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viernes, 12 de febrero de 2016

Noviembre 1918-abril 1919 Revolución en Alemania. Revolución Rusa 35.

“(…) de aquí en adelante el imperialismo equivale a una interdependencia firme y duradera de todos los Estados del mundo en su sistema único (…)” Lenin, 7 de noviembre 1918.
“Liebknecht no tiene que preocuparse de firmar un tratado con nosotros. Le ayudaremos, aun sin tratado, con todas nuestras fuerzas.” Trosky.



Antecedentes.

En 1880 los socialistas alemanes se habían proclamado “revolucionarios” y que no tenían “ilusiones” respecto a una salida reformista. Los socialdemócratas estuvieron prohibidos en Alemania hasta el año 1890, para el año 1898 ya había una fuerte tendencia a eliminar la revolución del programa del partido ¿Quién necesita una revolución teniendo al Káiser? Aun después de la legalización los socialdemócratas eran encarcelados y la represión era constante.
Moraleja los regímenes represivos se caracterizan por las elecciones libres y la “libertad de expresión” ¿Qué se pensaban?

Para 1912 los socialdemócratas tenían el 28 % de los votos, un millón de afiliados y 90 periódicos. Eran la organización de clase obrera más grande del mundo. En 1914 los socialistas estaban claramente en contra de la guerra, el partido se preparó para resistir, Rosa Luxemburgo llamó a la desobediencia civil, el gobierno planeaba encanar a todos los dirigentes socialistas pero, gracias a dios, no hizo falta, los socialistas no le podían fallar a su país y votaron a favor de la guerra imperialista. Los socialdemócratas tenían 110 diputados, 96 seguían a la derecha, los otros 13 eran el ala izquierda pero votaron por “solidaridad partidaria” y 1 (uno) se abstuvo era Karl Liebknecht, el 1ro de enero de 1916 fundó, junto a Rosa Luxemburgo y Franz Mehring la liga Espartaquista. Liebknecht y Rosa Luxemburgo fueron en cana en julio del 16. En marzo y abril del 17 hubo grandes huelgas en Berlín. En abril los socialistas se dividieron entre la derecha que quería la guerra a toda costa y los “independientes” que se oponían a seguirla, los espartaquistas decidieron unirse a los independientes.

La revuelta en Kiel.

Los generales del Káiser tenían un problema: el tiempo. Los americanos habían entrado en la guerra en abril de 1917 pero no tenían ni el ejército, ni la logística en condiciones de cruzar el charco y aparecerse por Europa. Cuando Rusia abandonó la guerra, en la práctica, en octubre del 17, los muchachos del Káiser tuvieron la posibilidad de jugársela y tratar de ganar antes de que llegaran los americanos, es probable que no fuera posible, aun así, nunca lo vamos a saber, para junio-julio de 1918 intentaron una gran ofensiva, llegaron a estar a 40 Km. de Paris. El 8 de agosto los germanos tuvieron su “día negro”, donde fueron obligados a retroceder. Para aquel entonces habían aparecido soldados yanquis por todos lados. El 30 de septiembre se rindió Bulgaria. A partir de ese momento los alemanes empiezan a buscar el modo de rendirse sin que parezca una catástrofe, el día 4 de octubre el príncipe Max (?) es nombrado canciller. El 7 los espartaquistas llaman a formar soviets. El 17 de octubre (¡San Perón!) los húngaros se independizan de Austria. El 20 de octubre los alemanes suspenden sus acciones con submarinos, es un pedido del presidente americano Wilson para iniciar las tratativas de paz. El 28 de octubre el Káiser reforma la constitución que adopta una forma democrática de gobierno, una buena forma de dejar al país cagado del todo. El 28 de octubre, con su habitual inteligencia, la marina alemana prepara una última misión para el destructor Markgraf, los marineros, esos negros maricas y cobardes, se niegan a hacerse matar por su emperador que es un viejito pelotudo, bigotón y que usa ese casco puntiagudo, una verdadera lástima. La tripulación se amotina. El 30 de octubre estalla la revuelta en Austria y en Hungría el 31. El día 3 de noviembre de 1918 los marineros de Kiel se amotinan. La revuelta se propaga a Hamburgo, Bremen y Lubeck, los marineros crean, si, consejos de obreros y soldados. El gobierno intenta reprimir pero descubren (oh! sorpresa!) que los marineros también están armados. El 4 de noviembre Kiel está en manos de soviets de soldados y obreros. Esa noche llegó un diputado socialdemócrata llamado Gustav Noske que fue nombrado gobernador, la revolución en Kiel terminó esa misma noche. El 5 de noviembre los soviets toman Hamburgo. El 8 de noviembre en Berlín la situación parece desesperada Liebknecht, como de costumbre, se ha quedado solo, ese día difunde un volante que llama a la revolución. Hay huelga general y los soldados se solidarizan. El sucio trapo de los alemanes ha sido reemplazado por la Bandera Roja. El diario de los socialdemócratas llama a la huelga cuando los huelguistas ya han estado desfilando durante 5 horas.

