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jueves, 3 de diciembre de 2015

Julio Cesar ¿peronista o kernerista?

Una vez, hace algún tiempo, Roma estuvo dominada por un dictador protofacista llamado Sila. Sila ganó la guerra civil contra el partido popular. La debacle de los populares fue completa, vencidos militarmente por un enemigo inferior en número, desplazados políticamente y con sus dirigentes, y figuras varias, asesinadas por escuadrones de la muerte. Estoy seguro de que esta historia les va a encantar a los amigos peronchos y a las almas ¡románticas! en general, en Roma los matrimonios de la nobleza no se hacían por amor, se arreglaban por intereses económicos, Cesar llevó durante toda su vida esa, por cierto que muy sana, política pero hubo una excepción. En su primer matrimonio, Cesar, estaba casado con Cornelia la hija de uno de los principales líderes del partido popular: Cinna. Siendo Cesar de una familia patricia, Sila ordenó que se divorciara. Cesar se quedó con su mujer y pasó esos años entre el exilio y el exilio interno, habiendo perdido su herencia, confiscada por Sila, se compró una casa en el Súbura, como si dijéramos Barracas. Los peronistas dirían que era una Unidad Básica.

El Partido Popular, el peronismo, tenía una tradición importante, tenía votos pero estaba lejos, muy lejos del poder. La política de alianzas de Cesar sería absurda e incomprensible si no tuviéramos al peronismo, es más, muchos historiadores rehúsan analizar la política romana como política y hablan como si cada político romano fuera una especie de “facción” de un solo hombre, afirmación disparatada que, como criollo de esta pampa, me hace reír. Los aliados de Cesar son Craso, el hombre más rico de Roma, villano de muchas películas y represor de Espartaco y Pompeyo, Pompeyo es hijo de un empresario provinciano importante de aquellos tiempos y tiene antecedentes siniestros como auxiliar de la dictadura, para un argentino del siglo XXI diríamos que era, como Moyano, de la triple A. Es decir, tenemos la alianza de un populista con un político provinciano derechista y con un empresario. Evidentemente nadie inventa nada en este mundo.

Ver a Craso como meramente un ricachón es un error, Craso representa a una corporación que manejaba algunas de las industrias más grandes del mundo. A Craso se le atribuye la, genial, invención de los bomberos privatizados, si no les pagabas, dejaban que se te quemara todo. Si la memoria no me falla Craso, y su grupo, tenían contratos para fabricar las armas del ejército romano.

Pompeyo era el terrateniente más grande de Italia o algo así.

Porque estos tipos, insospechados de simpatías izquierdistas, terminan aliados con Cesar tiene motivos políticos concretos y muy poco de determinismo o lucha de clases. Pompeyo había hecho una campaña en el medio oriente y pedía algunas concesiones, básicamente que sus soldados recibieran tierras del estado. Craso era, entre otras cosas, recaudador de impuestos y quería una tajada más grande. Uno sospecha que descubrieron, hace 2000 años debía ser una novedad, que el estado populista ejerce un poder menos opresivo que el liberal. El gobierno, más o menos informal, de este trío desparejo es conocido como el triunvirato.

En el año 70 AC Pompeyo y Craso fueron cónsules, lo que hicieron estos protoduhaldistas fue abolir la constitución de Sila, devolviéndole parte del poder que tenían los tribunos representantes de las clases más bajas pero sin exagerar.

El retorno de los populistas no comienza con un manifiesto ni con una acción concreta, comienza con un símbolo. A Cesar el populismo le venía no solamente de su militancia, también estaba emparentado con el mítico, en futuros post me voy a ocupar de él, caudillo militar Mario, la tía de Cesar era la mujer de Mario, cuando esta noble matrona romana murió, Cesar, preparó una serie de homenajes y celebraciones de una magnitud que nunca antes se le había brindado a una mujer, los miembros del partido oligárquico contemplaron con asombro como los sobrevivientes del populismo volvían a poner en su lugar los trofeos y las estatuas de Mario.

