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domingo, 3 de febrero de 2013

Donde empiezan los milagros.1917 Febrero. Revolución Rusa 9.

¿Para qué preocuparse por tener una ideología, una organización y coherencia si al final el pueblo hace la revolución "espontáneamente"? Lo único que hay que hacer es saber esperar. Unos 200 o 300 años, más o menos.
1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos..
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
El pueblo nunca aprende las lecciones, eso quiere decir que hay esperanza.

Los meses de enero y febrero del 17 vieron un ascenso imparable de huelgas. Informes de la policía zarista avisaban sobre el "ánimo revolucionario" de mujeres obreras que tenían a sus maridos en la guerra y que veían a sus hijos comer cada vez menos.

Cada vez había más huelgas y las huelgas eran cada vez más políticas.

Aun sin dirección y sin mayor contacto con los líderes en el exilio los partidos de izquierda empezaron a surgir. Los bolcheviques tenían en Petrogrado 2000 afiliados en febrero del 17. En tiempos normales no es nada, una gota en el océano. En tiempos de cambio es mucho.

El aire se cortaba con un cuchillo, los partidos socialistas armaron reuniones de los dirigentes que les quedaban, en algo estaban de acuerdo: no iba a pasar nada.

El día 9 de enero, el aniversario del "domingo sangriento", abrió el año con una huelga que abarcó más de 20 fábricas.

El día 14 de febrero el parlamento comenzó sus sesiones.

La empresa Putilov, con perdón de la palabra, la más grande de Rusia, y tal vez del mundo por aquella época, declaró un lockout entre el 19 y el 22 de febrero. El día 22 los obreros de Putilov intentaron marchar hacia el centro de la ciudad. Hasta dios pareció haber entendido lo que estaba pasando. El día 23 de febrero Petrogrado amaneció con un día tibio, para ser Rusia, y soleado. Ese día se celebraba el día de la mujer y las obreras, que no tenían mucho que festejar, salieron a pedir pan y el fin de la guerra.

Ya en julio de 1916 viudas de soldados habían aplastado a patadas símbolos del zarismo en plena región cosaca y los cosacos, lejos de reprimir, se habían hecho notoriamente los boludos.

El día 23 comenzó la segunda revolución y nadie se dio cuenta. Las obreras que celebraban, protestando, el día de la mujer fueron a las fábricas a sumar más gente. Al final del día 100 mil obreros estaban en la calle. Los metalúrgicos agregaron consignas políticas que cambiaron el eje de una simple protesta contra el hambre al derrocamiento del régimen. Incluso los señores de eterno traje, los pobres chupatinta, los empleaditos de los boliches y las señoras bienudas salen a protestar.

Superada la policía, Balk, el intendente de petrogrado, ordena a los cosacos dispersar a la multitud envalentonada.

Pero la historia ha cambiado, las cosas son diferentes.

Los cosacos cabalgan hacia la multitud, su paso se hace cada vez más lento y se frenan.

El día 24 a la mañana nadie trabaja, todas las fábricas se convierten en locales políticos, el pueblo intenta entender que carajo pasa. Las unidades militares enviadas a reprimir dudan y confraternizan con el "enemigo".

Un grupo de cosacos encuentra a la policía reprimiendo una manifestación. Entonces ocurrió lo que no puede ocurrir. Lo absurdo, lo impensable, lo imposible. La palabra que les falta a los poetas. La fecha que no conocen los historiadores. La inteligencia que los genios no poseen.

Los soldados levantan sus armas y disparan contra la policía.

El día 25 el pueblo todavía está en la calle.

Los representantes del establishment discuten ¿Puede sostenerse un gobierno que ya no tiene poder para reprimir? El único dirigente bolchevique de la ciudad, están todos presos en siberia o exilados, hace hincapié en la necesidad de ganarse a los soldados. Los dirigentes parlamentarios están desorientados, quieren cambios en el gobierno pero no la caída del zarismo. Desde su punto de vista la situación esta fuera de control. Y es cierto.

