cris

cris
Con Cristina.

martes, 30 de junio de 2009

retroparty


Por fin llega la época del consenso
Y democracia sin adjetivos
Y sin sujeto
Y ministro será Prat Gay o el finado firulete
Lo acompañan plin-plin y piñón fijo
Y el fondo monetario acerca plata fresca
Y los desocupados
Desnutridos más no desmotivados
Pueden divertirse a lo loco con el regreso de Tinelli
Zánganos paseándose en una jaula
Y vuelve el color y la pasión a la política
Cuando los lúmpenes pagos de Angeloz
Se enfrentan cuchillo en mano a los de Menem
Y los crímenes se vuelven más insensatos
Y te cagan a tiros para sacarte el cinturón
Y una multitud te odia y es tu culpa
Y bandas pertrechadas con lanzamisiles
Arrasan los countrys
Y la santa iglesia lo atribuye
A la droga, el divorcio y la pornografía
Y yo no tengo nada que ver
No tengo nada que ver
No tengo nada que ver
Y aun así los televisores explotan
De chismes de pequeñas putas
En cadena las 24 horas del día
Y los sobrevivientes del holocausto
Son acusados de terrorismo y llevados a la cárcel
Y el ajuste obliga a la reducción de presupuesto
Y la reducción de presupuesto obliga al ajuste
Y mientras, que suerte, hay cada vez más cajas de comida
Adulterada e inservible
Más y más vuelos te llevan a Miami de vacaciones
Y los troskistas vuelven a disfrutar de llamar al gobierno
Retrógrado y nazifacista
Y nadie se los discute
Y la queja fortalece al sistema
La queja fortalece al sistema
La queja fortalece al sistema
Y vienen impuestos especiales sobre la leche y el pan
Para mantener al clarín y basura que ya nadie lee
Y los periodistas se pasean impunes por la calle
Y nadie los corre
Ni los escupe
Ni les hace una zancadilla
Y viven la vida de grandes señores
Y de sanguijuelas en el barrio parque
Y los que pierden su empleo
Ni siquiera entienden
Que fue lo que pasó
La peste es una cuestión de mala suerte
Vivir igual se vive
Y mañana será otro día
Y los vecinos ingenuos
Sonríen para el noticiero de la tarde
Y después vienen las topadoras
Y tal vez ya no haya petróleo para hacerlas funcionar
Porque es una cuestión de suerte
Y los que salen a bailar
Terminan bailando en el infierno
Porque todo es suerte
Y para ese entonces los que arruinaron la tierra y el aire
Habrán abandonado la soja
Y vivirán en el sur de francia
Molestos por todos los marroquíes
Y los mendigos gitanos
Y Michael Jackson
Habrá alcanzado la suprema magistratura
Y todos caminaremos al paso de un robot melancólico
Y estaremos en buques en una guerra
En un país que no sabemos como se llama en medio oriente
Y las inversiones nunca llegaran
Pero si llegaran las deudas
Y los efectos catastróficos
De una industrialización que no nos pertenece
El maravilloso país tacho de basura
Factoría automatizada
Y la culpa la van a tener los paraguayos
Porque fueron ellos de seguro
Y serán siempre santificados
Los abogados que dejan presos a los pobres
Y libres a las promesas del empresariado
Y no tendremos voz
No tendremos ninguna voz
No tendremos voz
Estaremos libres en la calle
Pero siempre
Y siempre
Encadenados a la pared
Escuchando el ruido de la picana
Quemándole la nariz
Y los testículos
a la gente.