Cesar tuvo su ley de medios, creo el “Acta diurna” que es un diario mural, el primero que se conoce, también impulsó el retorno de los clubes de barrio que habían sido prohibidos por la libertadora.

Las medidas sociales y políticas del triunvirato son demasiadas para tratarlas acá y ameritan una discusión más profunda. Las esenciales para este caso son la ley de tierras impulsada por Cesar como cónsul y, sobre todo, las leyes que extendían la ciudadanía romana a todos los habitantes de la Galia romana y a los galos que se engancharan en el ejército. Fue gracias al triunvirato que Cesar pudo acceder a gobernar la Galia, recibió 4 legiones, a lo largo de los años de guerra armó 4 más. Cesar tuvo que pelear con uno de los más grandes dirigentes políticos y militares de la historia: Vercingetorix, de esa mala suerte sale el que probablemente sea el mejor de todos los ejércitos que el mundo ha visto.

Un rey de Francia, casualmente, decía, cada vez que aparecía un asunto complicado, “busquen a la mujer”. Las mujeres romanas no solamente tenían prohibido votar o presentarse a elecciones sino que, directamente, tenía prohibido entrar al edificio del senado. El motivo manifiesto de esta discriminación era la necesidad de tener líderes que fueran, además de políticos, militares, un tipo como Cesar o Pompeyo o Catón podía correr kilómetros junto con sus soldados, cruzar un río a nado o, como Cesar en la Galia, abrirse camino paleando nieve. Sin embargo dos de la grandes personalidades políticas de Roma en tiempos del triunvirato eran Sempronia, nieta de uno de los Gracos, fundadores del partido populista, mujer de la más rancia nobleza romana y que, debido a su posición, podía hacer lo que se le cantara, como defender los derechos del pueblo, por ejemplo. Hete aquí que el marido de Sempronia se llamaba Curion y era líder del grupito de izquierdistas que predicaban los derechos humanos y el igualitarismo en la eterna Roma. La otra era Servilia, también una aristócrata del carajo, que no era ninguna izquierdista, Cesar la tuvo durante muchos años de amante-consejera, nunca la hubiera conservado tanto tiempo si la señora no hubiese sido un cuadro político excepcional. Con lo que podemos concluir en que Cesar, también, tenía su Shegua. Todas las cosas buenas, y las no tan buenas, se terminan en esta vida, para fortalecer el triunvirato Pompeyo se casó con Julia la hija de Cesar. El matrimonio funcionó muy bien, hasta que la hija de Cesar murió al dar a luz, junto con el bebé, nada raro en aquellos tiempos. Todavía hubo una nueva reunión de los triunviros y un nuevo reparto del mundo. Craso fue en busca del oro de los persas, esto vale para el siglo XXI también, cuidado con meterse con los persas. En realidad si Craso no hubiera estado en decadencia como político las cosas hubieran sido diferentes pero el plutócrata estaba más interesado en el botín que en la guerra y los persas lo cortaron en pedacitos.

En cambio Pompeyo en vez de partir a la provincia que le habían dejado, España que en aquella época estaba bien gobernada y era un país riquísimo, decidió quedarse en Roma y asumir el poder, una vez ahí Pompeyo empezó a gobernar cada vez más para la oligarquía. No creo que hubiera algún motivo ideológico o político para ese viraje, en primer lugar para conservar el poder no podía contar con Craso que estaba muerto ni con Cesar que, de hecho, combatía contra un ejército galo enorme y que no estaba para andar haciendo boludeces en Roma.