Para el 9 de noviembre, el socialdemócrata Ebert es nombrado regente, el Káiser se exilia y Liebknecht proclama desde el balcón del palacio imperial en Berlín la república y el socialismo. El 12 de noviembre se formó el equivalente alemán del ejecutivo del soviet. Los socialdemócratas se deshicieron de la izquierda con facilidad, armaron una especie de asamblea gigante y los manijearon: usaron a los soldados contra los obreros y/o viceversa. Lean mis labios: nunca, pero nunca, la asamblea gigante. En la primera semana de diciembre empezó una campaña furiosa que atribuía a los zurdos la falta de asistencia alimentaría de parte de los aliados y llamaba a matar a Liebknecht. El 5 hubo un intento de golpe de estado que fracasó no sin antes ametrallar a una manifestación de espartaquistas. Se forma un “Cuerpo republicano” pagado por los ingleses, son los mismos que años después financiaron a Hitler, tampoco funcionó. El 22 de diciembre el gobierno socialdemócrata arma un cuerpo de oficiales con altos salarios son los “Frei Korps”, para los que vienen leyendo los artículos sobre la Revolución Rusa: son el ejército blanco.

La revuelta espartaquista.

El día 8 de diciembre 150 mil espartaquistas desfilaron por Berlín con Liebknecht a la cabeza. En la segunda semana de diciembre el “ejecutivo del soviet” declinó su autoridad para dejársela al parlamento. En la navidad el gobierno socialdemócrata intentó desalojar a los marineros que habían ocupado el palacio imperial en Berlín y los marineros, más los espartaquistas, más los desconocidos de siempre les dieron una paliza. Lamentablemente los espartaquistas no son un partido revolucionario, ni siquiera son un partido, no es Liebknecht el que manda en las calles sino el caos. El 29 de diciembre Rosa Luxemburgo se reúne con 112 delegados de toda Alemania y funda el Partido Comunista Alemán, este resultó ser un partido medio ultra, del tipo “alternativista”, esos que cuando pierden la elección en un sindicato te fundan otro con 4 pibes.

Para cuando la izquierda terminó de discutir, sin ponerse de acuerdo, el gobierno socialdemócrata ya tenía preparadas a las “Frei Korps” y el día 4 de enero de 1919 echaron al jefe de policía, el izquierdista Eichhorn. La izquierda armó una manifestación gigantesca, el objetivo era impedir el raje de Eichhorn, hacer una demostración de fuerza y volver a casa pero miles salieron armados para hacer la revolución. Rosa Luxemburgo vio que la tendencia espontánea llevaba al desastre, Liebknecht en cambio vacilaba. Se la jugaron tratando de imponer a un tal Ledebour de los socialdemócratas independientes, que pertenecía al ala izquierda de la socialdemocracia y no era ningún revolucionario. Hubo otra demostración masiva en las calles y los “revolucionarios callejeros” que eran espontáneos pero no boludos impidieron la salida del diario socialdemócrata, no aclara, la fuente con la que contamos, si destruyeron las instalaciones. Pero mi consejo para ustedes, gente del futuro, es: destruyan las imprentas, los cables, las oficinas, las cámaras, los canales, las antenas, los discos rígidos y los satélites, si no se oye la voz de los revolucionarios que no se oiga ninguna.

