió, los bomberos encontraron los libros y decidieron servir a la patria denunciándonos. Intenten, por un momento, entender lo que siento por la gente común que te denunciaba a la cana. Llegaron en masa, vestidos medio de civil, armados con armas pesadas y drogados hasta el culo, si pudiera cambiar algo les dejaría una botella de whisky con un veneno bien jodido, de esos que no te matan pero te dejan hecho mierda para siempre. Se identificaron como “ejército argentino”, 2 mentiras, a mi vieja la ataron, la amordazaron y la dejaron dentro de un placard, a mí me dejaron knock out a patadas y a mi viejo se lo llevaron porque les dijo que, si me llevaban a mí, lo llevaran a él también. Si algún día vuelven, por supuesto que no pienso sobrevivir a eso, ni falta que me hace, se van a llevar un regalo mío, tengo cosas lindas para ellos. Por si les interesa, se llevaron todo lo que pudieron, un equipo de música, un televisor, ropa, un anillo de boda, lo que se les ocurra. He escuchado muchas historias de ladrones locos y desesperados pero ninguna como esta. Nos metieron en una camioneta del ejército de color marrón, nos pusieron en el piso de la parte de atrás y nos pisaban. Pasamos por debajo de ese túnel de la avenida libertador y nos llevaron a un lugar de la ESMA que estaba lleno de columnas. Un tipo me tomó declaración con una máquina de escribir. Nos dejaron encadenados a una pared, el gancho de la cadena estaba muy abajo y no podías ponerte de pie, cuando me saqué la venda de los ojos el lugar estaba lleno de gente, a un chico, ahora los veo como jovencitos, de barba se le veía la sangre y otro estaba tirado en el piso y se quejaba, se los llevaban, si ya se, se parece a alguna clase de película de la Gestapo, y se escuchaban gritos. Una chica estaba embarazada, era notorio, la recuerdo morena de tez clara y más afligida que asustada, la recuerdo vestida con una remera roja pero podía ser sangre, les dije que esto fue hace mucho. Con mi viejo hablamos algunas palabras, alguno de los chicos nos decía “ánimo compañeros”. Para conservar energía, decidir dormir todo lo que fuera posible. Traté de levantarles el ánimo, yo también, incluso de hacerlos reír, no me crean, si así les place, podrían llevarse la imagen, absurda en el contexto, de que soy un valiente. Me asomé por unas ventanas vi un terreno vació una vía y el río. Nos metieron en un auto y nos llevaron, con una remera en la cabeza, no sé si de peligrosos que éramos o para verduguearnos, a superintendencia de algo, policía departamento táctico. Era verano y hacía calor, nos metieron en unas celdas a las que llamaban tubos eran microscópicas. Había otros secuestrados, algunos la habían pasado mucho, muchísimo peor. Encontré una pintada con el nombre de una compañera de colegio y una fecha, 10 de junio de 1976. Ahí, en ese departamento táctico podías hablar con los canas, algunos, definitivamente cagones, te vendaban los ojos para hablarles, temían al ejército revolucionario fantasma. Otros entendían mejor la situación y daban explicaciones, eran el occidente cristiano, de ahí quedé, por así decirlo, obsesionado en mi deseo de que el oriente no-tan-cristiano los haga bien mierda a todos. Disculpen carezco de distancia y la necesaria objetividad. Si me lo permiten, era como que, en ese lugar, torturaban también a los familiares, a veces les hacían creer que iban a largarlos, a veces se llevaban guita, a veces los seguían y siempre los intimidaban. A una señora mayor, a un viejito que nunca participó de nada, a un desconocido, tampoco era tan difícil. Cuesta creer, tal vez estos tiempos sean más coherentes, que te tuvieran secuestrado en un centro clandestino de detención y que te permitieran visitas. Occidente cristiano, en fin. Finalmente pasamos a la categoría de PEN, presos por el poder ejecutivo nacional. Categoría pensada para casos de guerra por un tiempo determinado y en una región determinada. Hubo gente que pasó los 7 años de dictadura así, presa sin causa, ni juicio, sin límite de tiempo ¿Por qué no? Quien carajo te manda a leer a Lenin, después de todo. Sospecho que ahí mataban, violaban, torturaban y dios sabrá que más, pero no