Cesar tenía al partido popular, a veces, algunos historiadores nos dejan pensando que Cesar estaba solo, como si un tipo pudiera, por las suyas, hacer algo. Los cesaristas eran, por ejemplo, los Balbos, eran dos primos españoles y cartagineses, uno se encargaba de la administración, imagínense el laburo de armar y equipar 8 legiones de 4000 hombres cada una, más la caballería que eran galos y germanos, más los ejércitos aliados y Cesar sabrá que más. El otro primo era “el operador” de Cesar en Roma, un político de aquellos, capaz de transar con Pompeyo o los otros oligarcas o con los zurdos. Curion, y otros izquierdistas que no vamos a nombrar acá, empezaron siendo críticos de Cesar, decían que la conquista de la Galia era insensata, que se gastaba guita al pedo, que Cesar les prometía a los galos cosas que no iba a poder cumplir, incluso criticaban la asignación universal y el fútbol para todos, en este caso sería las luchas de gladiadores para todos, que Cesar también estaba metido en eso. Pero en aquellos tiempos muy lejanos los izquierdistas en vez de traer ideas de filósofos del Imperio, no del romano precisamente, pensaban con su propia cabeza y terminaron, después de varias concesiones, por aliarse con Cesar. Las reivindicaciones de la izquierda eran 2: la ciudadanía y los subsidios al precio del pan, Curion, Sempronia y sus aliados vieron que el único que podía, al menos, aproximarse era Cesar.

Fíjense que el gobierno del viejo Perón y el de la Shegua siempre han tenido una relación especial con los judíos, con los judíos no con los sionistas, a Cesar le pasaba lo mismo. Cesar les reconoció los días sagrados e incluso el Sabbath a los paisanos, es algo totalmente fuera de lo común en la sociedad romana ¿Por qué habrá sido? Recuerden los muchos años que Cesar pasó en Súbura, era un barrio de conventillos e inmigrantes, los arqueólogos encontraron sinagogas, no es nada improbable que Cesar haya pasado muchos años entre vecinos moishes. Los judíos apoyaron a Cesar tanto en la campaña de Alejandría, esa historia va haber que contarla bien, y en la famosa campaña del oriente donde Cesar triunfa en unos pocos días (“Veni, vidi, vici”) en ambos casos tuvo fieles ejércitos moishes peleando para él.

Pero eso es posterior a lo que veníamos contando. Pompeyo termina por imponer su dictadura aunque no lo hace como tal sino como “cónsul único”, los cónsules eran 2, aun así no se atreve a meterse con Cesar, en parte, Pompeyo quiere conservar la amistad, cada vez más precaria, en parte, las victorias de Cesar en la Galia imponen cautela. Al año siguiente uno de los cónsules es un tal Marcelo que es de la fracción que se opone más extremamente a Cesar. Cesar había concedido ciudadanía romana a los habitantes de las provincias del norte de Italia, la “Galia Cisalpina”, uno de los nuevos ciudadanos tuvo un cruce con un magistrado romano y lo cagaron a latigazos, un castigo prohibido en un ciudadano. “Mojar la oreja” le decimos a eso en BA. Se producen dos hechos que deben ser considerados como un golpe de estado, primero Pompeyo recibe de los cónsules el mando de los ejércitos en Italia, sin la aprobación del senado, además el 1º de enero Cesar mandó carta al senado donde se ofrecía a dejar sus tropas si Pompeyo hacía lo mismo, los líderes oligarcas no permitieron votar esta propuesta.

Cesar es obligado por el senado a licenciar a su ejército y presentarse en Roma para ir a juicio, hay negociación, se propone que tanto Cesar como Pompeyo conserven una legión cada uno para su protección personal y Cesar acepta ser juzgado. Marco Antonio es un primo de Cesar, básicamente es un borracho, mujeriego y amante de la extravagancia. Marquitos participó en la campaña contra Vercingetorix en la Galia, es un atorrante pero pone lo que hay que poner. Él y Curion representan a Cesar en el senado, eran “tribunos de la plebe” y tenían derecho a vetar decisiones del senado, en el momento culminante la reunión termina mal, ambos son cagados a palos por la patota de los oligarcas. Marco Antonio y Curion tienen una patota populista que los ayuda a escapar. Para los que les interesen las analogías anacrónicas que usamos acá, Cesar lo pone a Curion a representarlo por el mismo motivo por el cual Perón lo pone a JW Cooke.