lunes, 29 de junio de 2009

Es culpa de los gitanos


Si alguna vez en mi vida escuche alguna canción de Michael Jackson fue a principios de los 80, es un género que me deja por completo indiferente y no tengo la más pálida idea de cómo sonaba.
Pero recuerdo que sacó un disco que se vendió mucho y después, un poco más adelante en los 80, otro que vendió en proporciones estratosféricas. Si la música era buena, mala o peor no lo se. Me pregunto si esos decenas, inclusive cientos de millones, que compraron el disco aún lo conservan y si lo escuchan. Y si escuchándolo reviven algo bueno, bonito al menos, de su propia vida. En ese caso podemos decir que valió la pena.
En cuanto a Jackson, después de volverse inmensamente rico y famoso, el pequeño chip que tenía le saltó. Sufrió una metamorfosis bastante horrenda, empezó a volverse blanco, aunque no sabemos si de cuerpo entero o si la cara nomás, mi mamá afirmaba que conservaba su culo negro pero de eso no tengo pruebas. La cara se le estiró de un modo inverosímil al punto que los ojos amenazaban con salírsele y, dicen que, la nariz, cada vez más pequeña, acabó por caérsele. No contento con ese desatino, gastó sumas siderales en construirse una mansión que, al parecer, era una especie de parque de diversiones. Allí vivía rodeado de niños y se la pasaba jugando. Como es que un padre permite o, aun peor, alienta a sus hijos a residir con un tipo cada vez más blanco que va perdiendo su nariz, es un oscuro misterio. Como es que ningún fiscal, ni juez, ni nada de nada advirtió que un grupo de menores estaba a merced de un tipo deforme por su propia voluntad no es, por el contrario, ningún misterio. Se mueven por dinero.
Hubo, cuando ya el escándalo y las bromas groseras arreciaban, un juicio. La suma que Jackson tuvo que poner para no quedar pegado es de notación científica debe ser de diez elevado a la octava.
Uno se pregunta si no tenía nadie al lado que le dijera que volverse blanco, además de un papelón, es por completo inútil. Ser blanco no nos sirve a los blancos, imaginate a un negro.
Si nadie le dijo que lo estaban afanando con todas esas cirugías espantosas.
Si nadie le advirtió que se dejara de joder con esas criaturas y que hiciera terapia.
Según parece a los ricos nadie les dice nada.
Me hace pensar en ese gran estadista itálico que no se puede contener y le toca el orto a una socorrista y los pobres infelices que lo acompañan se ríen de la locura del “Duce” con la sonrisa boluda de los pobres infelices.
¿Qué dirán los pobres infelices, padres de los nenes de los que abusaba Michael Jackson?
Supongo que lo mismo que dicen los boludos ciudadanos de los cuales abusa el “Duce”, que la culpa la tienen los gitanos.
Si Jackson hubiera sido pobre hubiera terminado enfundado en un chaleco de fuerza en la última habitación del loquero. Pero, a decir verdad, eso no lo podemos saber. Tal vez, si no hubiese podido concretar sus fantasías y hubiese tenido que ir a trabajar, le hubiera ido bien. Hubiera estudiado, no se, para ser músico y estaría dando clases en el conservatorio. Sería negro, hubiera madurado y ostentaría una nariz como la de, casi, todo el mundo.

sábado, 27 de junio de 2009

la despedida de la clase media




En el caso de la Dra. Carrió me resulta más interesante el electorado que el candidato. A pesar de ser una personalidad colorida, no se, creo que un poco de sobreexposición y de conducta paranoide han terminado por aburrir. Y no solo yo, ya saben un tipo insignificante, pienso así si no que la mismísima clase media bienpensante bien piensa lo mismo.
Los votantes de Carrió son, eran, las personas cultas, de edad media, de los barrios del centro geográfico de la ciudad. Representan al país blanco y europeo y que, tal vez porque no los dejaron, no maduró. Es un grupo que aún tiene votos pero que ya se está retirando de la escena. No solo como individuos, eso nos va a pasar a todos, sino como entidad social. La mejor demostración de la retirada de la clase media “sensible” son los candidatos que elige. Pino y la Sra. Argumedo suman no menos de 150 años. Estos ancianos ocupan el lugar que Carrió dejó vacante cuando abandonó al justiciero ARI por el “republicano” CC. Lo que resultó insospechado es el abandono que los “medios” hicieron de la Dra., pasaron de alabarla por su, supuesta, conducta intachable y sus acertados pronósticos a considerarla casi una piantavotos al servicio de “los k”. La derecha precisaba a la Carrió para traccionar votos de los progres, en cuanto se encolumnó claramente con ellos la hicieron a un lado.
Me pregunto si será esa una pequeña verdad genérica acerca de todos los radicales, antes se les daba manija cuando estaba Alfonsin y tenían cierta imagen progre, ahora que no quedan más que conservadores ya no son útiles y se los relega al olvido.
Este parece ser el final de nuestra módica pitonisa criolla, que bien supo divertirnos, con sus vaticinios y porfiadas profecías, los últimos diez años.
Los, tengamos buena voluntad, centroizquierdistas del ARI pasaron a ese espacio del misterio llamado SI y ahora se han ido con Pino.
Pino es justo lo que debe ser un representante de los porteños bien. Un artista cuya última contribución fue la película “Los hijos de Fierro” en 1973 que es gente como uno y recibe premios en Cannes y, por último con un discurso nacional y popular que nadie cree…
Porque sino no lo votarían…