En la plaza de mayo, pero de Berlín, se habían reunido 200 mil proletarios armados, bajo el frío, la niebla y la lluvia. Los dirigentes se reunieron a conferenciar y conferenciaron hasta que el pueblo se retiró. Después uno se pregunta porque vino Hitler y porque los alemanes tienen esa expresión siniestra en sus caritas. Las únicas iniciativas militares de importancia las tomaron los espontáneos, p. ej. tomar las estaciones de trenes. En cuanto la izquierda vio que el gobierno no caía se dispusieron a negociar. El 7 de enero Rosa Luxemburgo llama a desarmar a la derecha, a armar a las masas y a ocupar posiciones de poder. Pero para el 13 de enero los socialdemócratas ya tenían su “Cuerpo Republicano” y, ante la pasividad y el desorden de los revolucionarios, dominaban Berlín. A su vez, como corresponde, los mandos socialdemócratas no confiaban en sus “propias” tropas y llamaron a las Frei Korps que se ocuparon de matar a todos los que se les cruzaron, a su vez empezó una campaña de la prensa histérica de demonización de los espartaquistas.

El jueves 16 de enero de 1919 el periódico de los socialdemócratas anunciaba triunfalmente que Liebknecht había sido “muerto mientras trataba de escapar” y que Rosa Luxemburgo había sido “muerta por el pueblo”. La clase media estaba de fiesta.


El Final de la revolución.

El gobierno “socialista de contrarrevolución” como le dicen los libros, tiene todavía 2 problemas, los propios militares que ha llamado para aplastar a los revolucionarios y los consejos obreros que gobiernan en buena parte del país. Una semana después de liquidar a los espartaquistas se vota para la asamblea constituyente, los socialdemócratas del ala derecha obtienen la mayoría. El 19 de enero el gobierno de Noske deja sin poder a los consejos obreros, el viejo régimen ha retornado. En Bremen la izquierda tenía un dirigente llamado Johhan Knief, Knief advertía que no podían tomar el poder, que los socialdemócratas independientes no eran confiables pero, justo cuando estalló la rebelión, se enfermó y se murió. En Bremen los Frei Korps perdieron 50 soldados. Por medio de engaños Noske y Ebert lograron retrasar las huelgas en la region del Ruhr, crearon una comisión, Perón decía que si querías que algo no se hiciera nunca lo pusieras en una comisión, para socializar las minas, de hierro, de carbón, no las mujeres, aunque deberían haber socializado las minas, por ahí ganaban si hacían eso.

Para febrero los mineros se despertaron y empezaron la huelga general, cuando las Frei Korps quisieron entrar, los cagaron a tiros. Sin embargo no fue suficiente, volvieron a negociar, a ser engañados y reprimidos. Para fines de febrero Berlín entró en huelga otra vez, esta vez la izquierda tuvo poco que ver, los sindicatos socialdemócratas fueron aplastados por el gobierno socialdemócrata. A continuación una nueva huelga minera estalló en el Ruhr, alcanzó a más de medio millón de trabajadores, el gobierno de Noske terminó haciendo algunas concesiones y después vino la represión.


La Republica Socialista de Baviera.

Baviera mis amigos, era, en aquellos tiempos, un pedacito de Alemania que, despelotes históricos mediante, gozaba de autonomía, los muy hijos de puta ¡Tenían su propio rey! El príncipe Karliten, no mentira, no se como se llamaba. Baviera era una zona rural, la única industria importante era la Krupp, esos que hacían cañones, y la mayor parte de la población era católica y muy conservadora. En esos pagos vivía un intelectual socialdemócrata llamado… ¡Mau-mauen!, se llamaba Kurt Eisner, durante la guerra se había vuelto pacifista, en noviembre Eisner se volvió el líder de los obreros, vaya uno a saber porque, tomó la sede del parlamento local y proclamó el “Estado Libre Bávaro”. Munich estaba repleto de tropas que volvían del frente. Eisner, durante casi 4 interminables meses logró mantener más o menos contento a todo el mundo, el 12 de enero se votó en Baviera y Eisner obtuvo el 2,5 % de los votos. En Febrero mientras votaba a favor de la creación de una policía represiva hablaba en las concentraciones obreras donde vivaban a Liebknecht y a Lenin. Eisner se decidió por fin a renunciar pero, justo antes de eso, un derechista lo mató de un tiro, era el 21 de febrero.