¿Planea Cesar la guerra civil? Meses antes de la jornada crucial, la noche del 11-12 de enero del año 49 AC, en Roma se vivió una onda de denuncias sin sustento, las denuncias afirmaban que las legiones de Cesar estaban en la frontera de la Galia y marchaban hacia Roma. No era así y Cesar decidió, para terminar con la campaña de mentiras, dispersar sus legiones, 1 legión era prestada de Pompeyo y Cesar se la devolvió junto con otra legión más, el resto se dispersaron, él se quedó con una sola, la XIII legión. La llegada de Marco Antonio y Curion, cagados a palos, según parece, le provocó un ataque de rabia, Cesar no siempre controla su temperamento, es un italiano, después de todo. La idea de avanzar hacia Roma con 4 mil soldados es descabellada, piensen que Roma tiene alrededor de medio millón de habitantes para esa época, además se supone que las principales figuras políticas, por lo tanto también militares, se oponen. La frase celebre “La suerte está echada” es incorrecta, para empezar no es en latín, es en griego y es “los dados están en el aire”, es decir nadie sabe lo que va a pasar.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Spartacus: no se si la realidad supera a la ficción pero lo que si es que supera a las series de televisión.

Primero, he visto una serie de televisión. La serie se llama Spartacus, y una frasecita agregada como “sangre y arena” o algo por el estilo. Podría poner que la serie es más o menos desastrosa y dejar las cosas así. En realidad la serie esta bien hecha. Incluso podría decir que, con poca guita, han armado unos escenarios bastante interesantes y que, para uno que no es ningún experto, están bastante bien. El problema, tal vez no sea un problema, es que la serie guarda poca o ninguna relación con la historia del gladiador revolucionario Espartaco.


El ambiente de la serie es el correcto, la escuela de gladiadores de Lentulo Batiato se hallaba situada en Capua y no era como las demás escuelas si no una especie de cárcel/campo de concentración a la que iban a parar tipos pesados. Por cierto, no se si está en la serie, Lentulo Batiato era un testaferro de un senador romano. Los senadores no podían poseer ni regentear una escuela de gladiadores.


La serie es un culebrón a la mexicana con grandes dosis de venganzas y de amores despechados y/o imposibles.
Sin duda que unas cuantas matronas romanas se revolcaban con los gladiadores pero no era un “amor prohibido” si no más bien un fenómeno como el de las botineras. Los gladiadores, los de la escuela de Capua eran la excepción, eran más parecidos a estrellas del deporte que a prisioneros.


Me refiero a los “profesionales” de la lucha y no a los presos condenados a los que les daban una espada para ejecutarlos de una manera más humana. Aclaro que, en este punto, estoy con los romanos. Ya que te condenaron a muerte, cosa que desde ya es retrógrada, es mucho más digno que la condena sea pelear y morir como un hombre que ser asfixiado por gas como una rata o esa pichicata siniestra.


No hay evidencia firme sobre los orígenes de Espartaco, incluso los romanos consideraban a la gran rebelión un asunto sobre el cual no querían volver y los historiadores que hablan sobre eso son escasos aunque no hay duda de que la rebelión existió y que Espartaco fue su líder.


Una de las cosas que me parece que faltan en la serie es el contexto político. La cosa no es solamente el tema de la esclavitud y los esclavos. La república romana estaba dividida en dos grandes partidos el popular y la oligarquía. Alrededor del año 80 AC el dictador Sila había derrotado al partido popular. Entre otras cosas Sila inventó lo de los desaparecidos. El tipo tenía una patota que secuestraba a los opositores que lo molestaban, ese tipo de violencia no se había ejercido nunca contra ciudadanos romanos.


La guerra civil contra Sila y sus sucesores se mantuvo por años a través del único líder del partido popular que era un militar competente: Sertorio. Sertorio había creado un ejército guerrillero mitad hispano y mitad romano y tenía en jaque a los generales de la, no tan, república romana. A eso hay que sumarle la guerra anticolonial de los itálicos contra Roma que fue por esa misma época. Sorprende la discriminación de los romanos hacia sus vecinos, a veces parece que los trataban peor que a pueblos mucho más lejanos en su cultura.