Los únicos más o menos preparados para vivir sin el Zar son los miembros de la naciente coalición liberal-socialista.

La táctica del jefe militar de la región, un tal Khabalov, es dejar a los exaltados protestar y marchar hasta que se cansen con un mínimo de represión. Sin embargo el día 25 recibe un telegrama directamente del Zar ordenándole reprimir de inmediato. El país está en guerra, después de todo. El gobierno del Zar, lo que queda de él, decide encarcelar a todos los opositores que pueda esa misma noche y preparar un dispositivo de represión al día siguiente.

El 26 es un domingo de invierno templado, los soldados ocupan las calles. Cuando los manifestantes intentan llegar al centro de la ciudad son recibidos a balazos. En una plaza el regimiento Volynsky, al mando de un tal Lashkevich, empieza con sables y látigos, después con tiros al aire y, finalmente, las tropas reciben la orden de disparar contra la multitud. La policía se suma y desde los techos, a la policía del zar le gustan mucho los techos, disparan ametralladoras. Hay cientos de muertos ¿Es este el fin de la insurrección? Muchos de los soldados de Petrogrado son de Petrogrado. Están cagando a balazos a sus vecinos, sus amigos y hasta a papá y mamá.

Los soldados del regimiento Volynsky vuelven a sus cuarteles y se pasan la noche debatiendo que hacer. La mañana del día 27 de febrero de 1917 los soldados del regimiento se rebelan. El capitán Lashkevich recibe una suave lluvia de plomo mientras escapa. La vida es hermosa. Para los soldados se trata ahora de triunfar con la rebelión o morir intentándolo. Los del regimiento Volynsky van a todas partes, donde haya otro soldado, para convencerlos de que se unan. Durante el día los obreros, estudiantes y locos que estuvieron en la calle los días anteriores descubren que los soldados se están sumando a la insurrección. Al atardecer están todos juntos y el gobierno del Zar en Petrogrado ha cesado de existir.

El pueblo en rebeldía recibe aun otra señal maravillosa: desde el día 25 de febrero los diarios han dejado de salir.

Y desde ese mismo día comienzan a reunirse las asambleas obreras. Los zaristas, los de verdad, los de la primera hora, dieron todavía una última prueba de sus intenciones aquel día. Desde los techos disparaban a la multitud, a veces con ametralladoras y otras más en tren francotirador usando pólvora sin humo, evitando que los rebeldes identificaran la dirección de donde provenían los disparos. El saludo del ejército blanco.

Los soldados y los obreros toman el arsenal y se reparten más de 100 mil fusiles. Los símbolos del zarismo son destruidos. Líderes espontáneos y cuyo nombre no ha pasado a la historia conducen al pueblo a destruir sistemáticamente las comisarías. Mientras tanto en el "Palacio Táuride", sede del parlamento estaban reunidos los miembros del comité de empresas de guerra, líderes políticos y el establishment en general. Lo que pensaban, todavía, era arrancarle al Zar algunas concesiones y los más avanzados aspiraban a una monarquía constitucional. Eso era en un ala del palacio. En la otra se estaban reuniendo los socialistas moderados, entre ellos los mencheviques, del parlamento, algunos presos a los que la rebelión recién había sacado de la cárcel. A las 9 de la noche del, interminable, día 27 de febrero crearon el soviet provisional de Petrogrado. El 1ro de marzo el soviet pasó a llamarse "Soviet de trabajadores y soldados". La colaboración entre el soviet menchevique y el gobierno provisorio del parlamento no parece haber ofrecido problema. Lo único que veían como amenaza era el contraataque del Zar usando tropas traídas desde el frente. Sin embargo los ejércitos, eran varios, en la región marcharon en formación y con bandas militares haciendo bochinche en apoyo al nuevo gobierno. Cualquiera que este sea.

Es el fin.

