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Con Cristina.
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jueves, 23 de noviembre de 2017

¿Nadie le va a echar la culpa a Macri por los 44 tripulantes muertos?

Parece que no. Que suerte que tienen los tipos estos. Me acuerdo cuando fue la, así llamada, tragedia del once, no fue ninguna tragedia, fue un asesinato, el motorman no quiso frenar, yo hablé con uno de los peritos, un tipo con 40 años de experiencia en trenes, que hizo la revisión del equipo, el tren frenaba, no solamente eso, el motorman bloqueó el sistema automático de freno a propósito, en el juicio dijo que estaba cansado o algo así. Llovieron las acusaciones todavía hay juicios contra los funcionarios, estuvieron meses y años propagando una mentira, todavía siguen, todavía hay gente convencida de que De Vido, la Shegua, no se quien, los mató. Todos los mataron menos el motorman que trabó el freno.

Hemos escuchado esa mentira hasta el hartazgo.

Pero de este lado jugamos limpio, a veces pienso que pelotudamente limpio. No me consta y no sé, no sé nada de submarinos, no sé nada del mantenimiento, ni del entrenamiento, ni del nivel del personal. Estoy seguro, eso sí, de que son tipos, y tipas, de coraje, que subirse a uno de esos no es para cualquiera, tienen vocación y que son una línea de defensa de un país entregado desde adentro.

Estoy seguro de que les recortaron presupuesto, por ejemplo no se habló más de esos acuerdos, super desventajosos para el país, que firmaron con los yanquis, esos que firmó el progresista Lousteau, o como se llame, esos para comprar tanques y aviones negociados por Amadeo el m*nemista-m*crista. O también esas lanchas de guerra que le compraron a Israel, país campeón de los derechos humanos, con los auspicios del marido de Pato Bullrich, como todos sabemos.

La guita que no va a las islas Caimán o donde mierda sea, va a parar a la truchada.

Después de todo, de qué nos estamos sorprendiendo, si dicen que no se les pueden pagar los aumentos a los jubilados, que no se pueden pagar las indemnizaciones, no se les puede pagar a los maestros, a las provincias. Qué carajo van a mantener un submarino.

Pero siempre hay guita para pagar la bicicleta de las LEBACS o como se llamen, y siempre hay guita, cada vez hay más, para rebajarles los impuestos a los ricos y cada vez debemos más guita, nadie entiende bien como. Yo cuento la deuda, los que leen siempre ya lo saben, en centrales nucleares, ya pasamos las 15-16 ¿Ustedes las vieron? ¿No vieron las nuevas centrales nucleares que compramos llave en mano? ¿No vieron las industrias fantásticas que compramos con toda esa guita? ¿Los nuevos hospitales? ¿Los jardines de infantes que se construyeron sacando esa mersada del fútbol?

Bueno, están todos al lado del submarino nuevo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Claudio Bonadio, semblanza de un juez incorruptible de la Patria.

Bonadio, juez heroico, fue de Guardia de Hierro. Guardia de Hierro era “un movimiento fascista, ultranacionalista, clericalista y antisemita rumano”. De ahí salieron figuras excelsas de la política nacional: Manzano, siempre me acuerdo cuando lo denunciaron por operarse el culo, y Matilde Menendez una genia que hizo pelota el PAMI en los tiempos de Carlitos, el estadista.

Empiezan bien, empiezan como fascistas. Y terminan como vulgares delincuentes.

Fue asesor del consejo deliberante, un símil criollo de la cueva de Alí Baba, y aliado de, ¿se acuerdan?, Carlos Grosso.

Un día Bonadio se recibió de abogado, sería muy interesante saber como.

Los que no lo vivieron no tienen idea, no saben lo fácil que era llegar a funcionario en aquellos buenos tiempos. La cuestión, a veces ni siquiera eso, era ser amigo de alguien. Nuestro, no tan, joven abogado estaba bajo las poderosas alas de Corach, aquel multiministro, panperonista. ¡Bonadio era, nada menos, el segundo de Corach! Hay que tener humildad para no marearse habiendo llegado tan alto.

La asociación ilícita que gobernaba el país en los 90 no tenía ningún problema con la justicia, no señor, eran tiempos de perfecta división de poderes. Al futuro juez de la república, le crearon y le dieron, por méritos solo conocidos por dios y por Corach, un juzgado federal.

¿Y la corte suprema dijo algo? ¿El diario La Nación dijo bla-bla? ¿Clarín dijo mu-mu? ¿Los diputruchos lo diputruchearon? No, mis amigos, la república siguió fiel, intacta, feliz con el nuevo juzgado y el nuevo juez patrio.