en ese momento, supongo que preparaban la declaración de victoria contra la subversión de abril del 77. Nos reconocieron como presos PEN, de hecho era un modo de perdonar la vida, nos llevaron a Devoto y nos pusieron en uno de los pabellones chicos con presos comunes, eran buenos pibes, al menos en comparación con nuestros amigos de la cana, federal, ejército, penitenciaria o lo que sea. Cuando entramos a la U9 de La Plata nos hicieron, no recuerdo como le llamaban a eso, el túnel de la muerte o algo así, te hacían desnudar y te hacían correr en medio de 2 filas de milicos maricones que solamente podían golpear a alguien desnudo con palos y en patota. Sé que no hay un cielo para mí pero, si ese lugar existiera, sería un lugar donde pusiera agarrarme con esos tipos uno contra uno y a mano limpia. Y que conste que, por desgracia, no soy ni matón, ni valiente y ni siquiera se dar pataditas de karate. Pero tengo una fe infinita en la cobardía de ellos. Nos dejaron en un pabellón del fondo, recuerdo que nuestra celda era, juéguenle a la quiniela, la 805. Había lugar para 2 camas, una arriba de la otra, una ventana con vidrios opacos, y un inodoro, he visto celdas similares en una serie yanqui pero parecían un hotel de lujo con un régimen tipo boy scout en relación con lo que me tocó. El castigo consistía en una celda sin luz y donde de madrugada te sacaban el colchón y estabas 18 horas por día contemplando una pared de cemento, le llamaban “los chanchos”, los presos le ponen poesía a todo. Algunos oficiales que eran como el bastión de occidente, te iban a visitar a lo noche y te golpeaban en patota. Hubo juicios por eso y fueron presos casi 40 años después. Era un lugar agradable pero peligroso, podías morir de muchas formas, suicidios nunca del todo claros que, en algunos casos, eran de verdad, supuestos intentos de fuga, y gente con mala suerte que se caía y moría de un buen golpe. El ser humano… ustedes saben, etcétera, etcétera, había gente a la que ese ambiente ameno y cordial la volvía loca, estoy hablando de clínicamente loca, no de gente conflictuada y cosí cosá, se la escuchaba llorar en las noches. Uno de los presos declaraba que le daba tanta rabia, pero tanta, que se mantenía de buen humor y bien sanito. Si llovía, para mi gusto llovió demasiado ese año, tenías que quedarte dentro de la celda, supongo que pasarte varios días dentro de una pieza del tamaño de un bañito encerrado con otro tipo que la está pasando mal no es como para festejar, salvo que uno esté consciente de que era medio milagroso sobrevivir a un secuestro. Si había sol podías salir al patio, en los pabellones del fondo eran minúsculos rodeados de alambrado, podías jugar ajedrez o sentarte y reírte de los milicos. Pasamos a los pabellones de adelante, el patio era más grande y la mayoría eran gente mayor que recibían una dieta especial que tampoco podían comer y me venía a parar a mí. Tenía 16 años pero aparentaba menos, si eso es posible. Algunos de los canas intentaban quedar bien con los presos, otros eran del tipo revancha social, esto es interesante, odiaban a los presos, muchos de los presidiarios ostentaban diplomas universitarios, y ellos eran archi pobretones venidos de provincias lejanas que se expresaban en un castellano dificultoso. El poder que tenían era arbitrario, me pregunto si no mataron a algún profe demasiado sabio para su propio bien. Qué lindo occidente ¿no? A eso le llamo yo meritocracia. Mi viejo salió antes que yo, me dio, vaya uno a saber porque, tanto alivio que, el tiempo que pasó después de eso, casi no lo registro. Creo que me tocó salir un día de reyes, jua!, de 1978, llevaba una camisa remendada, el pelo al rape, había convencido al chico que nos cortaba pelo, un común condenado a perpetua, de que no me hiciera el corte carcelario donde te dejaban una especie de jopo estilo Adolfo Hitler. Decían que se la daban a la gente al salir, decidí dar una vuelta por el barrio, había gente sentada en la vereda tomando mate, no sé si me miraron. Encontré un árbol y me subí. Pregunté donde pasaba el micro, había mujeres lindas. Fui a la casa de un compañero que conocíamos de la cárcel, vivía cerca del hospital de niños en constitución, estuve unos días ahí y nunca más lo volví a ver, que habrá sido de la vida de él. | |