viernes, 26 de junio de 2009

La Srta. Michetti y una flechita


Los que parecen perfectamente adaptados a esta modalidad de “reflexión cero” son los muchachos del PRO capitalino. La única campaña que les vi es una foto gigantesca de la cara sufriente de la Srta. Michetti y una flechita. Uno dirá: “Bueno es para instalar al candidato, cuando le toque hablar seguro nos va a entregar un speech sobre las retenciones en Nueva Zelanda, el Leviatan de Hobbes y la revolución industrial” Pero no, nos entregó sonrisas, dulzura y flores de primavera. Un encanto.
El Gran Hermano, al final no es un ideólogo-tirano comunista es una personita hermosa, frágil que sonríe mientras el presupuesto de la educación pública se va reduciendo, la ciudad más rica del país se hunde en el déficit, los planes de vivienda no existen y una patota nazi expulsa a los indigentes de las ruinas donde se han refugiado.
Repito, un encanto.

jueves, 25 de junio de 2009

¿Quién pone la plata?


Quiero empezar relatando lo que me pasó cuando, pobre de mí, mande un mensaje a un diario, no importa cual. Uno de los participantes había comentado, entre signos de admiración y con mayúsculas, que iba a votar a De Narvaez y que ese era su “voto castigo”. No había escuchado antes esa invectiva para justificar el voto al PRO y le respondí que sería interesante saber de que vivía este compatriota puesto que, si un triunfante Narvaez votaba en el parlamento la desaparición de las retenciones, alguien iba a tener que reponer esos miles de millones y que creía que él, el colérico votante castigador, bien podría verse entre los castigados. Más tarde volví a entrar para ver si “the punisher” había acusado recibo. Evidentemente soy un viejo ingenuo, al abrir los comentarios, a partir del mío, solo encontré mensajes insólitos de tipos que decían no sé que ridiculeces sobre los judíos y sobre la presunta ascendencia judía de la presidenta Cristina.
Me pregunto si es alguna clase de táctica comunicacional, responder a un planteo pertinente, en el peor de los casos contestable con un delirio.
Si me quisieron decir, con algo de sutileza, que pensar en “de donde va a salir la guita es cosa de judíos”, un buen cristiano solo atiende a la salvación y el cielo.
O si, más llanamente, estos son los tiempos que corren. Que no se responde a una pregunta sino que se miente, se macanea y se distorsiona porque sabemos que, si hay un debate racional, las fuerzas se equilibran y ser el dueño de “La Razón” no te confiere la razón, en cambio en la “guerra de propaganda” el poder sobre los medios te permite acallar cualquier tipo de discurso.
Como hacen los nenes: gritar cualquier cosa para que la gente no hable.