En Baviera el único poder en pie eran los consejos, no le digamos soviets, de obreros y soldados, a mitad de marzo se formó un nuevo gobierno conducido por el socialdemócrata Hoffman. 40 mil desocupados daban vueltas por Munich y la situación empeoraba, Hoffman no tuvo mejor idea que aumentar la luz y otros servicios, los consejos le dijeron que le iban a dar una patada en el culo. En el ministerio de defensa, el ministro era un socialdemócrata de la extrema derecha, se hizo una reunión para decidir la creación de la “República Bávara de Consejos”, estaban los socialdemócratas, los delegados de los consejos y, no podían faltar, los anarquistas y los bohemios, que siempre hay aunque sea en Alemania. El único tipo serio era el comunista Leviné, que dijo que no les creía nada y que la república soviética solo podía ser creada por el proletariado triunfante. Aun así el día 7 de abril la república, vamos a llamarle de los consejos, se proclamó. Hubo, pese al aspecto circense de todo, decretos que intervenían en los bancos, confiscaciones, un tribunal revolucionario y hasta un intento de crear un ejército, naturalmente, rojo.

Leviné nos cuenta que, pasados los primeros días, todo sigue igual. Los ministros socialdemócratas desaparecieron misteriosamente, bueno, no era tan grande el misterio, preparaban la contrarrevolución, por supuesto. ¿Se acuerdan del finado Eisner? Bueno, apareció otro personaje similar: el dramaturgo Ernst Toller. Toller tenía su “consejo revolucionario” con personajes bizarros, algunos anarquistas, otros bohemios y estaba el Dr. Lipp, este era “comisario” de relaciones exteriores, le escribió a Lenin una carta donde afirmaba que el proletariado de Baviera era “felizmente victorioso” pero que, al parecer, las cosas se le habían complicado porque Hoffman le había robado las llaves del baño del ministerio. Hoffman mientras tanto, aparte de quedarse con las llaves del baño, reunía un ejército y se apoderaba de las ciudades bávaras. Pero los locos tienen suerte, el día 13 una guardia de la derecha intentó tomar Munich pero se encontró con miles de obreros y soldados en armas. Al mismo tiempo el revolucionario, enviado desde Berlín, Eugen Leviné reorganizaba al partido comunista, la línea que seguía era bien clara: evitar meterse en una insurrección y perderla como en enero en Berlín y aclarar que la “República de los consejos” no era la república soviética. Después de defender con éxito Munich Leviné declaró que los comunistas iban a estar “en primera fila” en la lucha contra los contrarrevolucionarios. Entraron en escena nuevos consejos que, esta vez si, se parecían mucho a los soviets. Obligaron a la clase media a entregar la comida que tenían encanutada e incluso las armas, los automóviles fueron confiscados y los departamentos vacíos fueron ocupados por gente sin vivienda. El marinero que había organizado la resistencia el 13 de abril fue nombrado comandante del Ejército Rojo. 15 mil soldados rojos se manifiestan armados en la calle. Pero solamente en Munich, Hoffman gobierna el resto de Baviera. Y la situación es desastrosa, falta la comida y el combustible. Toller que había pedido, unos días antes, que lo relevaran ahora vuelve para atacar a los comunistas. El ánimo de las masas ha decaído, Leviné intenta negociar pero es tarde 30 mil Frei Korps, no hay soldados son todos oficiales, marchan hacía Munich. Lo poco que queda de la República Soviética resiste, hay 600 muertos y las Frei Korps torturan y ejecutan a los prisioneros, matan a 50 prisioneros de guerra rusos, por el hecho de ser rusos nomás. El pretexto de las Frei Korps es bien interesante, el gobierno soviético ha hecho ejecutar a 10 miembros de una organización llamada “Última Thule”, Última Thule es un grupo antisemita precursor del nazismo ¿querían saber cuál era el huevo de la serpiente? Ahí lo tienen.