sábado, 9 de diciembre de 2017
Recuerdos de otra era presente: preso político de la dictadura. (1977)
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El otro día, en una reunión con amigos, me puse a enumerar los lugares de detención por los que pasé, a pesar de que me conocen desde hace años, la gente estaba sorprendida, no gratamente sorprendida. Estuve como prisionero-desaparecido en la ESMA, en Superintendencia, que en mi época se llamaba “coordina”, después me llevaron a Devoto donde me reconocieron, salí en el diario Clarín y todo. Es como que tengo un certificado, soy un subversivo con garantía de origen. No creo que haya pasado más de unos días, casi diría horas en Devoto, no estuve en los, terribles, “yompas” donde se amontonan los presos, estuve en unas celdas más chicas, aparentemente, para presos VIP. Recuerdo cuando nos llevaron, en primer lugar no sabíamos a donde nos llevaban, aunque siendo de día se podía esperar que no era para masacrarnos, no obstante lo cual, no hubiera sido la única vez, en que sacaron presos como si fuera un traslado, para liquidarlos. Lo peor fue que teníamos compañeros, buenos chicos realmente, del tipo de los que se saben todas, nos dijeron que nos pusiéramos toda la ropa que tuviéramos para amortiguar los golpes, cuando nos cagaran a trompadas. Nos subieron a un camioncito de esos con celdas individuales, me pregunto si los usan todavía, bueno, mi consejo es: no se pongan toda la ropa. Como de costumbre en BA todavía era verano, para empezar el tamaño minúsculo de la celda, la falta de ventanas y la ropa que llevaba encima me resultaron una experiencia, única, inenarrable, hasta el día de hoy tengo algo de claustrofobia. De cualquier manera en lo que más pensaba era en mi viejo, ahora que tengo la edad de él, no quiero imaginarme lo que debe haber sufrido. En cuanto llegamos, después de un viaje que debe haber demandado 3 horas como mínimo, aparecimos en un lugar desconocido, no tengo recuerdos de haber visto la cárcel desde afuera, nos hicieron sacar la ropa, ¡sí!, y nos hicieron, no me acuerdo como le llamaban, pero digámosle el túnel de la muerte. Eran 2 filas de milicos, los cuales parecían grandotes como chuarsenegger en sus peores momentos, munidos de palos y botas. Ya sé que han pasado muchos, muchos años pero espero ansioso la hora de reunirme con los miliquitos pateadores en el infierno, juro que les voy a meter un tridente por el culo. Lo que me gustaba era el clima, los miliquillos lo disfrutaban, era como una ocasión festiva. Nos pelaron la cabeza, nos hicieron duchar, gracias a dios que era en verano y nos metieron en una celda de castigo, se le llamaba "los chanchos", la celda constaba de un espacio elevado, de cemento, como para poner un colchón, una ventana microscópica arriba de todo. El espacio apenas era suficiente para que cupiéramos los 4. Uno de los cumpas era un, no sé si boliviano, jujeño o lo que sea por el estilo, no sé si, los comentarios que hacía, eran graciosos o si, por las dudas de lo que nos esperaba, nos reíamos de cualquier cosa. El otro era un cumpa que, al parecer, era piloto en la zona de Neuquén, lo pescaron usando el avión con fines guerrilleros. Bien ahí. Entre los 2 me ayudaban a mantener de buen humor a mi viejo. Fuimos a lo que llamaban “el fondo” de la cárcel, según parece era un pabellón de admisión, estábamos en la celda 805 ¡juéguenlo en la quiniela! Los presos políticos se juntaban según su color político, que otra cosa iba a hacer un preso político, después de todo, recuerdo que había muchos, más de los que uno hubiese podido imaginarse, que eran del PC, ahora seguro que todos están esperando que hable mierda del PCA, no hay nada en el mundo que me guste más que eso, pero los chicos presos del partido eran buenos compañeros, se mantenían organizados, supongo que les servía para repartirse cosas y para mantener la moral. Y la línea política que tenían era horrible, creían que era mejor Videla que un, eventual, Pinochet, yo creo haberles dicho, por cosas como esa es que la