Reconozco que hay trucos, son en el reino volátil de la política, que todavía funcionan, un ejemplo simple de eso es el "desdoblamiento", partidos provinciales que apoyaron todas, y cuando quiero decir todas son todas, las múltiples medidas espantosas de Macri, de repente se abren, queda un partido macrista residual, en el orden de los 10 puntos, mucho pero nada si queres hacerte reelegir para la presidencia, y el partido provincial, apoyado por el partido de los ñoquis y el de los empleados públicos varios, gana las elecciones. Ocurren, con eso, 2 cosas, la derrota aplastante del macrismo queda disimulada, parece que si no gana la Cámpora todavía esta ganando Cambiemos, 2do queda, al menos fortalecida, la opinión de que va a aparecer un Mesías que va a impedir el triunfo de ya sabemos quien. Porque el argentino medio, no voy a poner medio pelotudo, ya se repitió demasiadas veces, perdió su auto, sus vacaciones, el restauran, el delivery, y se mudó de caballito a un partido del conurbano del cual no quiero ni acordarme, pero no se da por vencido. Está bien que el gobierno de la innombrable lo beneficiaba pero Fantino/Novaresio/el boludo de Majul dicen que eso estaba mal, y, en su cabecita loca, no puede concebir que esos sabios, esos cráneos, esos efebos ambiguos del periodismo independiente mienten y le hicieron votar una cagada de dimensiones espectaculares y que no hay otra salvación, para los pobres, pero todavía más para la clase media, que el retorno de quien se están imaginando. Esos revoleos, esos tiros por elevación, esos pases mágicos se pueden dar, y cada vez menos, en política, aparte del "desdoblamiento" y del salto olímpico desde la cubierta del Titanic y de los arrepentidos y de los profetas sin votos y de los "yo-no-fui", todavía quedan atajos, mentiras y la gambeta corta. Pero en el reino feroz de la guita, de vivir y de la heladera, ya no. Por eso el bolazo del "control de precios" desapareció más rápido que la mítica flatulencia prisionera de una canasta de mimbre. No se lo creyeron ni ellos. Para empezar deberías tener la voluntad política de controlar los precios, no hacer una gilada para mandarse la parte, hasta las elecciones. Estuvieron años, décadas, siglos repitiendo que los controles, precios máximos, cuidados, acuerdos, lo que sea, no sirven. Esta gente se caracteriza por estar absolutamente convencida de que a los precios los debe fijar "el mercado", el "libre juego de oferta, la demanda y el espíritu santo". La "mano invisible", como muy bien decía Hermes Binner, próximamente en la formula con Lavagna y Barrionuevo. Estuviste mil años con ese verso y 60 días antes de votar te vas a mandar no-se-que-manganeta de precios no-se-cuanto. Aparte de la absoluta falta de voluntad, se están acordando tarde, la disparada inflacionaria empezó hace un año con la, eterna, corrida del dólar, quiere decir que estuviste un año contemplando la destrucción final de los salarios sin siquiera mencionar la posibilidad de los controles y venís ahora, en medio del incendio, a meterte con los precios. Y aparte de la falta de voluntad, de la falta de tiempo, para cuando implementen los precios controlados o lo que sea en la casa rosada va a estar la que ya sabemos, tampoco parece existir una oficina/repartición pública, lo que había para llevar, al menos, un relevamiento de los precios. Desapareció durante los primeros meses del mandato de Macri. Pero y si, a pesar de todo, de algún modo, se pretendiera hacer algún control de los precios, no resultaría, entre otras cosas porque es un gobierno moribundo, en pleno recule en chancletas que debería usar un poder jurídico que ya no controla, no solamente eso, aunque las empresas tuvieran buena voluntad, revisen lo que viene pasando con las grandes empresas alimenticias, Mastelone, Arcor y quien sabe quien más, están dando pérdidas, no están para perder guita financiándole la campaña a un partido que ya perdió. Pero hay más, en este momento, ya no se puede salvar al Titanic pero si se puede lograr que se hunda más rápido, por ejemplo ofreciendo unos productos baratos que no están, como esa leche más barata que solo se puede comprar de a 2 sachets por persona y con la gente haciendo cola porque se termina, por cierto que, en cualquier momento va a haber un desastre cuando la gente note que la leche, el producto barato que sea, se acabó y que solamente queda la leche a 70 mangos. Ofrecer productos que no están, va a llevar a un montón de gente, que ya no puede pagar, a los supermercados. Cualquier cosa así va a terminar mal. Después no digan que nadie les advirtió. |
Hoy cuando salía del subte, me encontré con un par de pibes que repartían volantes de la Unidad Ciudadana, junto conmigo salieron, pónganle, 50 personas, todos se quedaban con los volantes, se los guardaban, no vi ni uno en el piso. Los volantes eran normales no me pareció que fueran especialmente lindos.