Eugen Leviné nació en Petrogrado en 1883, en una familia judía de clase media, su familia emigró a Alemania, en 1905 Eugen volvió a Rusia para participar de la revolución, fue prisionero en Siberia, escapó y estudió en Alemania, fue soldado en la guerra mundial y se incorporó al recién creado Partido Comunista.

Falta un último detalle: la ejecución de Eugen Leviné el 5 de julio. Los que cuestionan el criterio de Leviné y de su gente, tal vez sepan mucho de política, de filosofía o de lo que sea pero no saben un carajo de militancia. Cuando los combatientes de la clase obrera tomaron las armas a Leviné no le quedaba más remedio que seguir la lucha hasta el final. Es lo que hace la gente de verdad en la vida real. Unos meses después la derecha más cocorita, protonazis, lo corrió a Hoffman, recordemos que el enemigo del soviet era socialdemócrata, de Baviera.


Y recuerden que nosotros no sabemos nada, los que saben son los fachitos de traje que no pueden articular una frase de más de 4 palabras. No se me olviden.


1.Con el Zar estábamos de fiesta, estábamos.
2.Los 4 zurditos de siempre.
3.El ascenso revolucionario.
4.La revolución en el descenso.
5.El país oscuro.
6.El retorno.
7.La guerra es el mejor negocio, 1914.
8.La retirada interminable
9.La revolución de febrero
10.Lo que dejó la revolución de febrero.
11.Lenin, el mismo, en Rusia.
12.La renuncia del ministro liberal
13.La gran ofensiva desastrosa
14.Semi insurrección semi bolchevique
15.El golpe de estado
16.Infiltración bolchevique
17.El Comité Militar Revolucionario contraataca
18.Del palacio de invierno al congreso de los soviets
19.El 25 de octubre
20.El nuevo gobierno
21.La batalla de Moscú
22.La despedida de Kerenski y la derecha SR
23.El poder a los soviets
24.La elección de la constituyente
25.El fin de la constituyente
26.Se proclama la República Socialista
27.La paz infame
28.Contra en el sur round 1
29.Ucrania, Finlandia y el Caúcaso.
30.Cosacos al ataque
31.Los Checos, los SR y Samara
32.Sovdepia!
33.El denso verano de 1918
34.El Terror Rojo ¡Uy! ¡qué miedo!
Está vez preferimos hablar de cosas que pasan todos los días.

martes, 15 de febrero de 2011

La Asamblea de los pobres. (2001, ¡Odisea de la crisis!)

En primer lugar debido a razones que sería largo de enumerar (no tener un mango y vivir en un barrio donde la gente se cagaba de hambre) me tocó participar en una asamblea barrial donde predominaban los obreros desocupados y esos individuos entrañables que son pobres pero no son trabajadores.


En los primeros tiempos junto a los anteriormente citados pululaban vecinos "bien" a los que, para no dar vueltas, definiré como de clase media. En seguida se vieron dos cosas: la preocupación principal de los pobres eran los bolsones con comida que repartía la municipalidad. Así son los pobres, no piensan más que en llenarse la panza. Además la asamblea estaba orientada por militantes del PO. Para que hubiera alguien en la asamblea, y para que tuviera algún sentido, los muchachos troskos tenían que garantizar si o si los bolsones, y así lo hacían. Además reclamaban constantemente que la asamblea se solidarizara de palabra con fábricas recuperadas y cosas por el estilo. Ninguna de esas cosas iba en contra de mis principios o del sentido común.