Me dijo un muchacho que sabe que se viene el video hot de Luis Majul. Imperdible.

70 años de la victoria de la Unión Soviética en Stalingrado, acá (parte I, parte II, parte III, les contamos la batalla cañonazo a cañonazo.

sábado, 3 de noviembre de 2012

1915. La Gran retirada, sigue la masacre ¿Qué se creían? Revolución Rusa 8

La guerra mundial no fue culpa del imperialismo sino de Ricardo Bochini y Luis D'elia ¿eh?
Los años felices con el Zar..
Los socialdemócratas, mencheviques, bolcheviques y populistas..
La primera revolución.
La derrota de la primera revolución.
La edad oscura 1908-1911
El resurgimiento.
Comienza la guerra mundial 1914.
Muestra hermosa bandera, con un aguila de dos cabezas, una la suya y otra la de Romay, a punto de ser reemplazada por un sucio trapo rojo…

Es cierto que el imperio ruso tenía una población que duplicaba lejos la de los países centrales. De modo que debería haber tenido soldados más que suficientes para afrontar la guerra. En realidad el imperio disponía de menos hombres en edad y situación de combatir de lo que uno hubiera supuesto. Para colmo las perdidas en los primeros meses de campaña fueron colosales, alrededor de un millón y medio de muertos, heridos y prisioneros de guerra.

Pronto estaban reclutando reservas sin entrenamiento que apenas si podían marchar. Que los soldados no supieran disparar no era tan grave puesto que tampoco disponían de armas.

Además había otro factor. Cuando los bolcheviques, esos malvados, decían que la guerra era imperialista no era solamente un frase de propaganda. Los soldados reclutados, muchas veces en países que estaban ocupados por los rusos, no tenían ningún interés directo en una guerra contra los alemanes para "ayudar" a Serbia contra los Austrohúngaros o salvar a Francia. El imperio zarista tenía también pactos y acuerdos secretos con los aliados para repartirse los Balcanes y quedarse con un pedazo de Turquía.

El ejército del Zar era un instrumento de opresión, por lo demás todo estaba hecho a la bartola. No había un mando unificado sino que el mando estaba repartido entre el cuartel general, el ministerio de guerra y los comandantes de los frentes. Cuando llego el invierno los soldados rusos notaron que estaban descalzos, abrigados por pilotines y comiendo porquería en mal estado.

A pesar de todo Rusia contaba con un general competente, se llamaba Brusilov y condujo sus tropas con éxito hasta los cárpatos, una zona montañosa en el interior de Hungría. Poco después el pobre ejército fue atacado por el tifus, el cólera y la disentería. No había manera de atender esa cantidad de enfermos. En Varsovia un funcionario encontró 17 mil soldados heridos y enfermos tirados en la estación de trenes.

Para mediados de 1915 el imperio ruso había llamado a 9 millones de conscriptos. De los oficiales habían caído cerca de 60 mil, un número muy alto, se debía en primer lugar a la adopción de tácticas suicidas como las cargas de caballería contra enemigos con artillería y también podía ser que ya en ese momento los soldados habían decidido combatir al enemigo interno primero como se hizo normal a partir de la revolución de febrero del 17. Es importante porque la caída de los oficiales generó el ascenso de una nueva clase: los suboficiales, usualmente de origen campesino, usualmente cercanos a los soldados y la semilla del futuro ejército Rojo.

Los nuevos soldados ya no eran los reclutas veinteañeros del comienzo, eran tipos grandes con familia e hijos a los que no era tan fácil mandar a misiones suicidas. Las rebeliones empezaron en los centros de reclutamiento. Los métodos para disciplinar a la tropa eran el palo, el látigo y el pelotón de fusilamiento.