gente me quiere tanto, que me quedaba con el Pinochin. Yo por mi parte fui rápidamente reconocido como de la JG, me acuerdo que me mandaron cigarrillos, uno de los motivos fundamentales para hacerse meter preso es poder fumar en paz, me mandaron unos puchitos bastante aceptables que decían “AVOMPLA”. Éramos 3 uno de los pibes, después me enteré, decían que había batido gente, no sé si es cierto, en todo caso si te ponen, tipos que son profesionales, la picana en los gobelinos habría que ver cuantos, que se las dan de no-se-que-cosa, se la bancarían, no sé, digo. El otro pibe, lo volví a ver 10 años después de esto, es el único tipo vivo que conocí que estaba para la guerrilla, me pregunto dónde andará, siempre que escribo estas cosas me acuerdo de él y si le hace falta algún chiflado que, todavía, pretenda arreglar el mundo, acá estoy, no tiene nada más que avisarme. No sé si en el resto de la cárcel, en aquel momento,pero en ese pabellón no había cantina, la cantina es comida, o alguna otra pequeña boludez, que te compra tu familia, lo único que había para comer era el guiso de la cárcel, como constaba, normalmente, de unos huesos que flotaban en la sopa, se le llamaba “tumba”. Nos dejaban, en los días despejados, salir al patio, el patio era un espacio enrejado, para salir a caminar, algunos caminaban sin parar, otros jugábamos, mayormente, al ajedrez y al dominó, después se armaban grupos de charla. Algunos personajes que recuerdo eran, por ejemplo, del lado de los carceleros, uno de bigote que trataba bien a todo el mundo, sospecho que hubiera pagado fortunas con tal de no estar ahí, en cierto sentido daba más lástima que los presos que, después de todo, “en algo andaríamos”. Uno de los guardias se llamaba Ruiz y tenía por hobby espiarte todo el tiempo, las celdas eran 1 metro y medio de ancho, con un inodorito, una ventana con vidrios gruesos que apenas dejaban entrar la luz y una cama arriba de la otra, el tipo podía pasarse el día entero espiándote, si estabas sentado podía sancionarte por estar durmiendo, si estabas de pie te sancionaban por estar haciendo gimnasia. Era genial. Había un oficial al que le decían el bayo o algo así, porque tenía un mechón de pelo blanco, a ese se le atribuían varias muertes, al parecer le gustaba pasearse por las celdas de castigo y golpear, junto con otros valientes, a los castigados. Era un tipo inteligente, me vio en una fila y se dio cuenta, aun sin mostrarlo, que me le cagaba de la risa, casi me saca los dientes de un cachetazo. Hubo juicios por la U9 de La Plata y me parece que le tocó, a él, ir en cana. En un mundo más justo, el carcelero de él hubiera sido yo. De los presos me acuerdo de Lumumba, no se llamaba así, le decían así porque era muy negro, era delegado, o tal vez ni eso, de una empresa metalúrgica, lo recuerdo por su sentido de humor, virtud inestimable en la cárcel, hay gente en la cárcel que llora todas las noches. A esto último se le llamaba, perdón por la palabra, "cajetear", añorar la señorita, al menos una parte de la anatomía de la señorita, que tenías afuera. A Lumumba lo volví a ver en Estocolmo años después, había pasado mucho tiempo en cana y estaba fascinado con todo lo que veía, creo que por eso fue que no lo vi más, que dios me perdone pero siempre fui uno de los escépticos con el primer mundo. Uno, muy conocido, que estaba preso con nosotros era Piumato, si el sindicalista ultramoyanista o algo así, Piumato estaba enfrente y compartía celda con un chico al que le decíamos “Rodrigo Valdez”, lo mejor es que en los primeros días que salí en libertad estuve parando en la casa de Rodrigo, un tipazo al que nunca más volví a ver. Piumato y Rodrigo tenían buena onda se la pasaban haciendo postres y repartiéndolos. Esto era ya en los pabellones de adelante, estábamos rodeados de profesores universitarios que comían ¡prácticamente todos! una dieta especial que, en realidad, tampoco comían y la ligaba yo que había perdido, en los primeros meses, 10 kilos, soy un enano ustedes no saben lo que son 10 kilos para mí, de hecho me vino a ver la cruz roja que me pesó aunque nada más que eso, parece que con menores de edad, en cárceles