Una conclusión preliminar: los troskos son la más perfecta demostración de que trotsky era menchevique. Los muchachos se la pasaban hablando de una revolución que vendría infaliblemente pero sin hacer ningún preparativo que llevara a ella, ni proponían ninguna acción para preparar a la gente para la lucha o para reclutar militantes. Después de todo para que iban a querer militantes si no querían una milicia. Sin embargo con poco se las rebuscaron para repeler a muchos de los tipos de clase media a los que, aun hoy, no se bien que era lo les molestaba tanto de los troskos. Si su discurso revolucionario, a veces un poquitin pasado de rosca aunque inofensivo, o sus vanos intentos de manipular a las asambleas para no llevarlas a ninguna parte.


En esa época había una especie de "unión de asambleas" que se juntaba en el parque centenario que queda en medio de barrios de medio pelo y bien lejos de nuestras asambleas de zona sur. Se llegaban a juntar más de tres mil personas que jamás se pusieron de acuerdo en nada. Recuerdo la rabia de los troskos cuando la asamblea grande decidió dejar de reunirse. Ese era su plan maestro juntar mucha gente y después marchar a la toma del poder. Me acuerdo cuando Lanata hacía su programa desde el parque con los asambleístas, en aquel entonces la década del '70 no lo aburría para nada.


Es raro, y me pasa incluso a mi mismo, tenemos un buen recuerdo de la administración de la ciudad de aquella época (Ibarra) y la verdad es que buscaban, por todos los medios posibles, negarle la comida a la gente. Y en una época con el 25% de desocupados. O quien sabe, recuerdo que una vez hicimos una reunión de asambleas del barrio, éramos fácilmente 300, preguntaron quien estaba desocupado y todos levantaron la mano menos yo.


No recuerdo exactamente que desplante les hizo la asamblea pero a partir de cierto momento los muchachos del PO nos abandonaron. En principio unos muchachos que al parecer venían de las facultades dejaron de aparecer. Después un par de militantes se abrieron para poner un comedor, estaba de moda por aquella época, y por último tenían un pibe que era de fierro pero que se abrió porque se dio cuenta de que no hay demasiado lugar para militancia más zurda en un grupo como ese. Me refiero al PO pero también podría ser a la asamblea.


Me parece que ese fue el mejor momento de la asamblea. Teníamos dos dirigentes, uno era un obrero desocupado que era lo que en BA llamamos "un peronista". El otro representaba al transproletariado, si se lo hubiera dicho se hubiera reído muchísimo. Yo me ocupaba de mantener los listados para los bolsones de comida, de contactar a otros grupos y otras asambleas, de redactar algún volante e incluso de traducir los inescrutables formularios que nos mandaba la municipalidad. Nada demasiado importante en suma.


Ahí tienen un consejo para futuros militantes (de clase media) que intenten representar a los pobres: Obliguen a los "proletarios" a darles un mandato. Si quieren una revolución empiecen por ser rigurosos con lo que piensan los descamisados.


De ninguna manera los miembros de la asamblea éramos un modelo de conducta y la organización era la "desconfianza organizada". A fuerza de continuas movilizaciones la situación de los bolsones de comida se estabilizó. El paso siguiente fue tomar un edificio. En otras asambleas, por cierto con otra composición de clase, buscaron ocupar edificios que estuvieran en buenas condiciones con el resultado de que fueron expulsados por la policía. Nosotros ocupamos un edificio en ruinas del que nos cercioramos que no tuviera dueño.


Cuando hay un asunto práctico en juego, no son los "sabios", son los pobres los que ganan la partida.
Me acuerdo que cuando tomamos el edificio, quien sabe a lo mejor esto puede servir de enseñanza para futuras asambleas, lo que hicimos fue romper el candado que había para poner uno nuestro. Los únicos dos que nos metimos a romper el candado éramos un pibe que había estado en cana, digamos que sabía de quebrar candados, y yo, con mis antecedentes de preso político. Ese sábado hicimos una olla popular, llamamos a todos los grupos, asambleas y demás quilomberos del barrio y nos movilizamos para, en un acto solemne, abrir el local.


A mi mujer nunca le fascinó la asamblea, pensaba que nos iban a matar a todos, sin embargo terminé por convencerla de que fuéramos en el auto a comprar comida en el mercado central. Me acuerdo de una cumpa, una muchacha jovencita y sola, tenía dos pibes desnutridos. Había que darles una leche en polvo, pónganle que se llamaba Kasfdor o algo así y era carísima, los pibes de la farmacia, cuando vieron como venía la mano, nos dieron el tarro gratis. Y el 25 de mayo comimos el locro todos juntos.