martes, 23 de junio de 2009

El dilema de Teodorico


El dilema de Teodorico.
Sostienen tipos sabios, con los cuales ni a ganchos me atrevería a discutir, que los gobernantes posteriores a la “caída del imperio de occidente” no eran unos bárbaros, quemadores de bibliotecas y/o violadores de jovencitas. Es más, estos historiadores, cuya capacidad y honestidad intelectual está fuera de duda, afirman que, sin ir más lejos, el celebre Odoacro y el, injustamente, no tan celebre Teodorico fueron, en primer lugar, la continuación de los grandes políticos de los últimos tiempos del Imperio de occidente. Como Stilicón, Rufino y Aecio que lo que tenían en común, además de su capacidad y patriotismo, era su origen bárbaro. Odoacro y Teodorico habían nacido y pasado su vida dentro del Imperio, eran cristianos (de la secta arriana) y los decretos mediante los cuales gobernaban estaban escritos en buen latín. Los romanos de aquellos tiempos consideraban que aun estaban bajo el Imperio, el senado se reunía en Roma y cada año se elegían cónsules. Es más, en el Coliseo aún había grandes espectáculos y los nobles romanos soñaban con los altos cargos y hacerse ricos como siempre lo habían hecho.
Teodorico gobernaba a nombre del Imperio, había tolerancia religiosa, vida cultural e incluso trabajos de reparación en los acueductos.
Y sin embargo algo pasa cuando encontramos un sitio y excavamos.
Durante toda la era del Imperio encontramos porcelana. Una porcelana de buena calidad, accesible para todo el mundo.
Después del Imperio encontramos unos cacharros mal cocidos que parecen de la época de las cavernas.
En el Imperio encontramos menos construcciones colosales de las que uno podría imaginarse y encontramos, en cambio, ciudades enteras de casas cómodas y bonitas.
Después del Imperio la gente duerme en las ruinas y finalmente las ciudades quedan abandonadas.
Como quedó Roma.
¿Cómo puede ser que esto haya pasado con gobernantes tan eficientes como Odoacro o Teodorico? Lo que pasa en un país no suele explicarse por las condiciones personales de los gobernantes.
Supongamos que Teodorico hubiese decidido volver a la porcelana del Imperio. Lo más probable es que las industrias que las producían estuvieran en Alejandría o en Antioquia, de modo que debiera haber construido una industria en el territorio italiano o del sur de Francia que dominaba. Tendría que haber buscado especialistas, es posible que hubiese podido conseguirlos en Bizancio. Hubiese tenido que tener un ejército que hiciera los caminos seguros. Y caminos en buenas condiciones.
Para fabricar la dichosa porcelana Teodorico tendría que haber tenido el Imperio.
El que si tenía un imperio era el megalómano e intolerante Justiniano. Justiniano no llegó a enfrentarse con Teodorico, por un poquito nomás.
Al tal Justiniano se le puso en la cabeza recuperar el occidente para el Imperio. Cuando se enfrentó con los godos de los sucesores de Odoacro y Teodorico (Odoacro era de otra tribu pero que más da) las cosas resultaron tal como se imaginan.
El malvado, tirano loco, Justiniano tenía escuelas de guerra con oficiales que, en el peor de los casos, tenían una formación y que estaban al tanto de cómo peleaban los godos. Tenía fábricas que hacían armas de buena calidad. Tenía una flota para mandar a sus soldados y abastecerlos durante la guerra.
El ejército profesional del diabólico señor de Bizancio exterminó a los buenos godos hasta el último hombre.
Los sucesores de Teodorico hicieron lo que pudieron con el Imperio en ruinas que habían heredado no tuvieron oportunidad de elegir.
Puede ser que mentes desconfiadas piensen que hay en está reflexión alguna referencia a las empresas del estado pero de ninguna manera, estamos entre eruptitos como dijera H. J. Simpson.

miércoles, 17 de junio de 2009

Peña: de transgresor a tilingo


Por lo menos Peña era un personaje divertido que decía por la tele lo mucho que le daba a la merca y movidas así.
Hace años, una amiga sicóloga me comentó unas teorías, por demás estalinistas, acerca de la homosexualidad. Decía mi amiga que el puto era un ser inmaduro y que por eso no podía decidirse por ser hombre o mujer. No le di importancia porque, después de todo, los trolos siempre me han caído bien desde que no compiten por las mujeres.
Cuando lo vi a Peña en TVR diciendo que el mejor presidente había sido… "No se… Puerta…porque es el que menos duró". Me pareció la respuesta de un adolescente, de una aparente rebeldía pero sin jugarse por nada y sin tener una postura. Además de parte de un tipo que se ha pasado décadas opinando de política.
Sin embargo lo último que me viene a la mente es el famoso "debate" en el programa de Larrata con el gordo D'elia. Este último, sabemos, el enemigo público nº 1 del occidente cristiano.
Peña estaba…
Primero vestido de traje y todo durito, una especie de milico con la cabeza tatuada, intentaba corregirle la gramática al gordo como si esa fuera una muestra de superioridad intelectual.
Después quería justificar haber llamado "negro de mierda" al hijo del gordo, asegurando que no era racista y que tenía… no se si un amigo negro o algo por estilo. Era raro puesto que en otra época lo había oído usar expresiones así y me parecía un rebelde que se estaba burlando de los prejuicios de los pequeños- burgueses que son, en serio, racistas y que no se animan a mostrarlo. Pero ahora ya no me parecía un rebelde, me parecía una vieja gorila de barrio norte defendiendo los prejuicios (D'elia es bruto, corrupto, feo, violento y nos odia porque somos gente fina) de la clase media. Que increíblemente justo que estuvo el gordo cuando afirmó haberle quitado el "ángel"!
Por último muy patético el final en el que, en un arranque de paranoia cocaínica, Peña empieza a sentirse perseguido y se enoja con los tipos detrás de cámara que no vieron el gesto de D'elia.
El pobre Peña no se dio cuenta de que ya era tarde de que ya había sido ejecutado en público.