de máxima seguridad, no había ningún problema. La única vez que veíamos presos comunes era cuando nos cortaban el pelo, yo siempre pedía que me raparan porque si no te dejaban el pelo al rape en los costados y una especie de jopo en el medio de la cabeza, no sé si estaba consciente de eso, en aquella época, pero era el peinado de Hitler. El coiffeur era un preso no mucho mayor que yo en edad, decían que tenía una condena de 17 años, ni papillón sobrevive 17 años ahí, por haber matado a alguien en un choreo, los cumpas le tenían miedo, pensaban que por ahí le daba la loca y te clavaba la tijera en el cogote, a mí me pareció que el pibe estaba más asustado que yo, es más, me pareció que estaba más asustado que los presos que estaban asustados. Después estaba Jauregui que era el padre de un guerrillero, creo que el cumpa era del ERP, al que mataron después de pelear una batalla en la que, ya sé que uno no es religioso pero ese cumpa esta con un montón de minas lindas en el paraíso, la quedaron varios agentes del orden. Para vengarse retrospectivamente lo metieron en cana al viejo, no sé qué fue del viejo, estaba muy deprimido o tenía un sentido de humor demasiado avanzado, decía que todos íbamos a morir ahí, es muy probable que en el caso de él haya resultado cierto. Teníamos visitas que, por aquel entonces, en esa cárcel, eran sin el teléfono de las películas yanquis, mi vieja, pobrecita, no era la persona más adecuada para pasar por una situación así, a la entrada requisaban y verdugueaban, verbo este muy útil para describir la cárcel, a los familiares. Las chicas decían que habían unas guardia cárceles tortilleras que abusaban de ellas, que lindo es que la gente se quiera. Pero mi vieja o, mejor dicho, nosotros tuvimos muchísima suerte. Esto daría como para explayarse más largo pero mi viejo tenía un patrón, un viejito que no era nada, pasaría desapercibido en casi cualquier circunstancia, y que le mantuvo el trabajo y el sueldo durante todo ese año. Cuando lo volví a ver no sabía que decirle, creo que no era, en absoluto, consciente de lo que había hecho por nosotros, han pasado muchos años, debe estar en algún lugar esplendido del paraíso y todavía, en el paraíso la eternidad debe ser igual que un instante, no debe tener idea de porqué. Hablando de requisar y verduguear, la requisa era uno de los momentos culminantes, se llevaban las cosas que escribías, te afanaban la yerba, te cagaban bien a patadas y te podían mandar a los chanchos por no tener hecha la cama. Otro aspecto que no mencioné era como venían los presos, casi todos venían heridos y aterrorizados después de haber sufrido golpizas importantes y torturas, de las torturas no voy a hablar porque tiene algo de morboso y de siniestro, aun así les cuento que la gente hablaba de la parrilla, una de esas viejas camas de metal conectada a unos electrodos. Se hablaba de cosas mucho peores. En general los presos que venían de Coronda o de Sierra Chica decían que la U9 era como una colonia de vacaciones. Después de que liberaron a mi viejo fue como que ya no estaba más preso, la verdad es que me gustó quedarme con la celda para mí solo, mi viejo, un pequeño judío corajudo, todavía me vino a ver, le dije que se dejara de joder y que no viniera más, lo único que conseguí fue ofenderlo. Al poco tiempo me largaron a mí también. Descubrí que la única ropa de civil que tenía era la que había usado mientras estaba secuestrado, algún cumpa que se daba maña con la aguja y el hilo me la arregló. De cualquier manera por la edad que tenía, el corte de pelo y los remiendos, medio que daba 100 % un colimba. Cuando me largaron estaba oscureciendo, una de las historias de las que siempre se hablaba en la cárcel es de cómo te dejaban en libertad de madrugada y te hacían desaparecer o te aplicaban la “ley de fuga”. Al salir di vueltas medio al pedo y me subí a un árbol, nadie me seguía. En las primeras épocas que anduve por la calle me pasó de encontrarme con gente conocida y que salía corriendo de verme, eso siempre me ha parecido muy divertido. | |
Dedicado a la Sra. Milagro Sala, a Boudou, De Vido, D'elia, Zanini, Jones Huala y demás presos políticos.