En el 96 Cavallo, aquel inolvidable superministro, acusó a nuestro Bonadio de ser uno de los jueces de la servilleta. Era mentira Bonadio es juez de papel higiénico.

En aquellos tiempos de lucha, Clarín estaba de pica con los m*nemistas más acérrimos, por ejemplo el ladronzuelo, el loco, el disparatado Alderete. Alderete, eterno en el bronce, se había mandado una declaración jurada donde, no se, no podía justificar más de medio millón de dólares. Le puede pasar a cualquiera. Bonelli, hoy en día conocido como “Bodelli”, lo denunció. Bonadio salió al cruce de este alarde anti alderetista y le hizo juicio ¡Juicio a Bodelli! Por “violación del secreto fiscal”.

No me digan que, Bodelli y Bonadio haciéndose juicio, no se parece a un capítulo de los muppets.

En el 2004 la oficina anticorrupción denunció a Bonadio por haber defendido, a los miserables que se fumaron el PAMI, más allá del cumplimiento del deber. Mirá que para que la “oficina anticorrupción” te agarre en este país tenes que ser Al Capone. Imagínense los camellos que deben haber pasado por el ojo de esa cerradura.

Debido a los méritos innegables, al prestigio creciente y la capacidad demostrada, tanto en el juicio a Bodelli como en las acciones decisivas en el rescate de los, injustamente acusados, vaciadores del PAMI, a nuestro juez revolucionario, lo nombraron para investigar el encubrimiento de la causa AMIA. Tal vez este sea el momento definitivo, consagratorio de este brillante juez argentino. Con gran habilidad política, un sentido nato de la justicia y un humanismo entrañable, el señor juez, cajoneó la causa durante 5 años. Lo que esta muy bien, por supuesto, un comando terrorista mató 100 personas volando la mutual judía ¿Para qué te vas a apurar?

Si ustedes quieren saber más, cuanto más sepan más lo van a admirar, del juez Bonadio, investiguen que pasó con Tandanor. Tandanor era/es un astillero, fue, debidamente, privatizado por ya saben quienes, lo compró el consorcio Marítimo SA que pagó unos mangos y después hizo la bicicleta, cheques truchos y quien sabe que, además vendió terrenos de la empresa, el valor de la estafa es de unos 45 millones de dólares. La denuncia estuvo 7 (siete) años en el juzgado de nuestro jurisconsulto y terminó prescribiendo.

Es así, la justicia tarda pero no llega.

Después está la curtiembre Yoma SA que se curtió al Banco Nación por la módica suma de 180 millones de dólares ¿Cómo hicieron? Los Yoma, cualquiera de ellos, le vendieron al Banco Nación los mismos bonos, o lo que sea, que le habían vendido a otro banco ¿Vieron que fácil? Todos los Yoma, una familia muy normal, fueron sobreseídos por su categoría de miembros selectos de la mafia m*nemista, después de que el juicio durara 10 años. Vos proba, argentinito de a pie, largar un cheque trucho por 2 mangos, en 15 días hábiles estas en cana y en Devoto te vacunan contra el dengue.

Pero todas estas, y muchas otras estafas que no voy a poner porque no quiero escribir una enciclopedia, sería la “Bonapedia”, son del género picaresco. Ahora viene la parte del crimen, del genocidio y del fascismo desnudo hecho y derecho. Para empezar un aperitivo, la familia de Lucas Menghini Rey, una de las víctimas del sabotaje de los trenes de Once, esta furiosa con el gobierno kernerista pero ¿Quién ordenó detener la búsqueda de sobrevivientes antes que Lucas apareciera? ¿Quién?

Bonadio, juez modelo, paladín de las libertades, azote de los corruptos se dio el gusto de hacer un aporte fundamental, eliminó un gran flagelo, Bonadio término con la hemofilia en la argentina. Él solito. A mediados de los 80, mientras en el primer mundo se cuidaban, en el tercer mundo nos vendían medicamentos contaminados por el virus del SIDA. La fundación de la Hemofilia se encargaba de los pacientes y los laboratorios Bayer, Gador, Inmmuno y Merieux se encargaban de traer la medicación que venía, debidamente, contaminada. Se dan cifras de 211 hemofílicos contagiados de SIDA y 800 contagiados de hepatitis, la verdad es que nadie sabe cuantos son, la verdad es que, ya a principios de los 80 se aconsejaba no usar esos preparados, la verdad es que los laboratorios y los médicos de la fundación son culpables. Y por eso Bonadio, siempre atento a los reclamos de las víctimas, no solamente sobreseyó a los victimarios, eso hubiera hecho cualquier corrupto normal, sino que dejó que la causa prescribiera. A eso podemos agregarle toda clase demoras, chicanas y burla a la justicia en general ¿Para que la demora? Para que las victimas terminaran de morirse ¿No es una belleza?