De ahí se deducen varias cosas importantes sobre Espartaco y la rebelión.
Para empezar, dejen de decir que Espartaco era de Tracia, que no solamente es una región de Grecia sino que es el nombre de un tipo de gladiador, como si dijéramos un “marcador de punta”. Había tracios, retiarios (los que tenían la red y el tridente) y varios más. Espartaco no era nacido en Tracia por 2 razones: era un militar entrenado, no había oficiales del ejército romano que no fueran romanos o itálicos por aquella época, y conocía perfectamente el terreno de media Italia.


Espartaco era un itálico, era un desertor del ejército romano y es muy probable que haya desertado por haber visto/ haberse negado a hacer, alguna barbaridad. En la guerra de Roma contra los itálicos hubo reiterados ejemplos de brutalidad. Digamos que desde el punto de vista romano no era lo mismo partir al medio a un germano y a su familia que hacer lo mismo con sus vecinos que hablaban en latín. Por otra parte no se apresuren a condenar a los romanos, eran los únicos que tomaban prisioneros. Los germanos quemaban vivos y lentamente a los enemigos capturados.


No tengo idea de para adonde irá la serie, por ahora parecen muy entretenidos con la escuela de Batiato y los gladiadores, lo que es comprensible. El tema de los gladiadores ha sido apasionante desde siempre. Y eso que hay varias cosas fascinantes que no aparecen, mejor dicho que yo no he visto en la serie. Como ser el tema de las chicas gladiadoras (¡mamita! Dicho con tono tierno/calentón) y de los romanos de buena cuna que abandonaban la sociedad para dedicarse a hacerse dar mazazos en la arena.


La rebelión arrancó por la escuela de Batiato en Capua. Para poder hacer eso Espartaco se tiene que haber ganado a todos los gladiadores, a las minitas que los servían y al resto de los esclavos. A Batiato lo cortaron en pedazos.


Acamparon en lo alto del monte Vesubio. La noticia se difundió por twitter. No perdón me equivoqué. Los perseguidos, los humillados, los marginados de toda calaña empezaron a tener un lugar adonde ir.


Los romanos llegaron con más de 2000 soldados, para castigar a esclavos fugitivos, es mucho. Espartaco y sus desesperados los dejaron subir hasta un lugar incómodo y por la noche y en silencio los mataron a todos.


Cuando la noticia de la victoria de los revolucionarios se supo, muchos entendieron que esa era la oportunidad y pronto el Vesubio estaba colmado de combatientes.


Los romanos llegaron con 2 legiones completas, unos 10 mil soldados, y se encontraron con que los rebeldes eran unos 5000 y estaban atrincherados. Un trabajo desagradable pero fácil. Solamente a un loco se le podía ocurrir enfrentar a un ejército romano con el doble de tropas. Nadie, ni el propio Anibal el cartaginés había vencido a un ejército romano con esa desproporción. Pero...


Los romanos se reagruparon, reclutaron más legiones. En la batalla siguiente los romanos huyeron sin presentar batalla.


Se les fueron sumando esclavos que huían, presumiblemente de los latifundios, es raro que, al parecer, también se sumaran esclavos urbanos que eran mejor tratados. Además de los inadaptados de siempre. En unos cuantos meses los insurrectos eran más de 100 mil. Debía haber muchos soldados y ex soldados.


En el ejército de Espartaco las mujeres también peleaban. El ejército revolucionario no esta para estupideces.


El ejército de Espartaco es algo insólito. Las legiones romanas podían derrotar a cualquier enemigo, no es cierto que todos los enemigos de Roma fueran unos “bárbaros desnudos”, tipos como Yugurta, Mitridates o Vercingetorix tenían ejércitos de verdad con caballería y buenas armaduras. Había muchos esclavos liberados, el núcleo del ejército estaba compuesto por ex soldados itálicos y desertores romanos. Es probable que fueran pequeños propietarios arruinados por la política de los conservadores. La mejor demostración es que cuando Crixus, el segundo al mando de los revolucionarios, decide cortarse solo para volver a su país, la Galia, es fácilmente sorprendido y derrotado por los romanos. Aun siendo un general competente Crixus no conocía bien el terreno.


Las ciudades itálicas son invitadas a unirse a la rebelión y cuando se niegan son arrasadas. Ahora el ejército revolucionario cuenta con víveres en grandes cantidades. Además que quede como lección: no conviene oponerse a los deseos de un ejército revolucionario.