¿Era nuestra pobre asamblea de pobres alguna clase de gobierno? Si y de lo más autoritario, quedar mal con la asamblea podía significar quedarse sin comida. Había mucha discusión con el tema de la participación en las marchas, que, a falta de algo mejor que hacer, eran continuas. La masa espontáneamente había impuesto el criterio de que "el que no marcha, no come" lo que era más bien cuestionado por los bien pensantes de toda laya que nos inclinábamos por dejar a los "flojos" comer en paz y que marcharan, si entendían porque lo hacían. No se si a los pobres del barrio les gustaba tanto vivir bajo el control de una organización.


Por lo demás está claro que una red de asambleas podría haber gobernado todo el lado sur de la ciudad (que es donde vivimos los pobres). ¿Por qué no ocurrió? Cuando se plantean cosas así suelen empezar una serie de disquisiciones teóricas que no me interesan. Vayamos a lo concreto:
Para que las asambleas del sur formaran un gobierno hubiese sido necesario que, un porcentaje significativo de los participantes, se lo propusiera y que además tuviera una idea parecida, o al menos "compatible", de cómo llevar eso a cabo, hubieran sido necesarias un montón de reuniones que terminaran llevando a varios cientos de individuos, miles probablemente, a llevar posiciones convergentes a las asambleas, lograr que estás elijan delegados y los enviaran a un congreso-consejo-parlamento que no solo tomara decisiones que fueran relevantes como ser: hacerse cargo de los servicios públicos, asegurar el abastecimiento de comida y ejercer funciones de policía contra los antiguos jefes, contra la antigua policía y contra los vecinos de clase media que detestan los experimentos sociales, sino también poner el hombro y dejar sus empleos y sus propios asuntos para pasarse el día "gobernando".


Aun así hablamos solamente de cuatro barrios de mierda de la zona sur. Por lo menos acabamos de entender porque las revoluciones ocurren un par de veces por siglo. En cambio que los cuatro muñecos que figuran gobernando se quemen, se vayan y sean reemplazados por otros chukis es cosa de todos los días. Dicho lo de "chukis" con todo respeto porque no es tan fácil serlo.


No fue lo primero que tuvimos en mente cuando ocupamos aquel desventurado edificio pero el lugar se convirtió de inmediato en un refugio de familias sin techo o próximas a quedar así. Este tipo de cosas generan contradicciones porque los intereses de los que querían un local político y los de los "homeless" no eran los mismos. Si la asamblea hubiese seguido evolucionando, además de conseguir viviendas a la fuerza hubiese tenido que convertirse en empresario y ocupar/montar empresas para no tener que dar vivienda gratis. Una de las disposiciones que habíamos tomado era la de hacer un relevamiento de casas abandonadas y de fábricas abandonadas. No hubiera sido nada extraño que, con ese poder omnímodo, alguna gente hubiese terminado por extrañar los "viejos tiempos" puesto que hay paisanos que no recuerdan el hambre que pasaron y que creen que "se las rebuscaban fenómeno" cuando, en realidad, les daba de comer la asamblea. También es seguro que ese poder hubiese llevado a divisiones y a luchas a muerte. La única forma de evitar eso hubiese sido un poder central muy fuerte, lo que, como nos muestra la historia, también es peligroso.


Después de haber alcanzado su apogeo la asamblea se fue debilitando. A medida que la situación mejoró los elementos más combativos consiguieron laburo y la asamblea, con local y todo, se convirtió en un comedor. Un comedor es una herramienta interesante para hacer política pero para desarrollar algo como eso se precisa una organización.


El "Llanero Solitario" nunca resolvió nada. Yo se lo que les digo.


Del avión yanqui con la valija de James Bond… ¿Pino no va a decir nada? ¿O ya se fue?


D*alde, el Rey Momo y Barrionuevo, que país feudal de mierda...


¿Cuando empieza la campaña Vilma Ripoll?