El móvil del crimen es la guita, los medicamentos esos valen una fortuna, Bonadio es culpable de haber encubierto la masacre de los hemofílicos pero a nadie le importa y él anda por ahí y se hace pasar por juez y hace como si fuera un tipo muy importante y se pasea y tiene, dicen que son 47, causas en el consejo de la magistratura, donde los masacristas lo protegen ¿Qué otra cosa van a hacer los masacristas después de todo?

Y otra cosa más Massita, el inefable aspirante semi macrista, es responsable de las trastadas de este juez irreprochable, su señoria se la pasó declarando los puestos que ocuparía en un hipotético gobierno massista.

Realmente tranquiliza mucho que la Justicia esté en tan buenas manos.


Léanlo, coméntenlo, mándenlo, difúndanlo. No se queden ahí como unos boludos.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Quién mató a los pasajeros en el Once? Acá develamos este insondable misterio.

Yo no se si todo el mundo es consciente de eso pero, la carátula de la causa por la masacre de Once, es por asociación ilícita y no por asesinato ¿Por qué? Porque hay abogados que saben lo que hacen y jueces que no.

Cuando acusan a Cirigliano de desinversión es cierto. El testimonio que tenemos es de un compañero que lleva más de 35 años en los ferrocarriles.

Está más allá de toda duda razonable.

¿Cómo se fumaban la guita de los subsidios? Encareciendo, reparar un vagón le salía al estado, haciéndolo por Cirigliano, más caro que comprar un vagón importado nuevo. Nuevo. Y aclaramos que un vagón viejo reparado no tiene comparación con un vagón nuevo, es como comparar un fitito con un Mercedes Benz.

El accidente, por decirle de algún modo, se hubiera producido igual con un tren nuevo y vagones nuevos porque los trenes nuestros no tienen un sistema automático de frenado. Para eso existen dos sistemas, el ATS que controla la velocidad del tren en función del color del semáforo, el ATP que funciona como un GPS que permite ubicar al tren y supervisa que la posición sea correcta, en este último caso cuando el tren estaba llegando los frenos se hubieran aplicado automáticamente. En Brasil tienen el ATP y trenes modernos, tuvieron un accidente similar en mayo del 2012 pero donde hubo 40 heridos pero ningún muerto.

El ATP cuesta un millón de dólares el kilómetro.

En cuanto al sistema actual de los trenes, cada vagón tiene un depósito de aire, basta que uno frene para que frene todo el tren.

Si se hubiera cortado una de las mangueras el tren se hubiera frenado solo porque una caída de la presión en cualquier parte hace que todo el tren se frene.

Si el sistema hidráulico hubiera fallado el tren hubiese tenido problemas en arrancar pero hubiese frenado igual.

En conclusión la falla en el freno es imposible.

Eso surge del informe de los técnicos.

Por algún motivo el conductor no estuvo donde tenía que estar y no frenó.

Recordemos que si el conductor no aprieta el pedal el tren se frena, es un freno, por decirlo de una manera boluda, al revés.

¿Por qué no se habla de la responsabilidad del conductor? El gremio en el Sarmiento está manejado por el compañero “pollo” Sobrero.

Entre los que trabajan cerca del querido pollo se lo tiene por un tipo que aprieta a los jefes.

Negocia poco y nada y los empleados hacen más o menos lo que quieren.

Mandar en cana al conductor no es lo que más le gustaría al pollito y a su gente.

En fin, si queres saber cómo es una persona, dale poder.

Por otra parte el grado de impunidad de los empleados del tren tiene antecedentes históricos. El mayor accidente de la historia de los ferrocarriles sucedió en Benavidez alrededor del año 70, con los trenes estatales y antes de la decadencia y el abandono, murieron 250 pasajeros del tren “Estrella del norte”.

Fue por negligencia del auxiliar de la estación pero, salvo perder el puesto de auxiliar, no le pasó nada.

Esa Leni Riefenstahl moderna que hace las películas glorificando al ejército, que desarma las bombas que ellos mismos pusieron, y a la tortura, va a terminar mal. He visto cachorros agarrar por ese camino y terminan sacrificados por el veterinario.

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