jueves, 20 de junio de 2013
Para los boludos que se creen de izquierda y que andan atrás de la “república” y sus grandes jueces.
A la mayoría de los presos políticos nos tenían con el PEN. Los milicos tenían una ley de estado de sitio que permitía tenerte preso en cárceles de máxima seguridad, sin Habeas Corpus ni una mierda y por tiempo indefinido. Uno creería que esas leyes se las habían inventado solos, pero no. No había un General Fulano que se ocupara de inventarse leyes de dictadura nazi. Los milicos tenían a sus propios “letrados” que les tiraban línea, así como tenían su propio parlamento inventado, y que lindo sería tener los nombres, el apellido, el DNI y la dirección de los abogados lambeculos que participaban de esa farsa. Presos había que tenían alguna clase de proceso jurídico, “jurídico” mejor dicho, donde testimonios conseguidos bajo tortura o un papelito o una ocurrencia del aire te condenaban a décadas de cárcel bajo causas “etéreas”. Me acuerdo que en el pabellón en la U9 de La Plata teníamos dos equipos de dominó, uno se llamaba “propalare” y el otro “difundiere”. Porque propalare y difundiere figuraban en unas leyes, ¿Serían de Isabel-LopezRega o de la Libertadora?, establecían penas de décadas de cana por tener un libro de Lenin o un disco de Victor Jara. Esos jueces, abogados y tinterillos de juicio rápido y condenas eternas son los mismos que andan dando vuelta ahora. Son los mismos que meten dos años en cana sin juicio, ni proceso, ni demanda, ni apelación, ni boga a los negros que tuvieron la mala idea de andar por la calle equivocada. Los mismos que hacen que salgan asesinos salvajes sabiendo que hay tranza pero sin que quede del todo claro cual es, y después quejate de la inseguridad, ya que estamos. Los mismos que tienen carpeteadas las causas contra los Cavallo, Sturzenegger, Gonzáles Fraga y compañía que se afanaron millones con el “Megarcanje”. Los mismos que tienen carpeteadas la evasión de La Nazión desde hace 10 años. Los mismos que te allanan y les joden la vida la vida a los trabajadores que recuperan las fábricas. Los mismos que avalaron el pagadios de la Rural por parte del Colonarco y sus secuaces. Los mismos que protegen a los reyes de las cautelares de Clarín. Sobre todo son los mismos que ayudaron a tapar la causa de la AMIA a desviarla y a ocultar la conexión local. Ahora, todo bien. Que se protejan entre ellos, todo bien. Pero tipos que se las dan de zurdos que andan por ahí hablando de la minería, la contaminación, los pueblos originarios y lo que sea por estilo. Que esos se pongan del lado de sus señorías o que se hagan los boludos mientras sus señorías están de eterna tranza contra el pueblo. Es un papelón. Hay tipos cuyo silencio los está condenando, después se preguntan porqué carajo nadie los vota. Bueno, por eso es. Nadie te vota porque te haces el pelotudo y terminas avalando al poder oligarca, al imperialismo y a la tranza. Pescado. | |