Otro aspecto más del asunto es que es imposible que Espartaco no estuviera en contacto con el partido popular. Especialmente con el mencionado Sertorio. A Sertorio lo mataron, tipos de los populares que eran traidores, cuando podría haberse dado una reunión explicita entre los dos ejércitos. Cuando Espartaco que venía subiendo por Italia se entera de que la rebelión de Sertorio ya no existe decide volver hacia el sur en donde terminó siendo derrotado por un problema logístico que no podía controlar: no tenía barcos para pasar a Sicilia.
Es posible que de haber podido pasar a Sicilia los romanos no hubieran podido derrotar a Espartaco.


La relación del esclavo rebelde con el partido popular puede suscitar alguna duda. ¿Era Espartaco comunista o era populista? El ejército de Espartaco era un pueblo en marcha donde todo se compartía por igual, los soldados y los oficiales hacían reuniones para decidir que hacer. En Roma saben que Espartaco es un gran general y le ofrecen lo que sea para que abandone a su gente. Podría haberse convertido en un general y en un rey en el oriente.


Hay señales de que Espartaco sabe que su ejército está condenado.


Pero la costumbre es que los líderes revolucionarios mueran con el ejército revolucionario.


Para darle más dramatismo a la cosa el encargado de enfrentar al ejército revolucionario es Marco Licinio Craso, considerado como el hombre más rico de Roma. Es bastante común tomar a este ricachón romano como un monstruo. Y si uno piensa que lo primero que hizo fue diezmar, un castigo que consistía en matar a uno de cada 10 de sus propios soldados, es lógico que se vea así. Craso era uno de los tipos que había derrotado a los populistas junto con Sila. No se diferenciaba demasiado de cualquier romano de la “patria financiera”. Era un pragmático interesado en la guita, el poder, figurar y la idea de Roma que tenía era la un gran imperio comercial más que político. A diferencia de Sila que si era un resentido asesino, Craso no muestra rasgos de crueldad o miseria individual.


Aparentemente no hace falta ser un monstruo para hacer cosas monstruosas.


¿Saben cuantas legiones tenía Craso? 8, con el mismo número de soldados (unos 40 mil) Cesar conquistó Francia-Belgica-Austria-Suiza y la mitad de alemania.


Espartaco aprendió rápido. Cuando cayó Crixus armaron en su honor una lucha de gladiadores con los prisioneros romanos.


Se dice que fue traicionado por los piratas que deberían haber llevado a su ejército hasta Sicilia. Es posible, en todo caso fue un mal cálculo político. Es raro que no se les ocurriera capturar barcos pesqueros o simplemente usar el ejército de esclavos para construir los suyos.
En todo caso tenemos una lección más: no confíen en los piratas.


Es probable que la presión de 8 legiones persiguiéndolos no les diera tiempo para pensar en alguna alternativa.
Uno, y no el menor, de los problemas de Espartaco era que un ejército del pueblo no es solo un grupo de soldados. Eran un pueblo en marcha.


Las 8 legiones al mando de Craso cercaron al ejército revolucionario aislándolo con una muralla.
Los rebeldes lograron romper el cerco y, ya muy debilitados, pelearon una última batalla contra Roma.


Espartaco cayó en combate y su cadáver nunca apareció.


6 mil soldados capturados del ejército de liberación fueron crucificados. En la ruta entre Capua y Roma a razón de un crucificado cada 100 pies romanos.


A los espíritus vengativos puede interesarles saber como terminó el poderoso Craso. De todos los rincones del mundo antiguo el reino más rico era el de los persas. Cuando se enfrentó con Espartaco enfrentó a un ejército sin país. En Persia enfrentó a un ejército con un país detrás. La campaña fue pésima, Craso quería que le saliera barata, y su ejército terminó de esclavo de los persas.


Y al pellejo de Craso lo rellenaron con paja como a un colchón y ahí lo dejaron para reírse del hombre más rico del mundo.


En cuanto a Espartaco, siempre aparece gente que dice que lo ha visto.