La contraofensiva alemana empezó la noche del 2 de mayo de 1915. El bombardeo redujo las trincheras rusas a polvo. Al día siguiente los alemanes pasaron sin encontrar resistencia, los rusos huían en desbandada. El comandante del sector se encontraba en una cena. Los sobrevivientes retrocedieron durante 10 días con el enemigo a sus espaldas. Finalmente llegaron a un lugar que era defendible. Resultó que "oficiales corruptos" habían vendido las palas, el alambre de púa y la madera que necesitaban para cavar trincheras. Sin artillería y sin balas para los rifles los soldados rusos combatieron a pura bayoneta.

En julio los alemanes atacaron por el norte en la zona del báltico y a través de Polonia. Los rusos habían puesto en el centro de su dispositivo defensivo una serie de fortificaciones que, como era la primera guerra mundial y no la edad media, cayeron fácilmente ante los cañones del Káiser. El jefe de una de las fortificaciones escapó dejando a sus hombres en la estaqueada, lo encontraron en el bar de un hotel de una ciudad del báltico y lo sentenciaron a 15 años de trabajos forzados.

Los rusos decidieron, ante la imposibilidad de dar batalla, repetir la táctica de "tierra arrasada" que hicieron ante Napoleón en 1812. Pero "La Gran retirada" no resulto bien. Aldeas y propiedades fueron destruidas al azar, hubo saqueos y pogroms. Las ciudades se llenaron de refugiados hambrientos y en la miseria. Y ningún verdadero plan de resistencia o contraataque salió del cuartel general ni de los generales del Zar.

En su desesperada huída los soldados se vieron obligados a destruir depósitos de comida y de suministros que iban a necesitar poco después.

Los rumores de traición y de agentes alemanes en la corte del Zar empezaron a sonar con más insistencia. Todo el mundo, entre los soldados, comprendió que la guerra no se podía ganar. Y eso cambia las cosas. No es lo mismo hacerse matar en una guerra que se puede ganar, por difícil que sea, que saber que ya está, que no importa lo que pase, que la guerra se perdió. Un millón de rusos se rindieron durante la Gran retirada. Decenas de miles desertaron y se retiraron al interior de Rusia para dedicarse al choreo o, ¿Por qué no?, para esperar la revolución.

La "sociedad civil" es decir los burgueses y pequeño burgueses de siempre crearon una unión de consejos vecinales que se ocupó, tipo "fondo patriótico", de hacer llegar comida y llevarles ayuda médica a los soldados. Los campesinos donaban lo que podían y las muchachas de la clase media se anotaban como enfermeras. Incluso se ocuparon de hacer trincheras.

En julio el parlamento volvió a reunirse, los liberales crearon "el bloque progresista" y un comité de industrias de guerra. En agosto los alemanes toman Varsovia. El 22 de agosto el Gran Duque fue reemplazado como comandante en jefe por el Zar Nicolás. El consejo de ministros, un grupejo de aristócratas viejos chotos amigos del Zar, le pidió que no lo hiciera, al fin y al cabo el Zar sabía de táctica militar lo mismo que yo. O que Galtieri para el caso. Pero el Zar quedó al mando y la emperatriz junto con su guía espiritual el místico Rasputin quedó al comando del país.

Si, ya se a que les recuerda eso.

El boleto de subte vale 2 dólares con centavos en Chicago y en N. York, 1 Euro en Madrid, 1 y medio en Paris, casi 2 euros en Londres y dios sabrá cuanto en Japón, Corea, su-ruta. Y por lo que se pierde guita en todos lados y es sostenido por el estado ¿Cuánto tendría que valer en BA para que el gobierno de la ciudad no tenga que poner un mango?

Personajes como Magdalena Ruiz Purupupú siguen mintiendo, y el aparto inmenso que los controla y que los puso donde están sigue andando y la gilada sigue creyendo en las mentiras, cada vez más bestiales que difunden. Le falta traer a su amigo Joe Martinez de Os.

Me decidí cuando vi como filmaban las 3 o 4 películas de la saga "Mi pobre angelito", Me planté detrás de una cámara y al que se acercaba lo mordía, no les quedó más remedio que dejarme dirigir.

rr